DIGIMON
FANFIC
Capítulo 2. La llegada
MATT POV'S
El vacío de lugar pese a estar arrebozado de personas es indescriptible, el frío en el cual te sumerges solo incrementa con la llegada a esa habitación, la mirada frívola de los que allí laboran y la otra mirada restante es la perdida de los que la habitan.
Pese a no ejercer más fuerza, pese a estar en una actitud de sumisión y rendición absoluta, ellos empujan a quien posee esa camiseta blanca casi con asco, uno se pregunta ¿cómo llegaron a trabajar allí estando tan a disgusto? Pero más aún, ¿cómo uno mismo está en este lugar? Donde la soledad acompañada reina, donde la calma sofoca y donde la compañía sobra….es agobiante.
Al no poder utilizar las manos la caída es inevitable una vez te someten dentro del lugar, y tras cerrar la puerta la obscuridad predomina, más un inmenso destello que lastima la vista es encendido de inmediato así como las cámaras de seguridad que siempre te observan…y allí ves, como no hay nada más a tu alrededor que esos pisos y paredes acolchadas…todo cubierto de blanco para que te calmes, para estar en paz.
El coraje abruma los sentidos, la impotencia, la rabia, la desesperación, y casi con indiferencia las personas que te observan desde afuera te dejan llorar, primero en silencio y después escandalosamente, como si fuera mera rutina para cada que entre a dicha habitación vacía, carente de emociones y sentimientos, carente de alegría y de amor.
Con mayor calma pero aun con el odio impregnado en mi cierro los ojos, tal vez dormir no sea una solución pero me cansé de luchar, aun no comprendo por qué me encerraron aquí, ella debió horrorizarse de presenciarlo, al igual que mi hermano, me dolió aquello, pero en fin, necesito recuperar fuerzas y tal vez así el tiempo transcurra más rápido.
…
Al abrir mis ojos me encuentro en el mismo sitio, en la misma posición y cómo puedo me enderezo, me siento acalambrado de traer esta atadura sobre los brazos, no sé cuánto ha transcurrido, pero me hayo más apacible que un inicio, pero mi quietud no dura mucho ya que aquellos hombres entran en par para levantarme con brusquedad ante mis quejidos y finalmente llevarme a un espacio vacío delante del cual solo se encontraba un cristal, me quitaron los zapatos y calcetines…el suelo era húmedo. Soy despojado de la camiseta sintiendo el dolor punzante en las articulaciones, pero al mismo tiempo un alivio profundo por ello, más no dura tanto al ser a la fuerza despojado de mis prendas restantes.
-¿¡Qué!?-grito molesto-¡Suéltenme! ¡Basta!-exclamo entre molesto y avergonzado, puesto que han logrado exponerme para salir enseguida del lugar y entrar detrás del cristal mientras cubro con bochorno e ira mis partes nobles, estoy a su merced.
Mirando con cautela y temor el lugar no veo venir el chorro de agua proveniente de una manguera que controlan del otro lado por lo que solo logro a medio cubrirme por la fuerza del chorro. Me siento asqueado, me tratan de una forma tan humillante, como si fuera un animal salvaje.
Una vez terminado una mujer se abre paso al mismo lugar que me encuentro mientras mantengo mis manos sobre los genitales, no deseo que alguien más me vea y me sigan humillando.
-Bienvenido Yamatto Ishida-dice con una sonrisa a mi parecer tan hipócrita como su voz y el resto de su apariencia-lamentamos el abuso de fuerza, pero comprenderás que es necesario de vez en cuando, además, según mis registros, te resististe a venir aquí por lo que hay que ser precavidos.
Ante mi falta de respuesta y solo tener a cambio una gélida mirada decide proseguir.
-Muy bien, este es un hospital psiquiátrico, aquí prevalecerás internado por los inconvenientes que has tenido, estarás bajo observación y si consideramos que no demuestras una conducta agresiva podrás convivir con el resto de los pacientes, ¿de acuerdo?-una mirada sin sonrisa es la respuesta-entiendo que estés asustado, eres bastante joven pero créeme, esto es lo mejor que tu familia pudo haber hecho, es por tu bienestar y el de ellos mismos.
-Quiero ver a mi hermano…-susurré apenas audible ensanchando sus sonrisa
-Lo harás, pero debes ganártelo, así como pedías permiso para salir a pasear tras haber hecho algún mérito aquí también deberás hacerlo, ese mérito es la conducta, si te portas como es debido y no causas problemas, acorde vayas mejorando podrás recibir visitas. Por ahora eso es todo, debes vestir el uniforme y te llevarán a tu habitación. Recuerda…siempre se gentil.
Tras retirarse y seguido de la mirada de esos hombres me coloco el "uniforme", que no es más que una simple bata blanca, definitivamente, a partir de hoy odio el color blanco.
…
Mi habitación no tiene nada fuera de lo común, habitación blanca, una cama con sábanas blanca, y un baño, ¿acaso observaran mientras haga mis necesidades también? Que repugnante.
Me siento en la cama mirando el suelo, aun no comprendo cómo terminé aquí, no sé porque mi padre odia tanto a Mimí, ignora siempre su existir, incluso antes de mi arresto la empujó con fuerza tal que la derribó, ella no tiene la culpa de nada, yo fui el que insistió para que me hiciera caso, todo porque desde siempre me ha gustado, luego de aquel susto decidí que no perdería más el tiempo, ella estaría en definitiva siempre conmigo y cada que tuviera la oportunidad le haría saber lo mucho que me gusta desde niño. Pero para otros eso se volvió algo obsesivo, casi enfermizo y no entiendo por qué, incluso Tai me lo dijo, dijo que tenía un problema, ¿acaso él no se enamoró perdidamente de Sora? Jamás le recriminé nada, es inaudito que me haya criticado tanto como los demás. Simplemente no lo entiendo.
La puerta se abre, es un sujeto alto, a mi parecer joven dejándome un plato con un poco de comida, mientras me observa, nuestras miradas se cruzan y al ver que no desisto solo suspira y se va, pero la puerta es detenida sin más, para permitir entrar a aquella criatura que tanto anhelo, aquella persona que sin su sonrisa no puedo existir, la única persona que me comprende y que siempre me apoyará sin dudarlo.
-¡Mimí!-emito sonriente levantándome abruptamente para dirigirme a su dirección
