MÍRAME. Capítulo 2
By Aurum Black
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Aquel sábado Ginny se despertó temprano. Se quedó acostada viendo los doseles de su cama por largo tiempo, sintiendo una extraña sensación de emoción en el estómago. Era obvio que se debía a todo lo acontecido con respecto a Cedric, sin embargo sería muy estúpido creer que algo podría pasar entre ellos dos. Tenía que sacudir esos pensamientos de niña tonta de su cabeza si no quería ahuyentar a Cedric de la misma forma en que sus clubs de fans lo hacían. En el mejor de los casos Cedric y ella tal vez podrían volverse amigos. Esa idea la hizo sonreír, Merlín sabía lo desesperada que estaba de tener un verdadero amigo, alguien con quien platicar y sentirse libre de decir lo que fuera, alguien a quien tenerle confianza. Recordó las breves conversaciones que intercambió en los pasados días con Cedric y se percató de lo sencillo y amable que fue él. Cualquiera pensaría que con todo lo del torneo de los tres magos, se le habría subido la fama a la cabeza, pero no era así. No sabía la razón por la que aquel muchacho querría pasar su tiempo del sábado con una niña tonta e insegura, pero ella iba a sacarle provecho y si no terminaban siendo amigos, por lo menos pasaría un día agradable aprendiendo a lanzar mocos a sus rivales.
Mientras sus compañeras de habitación dormían aún, ella se levantó y se dio un baño. Se puso unos jeans cómodos y un suéter negro. Se recogió el cabello en una cola de caballo y salió con rumbo al gran comedor para desayunar. Cuando estuvo llena, fue a dar una visita rápida a Hagrid. Quería ir a disculparse por lo grosera que había sido el día anterior. Consideró regresar a la sala común por su abrigo ya que afuera caía una lluvia ligera, pero le dio flojera y salió así. Cuando estuvo con Hagrid le explicó que todo había sido un malentendido y le aseguró sonriente que se encontraba de maravilla. Al regresar al castillo se encontraba bastante mojada, pero como ya pasaban un par de minutos después de medio día decidió no ir a cambiarse y puso rumbo al aula de encantamientos.
Pasaron otros quince minutos y Ginny comenzó a sentirse tonta por haber ido. Seguramente a Cedric se le había olvidado la cita, si es que se le podía llamar así. Y ella pensando que podían ser amigos, qué ilusa. Se sentó en el piso y comenzó a levitar pequeños pedacitos de papel que estaban regados en todo el salón. Después de todo, no tenía nada mejor que hacer. Estaba en eso cuando Cedric entró y azotó la puerta tras él, se encontraba agitado y despeinado, era obvio que iba corriendo.
-Alohomora- dijo apuntando a la puerta con su varita – Perdón, son esas… -
-¿Club de fans? – adivinó Ginny sintiéndose alegre de nuevo
-No digas más, no puedes burlarte de mí – le dijo él con seriedad.
-Ok ¿cuándo empezamos?
-Espera, necesito ir a las cocinas porque no me dejaron desayunar ¿Me acompañas?
-¿Sabes dónde están?- preguntó con notoria emoción- Nunca he ido allí. Fred y George van todo el tiempo, pero nunca me han querido llevar.
-Pues entonces señorita, hoy es su día de suerte. Sólo hay que esperar un poco a que se vayan las…
-Innombrables
Cedric sonrió ante su comentario. Fue a sentarse junto a ella y también empezó a levitar los papelitos. Al darse cuenta de que Ginny tiritaba volteó a verla
-¿Por qué estás mojada?
-Porque salí y está lloviendo – contestó obviando su respuesta - ¿Por qué más podría ser?
-No sé, hay mucha gente rara. Tal vez te guste ir por ahí mojada
-Pues no soy de esas personas- dijo ella temblando
Cedric la apuntó y con un movimiento de su varita sacó aire caliente de ella, haciendo que su ropa se secara al instante.
-Gracias – dijo Ginny, pensando por qué no se le había ocurrido secarse con magia, pero la verdad es que no conocía ese hechizo. - ¿Qué hechizo fue ese?
-El hechizo de aire caliente. Es sencillo, mira – Dijo mientras le mostraba cómo hacerlo.
Se quedaron unos minutos practicándolo, hasta que Ginny pudo sacar un leve soplo de aire de su propia varita.
-Aprendes rápido – señaló Cedric, ya que lo había logrado al quinto intento – Vamos, estoy a punto de morir de hambre.
Salieron del aula y caminaron hacia el vestíbulo y pasaron por una puerta que estaba a la derecha de las escaleras, continuaron por un corredor hasta que se encontraron con un cuadro de un frutero. Cedric le hizo cosquillas a la pera, que se convirtió en el picaporte de la puerta por la cual entraron a las cocinas. Ginny se quedó perpleja de lo grande que era ese lugar, había cuatro largas mesas, ubicadas de la misma forma que las cuatro mesas del gran comedor.
-¿Estamos…? – comenzó a preguntar Ginny cuando se dio cuenta
-Debajo del gran comedor, sí. Ahí ponen la comida que aparece arriba en las mesas de las casas
Ginny debía estar con la boca abierta o algo así, porque Cedric estaba muy divertido viéndola.
-¿Qué? – preguntó ella frunciendo el ceño
-Te sorprendes fácilmente. ¿Acaso no conoces la magia? Mira esta es una varita
-Oye – contestó ofendida dándole un manotazo en el brazo, mientras Cedric lanzaba un quejido
-Voy por comida, ¿quieres algo? – dijo mientras se sobaba donde Ginny le había pegado. Ella negó con la cabeza y se quedó ahí observando a los pequeños elfos domésticos ir de un lado a otro preparando lo que debía ser la comida.
Cuando salieron de aquel lugar Cedric llevaba una mochila llena de fruta, pastelitos y tostadas. Aparte de una botella de zumo de calabaza. En lugar de regresar al aula de encantamientos, pasaron por varios pasillos y pasadizos que Ginny no conocía y llegaron a un aula vacía en la que nunca había estado.
-Conoces mucho el castillo –
-Ajá – contestó él sentándose en el piso y sacando la comida.
-¿Por qué sabes mucho de muchas cosas?
-Soy un estuche de monerías – dijo llevándose un pastelito a la boca
Mientras él comía, Ginny se dedicó a observar los objetos que se encontraban en las repisas de la pared. Muchos de esos objetos se le hacían conocidos porque los había visto entre los trastos de su padre.
-Es el aula de Estudios muggles ¿verdad?- él asintió
-¿Tomas la clase?
-No, pero vivir con mi papá es como si lo estudiara. Aunque la verdad, no tiene idea de lo que hacen las cosas que colecciona. – dijo riéndose. Y fue a tomar un pequeño tubo de una repisa – Yo tenía uno de estos cuando era pequeña
-Aún eres pequeña– dijo él con la boca llena
Ginny volteó hacia él y le enseño la lengua, haciéndolo reír. Destapó aquel tubo. De la tapa salía un palito que terminaba en un círculo. Acercó sus labios y sopló delicadamente, haciendo que salieran burbujas de él.
-A ver, yo quiero hacerlo – le dijo estirando la mano. Ginny le acercó el tubo. Remojó el palito, lo sacó y sopló con mucha fuerza haciendo que el líquido le rebotara a la cara y logrando que Ginny se riera muy fuerte –Esa cosa no sirve – dijo limpiándose la cara
-Es que tenías que hacerlo con delicadeza, lento – dijo ella entre risas tomando el tubo de nuevo
-¿Me dijiste lento? ¿Por qué me ofendes pelirroja? – dijo haciéndose el ofendido
-Tú me dijiste 'pequeña' y no me quejo
-Pero es que eres pequeña, no puedes negarlo – Ella volvió a enseñarle la lengua y volvió a soplar las burbujas
-Presumida – dijo él mientras apuntaba su varita al techo y sacaba burbujas de ella despreocupadamente.
-Ash, haces que pierda el encanto – Ginny dejó el tubo en el lugar de donde lo había tomado. -¿Cómo lo haces?
Cedric volvió a reírse de ella y le mostró cómo hacía el hechizo de las burbujas. Esta vez Ginny logró realizarlo al tercer intento. Cedric siguió comiendo mientras Ginny llenaba el aula de burbujas. No se dio cuenta que él había terminado hasta que volteó y lo sorprendió mirándola.
-¿Qué?
-Nunca pierdas eso
-¿Cuál? ¿Mi varita?
-No, esa inocencia…
Ginny puso cara de desconcierto. Qué rayos tenía que ver su inocencia en eso. Cedric pareció notar la confusión de la pelirroja, así que cambió el tema
-¿Lista para los mocos?
-¡Sí! – contestó ella sin disimular su emoción.
Practicaron lo que pareció toda la tarde, no sólo el hechizo mocomurciélagos, el cuál le salió a Ginny casi enseguida, sino también varios hechizos más. Ginny sentía que estaba aprendiendo todo lo que no había aprendido en años. Cedric parecía ser un diccionario de hechizos. Ahora comprendía por qué el cáliz lo había elegido por encima de tantos alumnos como el campeón de Hogwarts.
-Eres buen maestro Cedric, gracias – dijo regalándole una sonrisa
-Y tú eres buena alumna, eres una buena hechicera a decir verdad.
Parecía que la sesión de hechizos había terminado, así que se sentaron en el piso nuevamente.
-Cedric ¿qué estás haciendo? – le preguntó Ginny de repente sin poder contenerse más
-Pensaba descansar, ¿quieres seguir? –dijo confundido
-No, me refiero a hoy. ¿Por qué has estado conmigo?
-¿Te molesta?
-No, es sólo que no entiendo. Tú eres popular, sobre todo ahora. Tienes amigos y seguramente muchas cosas más interesantes que hacer aparte de pasar tu sábado con una niña que no conoces.
-Te conozco, desde que eras pequeña te veía jugar en los campos cerca de mi casa.
Ginny se sorprendió por aquel comentario, pero aun así agregó:
-No me refiero a eso, quiero decir que…
-Ya sé a qué te refieres. Disculpa si te he molestado. Es sólo que… - Suspiró cansado – Todo esto del torneo me traía vuelto loco, al principio me sentí orgulloso, feliz, pero con los días me fue cansando… toda la gente que empezó a hablarme por interés, todos esos falsos amigos, todas esas chicas detrás de mí, la presión de la primera prueba… todo. Me estaba empezando a sentir asfixiado. Y de repente choqué contigo dos veces en uno de los días que más me sentí sofocado, y por un momento olvidé todo cuando pensé en ti y en tu lengua azul. – Sonrió hacia ella – Después me sentí preocupado por lo de Malfoy y quise hablarte, pero tú sólo me evadías. Lo lógico era no pensar más en ti, pero mientras más me ignorabas y huías de mí, más crecía mi interés por ti. Eres tal vez la única persona que no quería verme ni estar conmigo en todo el colegio. Supongo que eso me hizo darme cuenta que no te interesa mi repentina fama ni nada de eso. Perdón si te desconcerté, sólo quería olvidarme por un día de todo… Y así fue, gracias Ginny.
-De nada – contestó ella en un susurro, sorprendida por sus palabras
-Me caes bien – le dijo él – Esta Ginny me cae bien.
-¿Esta Ginny?
-Sí, la divertida, graciosa, que se defiende y me golpea. No la otra, que llora por los pasillos y es tímida y escurridiza.
Ginny no supo que decir. Si bien, era cierto que se sentía diferente cuando estaba con personas a las que les tenía confianza, no se había dado cuenta de aquellas dos personalidades tan marcadas. Se quedó en silencio un buen rato, tratando de asimilar aquello, cuando una duda le asaltó el pensamiento.
-¿Podemos repetir lo de hoy algún día? Me divertí mucho – confesó ella
-Yo también, de verdad espero que se pueda.
La lluvia repiqueteó fuertemente en las ventanas del aula, haciendo que Cedric volteara hacia afuera.
-Cómo desearía que dejara de llover- dijo triste –
-Yo también – dijo Ginny -Muero por practicar Quidditch. Cedric se quedó mirándola fijamente.
- No sabía que jugabas
-No soy muy buena, pero me encanta volar. Sentir el aire en mi cara, es una sensación increíble.
-Tenemos que ir a volar algún día.
-Estaría genial – dijo ella mostrando todo el entusiasmo que sentía.
Se quedaron una hora más, platicando de equipos de quidditch, de sus anécdotas, de sus clases, de los maestros, de sus compañeros y una infinidad de temas que iban pasando uno tras otro. Ginny sintió tanta confianza de hablar con él que parecía que lo conocía de varios años, como un amigo de toda la vida. Sin embargo, cuando salieron del aula y regresaron al gran comedor, fue como si la burbuja en la que habían estado se hubiera reventado. Cada uno fue directo a su mesa, él con su grupo de amigos, y ella sola como de costumbre. Regresar a la realidad la hizo ponerse triste, sin embargo recordó que a Cedric le gustaba más la Ginny alegre, así que se dedicó a comer recordando cada parte de aquel día y deseando con todo su corazón que volviera a repetirse.
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Nota: Primero que nada, gracias al anónimo por su comentario. Vengo a aclarar que tengo prisa por terminar este fic. Surgió en mi mente como un one shot, pero poco a poco se fue extendiendo, aunque no quiero hacerlo tan largo. Prometo firmemente terminarlo, porque soy de las que odia también los fics inconclusos. Ya está en mi cabeza, sólo falta terminar de plasmarlo :)
