Karenzita, gracias por tu review, q bueno q lo consideres un buen comienzo, aqui dejo el 2° capi, nos leemos!!!
Cap II: No duraría para siempre
Hermione despertó ese día muy contenta, había olvidado por completo lo que le había dicho el día anterior a Ron y tenía el presentimiento que ese iba a ser un buen día.
Tomando su mochila que estaba a un lado de su cama, bajo las escaleras corriendo, quería demostrar que como Premio Anual era responsable, aunque eso lo había demostrado constantemente sus seis años escolares anteriores y este también así seria, a ella le gustaba seguir con el Status Quo, nunca lo rompería.
-Hermione ¿Tan temprano?-le preguntó Ron, que bajaba de su dormitorio aun en pijama.
-Si ¿Qué haces tu aquí?-le pregunto ella, no entendiendo porque no estaba con su uniforme.
-Ah, voy a acabar un ensayo-contestó el chico de malas pulgas.
-Ron, no tenemos tarea-contestó la chica, que no entendía el porque de su actitud-. ¿Qué te sucede?
El pelirrojo se sentó en un sillón cercano al apagado fuego y lo mismo hizo ella, no se sentía muy segura de si misma por extraño que pareciera.
-¿Por qué me regañaste ayer?-preguntó directamente Ron, sorprendiendo a Hermione.
-Porque estabas haciendo algo que no debías-respondió ella teniendo la mayor calma posible.
-¡Soy tu novio!
-Lo se Ron, y aún así…
-Y aún así me tratas como a un estudiante.
-Mira, si no te decía algo, iba a ser muy injusto para los demás-siguió hablando ella, sin perder la paciencia.
-¿Por qué no me acompañaste ayer al campo de Quidditch?
-Ron, sabes que eso no se me da-contestó ella divertida, sin darse cuenta que eso era un error.
-Claro, todo es mi culpa ¿No?-contestó Ron, subiendo el tono de voz-. Pero a Harry si le has pasado esas cosas, quizás sucede que…
-Ron ¡No me gusta Harry! Y claro que no le he pasado ese tipo de cosas-replico ella, empezando a enfadarse.
-Se hace tarde, ¡Hasta al rato!-le dijo el chico, subiendo las escaleras y dejándola a ella sola.
"¿Por qué siempre se mete tonterías en la cabeza?" se preguntaba mientras caminaba apresuradamente al Gran Comedor, no era tarde para ella, pero estaba furiosa por lo sucedido hace rato que lograba soltar un poco de su ira caminando rápidamente.
Pero quizás iba demasiado temprano, pues se encontró que las enormes puertas de madera estaban cerradas, por lo que tuvo que esperar un rato, que paso leyendo un libro de Aritmancia.
Finalmente se abrieron las puertas y ella fue la primera en entrar, le parecía tan extraño que ella fuera la única en un lugar en el que habitualmente estaba rodeada de gente, se había empeñado en desayunar temprano pero esto era demasiado.
"Y todo por querer llegar temprano" se decía malhumorada, se encontraba sentada en la mesa de los Gryffindors y aunque comía como siempre, no le gustaba la sensación de estar sola.
Poco a poco, llegaron estudiantes de diferentes casas y el ambiente empezó a tornarse mas calido y parlanchín.
-¡Hola Hermione!-la saludo Neville que se sentó a su lado-. ¿Cómo es que llegaste tan temprano?
-Tú sabes, quiero organizar muy bien mi tiempo y así empiezo el día-contestó ella con una sonrisa.
-Este es mi lugar-dijo una fría voz, que era la de Ron, que miraba a Neville con unos ojos no muy amigables.
-Lo siento-se excuso el chico, quitándose de donde estaba-. No fue mi intención Hermione-balbuceo el chico, que tomo asiento lejos de ellos.
-¿Por qué lo corriste?-preguntó de inmediato a Ron-. Lo único que hacia era hablar conmigo, no era nada malo.
-Como quieras-contestó con indiferencia el pelirrojo, que se sirvió cereal y empezó a comerlo apresuradamente.
Al poco rato llego Harry, y todo comenzó a tornarse un poco más calido, pero aun seguía un poco de frialdad en el pelirrojo con Hermione.
Las clases no ayudaron mucho, eran temas muy complicados y necesitaban la concentración intensiva de los alumnos que anotaban frenéticamente en sus pergaminos a la vez que escuchaban con atención a los profesores, fue un día muy agotador.
-Lo único que quiero es recostarme en mi cama-le decía Ron a Hermione, cuando ellos abandonaban el aula de Herbología, su última clase de ese día.
-Estoy de acuerdo ¡Fue un día agotador!-coincidió la chica.
-Por cierto ¿Dónde esta Harry?-preguntó Ron repentinamente.
-Dijo que se adelantaría al Gran Comedor-respondió ella, mientras se quitaba el cabello que le cubría la cara por el fuerte viento que se cernía sobre ellos, anunciando una fuerte tormenta.
Siguieron caminando por los jardines hasta que llegaron a la entrada del castillo, donde tuvieron que pasar entre varios grupitos de estudiantes que charlaban animadamente, al parecer no les importaba que iba a llover.
Ya dentro del castillo, caminaron por los pasillos en los que había menos estudiantes y una que otra pareja que se abrazaba o besaba, cosa que molesto a Ron, pues tomo la mano de Hermione y acelero el paso.
Ella no entendía, pero como notaba una mejora en el carácter de su novio y no quería estropearlo, no comento nada y siguió caminando junto a el, preguntándose hacia donde se dirigían.
Después de uno que otro atajo y un tramo de escaleras, entendió que iban a su sala común, seguramente para dejar las mochilas y bajar a cenar tranquilamente, sin el estorbo de estas, en especial la suya, a la que había tenido que ponerle un hechizo especial para que no se le rompieran las costuras de tantos libros que llevaba.
Llegaron al retrato de la Dama Gorda, pronunciaron la contraseña "León" y se encontraron en su interior.
Había pocos estudiantes de su curso, los demás eran de quinto y sexto curso respectivamente, no se veía a ningún estudiante de menor edad.
Cuando Hermione iba a preguntarle algo a Ron, volteo a verlo y se lo encontró con unos ojos como platos que de inmediato se tornaron a unos asesinos, sorprendida de su brusco cambio diviso lo que miraba el y se encontró a Harry y Ginny, besándose apasionadamente para luego separarse y hablar un poco.
-¡¿Se puede saber que les sucede?!-preguntó el pelirrojo, llamando la atención de todos.
-Ron, Harry y yo…-trato de explicar Ginny, pero la interrumpió Harry.
-Solo estamos juntos de nuevo-contestó el, interponiéndose entre Ron y su hermana.
-¡Pero se supone que tu terminaste con ella!-exclamo el pelirrojo, señalando a su hermana.
-Es cierto, pero quiero estar con ella.
¡Estas jugando con ella! Eso no te lo permito-replico Ron, poniéndose colorado y sacando su varita mágica.
Aquí sí tuvo que intervenir Hermione, no podía dejar que sus mejores amigos empezaran a pelear delante de todos y peor resultaría si empleaban magia.
-¡Ron! Harry no esta jugando con Ginny-dijo ella, tomando al chico del brazo y alejándose un poco con el.
-¡Ella ya no debería de estar con el! ¡Creí que eras mi amigo!-gritaba el, apuntando con la varita a Harry.
-¡Y lo soy! ¿Por qué no puedo estar con ella?
-¡Andas mintiendo!
-¡Ellos se merecen uno al otro!-trataba de hacerle entender Hermione, pero era muy necio.
-¡No es cierto! ¡Maldito Harry, no vas a hacer daño a mi hermana!
-¡Ron! ¡Déjalos de una vez!-le decía Hermione, pero el la ignoraba.
-¡Ginny estas en serios problemas!-gritaba a grito pelado, sin importarle que todos los que estaban en la sala común los estaban viendo.
-¡El único que tendrá problemas eres tú si no nos dejas en paz!-le contestó su hermana, que aun seguía siendo protegida por Harry.
-¡NO PUEDEN ESTAR JUNTOS!
-¡CLARO QUE PUEDEN ESTAR JUNTOS RON!-gritó a lo que mas daba su voz esta Hermione.
-¡No deben! Ya estoy harto de ustedes-grito Ron señalando primero a Harry y luego a Ginny, que estaba empezando a ponerse colorada.
-¡Ron! ¡No digas tonterías!-le gritaba Hermione, sin importarle su condición de prefecta o Premio Anual.
-¿Así que tu estas de su parte?-preguntó el, volteando a verla con un brillo en los ojos, que la asusto un poco, que retrocedió unos pasos.
-Si, porque es lo mas justo-replico ella calmadamente.
-¡Muy bien! ¡Quédate con ellos, y en cuanto a nuestra relación, termino!
-¿Qué…?
-¡Terminamos!-gritó el chico, que subió corriendo a su dormitorio y dio un portazo bastante fuerte.
Quedo en un breve estado de shock, y volteo a ver lentamente a Harry y Ginny que estaban abrazados y sin saber que decir.
-Hermione, nosotros…-empezó a decir débilmente Ginny, pero no alcanzo a terminar la frase.
-Tengo que ir a la biblioteca-dijo en un susurro, sentía como las lágrimas se empezaban a juntar en sus ojos, y no quería que la vieran llorar.
Salio precipitadamente de la sala común, sin importarle lo que le decían sus amigos, las lagrimas resbalaban sin control de su cara, y a ella no le importaba, solo quería estar sola y lo mas alejada de la torre de los leones.
