Los personajes de Saint Seiya Clasico y Saint Seiya TLC NO me pertenecen.
Capitulo 2/5
Primera cercanía a la realidad.
-Así que... -Milo observó el mecha de su hermano por la ventana panorámica, seguramente blindada, que daba a los hangares de los mechas- Haz estado los últimos 8 años manejando esto… -Hacía un rato que estaban sentados en una especie de sala de descanso y trataba de sacarle informacion a Kardia.- ¿Cierto?
-Últimos 5, los tres primero son de entrenamiento. -Corrigió el mayor, con cierto deje de orgullo en la voz, aun con el traje especial puesto. A Milo le recordaba la ropa de los pilotos cuando iban a volar.- Hubiera preferido que jamás lo supieras...
-¿Que? Kardia... Es...- Contuvo su emoción ante el rostro serio de su hermano. -¿Qué sucede?
-¿Contra qué crees que peleamos? -pregunto fríamente, la mirada de Kardia carecía de todo el afecto que hasta hace segundos transmitía.
-Pues contra...
-No -Kardia negó con la cabeza- No peleamos contra nuestros vecinos paises del Este o el resurgimiento de una agrupacion Nazi o lo que se te venga a la cabeza por las peliculas... -Dejo salir un suspiro.- Si fuera contra ellos, no tendríamos que necesitar estas cosas. -Milo le observó atentamente- Hasgart dice que no debería ser tu tutor -Se paro y se detuvo frente a Milo- pero yo sé la clase de demonio que eres y sacaras de quicio a los otros -Le revolvió el pelo de manera afectuosa, barriendo con ese acto todas las emociones que hasta hace segundos transmitían sus ojos.
Unas horas después.
Luego de haber recorrido "El santuario" a sus anchas y poner al día a su hermano con las situaciones familiares (también soltando alguna que otra indirecta por no haberse comunicado con ellos) llegaron al lugar donde tendrían la "charla instructiva".
-Buenas tardes. -Hasgart, el único al que le conocía el nombre, estaba parado en medio del casi vacío auditorio, Milo procedió a sentarse junto a Camus. De no ser por ellos seis y los tres claramente jefes. El auditorio estaba vacío.- Mi nombre es Aspros Alhena, soy el jefe táctico del escuadrón Géminis. Yo los prepararé desde la perspectiva táctica. -Miró a su compañero indicándole que se presentará.
-Buenas tardes, soy el teniente Sisifo Sagiter. Estoy a cargo del área de entrenamiento físico -Informó el hombre con aire bonachón.- Seguramente vieron los... "Mecha". Es importante que logren cumplir las metas que les imponga o no subirán a uno de estos ¿Se ha entendido? -Los jóvenes asintieron.
-Como ya les dije, soy el jefe técnico -Hasgart Tauron tomó la palabra gentilmente cedida- Saber como funcionan es esencial para pilotearlos. En el campo de batalla, no habrá un mecánico que les diga "tienes que...". Así que les será esencial aprender aunque sea lo básico. -Los chicos no dijeron nada, Kardia no le había querido decir contra qué peleaban y algo le decía que ellos tampoco le dirían.- ¿Alguno posee duda o inquietud que quiera que le aclaremos?
-¿Contra qué peleamos? -La pregunta al fin fue ejecutada por Mu, se notaba que todos estaban tensos y la voz de menor la transmite perfectamente.
-Lo sabrán cuando terminen el entrenamiento. -Informó Aspros en tono seco- A dormir, mañana a las 0500 horas comenzarán el entrenamiento.
Habitaciones.
Milo observó su apellido al costado de la puerta, dejó salir un suspiro y abrió la puerta. Encendió la luz y cerró la puerta tras él.
-Degel, apaga esa luz o te mato. -Le llegó el gruñido de su hermano desde una de las camas ocupadas.
-¿Kardia? -El mayor se sentó en la cama y observó a su hermano menor.
-Ah.. Eres tu -Dejo salir un bostezo y abandonó la cama- Este es mi cuarto, el tuyo está doblando la esquina. -Se acercó a su hermano y le miró fijamente a los ojos- Ven te llevo.
Al salir de la habitación, Kardia acomodo el cartel: Antiko. K. (Debajo rezaba Aquas. D.). Al parecer su hermano había torcido el cartel para tapar su inicial.
-¿Por qué hiciste eso…?
-No quiero que me interrumpan el sueño creyendo que ahí duermes tú. -Dijo seguido de un bostezo.
-Pareciera que no quisieras tenerme cerca…-Soltó en un pequeño susurro, las reacciones de su hermano no eran las que normalmente tenía cuando poseía intenciones de dormir.- Después de tanto tiempo...
-Bueno, para serte honesto -Le miró fijamente a los ojos con notoria pena- me dieron un lindo sermón de por qué no es aconsejable hacer equipo contigo y mucho menos tener algo que ver con tu entrenamiento.
-Y lo aceptaste. -Acusó dolido, tantos años ansiando verlo y su hermano impone una pared entre ellos. Una que parecía imposible de romper, como había comenzado a sospechar.
-No quiero que hagas una estupidez, Milo, por eso acepte. -El menor contuvo la réplica, Kardia debería de saber algo (seguramente) y por eso lo decía. Sus ojos transmitían un dolor y una pena que hicieron que Milo aguantara la amarga replica.- No quiero perderte, por eso acepte. -El más joven bajó la mirada, sin duda lo que le hubieran dicho a su hermano le había hecho cambiar su terca postura. Algo que ni sus padres solían lograr la mayoría de las veces.
Antiko. M
Aquas. C
-Por lo menos estaré con Camus... -Sonrió apenas, tratando de quitar el momento amargo que compartían.
-Nos vemos mañana. -Kardia le revolvió el pelo- Suerte mañana con el tirano.
-¿Qué tirano? -Kardia sonrió y se retiró sin replicar nada.- ¡Kardia!
-Ya lo sabrás… -Replicó en tono burlón mientras se alejaba.
-¿Quien es el tirano? ¡Kardia!
Habitación de Milo y Camus.
¿Libros? Camus ya estaba leyendo los ejemplares que sin duda habían dejado en su cama. Milo los contó de reojo eran 15.
-¿Y esto es?
-Doce son sobre los mecha, los otros 3 creo que son teorías técnicas y esas cosas... -Sin duda la lectura era tediosa incluso para Camus, nunca había contemplado semejante cara de antipatía en su amigo al momento de leer un libro- Supongo que hay que comenzar a leerlos...
05:00 AM, al día siguiente.
Los seis tenían cara de dormidos a pesar que la curiosidad estaba a flor de piel. Sísifo los guió a lo que sin duda era el gimnasio más grande que habían visto en su vida. Milo miraba todo de reojo, no tardó en encontrar a su hermano y a Degel haciendo barras mientras hablaban.
-Antes de terminar aquí, les harán otros estudios... Si salta algún error, solo tendrán que hacer labor táctica o mecánica.
Milo corría en la cinta, Sísifo le aumentaba la velocidad cada 10 km. Aun no entendía como era que no estaba cansado. Algo le decía que si quería poder tener trato más seguido con su hermano tendría que soportar el entrenamiento físico.
-Te rindes.
-No. -La velocidad volvió a subir. Sentía que el corazón le iba a estallar, pero no iba a rendirse. Sísifo miraba el monitor que controlaba los latidos del chico.
-Eres igual que tú hermano. -La velocidad comenzó a disminuir- Aprende dónde están tus límites, Antiko. -Milo no dijo nada y termino caminando en la máquina hasta que definitivamente se detuvo.
Durante su turno, Camus tropezó tras doblarse el tobillo y salió despedido de la máquina. Milo y Mu le ayudarán a pararse, el rostro indescifrable del chico decía todo para sus amigos. La idea de haber sido el único del grupo en fallar le hacía sentir miserable.
-¿Cómo está tu tobillo? -Sísifo se puso en cuclillas y le miro, habían hecho que Camus se sentara en una silla- Un tropiezo no es el final de todo. Vamos -Le tendió la mano y le ayudó a ponerse en pie- ¿Quieres ir a la enfermería?
-Estoy bien, señor. Quiero intentarlo de nuevo. -Sísifo le miró y asintió.
Comedor. Varias horas después.
-Es como dijo Sísifo, fallaste la primera vez porque estabas nervioso -Camus sonrió levemente para sus amigos. Al final había terminado en segundo en resistencia tras Aldebarán y superando a Milo.
-¿Que seguirá?-Los menores se encogieron de hombros. Aioria ladeo la cabeza y sus ojos se abrieron con desmesura.- ¡AIOROS! -Al otro lado de la sala, un muchacho castaño alzó la vista y se levantó. El mayor se acercó a su hermano, tenía un brazo inmovilizado por alguna lesión en recuperación.
Aioria terminó retirándose con su hermano, Milo pasó su mirada por el lugar. Reconoció, o eso creyó, algún que otro estudiante de la escuela secundaria y algún que otro del primario.
-¿Ya tuvieron al tirano? -Kardia tomo el postre de la bandeja de Aioria.
-Kardia deja eso donde estaba.
-Claro –Replico este burlón, ante la orden de Degel dejo el postre en su lugar.
-¿El tirano es Sísifo...? -Pregunto Mu, en su opinión el hombre no era ningún tirano.
-Ese no es el tirano...-Informó Degel parado tras Kardia- Seguramente será el último platillo del día… Kardia, deja eso donde estaba ya comiste el tuyo.
-Si, mi capitán… -Le miró con burla- Cuando lo termine, lo dejo en su lugar. -Dijo antes de meterse la cuchara con el postre en la boca.
Taller mecánico n°1
Las clases del mayor Hasgart fueron bastante entretenidas, ver los distintos tipos de vehículos de combate y explicando sus diferentes cualidades. Los chicos estaban absolutamente seguros que él no era al que apodaban "El tirano".
Auditorio, cuatro horas después.
Ya entraban en el atardecer cuando se encontraron con el teniente primero Aspros Alhena. El rostro indescifrable del hombre y su voz grave les hizo saber que seguramente él era "El tirano". Como bien descubrieron tiempo después, el teniente primero Alhena no soportaba las idioteces y les recordaba que una buena táctica de combate separaba al soldado de la muerte.
Habitación.
Milo se dejó caer en la cama, estaba completamente exhausto. La respiración pausada de Camus le hizo ladear la cabeza. Su amigo estaba tan agotado como él y había caído en brazos de Morfeo apenas su cabeza sintió la textura suave de la almohada. Cerró los ojos y su cuerpo no demoró en dejarse mimar por el sueño.
No recordaba la última vez que durmió tan profundamente.
05:15 AM. Gimnasio.
Todos estaban con la más absoluta expresión de agotamiento. Sus cuerpos durante la noche les habían demostrado las consecuencias de los trotes del día anterior.
-¿Listos para correr de vuelta? -Más de uno contuvo la necesidad de decirle a Sísifo, y su sonrisa complaciente, que se fuera al demonio.
Centro de mando.
-Perdimos al equipo Penta-3, comandante. -El anciano apretó los dientes.
-¿Donde?
-En Nazca, Perú. -Informo el hombre de cabellera castaña y ojos verdes, en uno de sus brazos tenía la bandera de China y en la otra el escudo de la ONU.
-Están reforzando su dominio en Sudamérica. -Procede a informar un joven de cabellera verde lima y ojos morados. -Señor... El territorio de Sudamérica, es gigantesco... Y ellos lo controlan todo. -En su brazo derecho, llevaba la bandera del Tíbet y en el izquierdo también el escudo de la ONU.
-¿Hay otra desgracia que informarme? -Dejo de mirar las pantallas- Mayor Libris y Mayor Arlies.
-No, señor, por el momento las fuerzas conjuntas de Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Argentina están haciendo frente al ataque enemigo.-El chino hizo una pausa- Pero si caen, perderemos el control de Sudamérica.
-¿Qué hay de Brasil?
-Según los informes, evacuaron a los supervivientes a los países limítrofes o en barcos hacia África…
-No pregunte eso, Mayor Libris. -Informó el hombre mientras dejaba su puesto y caminaba hacia el gran mapamundi que tenía frente a él.
-Perdimos contacto con la resistencia del Brasil y las fuerzas de la O.N.U. que allí estaban erradicadas.-Hizo una pausa- Señor.
-Entonces, la situación no radica si caen Sucre, Santiago de Chile, Buenos Aires, Montevideo y Asunción… -El anciano hizo una mueca de pena y profunda tristeza, que ninguno de los jóvenes a los que les daba la espalda vio- la situación radica en que si las fuerzas caen… Perderemos América y la posibilidad de recuperar el control de la guerra. -Los rezos y esperanzas de todo el mundo están con ustedes, valientes pueblos sudamericanos.
Continuará.
