Disclaimer: Todo pertenece a ACD, Moffat y Gatiss.
Hola, lo siento (DE VERDAD, NO ME GOLPEEN ;_;) por la demora, pero he aquí el segundo capítulo. Enjoy!
La vida secreta de Molly.
(Cristtine.-)
Capítulo II.
Sherlock Holmes siempre se había apartado de todas sus necesidades, de sus sentimientos e incluso de sus familiares. Siempre había estado dispuesto a su trabajo como Detective Consultor.
Las cosas triviales de la vida no le interesaban en absoluto. Mientras más se apartara de aquello, mejor para él y su cerebro.
Hasta que John Watson llegó a su vida.
Típico doctor de Barts, que había participado en la guerra en Afganistán. Herido de bala, pero con cojera psicosomática (que, finalmente, ya no tenía y ya no representaba un estorbo), con una hermana lesbiana y alcohólica. Lo normal en el Londres de hoy en día.
John, aparte de ser su mejor amigo, era su compañero y colega. Una persona que siempre lo acompañaba a la escena del crimen sin rechistar. Y claro, daba para malas interpretaciones.
Sherlock nunca había sido una persona muy social y que, de la noche a la mañana —literalmente— compartiera piso con alguien, de daba a interpretar que él y John Watson tenían un romance secreto.
—¡No soy gay! —exclamó un exaltado John Watson.
—¿Por qué andas gritando eso? —preguntó Holmes, mientras caminaban por los pasillos de St Barts.
—Solo por las dudas y si a alguien le interesa —murmuró. Sherlock sonrió de medio lado.
—¿La enfermera rubia que está en la esquina?
—Sí, Sherlock. Cuando salí con ella pensó que nosotros… ya sabes —no se atrevió a seguir.
Nunca le había interesado lo que podrían o no decir sobre él y su compañero. Pero al parecer a John Watson sí le importaba lo que decían o no sobre él. Al parecer, le formaba una mala reputación a su ya larga lista de noviazgos y conquistas fracasadas.
—Oh, Molly, justo a la persona que necesitaba ver hoy —sonrió al ver a la patóloga salir del laboratorio con grandes carpetas en sus brazos.
—Hola —dijo, asomando su rostro por uno de los lados—. Tengo que ir a dejar esto a recepción y me temo que no podrán usar el laboratorio hasta que yo llegue.
—Necesito el laboratorio ahora. Tenemos un caso y necesitamos hacer unas muestras.
—Molly, déjame que te ayude —Watson tomó parte de las carpetas y miró fijamente a Sherlock—. No hagas nada estúpido hasta que nosotros lleguemos.
John y Molly desaparecieron por una de las esquinas y, a pesar que no podía entrar al laboratorio sin autorización previa, lo hizo igualmente.
Se acercó rápidamente a uno de los microscopios que estaban en el mesón y comenzó con sus investigaciones.
Llevaba menos de un minuto investigando cuando un destello de color rosa llamó su atención.
Bolsa de papel, envuelta cuidadosamente. Comprada recientemente de una marca reconocida de ropa interior…
—Oh —murmuró mientras observaba la bolsa de Victoria's Secret.
Así que Molly Hooper tiene un lado del cual no sabía, pensó mientras miraba una de las pantaletas rosa chillón que había.
—¡SHERLOCK HOLMES!
Molly estaba de pie en la puerta, con el color carmín inundando sus facciones. La patóloga en dos largas zancadas llegó hasta dónde se encontraba el detective y le quitó rápidamente las pantaletas.
—Te dije que no entraras al laboratorio hasta que yo llegara —murmuró entre dientes.
—¿Y todo este alboroto por un par de pantaletas de Victoria's Secret? —dijo tranquilamente.
—Es privado, Sherlock —contestó, guardando la bolsa lejos del detective.
—No lo es si está en un laboratorio en el que cualquiera puede entrar. Y no creo que sea un buen escondite poner cosas debajo del escritorio —señaló.
Molly lo miró con furia. A pesar de los sentimientos que pudiera albergar por el detective consultor, la mayoría del tiempo de daban ganas de estrangularlo con su propia bufanda azul.
La patóloga iba a replicar, pero Holmes la cortó. —Te cortaste el cabello.
Oh.
—Y llevas manicura en las manos. Francesa, ya que tus uñas se ven naturales aun cuando tu trabajo te impide llevar algún tipo de esmalte —dijo mientras observaba detenidamente a la doctora—. No estás usando el calzado que Barts pide para sus funcionarios, sino que tienes unos… incómodos tacones —Molly lo miró con sorpresa—. Es obvio. Aumentaste cinco centímetros de la nada y tu rostro se desfigura un poco cada vez que caminas, aquello denota dolor o molestia.
Molly se puso nerviosa, pero trató que su rostro no lo denotara. —Si estás implicando…
Holmes la cortó abruptamente. —No es implicando nada, simplemente estoy diciendo algo basado en hechos obvios. Hay algo que te hizo cambiar, Molly Hooper. ¿Un nuevo romance de oficina, tal vez?
—¡No! —exclamó—. Después de lo que ocurrió con Moriarty, las relaciones entre empleados quedaron reducidas a lo meramente profesional.
—Oh, forastero. Y parece que las cosas van enserio… al menos para usted, señorita Hooper.
—¿C-cómo?
—Maquillaje. Tú nunca usas maquillaje en la oficina pero, ahora, lo llevas puesto. Quizás es porque tendrás una cita con él después del trabajo —Holmes la escrutó por unos segundos y continuó bajo la atenta mirada de la mujer—. Cambiaste tu forma de vestir y lo puedo deducir por el abrigo de última temporada que está colgado en tu silla.
—Sherlock, yo…
—Y por último, pero no menos importante, tu nueva ropa interior. Claramente es algo que usaría una mujer para impresionar a un hombre a la hora de tener relaciones sexuales —Molly se enrojeció furiosamente—. Debe ser alguien muy especial como para generar un cambio tan radical en tan poco tiempo —comentó despreocupadamente.
Molly se sorprendió de sobremanera al escuchar tal comentario por parte del detective. Pero se atrevió a preguntar:
—¿Y te gusta?
Apenas las palabras salieron de sus labios, se arrepintió. Aquello era algo digno de Nella, pero no de Molly.
Las manos de la patóloga cubrieron rápidamente su rostro, implorando que la tierra se la tragara lo más rápido posible.
Pero las palabras del detective fueron sorpresivas, incluso para él.
—Sí —contestó escuetamente y salió al pasillo del hospital.
La doctora se sentó en su escritorio aún con el arrebol en las mejillas. —¿Qué rayos fue eso?
Lo sé, lo sé… no es el capítulo de nueve páginas que les prometí, pero durante estos últimos meses mi vida ha dado un giro rotundo que de verdad, me ha tenido ocupada y con la cabeza en las nubes. Lo siento por lo poco y lo mediocre que puede ser este capítulo, pero les juro que el próximo tendrá más sherlolly, descripciones y algún tipo de acción triple equis ;)
Millones de gracias por los reviews, favoritos, alertas, etc… Se agradece el recibimiento de la historia y lo mucho que les agrada.
Ya comencé a escribir el capítulo 3 y, espero, no demorarme mucho en actualizar.
Millones de abrazos Sherlockians! Y recemos por nuestras almas que el 18 comienzan con a rodar la nueva season!
Cris.-
