Disclairmer: ningún personaje de HP me pertenece. Consultar a H.K. Rowling.
-Tiempo sin vernos, Lupin.- dijo ella, directa e indiferentemente.
-Si, Nymphadora.- respondió el ambarino, con una triste sonrisa.
-Tonks.- repuso con rapidez.- está de mas que diga que no me gusta mi nombre.
-Y sin embargo.- tragó saliva.- me dejabas llamarte por el, no entiendo por que ahora no.- un brillo de melancolía se notó en los ojos de el licántropo al decir esto.
-Eso era antes de muchas cosas.- inquirió Tonks al fruncir el ceño.
-Eh…-tosió Black, que se encontraba en medio de ambos y le empezaba a resultar un poco incómodo escuchar todas las agresiones.- Nym, te importaría que me lleve al nene a la cocina?
-Claro que no! Seguramente así despertará.- asintió la joven al pasarle el bebe a Sirius, mientras que este lo sostenía delicadamente.- solo que cuídalo bien, a veces (pero muy rara vez) se pone muy inquieto.- rió divertida.
-No te preocupes, lo cuidaré bien…soy un encanto con los niños!- exclamó orgulloso.- cuidé a Harry de bebé…aunque todos me decían que lo cuidaba mejor siendo Hocicos…jejeje, pero bueno.- hizo una pausa.- No se les olvide que de un momento a otro llegará Harry, estaremos en la cocina eh?- miró de reojo a Remus, quien no dejaba de ver al niño.
Moony siempre gustó de los bebes. Acercarse y hacerle cariños a cuanto bebé de algún conocido estaba cerca. Pero, con este era diferente, sólo lo miraba. ¿Por qué mirar al bebé tanto? Sirius no entendía si era por que era de Nymphadora o por que estaba algo rencoroso. ¿Remus John Lupin teniéndole rencor a un inocente bebé? Vaya, eso era nuevo para Padfoot…era en verdad una reverenda estupidez, pero la cual no le parecía tan descabellada en este momento…su amigo presentaba algo que se llama negación, y por primera vez en la vida de Sirius, se sentía mejor que la persona que siempre estaba tranquila, apacible y en paz, es decir, Remus.
Sirius sin vacilar más, salió de la habitación con el niño en brazos y un silencio incómodo se apoderó del ambiente hasta que, después de varios intentos de que palabra alguna saliera de su boca, remus soltó.-No se te da muy bien fingir.- rió nervioso.
-Por que lo dices?!.- preguntó claramente con enojo.- oye! De que te ríes?
- No has cambiado nada.- murmuró el hombre lobo, con ternura.
En un espejo cercano pudo observarse a si misma. Su cabello antes lila, ahora se convirtió en un escandaloso rosa chicle; algo muy ella, pero en esta ocasión quería lucir diferente.
Le quería debatir sobre su color de cabello y decirle que no era la misma de antes, que era una persona completamente diferente…pero no pudo. Sin darse cuenta ya se encontraba sentada junto a aquel hombre del que creía haber enterrado toda clase de sentimientos. Pero al verlo con esa estúpida sonrisa todo muro de hielo se derritió: le seguía amando.
-No estés tan seguro Lupin.-respondió.- las personas cambian, aunque no sea a simple vista…
-Pues yo veo a la misma jovencita vivaz y alegre, que irradia felicidad por doquier.-dijo Remus, sonriendo.
Esa sonrisa de nuevo. Le hacía sentir tan feliz, protegida…pero también vulnerable de sucumbir a el en cualquier momento: abalanzarse, besarlo y rogarle que la haga suya. Pero no…no, eso no podía ser, no podría suceder todo aquello de nuevo. Tenía que convencerse de que odiaba esa sonrisa, aquellos ojos bondadosos y todo en aquel hombre. Lo odiaba, tenía que odiarlo.
-Y cómo te ha ido?.- Preguntó de repente Tonks.- Supe que el ministerio te dejó a cargo del Departamento de Regulación de la Comunidad de Licántropos, no?
-Si así es, mucho trabajo he de decir…pero es mejor a no tener nada.- rió nervioso.- en general.- su voz se ensombreció.- no me ha ido mejor que a ti.
-Mejor que a mi?.- Preguntó incrédula.- por que lo dices?
-Por…bueno.- tartamudeó.- tu hijo.- completó triste Remus.
-Ser madre es algo hermoso.- dijo Tonks con una tímida sonrisa.- aunque no te creas, hasta hace algún tiempo seguía siendo complicado…jeje, no ser buena en las labores domésticas es un gran obstáculo.
-Yo creo que en esos momentos el padre del niño es de gran ayuda.- dijo inconscientemente, haciendo que Tonks se tensara.
-T...te equivocas.- tensa y nerviosa dijo.- Joy no tiene padre, y no lo necesita.- agregó frunciendo el ceño.
-Joy?.-preguntó curioso el licántropo
-Así le decimos de cariño.- dijo tiernamente.- se llama John, pero es muy pequeño para ser un "John", jeje…-rió por lo bajo.- es un nombre muy formal, pero me gustó.-suspiró orgullosa, y aún nerviosa por el rumbo de la plática.- yo creo que deberíamos ir a la cocina, a lo mejor Harry ya llegó y nosotros aquí.- rió nerviosa y se puso de pie estrepitosamente, tan así, que tropezó con la alfombra y chocó contra Remus.
Ambos cayeron al suelo alfombrado en una posición no muy decente. Ella abajo, con el rostro hacia arriba y el encima de ella, recargándose en sus brazos…mirándola directamente a esos ojos negro azabache.
-No has cambiado en nada.- logro articular Lupin, entrecortadamente. Demasiadas emociones para un día.
-Y tu sigues atrapándome, o al menos, lo intentas.- contestó absorta, con las mejillas sonrosadas, sintiendo como el odio que decía tenerle era sacado a través de una ventana de su corazón y que si no se apartaba en ese instante de aquel hombre, cometería la misma tontería de hace años.
-Ejem…disculpen que los interrumpa.- dijo una voz joven.
Nymphadora miró de quien se trataba, y como un robot, hizo a un lado a Remus y se puso de pié. Triste, el ambarino hizo lo mismo…pero no quería que ese momento especial terminase.
-…Matt?!.- preguntó sorprendida.- creí que estaba en una misión.
-Sí, pero te prometí que te acompañaría.- respondió sonriendo ampliamente, era un joven de cabello castaño y ojos verdes que aparentemente no contaba con mas de 28 años.- terminé lo antes posible para venir contigo Nymphy.- terminó esbozando una dulce sonrisa y trajo a sí a la pelirosa, dándole un beso en la frente…cosa que a el ambarino no le gustó nada.
-Nymphy?.- preguntó curioso, aunque en su interior una bestia carnívora empezaba a despertar de ira. Tenía que significar que era algo muy importante en la vida de Tonks como para tener el "descaro" de llamarle así.
-Este…Matt, éste es Remus Lupin, jefe del departamento de la comunidad de licántropos.- dijo, mientras Matt estrechaba la mano de Remus.- y Remus, éste es Matthew Point Du Lac…
-Auror y novio de Nymphadora.- agregó el joven, estrechando decidido la mano de Remus.
Un balde de agua fría cayó sobre el corazón de Remus Lupin.
-Creo que, ya que se conocieron.- dijo Tonks algo cansada.- es mejor ir a la cocina a.- agregó la joven.- a Joy le toca la mamila.
-Entonces te acompaño.- casi autómata, el joven respondió mientras le tomaba la mano a la metamorfomaga.
Mientras tanto, en la cocina, ya Harry había aparecido y los Weasly y Sirius estaban a punto de cortar el pastel, cuando Tonks llegó al punto de reunión con un joven.
Hermione y Giny comenzaron a cuchichear de lo apuesto que era, aunque ambas alejadas de sus respectivos novios que sabían que si se enterasen, odiarían al ojiverde de inmediato; la señora Weasly sonrió alegre y Sirius también, pero sabía que algo no olía muy bien en esa situación.
Sirius le entregó a Tonks el bebé (que no se despertó en ningún momento) y de un segundo a otro, ya todos estaban comiendo un delicioso pastel de chocolate, el favorito de Harry. Aunque Harry se notaba nervioso y su padrino no encontraba motivo.
-Señor y Señora Weasly.- dijo el chico ojiverde con un notorio nerviosismo.- yo…
-No Harry querido, no tienes que agradecer la fiesta.- dijo Molly Weasly cariñosamente.- sabes que eres como un hijo para nosotros.
-Así es.- agregó Arthur, al momento que terminaba de saborear su pedazo de pastel.- lo hacemos por que te lo mereces.
-… y yo se los agradezco es que…bueno, no es eso.- dijo Harry notoriamente nervioso.- es que es algo mas complicado…bueno, no es complicado es que…-ya estaba hecho bolas, confundido por tanto nervio.
-Entonces cariño, que sucede?.- preguntó Molly preocupada por la actitud de Harry.
Giny ya se había acercado a Harry instintivamente, por que era bastante raro que él, Harry Potter se comportara así en una simple reunión.
Sirius ya había visto unas décadas atrás una escena similar en una reunión de amigos. Un joven de cabello negro y anteojos, nervioso hasta más no poder, y una chica guapa, pelirroja, preocupada por la reciente actitud nerviosa de alguien que poseía gran confianza en sí mismo. Sí, Sirius Black sabía lo que sucedería.
-Anda Harry.- murmuró Hocicos.- valor, valor.- dijo siendo audible para Harry.
-Yo…-dijo menos nervioso, era un gran avance que no tartamudeara.- yo quería pedirles permiso para casarme con Giny.- soltó con todo el valor que poseía.
Atónitos y con la boca abierta estuvieron todos los Weasley, incluyendo a Ron y los gemelos. Pasaron unos segundos antes que Molly saltara de emoción hacia Harry y Giny y los abrazara, y el señor Weasley hiciera lo mismo.
-Oh, Harry.- dijo emocionada la regordeta pelirroja.- me siento tan feliz. Aunque no pensábamos que sucedería tan pronto.
-Los jóvenes no pierden tiempo.- agregó sonriente el señor Weasley, mientras le revolvía cariñosamente el cabello a Giny.
-Es que…perdimos mucho tiempo estos años.- miró a Giny, y ésta se acerco tomándole la mano.- y hemos hablado de esto pero…me daba mucha pena con ustedes.
-No, siempre has sido parte de la familia.- dijo Arthur, mientras se sentaba.- y nos da mucho gusto que ahora lo vayas a ser todavía mas.
-Si!.- exclamó Molly emocionada, sin poder aguantar las lágrimas de felicidad.- Oh, ahora eres mi hijo, y Hermione también lo será.- la castaña, que estaba al lado de Ron, sonrió.- Ahora solo falta que Fred y George se decidan.- los miró con notorio enojo.
-Ah! Madre, ya vas a comenzar??.- se quejaron al unísono.
-Harry!.- gritó entre murmures Hermione, mientras señalaba la bolsa del pantalón.- el anillo! El anillo!.- murmuró.
-Ah…si!...estoy aturdido.-acertó el pelinegro, mientras se revisaba los bolsos de el pantalón de mezclilla.- Giny, yo sé que no es mucho…pero es por mientras.- dijo trayendo a sí la mano de la pelirroja para ponerle un anillo en la mano izquierda.
Era de oro blanco, con una piedra de mediano tamaño color rosa. Un rubí de una clase muy rara fue para Molly Weasley, que deslumbrada soltó un gritito ahogado al lado de su marido. Aunque para la mencionada Giny, le pareció un precioso e inigualable diamante color rosa muy hermoso.
-Por mientras? .- dijo Giny sorprendida.-
-Yo sé que mereces algo mejor, mi vida.- un Harry apenadísimo se arrodilló, como pidiendo perdón.- pero…meses antes dijeron que sería un espléndido anillo pero cuando lo vi yo...
-Harry Potter!.- Exclamó Giny, en tono reprobatorio.- acaso te has vuelto loco?
-Eh?.- murmuró claramente contrariado el chico de anteojos. Su Giny no tenía en -una de sus costumbres llamarle "loco".
-Sí, te has vuelto loco por que no soltaré este anillo.- negó al mirar al pelinegro pestañear momentos antes de terminar la frase.- por que me encanta.- agregó, haciendo que Potter le abrazara las piernas con euforia.
Risas de júbilo, alegría y dicha se escuchaban desde la cocina por toda la casa de la noble y ancestral familia Black hasta perderse entre las paredes del edificio, haciendo parecer que la casa entera poseía oídos por doquier.
Sin embargo, él, Remus Lupin no supo ni como, ni desde que momento hacía que se encontraba tumbado en alguno de los sillones estilo francés victoriano de la enorme biblioteca. Ya ni siquiera admirar los impecables libreros de roble detallados finamente le hacían distraerse…y sinceramente, no le importaban.
¿Se encontraba llorando? No, ya no había por qué. Su vida había estado antes llena de dolor, y debía soportar…pero éste se sentina mucho mas lento, lacerante y sobre todo, mucho mas doloroso e hiriente que cualquier otra cosa. Estaba convencido de que Nymphadora siguió con su vida y debía ser muy feliz…no se supone que desde un principio el quisiese alejarla por lo mismo? .Sí, así es más nunca contó con sentirse así de vacío…infeliz.
Toda la luz que tenía se esfumó en ese mismo instante, el instante cuando aquel tipo había realizado su mayor pesadilla: Haberle arrebatado a SU Nymphadora!...sí, SU Nymphadora, por que sólo él le llamó de esa forma antes que ese tal Matthew.
-Remus¿Qué haces aquí?.- habló la voz de Sirius, mientras le miraba desparramado en el sillón.- te has perdido muchas cosas, llevo siglos buscándote.- habló pausadamente.- se supone que es una fiesta y estando perdido no puedes ser precisamente el alma de la fiesta, no crees viejo amigo?.- carcajeó Hocicos mientras lo miraba irónico.
-No estoy de ánimos.- contestó desganado.- te lo dije en un principio.-
-Todos andan preguntando por ti.- reprochó Sirius, con notorio enojo y preocupación.- incluso Harry, que tiene algo muy importante que anunciarte a ti también.
-Hablaré con el mas tarde, es un gran chico, entenderá.- murmuró el ambarino, mientras se masajeaba las sienes.
-Mira Remus.- masculló entre dientes.- no sé que te sucede, pero él nos necesita en estos momentos…es una cosa muy importante para Harry, entiendes?.- dijo Sirius, tratando de hacer comprender a su amigo.- No puedes estar así.
-Yo creo que depende de mi, Sirius.-afirmó Remus.
-Claro que depende de ti!, y de nuevo, se trata de ti!.- gritó Sirius encolerizado.- De una vez por todas, y por primera vez en tu vida acepta la realidad Remus!
-La acepto, y por eso tengo derecho a estar como se me venga en gana!.- respondió un ya bastante enojado Remus Lupin.
-Derecho?!?!.- grito enojado Sirius con un deje de cinismo.- Yo sé a que te refieres y no…no amigo. La única persona que tiene derecho en esto es la propia Nymphadora, y ese es a tener una vida!
-Si, y por tenerla me vendrá a restregármelo, no?.- ofendido le gruñó a Black.
-Tu la despreciaste e hiciste que desperdiciara su amor en ti, Remus!.- sin poder contenerse, al fin soltó lo que realmente pensaba, haciendo que incluso él mismo se sorprendiera.
-Un idiota que quiso lo mejor para ella.- argumentó, llenó de tristeza.
-Un idiota egoísta, me escuchaste?!.- gritó.- Egoísta!.- gritó de nuevo enfurecido Sirius al abandonar la gran biblioteca, mientras maldecía por lo bajo.
Sirius salió a zancadas de la biblioteca. Se sentía real y totalmente ofuscado por la actitud de su amigo, el siempre tranquilo Remus Lupin. No sabía lo que le ocurría, si acaso era una infinidad de arrepentimiento, o una infinidad de celos.
Mientras caminaba ya mas tranquilo por alguno de los pasillos de Grimmauld Place, trataba de pensar en como podría hallar una manera para hablar con su sobrina… cada excusa disfrazada se le hacía ridículamente trillada: una tasita de té juntos, o almorzar apaciblemente.
-…esas noches debes prepararte para cualquier cosa, querida.- escuchó al pasar por una puerta ligeramente entreabierta, con pasos suaves, retrocedió y no es que le gustase ser fisgón de pláticas ajenas, el ocio y la curiosidad, en opinión de Sirius, es la madre de todos los vicios.
-Sí Molly, lo sé….- dijo una voz conocida, y al acechar, pudo ver de espaldas a una mujer joven. Supo que se trataba de Nymphadora.-En uno de los libros que Fleur me recomendó, leí que en algunos casos, el gen licántropo puede pasarse a los hijos…-
-Ambas hemos visto lo que sucedió el mes pasado.- murmuró la regordeta pelirroja.-será mejor que comiences a administrarle la poción matalobos.
-Pero…tengo miedo!.- exclamó la pelirosa, mientras lágrimas le salían de sus gemas negras.-es demasiado para él…aún es demasiado pequeño!
-Oh…Tonks querida, lo sé.- dijo dándole un reconfortante abrazo a la joven.- pero será mejor…o al menos en dosis pequeñas; Recuerda que así, en unos cuantos años ya no tendrá que pasar eso cada luna llena. No se convertirá completamente.
-Si...-agregó Tonks, secándose las lágrimas.
-Tranquila, todo estará bien.- dijo Molly.- Iré a ver como van las cosas en la cocina, tú quédate a descansar con Joy…no me hagas enojar.- repuso con fingido enojo la señora Weasley al ver que la joven se disponía a ir con ella. Sonrió y salió de la habitación.
Escondido entre las sombras del pasillo, y quien de milagro no fue descubierto por Molly, estaba Sirius, perplejo por la reciente plática de ambas mujeres.
Tonks hablaba claramente de un licántropo…y si había llegado a entender bien, era uno muy joven. Por lo que sabía, Bill y Fleur aún no tenían hijos, y no había alguien más cercano que haya sido mordido por un hombre lobo…a menos que haya sido procreado por uno de ellos.
Pero, la persona mas joven en la familia era el hijo de su sobrina, y éste no tenía padre.
-No, no puede ser…-murmuró consternado Sirius Black, al pasarle por la mente algo que nunca en su vida pudo imaginar.
Si el pequeño John no tenía padre, y si tal vez tuviera algún gen licántropo por consiguiente, Tonks tuvo que haber tenido algo que ver con la única persona en kilómetros a la redonda capaz de transformarse en hombre lobo cada luna llena.
-Remus…Remus es el padre del hijo de Nymphadora.- dijo entre pensamientos, tratando de pensar que la idea no era tan incierta como la realidad hacía parecer.
Bueno, aquí otro capitulo. La verdad es que me siento muy satisfecha por la respuesta que han tenido las personas que se han tomado su tiempo libre para leer lo que escribo. De ante mano, muchas gracias a las personas que también me han dejado reviews.
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Hasta el próximo capitulo!
Atte. Asuka Ishida.
