Era cierto que necesitaba esa ducha, el agua caliente lo había dejado como nuevo. Cerró el grifo y alargó la mano para cojer la toalla que había dejado él mismo al lado de la ducha, pero donde debería estar el pedazo de tela no había nada.
-¿Pero que...?- descorrió la fina cortina, buscando la toalla con la mirada, pero en vez de eso, se encontró con la traviesa mirada de Tony Stark devorándolo al completo.
-¿Buscabas esto capi? -Stark señaló su toalla, la cual colgaba de su hombro, sobre la fina camiseta de Iron Maiden que llevaba puesta.
-Dame la toalla Stark, no estoy para jueguecitos. -el rubio se tapó lo máximo que pudo con la cortina, algo que no funcionó demasiado dado que esta era semitransparente.
-Hm, yo creo que estas perfecto para jugar, pero bueno...-le lanzó la toalla con una media sonrisa, que hizo sonrojar al rubio, que se tapó rápidamente la cintura con el pedazo de tela, el cual se veía casi ridiculo ante un cuerpo tan grande y fornido.
Cuerpo del cual Tony no podía despegar la mirada, poniendo nervioso al capitán.
-¿Necesitas algo? -el tono mordaz de Steve aclaró las dudas del moreno, su capi no quería saber nada de él. Ya estaba acostumbrado a que le hablase en tono borde, pero lo de esas últimas semanas había sido el colmo. No lo había visto fuera del gimnasio mas que un par de veces, y todas ellas en compañía de alguno de los vengadores. Lo repelía, huía de él, y Tony Stark no era una de esas personas de las que es facil esconderse.
-Pues sí. Quiero saber exactamente por qué narices huyes de mí. -fue simple, las palabras salieron solas de su boca con un deje de amargura y rabia.
-Yo...No huyo de ti soldado. -Steve rehuyó su penetrante y oscura mirada. No tenía valor para enfrentarle, aun sabiendo que era más alto y fuerte que él.
-No soy ningún soldado, me llamo Tony, por si aún no lo sabías. Y es mentira eso de que no huyes de mí. Por favor, si solo hace falta que te escondas detrás de Thor para que yo no te vea. -Tony estaba realmente malhumorado, se le notaba. Él no sabia muy bien porqué, pero le daba rabia que el rubio se tomase tantas molestias en no cruzarse con él.
-Tony, yo...-el moreno se acercó al rubio, acorralándole contra la pared.
-¿Qué, Steve?-le inquirió, alzando una ceja, muy cerca de él. El más alto le miro. Estaban a escasos centímetros. Si inclinase un poco el rostro podría degustar esos deseados labios. Incluso podía oler su colonia, fresca y varonil, que siempre le había atraido del moreno. Quería besarlo, quería enterrar el rostro en su cuello y aspirar ese dulce aroma ; quería decirle que estaba jodidamente enganchado a él, que se había enamorado de su arrogancia, de su estupido pero refinado sarcasmo y de ese cuerpo que tanto lo tentaba, pero no lo hizo. Le dió un suave empujón y lo apartó de sí.
-Tengo que irme, Barton me está esperando. - Steve salió del cuarto, dejando a Stark solo.
-Maldito pajarraco, con él si puede ir pero conmigo no...-dió un puñetazo a la pared, enfurecido. Bien, si el capitán quería que lo dejase en paz, eso era precisamente lo que no iba a hacer, como que se llamaba Anthony Stark.
Marcó el número de Bruce, el cual tenía en marcación rápida.
Bruce vivía tres plantas más abajo, en uno de los apartamentos que les había cedido a los vengadores, pero como nunca le apetecía cojer el ascensor, siempre acababa llamándole al móvil.
-¿Bruce? ¿Te apetece ir al Shawarma? Bien, te espero en diez minutos.
Quería pedirle consejo a su amigo el cerebrito, porque el mismo no encontraba respuestas a lo que le estaba pasando.
¿Acaso estaba celoso de que el capi se marchase de juerga con el pajarraco? ¿Que tenía Barton que el no tuviese? Por favor, si él era más guapo, adinerado, y con un quebradero de cabeza que se subía por las paredes...
No era solo el echo de que se fuese con Clint, si no que no quisiese tenerle cerca. ¿Que le había hecho al rubito? Sí, habían tenido sus diferencias anteriormente, pero no como para que le tratase como si no existiera...
Le daba rabia que el capitán rehuyese de él, pues lo último que quería era tenerlo lejos. Todo lo contrario. Desde hacía ya tiempo Rogers le había atraido. Al principio intentaba pensar que simplemente era admiración. El tipo le caía bien y todo eso, y bueno, aun siendo hombre, admitía que el Capitán estaba para comérselo. Pero no, no solo era atracción física...Ese tío tenía algo que lo volvía loco. No sabía si era su sencillez, la manera en la que amaba proteger a los demás, o esos ojazos azules que le atravesaban el alma cada vez que lo miraba.
Se agarró el puente de la nariz, cerrando los ojos con fuerza, notando el creciente dolor de cabeza que se le estaba formando.
~Stark... Tienes un problema gordo...Creo que te has enamorado de tu Capitán~ Se dijo a sí mismo antes de salir de allí, dispuesto a cambiarse para reunirse con Bruce.
~Espero que os haya gustadooo (: Y porfa, comentad, que no muerdo...Demasiado :3~
