Capítulo 2: Sobreviviendo en tierras raras.
El joven pony, después de horas después de su despertar decidió adentrarse en el bosque en búsqueda de cosas que le ayudarían con su supervivencia, no sabe cómo, pero siente como si alguna vez en la vida hubiera vivido una situación similar aunque en una circunstancia diferente…
-bien… necesitare agua, fuego, comida, tal vez podría idear unas trampas para animales…-se sorprendió al escucharse el mismo.- no, soy un pony no como carne… pero, ¿porque siento como si lo hubiera hecho toda la vida? –se detuvo un momento y se sentó recargado sobre la base de un árbol observándose de nuevo- soy un pony… pero no me siento como uno, ¿entonces que debo buscar?
El pony blanco suspiro y se levantó para seguir con sus prioridades, el bosque estaba tranquilo y muy silencioso, por lo que la búsqueda de agua no fue difícil al escucharse un pequeño arroyo el cual no estaba tan lejos del claro donde estaba, después de todo no llevaba más que unos minutos caminando. Después de llegar a este y beber un poco de agua, se quedó viendo su reflejo sobre el arroyo y noto algo que no había notado antes, sorprendentemente no había notado su cuerno de unicornio, abrió los ojos por completo sin dar crédito a lo que veía, entonces levanto una de sus pezuñas y sin dejar de ver su reflejo toco el cuerno, hay estaba, y podía sentirlo, era hueso, pero podía sentir con su cuerno que era tocado.
-Si es mío, no puedo creerlo, un cuerno, entonces soy un unicornio y yo que creí que no podría esto ser más extraño, en fin sigamos con lo que estaba, al menos eso me servirá como defensa si me topo con algún animal peligroso.
El unicornio, comenzó a buscar plantas o hierbas que tal vez podrían servirle de alimento, pero esta tarea no era fácil y menos con su falta de recuerdos, aunque al parecer eso tampoco seria el problema ya que la mayoría de lo que veía estaba seguro nunca verlo visto o solo era poco parecido a lo que el recordaba como algo comestible, por lo que estaba arriesgándose mucho al comer algo que no conocía, para todo esto y llevar a cabo su recolección, tomo algunas hojas grandes que encontró y algunas lianas que puedo arrancar con el hocico, pero ya con todo reunido se topó con otro dilema…
-¡Demonios! Y ahora como amarro esto… sin pulgares y dedos, en serio si hay otros ponys en algún lugar no sé cómo harán para vivir así, como me hace falta algo de magia aquí, podría amarrar esto con telekinesis o algo así -Entonces como por arte de magia, su cuerno empezó a brillar y las lianas se amarraron como él quería. Lo cual no hizo más que dejar boquiabierto al unicornio.- Emm… ¿yo hice eso?
El unicornio no dejaba de llevarse sorpresa tras sorpresa, ¿es que también podía usar magia con su cuerno? Pues no pasó desapercibido el brillo que este hizo cuando las lianas se movieron mágicamente, si bien estaba muy sorprendido, esto levanto un poco su ánimo y decidió probar de nuevo pensando en amarrar otras lianas, pero no pasó nada, otra vez, y nada, ahora el problema, ¿cómo rayos se activaba esa magia?
-si solo eso faltaba… descubro que tengo magia, pero resulta que no sé cómo usarla.-mira hacia arriba rascándose un poco la cabeza con el casco y luego soltando un suspiro vuelve a sus tareas en búsqueda de algo de leña y cosas que le ayudarían hacer un refugio, tal vez luego podría intentar de nuevo algo de magia con ya todo reunido.
Mientras tanto en el castillo de Canterlot la princesa Celestia decidió salir de su habitación y dar una vuelta por el castillo, lo cual no hizo más que deprimirla aún más al recordar las palabras de su hermana…
-Mis queridos ponys… no quiero dejarlos, pero creo que mi hermana tiene razón, no debo aplazar más lo inevitable y debo hacer un retiro temporal –la princesa se posa sobre uno de los balcones del castillo y mira a su pueblo, la ciudad de Canterlot y el resto de pueblos hasta donde su vista un poco cansada le permitía ver.- Un reino prospero como no se había visto nunca. Sean fuertes, mis queridos ponys, y no se preocupen, no se quedaran solos en mi ausencia.-la princesa Celestia se queda observando su glorioso reino con lágrimas recorriendo sus mejillas y cayendo de su rostro convirtiéndose en el aire en pequeñas partículas cristalinas llevadas por el viento.
-Princesa… -La voz detrás de Celestia la sorprendió un poco, pero no tardó mucho en secarse las lágrimas y voltear, para ver al dueño de esa voz, uno de sus guardias personales y mano derecha en la organización de la seguridad de Equestria, un veterano unicornio de pelaje gris y crin del mismo color pero un poco más oscuro, su armadura dorada y bien detallada con sus medallas en esta en representación de su alto cargo militar- Princesa Celestia, disculpe mi indiscreción, pero no pude evitar escucharla, ¿cómo está eso de que se va?
La princesa mira el resto del pasillo para asegurar que nadie más los pueda escuchar y luego suelta un suspiro.
-Es complicado Thunderstorm, como bien sabes los alicornio, tienen la juventud eterna, pero esto no implica que su espíritu no se desgaste o agote con el pasar de los años, de igual manera pasa con otros seres eternos como Discordia, entonces para recuperar esa vitalidad tenemos que viajar a un lugar que se le conoce como el retiro, es un lugar donde podemos sanar nuestras heridas espirituales y descansar nuestra agotada alma y recuperar nuestra vitalidad.
-Pero princesa, ¿cómo es que nadie sabe eso? –pregunto bastante sorprendido el veterano unicornio.
-Porque no hay registro alguno de que alguien lo haya hecho anteriormente-dijo Celestia con mucha calma- y es un conocimiento natural que solo seres como los alicornios conocen u otros seres eternos tenemos, y espero que como mi fiel súbdito y mano derecha, guardes este secreto, solo te lo conté por la gran confianza que tengo en ti, y no puede ser de conocimiento público ya que podría crear caos en Equestria. Arreglare esto con mi hermana como si se tratase de un viaje largo que tengo que hacer fuera de Equestria, y ella se quedara al mando, y con ello y otros preparativos espero tú puedas serle fiel y de ayuda como lo has hecho conmigo.- termino de decir viendo con una sonrisa de gran confianza a su mano derecha.
-Por supuesto princesa, soy tan leal a la princesa Luna como a usted, es solo que es difícil de asimilar, el conocer todo esto tan repentinamente. –El veterano hizo una reverencia a su regidora, la princesa Celestia- Prometo que estas palabras nunca saldrán de mi boca sin su permiso princesa Celestia.
-Gracias por entenderlo todo Thunderstorm. Ahora si me disculpas, tengo que atender otros asuntos –La princesa sonrió amablemente a su general y paso por un lado de este alejándose unos metros por el pasillo antes de darse vuelta y ver que el general la seguía con la mirada- por cierto esta noche cenare con mi hermana para discutir los detalles de todo el asunto, me gustaría que pudieras asistir también, ya que serás de gran ayuda en la organización de los preparativos que hay que hacer antes de… bueno tu sabes.
El general asintió con la cabeza- Sera un honor Princesa acompañarlas en esta cena.-Vio a la princesa perderse entre los pasillos para luego el continuar su camino antes de toparse con la princesa en el balcón.
Mientras tanto en el bosque Everfree un unicornio blanco, ya había recolectado todo lo necesario para poder acampar y hacer un refugio, el cielo se había nublado, y con la probabilidad de lluvia era más seguro hacer su refugio dentro del bosque. Pasaron varias horas a diferencia de la primera vez que intento anudar las lianas, le fue más fácil hacerlo ahora con sus pezuñas para armar su refugio que constaba de una cama elevada sobre el piso de troncos apoyada en un par de árboles y encima de este un techo a base de hojas muy grandes que encontró para desviar el agua en caso de que llueva, hizo una estructura de troncos piedras y barro para hacer una fogata elevada también del piso, ya que la lluvia y el agua encharcada podrían apagarla durante la noche, todo parecía perfecto, con excepción de una cosa, faltaba la fogata por encender, y sin metal, pedernal y ninguna otra pertenencia solo podría hacerlo frotando la madera, lo cual sería algo casi imposible con su pezuñas.
-Bien… -el unicornio blanco se sentó frente su estructura hecha para la fogata pensando- ¿y ahora como te enciendo? Solo unas chispas, es todo lo que necesito, pero no tengo nada con que crearlas…-entonces una idea paso por su cabeza, la magia, tal vez con menos presiones y ya todo el campamento arreglado podría averiguar más cómo funcionaba. Quedaban solo un par de horas de luz para poder encender la fogata, de otra manera en la oscuridad del bosque sería imposible ya.
Los minutos transcurrían y el blanco unicornio no se movía de su lugar, meditando, concentrándose, probando mentalmente todo lo que se le ocurría hasta pedir por favor a su cuerno que le diera unas chispas para la fogata. El tiempo se agotaba, pero a ratos había sentido como si algo fluyera de su cuerpo hasta su cuerno, le era imposible describir la sensación y fue así que justo unos minutos antes de que se ocultara el sol por completo, que un pequeño rayo broto de su cuerno hasta la yesca así sucesivamente encender otras ramitas hasta que encendieron los troncos más grandes y la fogata se volvió lo suficientemente estable para poderse separar de ella y dejar de vigilarla, fue entonces cuando el unicornio se tomó su tiempo para celebrar dando pequeños brincos.
-Te amo cuerno! Yujuuu! Por fin encendió – Estaba muy feliz celebrando hasta que fue interrumpido por un rugido, el rugido de su estómago hambriento, estuvo tan ocupado tratando de encender la fogata y preparar el resto del campamento que se había olvidado por completo de comer lo que había recolectado fue entonces a sentarse en su cama y tomo el paquete de hojas donde había envuelto las hierbas y frutillas que había recogido tempranamente.
-En serio… no sé por qué un pony si recuerdo perfectamente el sabor de la carne… -miraba las hierbas y frutillas con cierto desagrado y entonces probo un poco de todo combinado procurando masticar muy bien todo y luego tragarlo de una sola vez- vaya… -se vio algo sorprendido- nada mal a decir verdad, sobre todo estas frutillas dulces están bastantes buenas.
El unicornio termino de comer su no tan mal alimento como había pensado y se recostó sobre su cama improvisada, cobijado estaba vez con el calor de la fogata que le alcanzaba a llegar y unas cuantas enormes hojas que decidió usar como sabanas para conservar el calor, aún tenía mucho que pensar sobre su situación, pero el día había sido realmente agotador y no le quedaban muchas energías, cayendo rápidamente en un pesado sueño.
Así como en el bosque en el resto de Equestria el sol se ocultó para dar paso a una enorme Luna como ya todos saben, esto por obra de las princesas.
En el castillo de Canterlot todo estaba muy tranquilo, incluso parecía que esa noche se redujo la guardia que lo protegía, la princesa Celestia caminaba por el castillo hacia el comedor donde había acordado cenar con su hermana Luna y poder hablar de su retiro. La luz de la luna entraba por los ventanales y pasillos que quedaban al aire libre, iluminando perfectamente el camino sin necesidad de prender todas las luminarias de las que contaba el castillo.
La princesa se comenzó a sentir un poco nerviosa con forme se acercaba al salón comedor, sabía que era por el tema que tratarían hay, pero a la vez se sentía alegre pues llevaba tiempo sin poder cenar con su hermana, su ya aletargada situación, la hacía cada día acostarse más temprano a veces sin siquiera cenar, además de recluirse un poco más para buscar más tiempos de descanso, sentía que todo eso la había distanciado un poco de su preocupada hermana, pero nada como lo haría su retiro…
Celestia llego al salón comedor y con su magia abrió la puerta de entrada para cerrarla tras pasar esta, inmediatamente puedo ver en la entrada a su hermana que la esperaba pacientemente, así como otra visita que no esperaba, a su sobrina y también alicornio Cadance de pelaje rosa claro y una crin y cola tricolor, morada, rosa y blanco, en su flanco su cutiemark de un corazón con listones dorados al rededor , la cual fue la primera en saludar apenas entro, frotando su cuellos y mejilla como muestra de cariño similar a un abrazo pero más discreto y formal, en si la principal muestra de afecto y cariño entre todos los ponys.
-¡Tía! – dijo Cadance a la vez que le daba su espacio a la princesa Celestia- Me alegro mucho de verla de nuevo.
-Yo también querida Cadance ya han pasado algunos años desde tu última visita. Y ciertamente no espera verte hoy por aquí sin una confirmación previa.-Dijo Celestia con un tono que denotaba estar un poco confundida.
-Yo la invite Celestia, creo que debería de saberlo y aunque sabemos todas que es algo temporal, estoy segura que habría querido despedirse. –Dijo Luna a la vez que se ponía a lado de Cadance ella misma afirmaba con un movimiento de la cabeza.
-De hecho –Celestia sonrió un poco- a mí también me gustaría despedirme de ti antes del retiro.
De repente tocan la puerta del salón comedor, y todas se quedan mirando la puerta
-¿Estamos esperando alguien más? –Pregunta Cadance
-Oh ha de ser el general Thunderstorm, lo invite a la cena también, después de todo es mi mano derecha en la seguridad de Equestria, y creí que debería saber sobre esto…
-O tal vez estabas hablando sola, y te escucho por error, por lo que tuviste que explicarle todo-Bromeo Luna a la vez que pasaba de lado a Luna y abría con su magia la gran puerta para ver parado del otro lado al veterano General con su traje de Gala militar y un pequeño morral muy elegante colgado a un costado.-Celestia no pudo evitar un rubor de vergüenza por lo acertado que fue la pequeña bromita.
-Buenas noches Princesas –Dijo el general a la vez que hacia una reverencia y sorprendiéndose un poco también por la presencia de la princesa Cadance- Oh vaya princesa Cadance que gusto verla de nuevo por aquí también.
-El gusto es mío también general Thunderstorm –dijo Cadance mientras veía pasar al general, muy tranquilo, a diferencia de la mayoría de ponys que seguro estaría muerto de nervios por estar en la presencia de 3 princesas y el solo.
-Bien supongo que ya estamos todos entonces –dijo Luna - y esto como dijimos era una cena después de todo –Su cuerno brilla y la iluminación del salón comedor cambia, alumbrándose más y mostrando un banquete sobre la mesa.
-He he vaya, no suelo ir a muchos banquetes como este, más que el de la fiesta de la Gran Gala, y el día conmemorativo a las 6 heroínas y elementos de la armonía. –dijo el general viendo con mucho agrado el banquete, al parecer a pesar de su edad seguía siendo de buen diente.
Las tres princesas y el General tomaron asiento y mientras comían platicaron de cosas triviales, como la situación de seguridad en Equestria, la situación en el reino de Cristal, entre otros temas administrativos y una que otra anécdota de cada quien para agregar algo de animo a la conversación.
-Entonces nos escabullimos en la cocina –contaba el general Thunderstorm- como ya habíamos hecho varias veces anteriores para tomar un poco del pan de centeno del general brigadier Thompson, pero cual fue mi sorpresa que cuanto levante mi casco tanteando las repisas me topé con otro casco proveniente del otro que rápidamente me dio un tirón tumbándome con todo, repisa y pan… las luces se encendieron y ahí estaba el general brigadier frente a mi buscando un bocadillo nocturno… así fue como me premiaron con un año de encierro en las barracas – rio un poco nervioso seguido de una risa de todas las princesas hay presentes
-Ese general Thompson un gran pony pero siempre de carácter duro como una roca- dijo Luna- en paz descanse.
Un par de horas pasaron, y poco a poco los temas de conversación empezaron a disminuir, era evidente que tarde que temprano tendrían que sacar el tema principal por el que habían organizado esa Cena
-Bien creo que es hora de sacar el tema evitado hasta el momento, pero me gustaría acompañarlo con algo más de agrado- el general Thunderstorm utilizo su magia para sacar una botella que guardaba en su morral- El mejor vino importado de las tierras de Vanhoover, el clima allá hace que crezcan las mejores uvas -Sirvió una copa a las princesas y por último el, tomo un sorbo y entonces espero a que alguien dijera algo.
Todas las princesas hicieron lo mismo, tomaron un sorbo del fino vino que en verdad era de los mejores, pero no sabían cómo abrir el tema tanto evitado.
-¿Cuándo? –La voz del general rompió casi literalmente el hielo, la voz del general a diferencia de hace un rato, se tornó muy seria prácticamente sin emoción alguna- ¿Cuándo se ira princesa Celestia?
Todas voltearon a ver al general y después a Celestia
-Dos días, dos días es todo lo que necesito –La voz de Celestia denotaba tristeza, pero firmeza en su decisión.
-Espera, dije que era necesario hermana, pero dos días, ¿no es muy poco tiempo?-Luna miro a su querida hermana un poco sorprendida por la respuesta.
-Luna tú mismo lo dijiste, entre más me tarde más difícil será todo –Las palabras de Luna sonaron con un poco de dolor en el corazón de todos los presentes.
-Si –Dijo Luna soltando un leve suspiro- supongo que tienes razón, entonces, abra mucho que organizar, pero ante todo, ¿que le diremos a nuestros querido ponis?
El general ya había planeado algunas ideas al respecto desde que se enteró de la situación por viva voz de su princesa
-Bueno pensé que…
-La verdad –El general fue interrumpido por la misma Celestia callándose de inmediato, pero soltando una protesta en cuanto la escucho.
-Pero usted misma dijo que nadie debía saberlo, princesa. –El general no daba crédito a las palabras de Celestia que anteriormente le había negado
-No podemos mentir a nuestro pueblo, diremos la verdad, que hare un retiro temporal de Equestria, que hasta nosotros los alicornios, los años no pasan desapercibidos, y que también requerimos un descanso, pero de una manera muy diferente a lo que la mayoría de ponys, y que requiere de una larga ausencia. No hay mentira que pueda ser mejor que la verdad misma, por más dolorosa que sea.
Se miraron entre todos, y al final todos asintieron estar de acuerdo, así con esa decisión, también la cena se dio por terminada y todos se fueron a sus respectivos aposentos.
