Capitulo 2: La guerra
El tiempo pasa volando.
Aquella era una frase que la gente parecía ponerse de acuerdo para decir.
A Padme Amidala, sin embargo, nunca se lo había parecido. Para ella el tiempo pasaba increíblemente lento. Quizá era las responsabilidades que había cargado desde muy joven, quizás fuese el hecho de que vivía su día a día intensamente.
Seis meses. Lo sentía como una eternidad.
Paseó su vista hasta el palco del canciller. Palpatine estaba sentado y escuchaba atentamente las reclamaciones del senador de Chandrila. Algo sobre la forma indiscriminada en que la republica estaba usando sus fabricas para reparar las naves de la Republica dejando a los habitantes sin materias primas para su propio sistema de transporte.
El canciller no dijo nada. Uno de sus ayudantes se levantó y habló en su nombre. Padme sabía perfectamente lo que aquello significaba. Palpatine no consideraba aquello realmente importante. Y no era de extrañar.
Al fin y al cabo, estaban en guerra.
Bail Organa suspiró a su lado .
"Si esto sigue así, no sacaremos nada productivo de la sesión de hoy. Todo son quejas" comentó. Padme le dirijió una sonrisa resignada.
Clavó sus ojos en los de su amigo. Alto, de pelo negro y piel tostada, ojos color café. Mandíbula cuadrada y bien definida, nariz recta. Ese era su amigo. Un hombre aún joven y apuesto. Recordaba haber caído bajo su encanto cuando lo conoció por primera vez. Ella tenía trece años y él dieciocho. Sonrió ante el recuerdo de como había tartamudeado como una tonta cuando le había hablado. Y lo roja que se había puesto. Había sido antes de ser reina de Naboo.
Bail era una gran persona, y Padme era feliz de saber que podía contar con su apoyo y amistad. El hombre era bueno defendiendo los intereses de su planeta, pero pecaba de impaciencia. Imaginaba que era esa impaciencia y la necesidad de ser útil lo que le hacía aceptar sin pensarselo dos veces misiones de ayuda desde el principio del conflicto.
A veces Padme pensaba que hubiese sido un mejor guerrero que político.
"Y vendrán más. Esta guerra no ha hecho más que empezar" añadió Bail. Padme sabía que tenía razón. No había hecho más que empezar.
Una hora más tarde ya estaba en su apartamento. Se quitó los zapatos y se dirigió hacia el balcón. La puesta de sol teñía el cielo de Corruscant en tonos cálidos. El cielo estaba despejado. No había mucho tráfico aéreo. A lo lejos podía ver el templo Jedi.
Se apoyó sobre la barandilla. Una noche más , dormiría sola.
Sabía que Anakin estaba lejos, y que no llegaría hasta por lo menos una semana más, si todo iba bien. Y eso no implicaba que fuese a quedarse.
Se abrazó a si misma , le echaba tanto de menos. Desde que todo aquello había empezado eran contadas las veces que había estado con él. Lo necesitaba. Que le abrazase y le dijese que todo estaba bien, que el estaba a su lado y que nunca la iba a abandonar.
Aunque todo fuese mentira.
Cada día que pasaba, más y más sistemas se unían a la causa separatista. Y con ello, estallaban más conflictos, más reyertas y más batallas. Y la galaxia necesitaba más a los Jedi que lo que ella necesitaba a Anakin.
Ella sabía que era así. También sabía que aunque Anakin la amase, el joven Jedi no dudaba en aceptar cada vez más y más misiones. Eso le mantenía ocupado. Le ayudaba a no pensar.
No se lo tenía en cuenta porque ella hacía exactamente lo mismo. Se encerraba en su despacho a analizar documentos, se entrevistaba con todos los representantes que podía, e incluso había aceptado viajes diplomáticos a otros planetas para negociar.
Pero las misiones de Anakin eran tan largas que al final siempre era ella la que se acababa encontrando sola en su apartamento, mirando las estrellas y deseando que Anakin volviese pronto, sano y salvo.
Porque, recordó mientras sentía un escalofrío recorrerle la espalda, el hombre que amaba era un Jedi, y cada vez que salía se arriesgaba a no volver.
Los eventos de Geonosis volvieron a su mente y no pudo evitar sentirse inmensamente triste.
Aún recordaba la desesperación que la había embargado cuando vio como el hangar explotaba. Estaba demasiado ocupada disparando hacia la nave de Dooku. No podía dejarlo escapar. Sin embargo ya era tarde, y cuando se dio la vuelta para adentrarse donde sabía estaban Anakin y Obi-Wan , un clon se interpuso entre ella y su objetivo, poniéndola a tierra para asegurarse de que no saliera herida.
Padme parpadeó , confusa. La cabeza le pesaba y se sentía mareada. Un zumbido le impedía oír lo que le decía el clon que estaba prácticamente tirado encima de ella. Un clon que pesaba bastante.
Este se alejó de ella, poniéndose de rodillas y Padme respiró un poco mejor. El clon la ayudó a quitó el casco. Los ojos oscuros que la miraban inquietos y su ceño fruncido le hicieron entender que estaba preocupado.
"¿Se encuentra bien senadora?" le oyó decir, de forma distante. Ella se apoyó ligeramente en su hombro, recuperando el aliento. Pronto el zumbido cesó.
"M-me encuentro perfectamente"
Levantó la vista y fue consciente de lo que había pasado. Anakin. Anakin estaba ahí dentro.
"Llama a los refuerzos, tenemos que sacarlos de ahí" ordenó, su voz temblaba ligeramente.
Al cabo de un tiempo consiguieron abrirse paso entre los escombros. No tardaron en encontrar a Anakin. Con un nudo en la garganta corrió hacia él. Sus ojos miraron con horror que había perdido un brazo. Estaba inconsciente, pero al menos respiraba. El alivio fue como un balasamo.
Estaba vivo. "Llevatelo, ordeno. Tiene que llegar lo antes posible a un centro de asistencia"
"Senadora, no puedo dejarla sola..."
"Es una orden. Necesita ayuda y yo tengo que seguir buscando" dijo en un tono sin replica. Quería ir con Anakin, pero aún tenía que encontrar a Obi-Wan." Esperaré al relevo".
El clon no parecía convencido, pero obedeció. Cogió a Anakin en brazos y se dirigió a la salida. Padme vió como desaparecía y se dio la vuelta. Empezó a avanzar entre los escombros.
No era fácil. Vigas, rocas, muros partidos por la mitad.
" ¡Obi-Wan!" llamó mientras se agachaba para pasar como podía entre dos rocas. "¡Respóndeme! ¡Obi-Wan, soy Padme! "
No hubo ninguna respuesta. Siguió avanzando. Sintió como el nudo se volvía a formar y aunque trago fuerte no se deshizo. No hacía falta saber de explosiones para darse cuenta de que cuanto más avanzase más dificl era que alguien hubiese sobrevivido.
"Senadora Amidala. Contento de ver que bien esta, me siento"
"¡Maestro Yoda!" exclamó Padme sorprendida. No sabía en que momento había llegado. El anciano Jedi se levantó con dificultad mientras la mujer morena se arrodillaba para estar a su altura y le miraba con preocupación. "¿Esta usted bien?"
"En peores situaciones yo he estado. No lo suficientemente cerca me encontraba, como para que daño me hiciese"
Padme asintió, pero vió que le costaba estar de pie. Casi como si fuese de cristal, se atrevió a coger a Yoda y permitir que se apoyase en su espalda. Como si se tratase de un niño.
"Estoy buscando al maestro Kenobi. Skywalker ya está a salvo" explicó mientras seguía avanzando.
Yoda no dijo nada por unos momentos. Padme vió de reojo como cerraba los ojos. Parecía concentrado.
"Su presencia yo ya no siento" dijo Yoda.
"Eso..."
"Vivo todavía estar puede. Pero gravemente herido está, si yo no sentido he" explicó el ser verde.
"Entonces no nos rindamos" susurró Padme.
La esperanza siempre es lo último que se pierde.
Habían seguido buscando, pero pronto Padme acabó por aceptar que Obi-Wan no estaba allí. Si no lo veían solo podía significar que había sido aplastado. Cuando los clones llegaron, ordenó que moviesen las rocas, no quería darse por vencida. ¿Qué le iba a decir a Anakin?
Pero eso era mucho trabajo. Cuando dos días después, le comunicaron que no habían conseguido mover ni la mitad de las rocas, la mirada de Yoda le hizo entender que ya no había nada que hacer.
Estaban en la enfermería improvisada de Geonosis. Anakin seguía durmiendo. Se encontraba a su lado. Sintió como las lágrimas le empañaban la vista y apretó la mano derecha de Anakin entre las suyas.
Sabía lo que tenía que hacer. No podían quedarse en Geonosis,tenían que volver a Corruscant. Los Jedi tenían que volver al templo y organizarse, los clones tenían que ponerse al servicio del canciller. Y necesitaban llevarse todas las unidades. Podían haber ganado la batalla, pero Geonosis estaba lejos de haber caído. No podían quedarse allí. No debían.
En esa batalla, la batalla que había dado paso a la guerra, muchos Jedi habían perdido la vida. Pero solo Obi-Wan había sido su amigo.
Es difícil olvidar a las personas a las que les debes tu vida y la de tu pueblo.
A lo largo de los diez años que siguieron a la batalla de Naboo, Padme se había mantenido en contacto con él. No era un contacto profundo, pero si que se mandaban mensajes de vez en cuando, y ella siempre agradecía sus consejos, su serenidad, sus opiniones teñidas de sarcasmo.
Unos consejos que ahora echaba más de menos que nunca.
Pero su pérdida no podía compararse con la de Anakin. Padme sabía que los Jedi establecían lazos únicos entre ellos. No siempre eran fuertes ,dependían de la relación, pero el simple hecho de ser sensibles a la Fuerza les permitía conectar entre sí de una forma que Padme nunca podría. Las relaciones adquirían otro matiz. Se lo había explicado Anakin.
Padme podría haber envidiado esas conexiones tan intimas de no haber visto en su amado lo que dolía cuando una se rompía.
Sabía que Anakin se arrepentía de como le había echado la culpa a Obi-Wan por sus frustaciones. También que se sentía culpable por no haber retransmitido el mensaje antes.
Anakin no era muy bueno con las palabras, y tampoco había querido insistir demasiado. Pero sabía lo esencial: aunque la historia entre los dos no hubiese empezado bien, se habían ido haciendo cada vez más cercanos.
Pensó que si la muerte de Obi-Wan le había dolido solo la mitad de lo que parecía haberle dolido a este la muerte de Qui-Gon Jinn, entonces Anakin no lo superaría en mucho tiempo. Si a eso le añadía la muerte de Shmi...
Anakin se había quedado huerfano.
Pequeña aclaración: este fic NO es Obidala. No me disgusta la pareja, pero no lo planteo como tal.
La amistad que describo en este capitulo entre Obi-Wan y Padme es la misma que parece existir en el episodio 3. Aquí adelanto un poco las cosas, pero cuando yo veo las peliculas la impresión que tengo es que ellos de verdad son amigos, ella confía en él, y cuando muere , Obi-Wan no solo ha perdido a su hermano y todo su mundo sino también una amiga querida.
En la próxima ya vuelvo a nuestro querido Kenobi, este capitulo era necesario.
No dudéis en dejar comentarios.
