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El día de su cumpleaños parecía que nunca llegaría, eran las 11: 55, faltaban solo 5 minutos para el 31 de Julio, el día en que el Harry Potter seria mayor de edad legalmente en el mundo mágico. Podría hacer lo que quisiera con su vida en 5 minutos.

Todo estaba preparado, sus cosas en su baúl listo para ser reducido, la escoba que le regalo Sirius, las fotos de sus padres. Todo lo que consideraba importante estaba dentro de ese baúl. Hedwig estaba fuera cazando, le había ordenado que lo esperara en el callejón Diagon para reunirse con el.

Faltaban segundo para que diesen las doce.. En el momento en que dieron las doce el se miro, no parecía que hubiese pasado nada estaba igual que siempre. Miro la ventana y a lo lejos pudo ver varias lechuzas que se acercaban a su ventana . Cuando entraron todas se acomodaron donde pudieron. Se fijo en una que no traía ningún paquete solo una carta, esa lechuza no la conocía. Fue hacia ella y le quito la carta que tenia en la pata, al momento esta emprendió el vuelo y se perdió en la noche.

Al verla vio el sello del ministerio, la abrió apresuradamente

Estimado señor Potter:

Por la presente le comunico que: al haber cumplido los 17 años, edad de mayoría legal mágica, se le autoriza el uso ilimitado de la magia en cualquier momento o lugar, sin ningún tipo de limitación.

Le recuerdo que use este don sabiamente e intente no realizar manifestaciones de su poder en presencia de personas no mágicas. Somos conscientes de que en este momento vive con sus tíos que pertenecen a este grupo. Por lo que esta autorizado a utilizarla en su presencia, ya que están al corriente de su situación.

Así mismo se le recuerda que la utilización de determinadas maldiciones, las denominadas imperdonables, están prohibidas y su utilización conlleva la detención automática y su reclusión en Azkaban.

Puede realizar el examen de aparición en cuanto lo crea conveniente, acudiendo al organismo regulador de la misma.

Sin más me despido felicitándolo en este día tan especial para usted.

Atentamente :

Mafalda Hopkirk

Oficina de Notificaciones Mágicas

Ministerio de Magia

En sus manos tenias la contestación, una simple nota y ya era mayor de edad. Parecía mentira que una cosa tan entupida le diera la libertad que tanto deseaba. Debajo de la firma, en la esquina del papel, había un pequeño sello, supuso que seria el del departamento en cuestión.

Se guardo la notan el bolsillo, tomo la varita para reducir su baúl cuando se fijo en las otras lechuzas. Se acerco a la que estaba mas cerca de el, resulto ser de los Weasley, era un pastel con una nota de felicitación en la que le decían que irían a buscarlo por la mañana. Lastima que no estaría allí para entonces. LA otra era de Hagrid, le mandaba uno de sus pasteles de calabaza y lo felicitaba por ser mayor de edad, como esperaba el regalo de Hermione no vendría, conociéndola seguro que se lo daría nada mas verlo.

Redujo todas sus cosas y bajo en silencio las escaleras. No tuvo suerte ya que tío Vermont subía pesadamente las escaleras, tubo que entrar rápidamente en su cuarto. Se fijo en la escalera y recordó su Saeta de Fuego. Se acerco a la ventana cogió la escoba y bajo lentamente, colgado de ella.

En cuanto puso un pie en el suelo la guardo y se cubrió con su capa invisible.

Miro a ambos lados de la calle, no había nadie, por lo que parecía el miembro de la orden encargado de vigilarlo estaba en otro sitio, mejor para el.

Corrió calle arriba mirando a todos lados, al llegar a la esquina, sacó su varita y de ella salieron unas chispas rojas y doradas. Al momento apareció de la nada un gran autobús de dos pisos de color rojo.

Antes de que se detuviera se quito la capa y la guardo como pudo, se abrió la puerta y apareció la cara llena de granos de un joven que conocía bien.

- ¡Bien venido al autobús noctámbulo, el medio de transporte favorito de los magos y brujas que necesitan ir a algún sitio con comodidad. Harry ¿Qué tal? Cuanto tiempo sin verte.

- Hola Stan , encantado de volver a verte.

- ¡Mas lo estoy yo, gracias a ti estoy libre, te juro que esto no lo olvidare nunca, pasa, pasa que seguro tendrás prisa. ¡Ben! ¡Mira quien ha venido!.- Harry lo callo.

- ¡No por favor, no quiero que me reconozcan.

Demasiado tarde varios magos se giraron a mirarlo y a cuchichear entre ellos

- Perdona lo siento, ¿Dónde vas? .

- Ya te lo diré mas adelante, por ahora solo quiero sentarme. – dijo al tiempo que le tendía dos Sickles de plata.

- ¿No pretenderás que te cobre después de lo que hiciste por mi?- dijo rechazando las monedas.

- Te recuerdo que no soy el que dices y prefiero que esta vez aceptes mi dinero.

El joven entendió lo que quería decir y cogió las monedas.

- De acuerdo pero te repito mi gratitud.

Harry sonrió y se sentó en una de las literas justo a tiempo para no caerse cuando el autobús se puso en marcha.

No habían pasado nada más que unos segundos cuando se detuvo de nuevo. Harry aprovecho para sentarse mejor y prepararse para el siguiente tirón.

En esa parada subió una señora mayor con una capa negra, miraba a todos y al final se sentó cerca de el sin mirarlo. Esto a Harry no le gusto demasiado, no le quitaba los ojos de encima, pero ella parecía mas interesada en el reto de pasajeros que en el.

El autobús emprendió nuevamente la marcha, circulando a toda velocidad por las calles de Londres.

Poco a poco fueron bajando algunos de los magos, aunque otros subían, llego un momento en que solo estaban en el autobús, Harry la mujer misteriosa , dos brujas que hablaban entre ellas en la parte delantera y un par de personas mas que dormitaban si que se les viera el rostro.

En ese momento la anciana se acerco al, Harry saco la varita, pero a medida que se acercaba la cara de la anciana se rejuvenecía. Ya no era una vieja parecía mas una joven poco mayor que el.

Se quedo mirándola y cuando su pelo revuelto empezó a coger un cierto color a fresa chicle la reconoció.

- ¡Tonks! ¿Qué haces aquí, ¿Cómo me has…?.

- ¡No hay tiempo, ¡Mortifagos, uno ha salido y el otro nos esta observando. Dile a Stan que te bajas aquí, en cuanto salgas yo veré quien te sigue y lo atacamos ¿de acuerdo?

- ¿Pero?

- ¡Harry, no pienses solo actúa, las explicaciones después.

Tonks siempre sabia lo que se hacia, podía parecer muy despistada, pero nunca solía equivocarse.

Recupero el aspecto de la anciana y se sentó de nuevo en su sitio.

Harry hizo lo que le dijo, le pidió a Stan el poder bajarse en ese lugar. Este paro el autobús sin ningún problema. Harry se bajo y poco después lo siguió uno de los supuestos magos dormidos. Detrás de el salio Tonks.

No conocía el lugar donde estaba, era un barrio residencial de las afueras, empezó a caminar calle arriba sin saber muy bien que hacer.

En cuanto el autobús desapareció oyó como lo llamaban.

- ¡Eres mas estupido de lo que creía Potter, mi señor me recompensara por llevarte a su presencia. ¡Desmallus!

Harry se giro con la varita en la mano pero no fue lo suficientemente rápido para evitar la maldición del Mortifago, ni siquiera a Tonks le dio tiempo suficiente a reaccionar.

Harry cayó al suelo inconsciente.

Cuando despertó se encontraba en una cama muy cómoda, demasiado para alguien capturado por un Mortifago. Se incorporo y se fijo en que no tenía sus gafas. Las busco a tientas, pero encontró otra cosa en su camino. ¡No estaba solo en la cama, había alguien con el.

- "¿Qué es lo que estoy tocando, parece un… ¡Merlín, ¡es un pecho, ¡es una mujer y le estoy tocando los pechos, ¡y que pechos! Nunca había sentido nada parecido, es firme pero agradable al tacto".

En eso la acompañante del chico se movió el dejo lo que tenía entre manos y siguió buscando sus gafas.

- Espera ,toma.- la desconocida le dio sus gafas.

En cuanto se las puso la reconoció era Tonks, se la veía un poco desmejorada desde la ultima vez, pero lo que el toco parecía seguir estando muy bien.

- Harry, ¿me has tocado….?

- ¡Fue sin querer, ¡yo solo buscaba mis gafas!.- decía muy nervioso, en ese momento solo tenia cabeza para una cosa, y eran los pechos de Tonks.

La Joven Auror sonrió, era la primera sonrisa que le veía y la verdad a Harry le encanto. Había poca luz en la habitación pero para el chico ella se veía radiante. Empezó a sentir una sensación en el estomago que no sabia describir. Igualmente su entrepierna parecía haber cobrado vida por si sola.

Se sentía tremendamente avergonzado.

Tonks se dio cuenta de que estaba muy nervioso, pero no sabia el motivo, en cuanto lo miro de arriba abajo entendió sus nervios, tenía una visible excitación en la entrepierna. Al verlo ella también se puso algo nerviosa y se levanto de la cama pesadamente y se acerco a la ventana.

- Por lo que parece ya estas recuperado , has tenido mucha suerte.

- ¿Qué ha pasado?

- Lo normal en un duelo.- dijo quitándole importancia.- Te ataco con el Desmallus y como me vio ablando contigo, sabia que yo le seguiría, se desaprecio y apareció detrás mió. Al verme me ataco pero lo esquive. Entonces empezó con las tonterías de siempre; ¡Que si sangre mezclada, que si traidora ala sangre, lo de siempre!- hablaba como si eso fuera lo mas normal del mundo. – Al final empezamos a lanzarnos hechizos, el me dio algunos y yo a el. Al final se escapo, desapareció cuando supo que tenia todas las de perder.

- ¿Lo reconociste?

- No le vi la cara con toda la….- se mareo y casi se cae.

- ¡Tonks, ¿Qué te pasa?.- se levanto cuando la vio caerse y la cogió casi al vuelo.

El la miraba a los ojos y ella a el, los dos parecían hipnotizados dentro de los ojos del otro.

Tonks se sentía muy extraña mirando los ojos verdes, parecía que se perdía dentro de ellos, pero se sentía segura y tranquila. Nunca se había sentido igual. Harry por su parte, veía el mar en los ojos de ella y se sumergía en sus aguas.

Tonks tenia una mano en su pecho, el chico se fijo en eso.

- ¿Te hizo daño, ¿Por qué no has dicho nada, déjame que te eche un vistazo.

Se dio cuenta de lo que había dicho y de lo que esto implicaba, por lo que se puso ligeramente colorado. Ella también se sorprendió cuando lo escucho pero al verlo tan nervioso sonrió.

- Tu lo que quieres es aprovecharte ¿verdad?.- dijo en broma.

- No seas tonta.- se dio cuenta de la broma.- si te ha hecho daño con un conjuro lo mejor es que vallamos a San Mungo y te reconozcan.

- ¡No, nos encontrarían al momento, es mejor que no salgamos de aquí por el momento, este es un lugar seguro. Por la mañana notaran que no estamos y nos buscaran.

- Entonces será mejor que veamos que tienes.- la chica lo volvió a mirar como si estuviera loco.- ¡Vamos Tonks, ¿y si es grave?

- Si lo fuera no estaría ablando contigo.

- ¿Entonces por que casi te caes hace un momento?.- esto la dejo sin argumentos.

No muy conforme todavía, se quito la túnica. Bajo esta llevaba un Vestido azul oscuro, que se ajustaba a su cuerpo, resaltando sus curvas y sobre todo sus pechos.

El se puso mucho más nervioso, sentía un nudo en la garganta que le costaba tragar.

A continuación se desabrocho el vestido dejando al descubierto su sujetador de color claro casi blanco, este se quedo sujeto en su cintura para el fastidio del chico. El sujetador era de una tela muy fina por lo que dejaba poco a la imaginación. Los dos se sentía muy extraños y no sabían bien que hacer.

Harry pudo reaccionar, aunque no quitaba los ojos de los pechos.

- Es mejor que te tumbes en la cama.

Tonks se tumbo y Harry se fijo de en la parte baja de su sujetador había un gran moretón, que empezaba a coger una tonalidad grisácea.

Al verlo se acerco un poco y lo toco con cuidado.

- ¿Con que te ataco con un hechizo de desarme?.

El contacto de los dedos del chico le puso todos los pelos de punta, una descarga eléctrica le recorría todo su cuerpo. Se sentía extraña y muy nerviosa pero al mismo tiempo excitada y segura.

- No lo se creo.. que fue con algún hechizo para golpear al contrario no lo recuerdo.

El chico miro el golpe, aunque su mirada subía hacia otra parte de la anatomía de Tonks.

- No soy un experto pero creo que solo es el golpe, con un poco de hielo bajara la hinchazón y si descansas mañana creo que estarás mejor.

Ella solo asintió como dándole la razón.

Los dos estaban en un silencio muy incomodo por lo que el chico hablo de lo primero que se le ocurrió.

- ¿Cómo me encontraste tan pronto? Pensé que nadie me había visto salir.- solo la miraba a los ojos y sentía algo extraño que nunca había sentido antes.

- Seguramente nadie te fuera visto, solo que yo me acerque a tu ventana para darte tu regalo de cumpleaños en persona. Ante de llegar te vi bajando con la escoba y desaparecer. Cuando me preparaba para llamarte vi detenerse el autobús Noctámbulo en la esquina y como entrabas en el.

Vi en que dirección se marchaba y me aparecí delante de el para llamarlo y poder subir.

- Los Mortifagos ¿Cómo me encontraron?

- Creo que fue su noche de suerte.- dijo encogiéndose de hombros.- al subir te reconocieron y el resto ya lo sabes; uno bajo para avisar y el otro se quedo vigilándote.

Por cierto tu regalo esta en mi túnica.- dijo señalando a los pies de la cama.

Harry se levanto y fue hacia ella, la registro y en bolsillo interior encontró un pequeño paquete reducido. Con un golpe de varita lo devolvió a su tamaño. Lo abrió y miro su contenido. Era un marco con una foto mágica de el junto a Sirius y Dumbledore, el corazón se le encogió en el pecho y una lagrima cayo por su mejilla.

- La tomamos cuando estuviste en Grimmauld Place, pensé que te gustaría... ¡Harry! estas llorando. Perdona no quería recordarte…

- No tranquila es un regalo maravilloso, me encanta. Es bueno tener un recuerdo de los dos.- dijo mirado la foto en la que el anciano mago sonreía mientras su padrino le desordenaba el pelo.

Tonks se incorporo de la cama y se acerco al chico, lo abrazo para darle apoyo.

- Lo siento de verdad que yo no quería…

No pudo terminar la frase, los dos se miraron de nuevo a los ojos quedando hipnotizados.

Sin saber muy bien como sus cuerpos se fueron acercando cada vez mas, sus labios estaban casi unidos. No sentían nada no pensaban en nada solo existía la persona que tenia en frente y el irresistible impulso de besarla. Cada vez estaban más cercas, cada vez la distancia que separaba sus labios era más pequeña.

La distancia desapareció sus labios se unieron en un increíble y apasionado beso. Los dos expresaron en ese beso toda la carga emocional que tenían, la tristeza, el miedo la desesperación se transformaron en pasión.

Harry abrazo a Tonks cogiendola por la cintura y la acerco todo lo que pudo a su cuerpo. Ella puso sus manos sobre el pelo de el y empezó a desordenado, algo poco difícil. El vestido de ella cayo completamente al suelo dejándola prácticamente desnuda.

Harry miro a la chica.

- ¡Por Merlín, ¡Eres lo mas maravilloso que he visto en mi vida!- dijo consiguiendo que ella se ruborizara.

Siguieron besándose y las manos de Harry acabaron cogiendo sus pechos. Tonks suspiro de placer. Nunca nadie había conseguido excitarla de tal manera con tan poco. Poco a poco acabaron tumbándose en la cama, los dos estaban completamente entregados al otro. Harry empezó a bajarle los tirantes del sujetador, el contacto de los dedos del sobre su piel hacia que se sintiese increíblemente bien, se dejaba llevar más segura que nunca de nada.

Saco la prenda y le beso los pechos, ella gimió de placer. Tonks le quito la camisa. Los dos terminaron desnudos sobre la cama, el se coloco encima de ella. Ambos estaban en el paraíso los dos se compenetraban perfectamente, era como si hubieran estado juntos desde siempre. Todo lo que hacían era correspondido por su pareja. En una simbiosis perfecta, unidos en un solo cuerpo como si siempre fuera sido así. Ambos creyeron llegar a la locura, para después volver al cielo.

Los dos estaban en la cama, uno al lado del otro con las manos entrelazadas. Sus caras reflejaban una gran paz y tranquilidad. Se miraron a los ojos sonriendo, después se besaron. No hacia falta palabras sin saber como se comprendían perfectamente.

- No se como lo has hecho pero me siento feliz como hacia tiempo que no lo estaba.

- Lo mismo pienso yo. Tonks no se porque, pero siento algo diferente dentro de mi. Es como si hubiera encontrado algo que me faltaba y me siento completo.- sonreía mientras se lo decía.

- Te entiendo. En cienta forma siento lo mismo que tu.

Se volvieron a besar y acariciar, todo indicaba que volverían a repetir esa maravillosa sensación.

Un sonido leve parecido a un rayo, les sobresalto. Los dos se pusieron de pie y cogieron sus varitas.

Harry se coloco delante de ella mirando a la puerta. Tonks se sorprendió de la reacción del chico, ¡Quería protegerla a toda costa! La idea sin saber por que la tranquilizo más de lo que ella misma hubiese creído.

Pero en un duelo ella tenia mas experiencia que el, además su deber era lo, no a la inversa.

- Harry, será mejor que yo…

- ¡No, no dejare que te hagan daño otra vez.- la mirada de sus ojos la dejo petrificada.

Era tal la decisión que reflejaban que nadie en su sano juicio hubiera siquiera llevado la contraria al chico en aquel momento.

Se dio cuenta de que ambos estaban desnudos.

Cogió su vestido y rápidamente se cubrió con el, a continuación se coloco la túnica con un rápido movimiento.

- Harry esta es la habitación de los huéspedes, Irán primero al dormitorio. Vístete.- le dijo al tiempo que se colocaba a su lado con la varita preparada para lo que fuese.

Se dio cuenta de que estaba desnudo y de que ella se había vestido sin que el se diera cuenta y con gran rapidez.

Cogió sus pantalones y de un rápido movimiento los tenia puestos, por una vez agradeció que fueran de su primo y le quedaran grandes. Se puso la camiseta, no había terminado de colocársela cuando

La puerta explotó y salio volando en todas direcciones. Un trozo paso cerca de Tonks y la hirió en un hombro, por la puerta se veía entrar a un encapuchado con una mascara blanca, Mortifagos. Al verla herida algo en su interior se prendió como una mecha. Sintió un gran poder que emanaba de su pecho, levanto la varita y lanzo el primer hechizo que se le ocurrió.

- ¡¡ESPELLIARMUS!.

La potencia del hechizo fue tal que los Mortifagos salieron despedidos hacia el otro lado de la casa, pero no fueron los únicos toda la zona cercana a la puerta de la habitación salio despedida junto con los magos oscuros, dejando un gran agujero circular en la pared. Tonks se levanto y miro lo que había hecho Harry, nunca vio un hechizo con esa potencia, verdaderamente era un mago excepcional.

Harry se giro y la miro a la cara .

- ¿Estas bien?.- se veía la preocupación en su mirada.

El solo verle los ojos la tranquilizo completamente.

- Si solo ha sido un corte. – dijo quitándose el trozo de madera del hombro, al momento empezó a manar sangre.

- ¡Un carajo estas bien, si sigues sangrando así te desmayaras.- cogió su varita y le apunto a la herida.- ¡Ferula!- una venda salio de esta y se enrollo cuidadosamente alrededor del hombro de ella.

Miro por encima del hombro de Harry todos los Mortifagos estaban en el suelo y casi sin moverse.

- Es mejor que nos vallamos, pronto vendrán refuerzos.- dijo señalando a los magos oscuros.

- Bien, pero yo te ayudare.- dijo ayudándola a incorporarse.- ¿Cómo nos habrán encontrado?

- Seguramente me reconocieron y buscaron mi casa.- Harry la miro extrañado.- en el cuartel de los Aurors esta mi dirección, seguramente tienen algún espía dentro que los informo.

Cogió la varita de ella y salieron de la casa sin dejar de mirar a los caídos, por si alguno aun tenía ganas de pelear.

En cuanto estuvieron fuera miraron a todas partes para ver si había alguien mas en la calle, por fortuna no fue así.

- Debemos irnos de aquí cuanto antes. ¿Sabes aparecerte?.

- No, aun no he hecho el examen.

- Yo estoy algo débil como para aparecernos a los dos.

- Entonces iremos volando.- dijo al tiempo que sacaba una miniatura de escoba de su bolsillo y con un golpe de varita la volvía a su tamaño.

Se subió en la escoba y ayudo a ella a hacerlo, después la ato a el con cuidado pero lo suficiente como para que no se cayese. Dio una patada al suelo y se elevaron hacia el oscuro cielo.

Tonks tenia la cabeza sobre su pecho, la sensación era fantástica, aun herida y débil se sentía mas feliz que nunca. ¿Cómo podía transmitirle el chico tanta paz y seguridad? Ni siquiera al estar cerca de Lupin había estado tan bien como en ese momento. Despertó a la realidad de golpe.

- "¡Merlín, ¡Me estoy enamorando de Harry, ¿Cómo es posible, solo hemos estado junto un momento. Todo ha sido por como nos sentimos, no es posible que me enamore de el. ¡No debo!".

Harry tenía los mismos pensamientos pero el no tenia tantas dudas como ella. Nunca había sentido por nadie lo que sentía por ella. Daría su vida si fuera necesario para que a ella no le pasase nada.

- Tonks, ¿Dónde vamos? ¿A Grimmauld Place?

- ¡No, pueden estar siguiéndonos, será mejor que demos un rodeo, conozco un sitio en el que estaremos seguros, pero es algo lejos. La casa de los gritos.

- ¿Crees que podrás soportar el viaje,

- No te preocupes mientras este contigo lo resistiré todo. "¡Que he dicho? ¿estoy loca?".- pensó al final.

Harry al oír lo que le dijo se sintió más feliz que nunca.

- ¿En que dirección, Guíame.

Le señalo hacia el norte y salieron volando en esa dirección. Tonks se sentía débil por lo que poco después se quedo profundamente dormida, Harry la observo un instante preocupado antes de acelerar la escoba.

Al cabo de una hora, el sentía los músculos entumecidos, estaba preocupado por Tonks apenas se movía y la venda estaba empapada de sangre. Se estaba preocupando y mucho, decidió bajar cerca de un pequeño pueblo para busca ayuda.

Al tocar tierra se despertó.

- ¿Hemos llegado?.

- No pero he pensado que seria mejor que te viera un medico.

- ¡Es peligroso, nos pueden encontrar y …

- Tonks estas sangrando mucho, es mejor que te vea un medico, mira aquí hay una pequeña clínica, te podrán curar y seguiremos.

- ¡Harry, son Muggles!- dijo mirando el edificio.

- Es mejor que nada, yo he sobrevivido con sus cuidados, no creo que una simple cura te puede hacer daño. Al menos hasta que encontremos a un Medimago.

Entraron en la clinica y la señorita de la ventanilla se quedo sorprendida por las ropas de los dos.

- ¡Santo dios, ¿Qué les ha pasado,

- Veníamos de una fiesta de disfraces y se cayó, se clavo un trozo de madera y no deja de sangrar.

La chica no se quedo muy conforme pero los hizo pasar. Le contaron al doctor de guardia la misma historia, mientras este le limpiaba la herida, bajo la mirada preocupada de Tonks. Encontró varias astillas de madera en la herida por lo que creyó su historia. El doctor salio un momento fuera para recoger unos impresos que debían rellenar. Harry se acerco a ella.

- Nymphadora lo siento, te dije que no permitiría que te hiciesen daño y te he fallado.

- ¿Por qué, tu no podías prever hacia donde irían los trozos de madera. Además hasta ahora tu me estas protegiendo a mi en vez de yo a ti como seria mi deber.

El comentario no gusto al chico.

- No quiero que nadie se juegue la vida por mí nunca mas.- ella fue a hablar.- si yo soy el elegido, yo luchare mis batallas. –ella supo que no podía discutirle.

- De acuerdo pero con una condición, no me llames Nymphadora, no me gusta demasiado.

- ¿Que tal Nym?.- dijo en todo de broma.

- ¿Nym?.- el asintió.- no esta mal, de acuerdo Nym si.

Entro de nuevo el joven doctor con los formularios.

- Debéis rellenar esto, es obligación cada vez que hay un accidente. – le tendió los formularios a Harry.

Harry los miro lo pensó un momento y rellenó las hojas, al terminar se los devolvió al doctor que no paraba de mirar a Tonks y sonreír, en cuanto se fijo no le hizo ninguna gracia. Este miro los papeles y hablo.

- Bien señorita Evans,

- Perdón, ¿Cómo ha dicho?

- Evans , ¿no es ese su apellido?.- Harry asentía por detrás del medico.

- Si claro, por supuesto solo que no lo había oído.

- Todo esta bien solo necesita algo de descanso y se recuperara. Antes de irse le pondré un antibiótico y listo.

En cuanto la joven maga vio la aguja se incorporó de la cama.

- ¿Qué piensa hacer con eso?.- dijo señalándola y buscando con la otra mano su varita.

- Tranquila no pasa nada es solo una inyección en un segundo pasa.- dijo Harry acercándose a ella y sujetando su mano para que no sacase la varita.

Lo miro a los ojos y se calmo un poco, pero al ver esa cosa que se acercaba a su brazo no se sentía muy cómoda, tenía abiertos los ojos como platos.

- Cualquiera diría que nunca te hayan puesto una inyección.- dijo en broma el doctor.

- Es que a ella no le gustan las agujas.- se apresuro a decir Harry.

Tonks sintió el pequeño pinchazo, al igual que Harry ya que ella le apretó la mano con fuerza.

Un momento después le retiraban la aguja. Ella miraba asombrada el pequeño punto que le había quedado en el brazo.

- Pues ya esta todo, espere un momento y pueden salir. Descanse y también seria recomendable que comiera algo más. Me he fijado en que esta muy pálida y no creo que quiera enfermar. Aunque yo estaría encantado de cuidarla.- dijo al tiempo que se acercaba a la chica con una sonrisa.

Harry estaba apunto de sacar su varita y hacerle una caricia al gigoló con bata que tenia delante, pero fue Tonks la que lo paro al hablar con el medico.

- Se lo agradezco pero no necesito sus cuidados, prefiero otro tipo de atenciones.- le respondió con la cara seria.

La sonrisa abandono la cara del joven doctor y apareció en la de Harry.

Salieron de la habitación y se encaminaron hacia la puerta, antes de llegar se despidieron de la enfermera que les acompaño amablemente hasta la puerta.

Al salir empezaron a andar hacia la calle siguiente y en un callejón se subieron en la escoba y siguieron el viaje un poco más tranquilos.

En el camino ella le hizo una pregunta.

- ¿Por que me llamo Evans?.

- Es el nombre que puse en la hoja. Pensé que si nos buscaban y sabían quien eras, podrían encontrarnos rápidamente. Así que te puse el apellido de mi madre.- esto hizo que la chica se sintiera muy feliz y se abrazo con fuerza a el.

Llegaron a Hogsmeade antes del amanecer por lo que nadie los vio entrar en la casa de los gritos.

El lugar le recordaba a Harry a su padrino y se sintió muy triste. Ella se dio cuenta y le acaricio la cara.

En una de las habitaciones del piso superior encontraron lo que parecía una cama destrozada, pero fue suficiente para que ambos se tumbaran a descansar.

Tonks estaba muy débil por lo que se durmió rápidamente.

Harry por su parte permaneció despierto velando su sueño sin dejar de mirar su cara, se fijo que en todo el tiempo que la conocía no sabía exactamente el aspecto que tenia. Siempre que la veía traía un color de pelo diferente o se había cambiado la nariz o la forma de la cara para alguna misión, era como ver siempre a una persona diferente pero con los rasgos de alguien conocido, un miembro más de una gran familia.

En el caldero chorreante Ron y Hermione estaban muy preocupados, hacia más de una hora que Harry debía haber llegado a su cita y no daba señales.

- Seguro que nos la ha jugado, se ha ido el solo.

- No creo Ron.- decía Hermione mirando la ventana.- sabes que el siempre cumple lo que promete y además.-dijo señalando el cielo. – hay fuera hay alguien mas esperándolo Hedwig. Lleva un rato dando vueltas por el cielo como buscando a alguien.

Ron se acerco a la ventana y miro a la lechuza.

- Entonces eso es que ha pasado algo.- salio de la taberna y busco a la lechuza con la mirada, en cuanto la localizo la llamo.

- ¡Hedwig, ¡Hedwig ven aquí!

La lechuza reconoció al amigo de su amo y bajo para posarse en su brazo.

En cuanto se poso empezó a moverse de una forma inquieta feliz de encontrar a alguien conocido.

- Tranquila, Tranquila, sabes que pasa con Harry.- la lechuza lo miraba dejando de moverse.- entiendo tu también lo esperas.- Hermione salio del Caldero Chorreante con un papel en la mano.

- Ella puede encontrarlo y llevarle esta carta.- dijo al tiempo que se la ataba en la pata.

- Bueno ya sabes que hacer encuéntralo y dale la carta si ves que esta herido o no puedes encontrarlo búscanos, ¿de acuerdo?- le dijo a la lechuza.

Esta por contestación le dio un pequeño picotazo en el dedo, en señal de entendimiento, y salio volando, dio una vuelta encima de los chicos y se perdió en el cielo de Londres.

- Hermione, ¿no crees que es mala idea el enviarle a Hedwig?

- Solo ella puede encontrarlo en este momento y si le pasa algo nosotros lo sabremos. En la carta solo redigo que lo esperamos en el lugar acordado y que si hay algún cambio nos lo haga saber.

Los dos se abrazaron y entraron nuevamente en el caldero Chorreante.