DISCLAIMER: En este fanfic se utilizan tanto personajes como lugares que corresponden a Pokémon Company (Game Freak).
Tengo permiso para la utilización de los nicks (de ámbito público todos) que aparecen en el relato correspondiente a terceros.
Original es la trama y algún que otro personaje y escenario creado por mi mismo.
Capitulo 2. El alma de la destrucción
-Aura, ¿estás segura de que es él?- El Profesor Bruno se fue del salón de clases a su despacho, haciendo como que andaba, pero se le notaba que corría.
-Tienes que venir a la Ciudad Colosalia antes de que entre en la Liga Pokémon.
-¡No puedo ir más rápido! –Bruno corrió hacia la entrada de la escuela.- ¡Blasco! –Este lo miró sobresaltado, dejando la conversación que tenía con dos de los alumnos.- Tengo que dejarlos a tu cargo, por favor. Sé que fui yo quién te pidió que vinieras.
-No te preocupes. Me trae buenos recuerdos este lugar. Vuelve pronto.
Una sonrisa se le dibujó a Bruno.
-¡Pelliper, vuelo! ¡A Ciudad Colosalia, rápido!
Aura estaba contra las cuerdas.
-Solo le he conseguido debilitar a un Pokémon.- Pensaba para sus adentros.- ¡Y a mí solamente me quedan tres!
Aura, algo dubitativa, llamó a su Ludicolo.
-Solo tengo que ganar tiempo. No tardes Bruno.
El contrincante mandó lanzar un psíquico a su Pokémon. Pero Aura fue rápida e hizo que el ataque se estrellase contra el protección de Ludicolo.
-¡Por qué diantres tienes un Mewtwo!- Aura se lo gritó a la cara. Pero el contrincante solamente se recolocó su gorra roja y blanca.
Su Mewtwo gritó cuando su entrenador le señaló la acción de atacar. Otro psíquico fue directo a por Ludicolo, el cual no tuvo ninguna opción ni de correr ni de refugiarse. Fue levantado por los aires y estampado contra el suelo.
-Eres un tanque, Ludicolo. Sé que puedes salir de esta, sé que pued-…
Aura se tuvo que detener. Después de tal ataque, el cuerpo de Ludicolo estaba deformado, como si lo hubieran pisado.
Las lágrimas de Aura empezaron a correr en aquel silencio.
Sus ojos se tornaron en platos.
-¡Blaziken, destrózalo!- Su pulsera empezó a brillar.- ¡Megaevoluciona!
-¡Aura! ¡Pero qué demonios estás haciendo!- Máximo salía en ese momento de la Liga Pokémon.
No pudo decir ni una palabra más.
Él imponía. Y su Pokémon lo alzaba hasta la cumbre.
-¿Qué se cuenta el mejor entrenador Pokémon del mundo, dejándose caer por un lugar como este?- Máximo cambió la forma de mirarle, altivo e imponente.
Junto al poder de Mewtwo, Rojo le entregó una carta a Máximo. Estaba sellada y provenía del Profesor Oak.
-¡Oak! Cuanto tiempo sin saber de él. Ya estará mayor el pobre.
La cara de Máximo empezó a cambiar a un sentimiento entre tristeza y enfado.
Cuando la terminó de leer volvió su mirada hacia arriba.
-¡Aura, que no entre de ninguna manera!- A Máximo se le notaba alterado.- Es capaz de destrozar el equilibrio de todo Hoenn si pone un pie en este edificio.
La entrenadora no sabía qué podía hacer.
Bruno se encontraba sobrevolando Pueblo Oromar cuando un grito rasgo el cielo.
-¿El Pilar Celeste?... -Bruno no daba crédito.- Aura, no estarás pensando en…
Rayquaza salió disparado destruyendo toda una pared de la torre. Su grito era de dolor.
Miró a Bruno.
Y voló en dirección a Ciudad Colosalia.
Por el cielo empezaron a nacer corrientes eléctricas y fuertes vientos.
Bruno se dio cuenta. Ciudad Colosalia estaba sumida en la oscuridad. Las nubes negras descargaban su irá en forma de un diluvio.
-No…-Bruno empezó a imaginarse lo peor.- Aura…
El grito de Rayquaza hizo al entrenador desafiante mirar al cielo. Y, entre gotas y rayos vislumbrar a la legendaria criatura.
-¡No vas a pasar! ¡No puedes venir y creerte el único en el mundo! ¡Tú no sabes nada de este país! ¡Y no te voy a dejar sumirlo en la oscuridad!- Aura estaba totalmente empapada. Sus ojos estaban rojos, y sus lágrimas se camuflaban con la gran lluvia.
Rayquaza estaba encima de ellos, mirando al entrenador cuyo Mewtwo, aunque no fuera más que del tamaño de un humano, su aura hacía tener en jaque al legendario Pokémon dragón.
Y en ese instante Bruno lo vio.
Aura estaba sentada en el suelo, gritándole a un entrenador al que no podía identificar a causa de la lluvia.
Bruno bajó de Pelliper. Justo al tocar el suelo lo sintió. Sintió ese frio aliento en su pescuezo del Pokémon del rival.
-Es cierto que es un Mewtwo.- Bruno estaba sorprendido y lo miraba mientras se acercaba a Aura.- ¿Qué ha pasado?
Blaziken tenía ambas rodillas dobladas al revés, los brazos estaban rotos por varios puntos, y lo peor era el torso, hecho añicos.
Bruno se tuvo que tapar la boca para no ir a peor.
Su gabardina de profesor ya estaba empapada. Miró al contrincante. Miró al Kyogre de Aura. Miró a Rayquaza.
Mewtwo gritó con todo su poder, aterrorizando desde las plantas hasta los corazones de Bruno y Aura.
-Así que te ha derrotado de forma implacable…- Susurró a sí mismo. Miró a Aura, destrozada mentalmente. Frunció el ceño.- ¡Adelante, Groudon!
Cuando cayó transpasó el lodo, y la tierra se resquebrajó. Y ante su alarido parte del suelo se secó y se prendió fuego.
La tormenta empezó a empeorar. La aparición del calor intenso provocó un tornado de presiones atmosféricas que envolvió a los tres entrenadores en su epicentro.
Rayquaza resquebrajó el cielo con su grito, pero Mewtwo era implacable y su aura ni se inmutó.
El entrenador señaló al cielo. El poder del Pokémon jamás creado se hacía patente y con el psíquico hizo descender a rayquaza de los cielos, estrellándolo en medio de ambos bandos, y arastrandolo hasta el borde del precipicio hasta que cayó al agua.
Kyogre y Groudon dejaron de mirarse para gritar a Mewtwo. Y éste les respondió.
Ahora sin la lluvia Bruno no tuvo dudas.
-Así que éste es realmente el famoso Rojo.- El cual estaba sosteniéndose la gorra para que no se volase.- Terminemos con él, Aura.
La entrenadora se limpió las lágrimas y guardando a Blaziken en la pokeball se puso al lado de Bruno.
Ambos gritaron al unísono:
-¡Regresión primigenia!
