No me pertence KHR


Tsuna se había despertado completamente solo en la cama como siempre, él se estiro como un gato después de su siesta de media tarde, sus ojos caramelos miraron fijamente el rojo neón del reloj marcando que eran las ocho y media. Él se dio vuelta y quedo viendo fijamente el techo suspirando por la nariz él no había visto a su esposo en la noche anterior él se fue a la cama y se despertó solo. Su matrimonio estaba en un punto muerto.

Alaude no había llegado temprano del trabajo el dejo su cena en el horno, había hablado con Enma para ir a dar un paseo al día siguiente, él estaba feliz de que su amigo de la infancia estuviera ahí con el ya no se sentía tan solo como antes.

Tsuna recibió una llamada telefónica como las diez de la mañana de su amiga Kyoko una chica simpática que se había casado hace un año y medio por el trabajo de su marido ella tuvo que dejar su ciudad natal. Él se alisto para salir arrastrando a su amigo pelirrojo con él.

-Kyoko-chan-el grito en medio de la multitud.

-Tsuna-kun, tanto tiempo si vernos-ella dijo con su alegría que la caracteriza.

-Bien, bien he traído un amigo ¿te acuerdas de Enma?-él le dijo a la chica. Tsuna había llevado a Kyoko muchas veces en las vacaciones de la universidad a Italia, disfrutando del ambiente por la ciudades de Milán, Nápoles, Turín, Palermo, Génova, Bologna, Florencia, Bari, Catania y Venecia habían muchas más ciudades que su amigo castaño los arrastraba él decía que ella tenía que regresar a Japón después de unas buen paseo por la vieja Italia.

-¡claro!, hola Enma.

Enma le dio un beso doble en las mejillas de la chica logrando que la chica se sonrojara con un color rosa fuerte-Hola-dijo el pelirrojo.

Tsuna se rio entre dientes-Enma no estamos en Italia aquí no se da besos como saludos-el pelirrojo solo dijo "oh".

-Entonces Kyoko-chan como te va con la vida de casada-la cara de Kyoko se ilumino buena señal, por lo menos hay alguien que su matrimonio va bien, pensó el castaño.

Ellos habían ido a un restaurante lujoso invitados por el castaño, la chica estaba maravillada ella nunca había estado en un restaurante de cinco estrellas; Enma había visto a su amigo lo fácil que se movía los empleados a su alrededor todos dando una atenta atención. Enma se preguntó por qué, él sabía que su amigo no era de los que le gustaba lo lujoso pero el ahí estaba como un faraón rodeados por sus siervos.

-No a mí no me gusta nada de esto, ni la atención es solo que Alaude le gusta venir aquí-se encogió de hombros el moreno esa fue la explicación porque estaban en restaurante que hasta los cubiertos eran de oro.

Tsuna invito a Kyoko a su apartamento después del almuerzo, la chica casi se cae de espalda cuando estuvo en frente del edificio donde su amigo vivía, para poder vivir ahí tenían que dar miles de dólares.

-No veo que tiene malo vivir aquí, tu hermano también vive aquí-contesto casualmente Tsuna el hermano de la castaña era el boxeador que vivía en el apartamento 33. Kyoko sabía que su hermano andaba en una gira así que no había caso de ir a su apartamento ellos entraron al ascensor para ir al apartamento A27.

-Entonces Tsuna-kun, ¿Cómo está tu relación con Alaude?-ella pregunto sorbiendo su te de oolong.

El moreno levanto su te jazmín quedando en silencio unos minutos el sonrió con una sonrisa tan brillante de 8000w-Estamos bien Kyoko-chan.

Los dos amigos del castaño sabían que esa sonrisa era falsa por una razón Kyoko, no sintió la sonrisa verdadera. En el caso de Enma él ya sabía que el matrimonio de su amigo estaba en una cuerda floja pero él no iba decir nada donde no lo llaman el solo se limitó a saborear el sabor de su café.

-Estoy en casa-la voz de Alaude resonó por todas las paredes color blanco hueso.

-Bienvenido, estoy en la sala tenemos visitas-el grito desde la sala.

Alaude escaneo las personas que estaban en la sala reconoció ambos la mata roja era Enma amigo de la infancia de Tsuna y la chica que no le gustaba porque él estaba casi seguro que estaba enamorado de su marido Kyoko, pero él no se preocupaba mucho el moreno es muy denso para darse cuenta de las cosas. Alaude no saludo solo miro, se acercó al castaño le dio un beso en la mejilla y el desapareció entre una de las puertas del apartamento.

-El sigue siendo tan agradable-dijo Kyoko, el castaño sonrió al comentario de su amiga.

-Él no le gusta estar rodeado de muchas personas-dijo el castaño.

Alaude salió sin su traje negro, sino con uno mezclilla azul oscuro, una camisa blanca y blazer gris de tres botones, él dijo que iba salir un momento se fue con un sonoro portazo. El castaño se llevó su taza de té jazmín sonrió con tristeza tapada por la taza, el sabia a donde iba.

Tsuna y sus amigos se despidieron quedaron en que se iban a reunirse otra vez.

La mañana de miércoles había llegado y Alaude estaba con ropa de trabajo pero casual, el castaño se sorprendió -Alaude ¿Dónde vas?

-Me llamaron de la oficina se presentó un problema.-él dijo colocándose su reloj de pulsera.

-Pero Alaude hoy es tu día libre-protesto Tsuna era el único día que podía tener su esposo para el solo y ahora él tenía que ir a trabajar.

-Lo siento, pero voy a regresar a las seis de la tarde ¿de acuerdo?-dándole un beso en los labios el salió del apartamento.

-¿Qué fue eso?-dijo Enma apoyando su barbilla en el hombro de Tsuna.

-Lo mismo de siempre-contesto el castaño-¡ah!, deja de salir asi pareces un fantasma no siento tu presencia.

-Lo siento, lo siento pero yo también voy de salida.

-¿Dónde vas?

-Negocios-él dijo el salió del apartamento también, el moreno se quedó absolutamente solo en su hogar.

Alaude cuando salió de su apartamento entro al ascensor presionando el piso número nueve, él no iba para su oficina él iba al apartamento de Giotto Di Vongola.

El rubio cenizo sabía que estaba mal usar su único día libre para pasarlo con su amante más cuando lo puede ver todos los días en su trabajo. Él no sabe cómo su relación con Giotto ha durado tanto él no era de mantener una relación a largo tiempo lo más que duraba era una noche pero con el rubio de ojos azules estaba durando casi un dos años.

Él no sabía cómo su marido todavía no se había dado cuenta de su relación con su jefe y vecino había visto a cierto inquilinos del edificio que los han visto salir de apartamento del rubio más un chico de cabello largo y azul de ojos desiguales. Ese hombre lo había agarrado muchas veces viendo al rubio comiéndoselo con los ojos. Su ego se inflaba que sea el que tiene a ese hombre en su cama.

Se pregunta a veces como reaccionario su pequeño castaño si se diera cuenta de su engaño, le dolería ver su decepción, ¿pediría el divorcio? Él está seguro que lloraría él no quiere verlo llorar pero él le excita el peligro de saber que en cualquier momento lo pueden descubrir.

El llego al piso de Giotto saco las llaves de su bolsillo, él tenía sus propias llaves para pueda entrar cuando el guste. El sonrió hoy se iba divertir.

-Giotto-el llamo.

-Alaude te estaba esperando-dijo Giotto con solo un pantalón de vestir negro.

El rubio de cabello de oro de treinta quilates paso sus brazos por el rubio de ojos azul hielo capturando sus labios una guerra entre lenguas se produjo.

Alaude él no sabía porque estaba follando con otro hombre su castaño era pequeño, muchos podían confundirlo como inocente; tal vez sí. Pero en la cama no lo era el moreno se entregaba en alma y cuerpo podía llevarlo al cielo las forma en que movía sus cadera, la forma que usaba su lengua en su pene es enloquecedor, sentir como aprieta su miembro como sus paredes lo atrapan era exquisito. Pero él estaba follando con su jefe descuidando en todo los sentidos al moreno.

-Ugh A-Alaude déjame venirme-gemía el presidente de Vongola con su culo al aire sujetado en el respaldar de su sofá de piel blanca.

-Es demasiado pronto-lamiendo el cuello de Giotto el rubio cenizo dijo.-tenemos todo el día para divertirnos-mientras seguía masturbando el pene endurecido de su jefe, mientras escuchaba al rubio en un desastre de suspiros y gemidos. Alaude gruñía él iba tener sexo salvaje en su día libre. Él no se arrepentía de dejar a su marido solo en un gran apartamento esperando por él.

El moreno se fue a bañar después de quedar solo. Después de un tiempo haciendo el quehacer de la casa el timbre sonó. Él pensó que su amigo de ojos rojos había regresado pero no al abrir la puerta quien estaba era Hibari Kyoya.

-Hola Hibari-san si busca Alaude no está.

-Lo sé a quién buscaba es a usted Tsunayoshi-él azabache dijo. Tsuna soltó un gritillo poco masculino cuando sintió que fue agarrado de brazo y arrastrado por los pasillos.

El moreno con sus piernas pequeñas y su falta de ejercicio era difícil seguir el ritmo del pelo cuervo que daba grandes zancadas. Recibiendo miradas de disgusto por Hibari el moreno llego agotado al apartamento 18; ellos entraron Tsuna le encanto la decoración a diferencia de su apartamento el de Hibari estaba decorado de forma tradicionales japonesa las puertas hechas de shôji y tenugi el campo de cerezos en Kameido y algunos bonsáis.

Él se abofeteo por estar admirando y no preguntar porque lo arrastro de su hogar sin decir nada-Hibari ¿Qué pasa?-Hibari no dijo nada el siguió caminando seguido por Tsuna hasta una habitación oscura.

-Aquí-el castaño estaba lleno de confusión, Hibari vio la cara e hizo una mueca-mi erizo de tierra él no quiere comer y cada vez que me acerco él se hace un rollo, ya que usted domo a ese gato endemoniado del apartamento 59 pensé que podía hacer algo.

El castaño asintiendo el entro a la habitación y en efecto ahí estaba en medio de la oscuridad una bolita, él se acercó lentamente al erizo pero no hubo respuesta. El castaño suspiro y se volteó a ver el dueño del animal.

-Hibari-san creo que esto va durar un poco, por qué no me da un poco de comida para intentar con eso- el de pelo cuervo entrecerró los ojos pero se fue cerrando la puerta.

-Hey amiguito, puedes confiar en mi yo no te voy hacerte daño-el castaño dijo, espero unos minutos hasta que la bolita se deshizo, con su nariz olfateando el aire, sus ojos negros carbón se acostumbraron a la oscuridad-ven aquí-el extendió su mano para que se acercara.

El erizo de tierra dio unos cuantos pasos lentos, hasta que la puerta se abrió de golpe de inmediato se volvió hacer una bola, Tsuna maldijo en su mente cuando ya había logrado algo Hibari tenía que entrar.

-Aquí-dijo el de ojos azules metálicos, entregando unas bayas y bellotas, Tsuna las tomo.

-Hibari no quiero ser grosero pero el erizo le tiene miedo a usted sería mejor que usted salga hasta que yo termine con el-dijo Tsuna recibiendo un gruñido por parte Hibari él le hizo caso salió de la habitación oscura y con periódicos regados por todo el piso.

-Hey, él ya se fue estamos solos-otra vez espero que el erizo dejara su defensa en unos minutos el dejo ver sus dos perlas de carbón, Tsuna sonrió el paso cerca una baya para que comiera el erizo olfateo la comida en segundos él ya se encontraba alimentándose. El moreno recorrió con sus ojos la habitación y se encontró una casita de madera se imagina que era el hogar del erizo de tierra, el agarro una bellota y llamo al erizo.

-Hey, ven aquí-él dijo desde la distancia colocando la bellota en el interior de la casita de madera. El erizo otra vez levanto su nariz de botón buscando el olor del castaño cuando lo encontró movimientos rápidos él se acercó después todo la habitación estaba oscura él podía moverse mejor.

El erizo llego junto a Tsuna, examinado su alrededor con su nariz ya que su vista es mala no le sirve de mucho. El moreno rio entre dientes-Hibari hizo esto para ti, no es linda-el señalo la casa de madera, el erizo con su nariz al alzada entro a la casa después que él estuvo unos minutos el volvió a salir. El erizo empezó a escalar la pierna de Tsuna y ahí se quedó quieto, Tsuna sintió que su corazón se le hizo de algodón de azúcar la mascota de Hibari era demasiado adorable, lástima que su dueño no lo era; Tsuna acerco sus manos con el cuidado de no asustar al animal, logrando tocarlo sin que el active su mecanismo de defensa.

Pero toda tranquila se terminó cuando Hibari abrió otra vez de golpe la puerta dejando entrar la luz, el erizo se asustó puso sus púas en forma vertical apuñalando al pobre de Tsuna, Tsuna grito del susto también, Hibari solo se limitó decir idiota, saliendo de la habitación. Tsuna creyó que lo había abandonado pero no fue a buscar un guante especial para quitar al animalito asustado.

-Hibari-san él comió un poco una bayas, también entro a la casa yo creo que si usted se asegura de hablar con el decirle que no le va ser daño van llagar hacerse amigos-dijo el castaño mientras se limpia el polvo imaginario de su ropa.

-No sé porque Roll no se abre conmigo como Hibird-dijo Hibari seriamente.

-eh, ¿Roll?, ¿Hibird?-pregunto confundido el moreno.

-Roll es el erizo y Hibird el canario que tengo desde la secundaria-dijo con un poco de rosado polvorizado en su cara. Tsuna asintió y dijo lindos nombres torpemente, el moreno ya está por decir que ya se marchaba cuando una puerta se escuchó abrir y cerrar fuertemente.

Ambos dieron un respingo, en seguida Hibari dijo que se quedara callado y que espera. Tsuna no entendía porque tenía que esperar y callarse él no estaba haciendo nada malo para que se ocultara pero le hizo caso.

Después unos minutos gritos se escucharon, reclamos provenían de una voz masculina. El moreno afino su oído para reconocer la voz y el, la reconoció era el novio de Hibari Dino Cavallone un rubio italiano, según lo que Alaude le había contado ellos eran novios desde la secundaria. La voz de Dino fue en aumento, Tsuna sintió que debería de salir de ahí lo más rápido posible.

El castaño abrió la puerta sacando su cabeza el no vio a nadie, el suspiro de alivio el solo tenía que llegar a la puerta principal y desaparecer del campo de batalla. Esa era la idea pero Hibari sintió los movimientos del moreno y fue a su encuentro. Tsuna casi grita de emoción que solo le faltaban cinco pasos para llegar a la puerta. Diablos la suerte no lo acompaño.

-Kyoya ¿Dónde vas?, no hemos terminado de hablar-Tsuna se congelo; mierda, mierda, mierda el recitaba como una plegaria a un santo él estuvo tan cerca, él se dio la vuelta y se encontró a ojos marrones y ojos azul metálico viéndolo.

-Ho-hola Dino-san-dijo el castaño con las palabras casi atoradas en su garganta.

-¿Qué diablos haces aquí?-grito Dino, Tsuna dio un brinco de sorpresa por el grito repentino.

-Dino cállate, aquí no pasa nada-si aquí no pasa nada yo solo me quiero ir pensó el de ojos caramelos con ganas de salir corriendo pero sus piernas no respondían.

-Estas diciendo que no pasa nada, cuando hay otro en nuestra casa-reprocho Dino Tsuna empezó ahogarse con la atmosfera- ¿eres tú el que está follando con Kyoya?-acuso Dino.

Tsuna sintió que su corazón dio un vuelco él no sabía que estaba pasando acaso ellos no estaban en buenos términos-N-no sé lo que estás hablando Dino-san pero seguro es un mal entendido-se apuró a decir Tsuna.

Ignorando a Tsuna Dino se apuró a reclamar-Por esta perra me estas ignorando todo este tiempo-El moreno se congelo porque él está siendo insultado sin razón, además porque putas no dice nada Hibari el solo está ahí estoico sin decir nada.

-Contesta Kyoya ¿es el?-

Por fin hablo Hibari pero no fue para aclarar el asunto.

-Dino estas alterando, cálmate y nosotros no tenemos nada que hablar-los ojos de los otros chicos se abrieron como platos que acaba de decir Hibari.

-¿Estas terminando conmigo?-

-Sí- se limitó decir el de ojos azul metálico. Rayos tengo que salir antes de aquí era el único pensamiento del moreno quedo atrapado en el ojo de la tormenta; Dino con el rabillo del ojo vio que Tsuna está a punto de tomar el pomo de la puerta cuando el rubio se abalanzó sobre él.

-¿Dónde crees que vas?-agarrando de un mechón de cabello castaño al chico más bajo, Hibari por primera vez abrió sus ojos más de lo normal-¿crees que puedes venir a destruir mi relación y después irte?

-Dino-san por favor suélteme duele, esto es un malentendido-el castaño luchaba por soltarse el ferro agarre de Dino parecía que le iba arrancar el cuero cabelludo.

-Dino suéltalo él no tiene nada que ver-dijo Hibari mientras agarraba las manos de Dino logrando que aflojara el mechón de cabello. Él dijo fuera y Tsuna no se quedó para que se lo repitiera dos veces, el corrió con sus pies descalzos por los pasillos hasta ascensor lo último que escucho fue el grito de Dino diciéndole que era una puta barata que lastima le daba Alaude por tener una perra en su casa.

Tsuna llego a su apartamento se desplomo en el piso, lagrimas tibias con sabor dulce entre saladas pasearon por las mejillas ligeramente bronceadas de Tsuna muriendo en la barbilla ahogándose en el vacío. El corazón de Tsuna le dolía el no hizo nada para recibir ese trato, ni en la escuela que fue un par de veces intimidado le habían dichos palabras tan hirientes. Él no se lo merecía.

Después de almuerzo Enma regreso al apartamento de Tsuna el noto la tristeza de los ojos color caramelos, el supone que es por la infidelidad de su esposo el prefirió no decir nada, más bien animar al castaño.

Enma le dijo sino tenía ningún juego, el moreno se animó y fue a buscar su consola pasaron la tarde jugando riendo como si fueran adolescentes de quince años.

-Enma estas oxidado, no me ganaste ni una vez-él se mofo, riendo Enma solo se encogió de hombros-deberías jugar ebrio como antes siempre que estabas en estado ebriedad jugabas mejor, voy a buscar algún licor-levantándose del piso él se dirigió al mini bar.

-No crees que es demasiado temprano para tomar-pregunto el de ojos carmesí.

-eso no importa-buscando un vino Tsuna vio la bolsas verdes de reciclaje.-la basura-grito Tsuna agarrando las bolsas.

-¿Qué?-pregunto sorprendido el pelirrojo.

-la basura, hoy es día de reciclaje se me olvido; ya vengo en un segundo-salió corriendo el pequeño moreno, dejando al de cabello rojo solo negando con la cabeza riendo.

Tsuna llego a los contenedores de la basura el contenedor azul, el tiro las bolsas de basura para reciclar. El moreno sintió un escalofrió en su espina dorsal, su corazón empezó a golpear fuerte contra su caja torácica. El sentía un mal presentimiento.

El vio con el rabillo del ojo que alguien se acerca él se dio la vuelta para encarar a la persona que se le acercaba como un depredador acorralando a su presa. El vio una mata rubia, él le tomo unos segundos para distinguir a la persona. Dino.

-Dino-san, usted está más calmado-el pregunto con cuidado.

-Claro que estoy calmado solo quería hablar contigo de unas cuantas cosas.

El castaño desconfió de cada palabra dicha, el con cuidado se acercó a la puerta sin quitar su mirada de los ojos marrones.

-¿Por qué tienes miedo?, no tienes que huir solo quiero decirte unas cuantas cosas.

-¿Qué seria eso?- el agarrando el pomo de la puerta pero por desgracia la puerta se abre solo con una tarjeta el pobre castaño se olvidó traerla su celular estaba en su apartamento él estaba solo, con el miedo susurrando en sus oídos acariciando cada milímetro de piel.

-¿Qué seria eso?, bueno sería esto-Dino se precipito donde el moreno, Tsuna soltó un grito ahogado, por un momento su vista se puso borrosa y él se vio en el suelo con su frente en el frio y sucio suelo.

Dino se preparaba para rematar pero no tuvo tiempo alguien llego ayuda para gracia del moreno.

-¿Qué crees que haces?-el rubio rugió luchando por el atrape de la persona.

-Kufufuf, bueno yo lo que estoy haciendo es esto-dándole un golpe en el plexo solar, Dino cayo sin aire perdiendo el conocimiento.

-Tsunayoshi-kun-el extendió su mano para el moreno.

El de ojos caramelo la tomo y vio al hombre que lo ayudo ojos desiguales cabello largo peinado frutal su vecino; mierda el maldijo pero él tenía que estar agradecido por su ayuda.

-umm- murmuro el castaño él no sabía cómo se llamaba ese hombre.

-Mukuro Rokudo-como si había leído su pensamiento él dijo.

-Mukuro, que va pasar con Dino-el pregunto, Mukuro rio entre dientes.

-No ¿deberías preocuparte por ti?-el de peinado frutal dijo Tsuna vio al rubio en el suelo-si quieres puedes quedarte hasta que el despierte-dijo pasando la tarjeta abriendo la puerta el castaño tenía solo dos opciones quedarse y ser atacado otra vez por Dino o entrar con Mukuro, él se decidió por la segunda-No te preocupes por el alguien seguro lo encuentra o tal vez se lo llevan también en la basura Kufufuf-dijo el chico Tsuna le quedo viendo como si le hubiera salido otra cabeza.

Tsuna llego a su puerta en los brazos de Mukuro, después de luchar él se dio por vencido era difícil tratar con el hombre más alto.

-¿Dónde crees que estas tocando?-pregunto Tsuna dándole un manotazo a Mukuro estaba tocando descaradamente el muslo del moreno.

-Estoy buscando las llaves-el de ojos desiguales dijo.

-solo toca el timbre y listo-Mukuro le dijo aburrido, pero toco el timbre, saliendo la cabeza roja ojos rojos chocaron con ojos desiguales. Ellos entraron al apartamento Mukuro coloco a Tsuna en el sofá y el sentó junto con el pequeño hombre.

-Se lo que estás pensando-dijo Tsuna alisando su ropa-fui atacado y Mukuro me ayudo.

-¿Cómo?, ¿Quién?, hay que llamar a la policía-balbucea la cabeza roja.

-No, no vamos hacer nada, estoy seguro que esa persona está confundido, hay que dejar que se calme-dijo seriamente el moreno. Mukuro dijo que eso era estúpido que era mejor entregarlo a la policía de esa forma nos deshacemos de un borracho en la calle.

Después del alboroto de la tarde la noche llego con su manto negro. Alaude regreso a su apartamento encontrando en penumbra su hogar eran apenas las ocho el llego dos horas después de la hora que dijo que iba regresar. Él se sentía feliz después de cinco veces de tener sexo nada podía arruinar su ánimo. El encontró el interruptor prendiendo las luces el busco a su esposo lo encontró en el sofá dormido el admiro su figura, era pequeña él se miraba tan adorable. El empujo al chico para que despierte llamando su nombre.

Tsuna se despertó agitado, con miedo que sea Dino, pero después de dio una bofetada ¿Cómo va entrar a su apartamento?-Alaude, ¿Cuándo llegaste?

-Hace unos minutos-dijo Alaude, Tsuna se levantó del sofá todavía adormilado, vio el reloj eran las ocho de la noche el no hizo la cena, su amigo infame ni una manta pudo ponerle cuando él estaba dormido el soltó un suspiro.

-Lo siento Alaude, no tenía la intención de quedarme dormido, no hice la cena-el siguió a su marido rubio cenizo a la cocina.

-No te preocupes- él dijo tomando a su marido por la cintura, levantado el flequillo castaño donde él iba darle un beso a la piel cremosa de su moreno pero lo que encontró fue una protuberancia que tenía color rojo.-¿Qué es eso?-el pregunto analíticamente.

-El golpe-su esposo asintió-estaba acomodando las gavetas de las cocina y no me fije que había quedado una abierta me golpe con ella.-el mintió él no quería hablar de lo que de verdad paso no tenía fuerza.

-Ya veo-el sonrió, dándole un beso-¿mejor?

-Ni un poco-dijo el castaño. Alaude saco algunas aspirinas sirviendo un vaso de agua se las dio al moreno.

El saco de la lacena unos fideos instantáneos para cenar, mientras observaba a su pequeño castaño tomar el vaso de agua.

-Alaude-dijo tímidamente Tsuna, enterrando su rostro en el pecho de su marido, Alaude sabía que ese comportamiento era que Tsuna quería tener sexo.

El rubio cenizo arrastro a su moreno hasta el sofá donde tenía escondido condones y lubricantes, el beso labios sedosos color rosa, el sabor dulce cosquillo sus pupilas gustativas, el traslado besos de mariposa por toda la cara del castaño, pasando su lengua dibujando el contorno de los labios carnosos de Tsuna.

Tsuna sabía que su marido olía a otro hombre, pero él quería sentir a su esposo él se sentía débil, se sentía roto lo que había pasado con Dino lo había drenado. Se quedó sin aliento cuando manos callosas rozo su miembro que empezaba a despertar. Él amaba los toques de su esposo, manos grandes, brazos fuertes sosteniéndolo. Él amaba a ese hombre.

Alaude saboreaba la piel de su marido, piel ligeramente bronceada, cuerpo pequeño, ojos inocentes llenos de lujuria, él sabía que debajo de esa fachada de inocencia se encontraba un demonio, Tsuna podía llevarlo al cielo con sus mamadas. El disfrutaba sentir su culo apretado, escuchar los gemidos del moreno, sus gritos pidiéndole más. Él amaba a ese hombre.

Tsuna era penetrado, cada estocada era certera daba a su manojo de nervios, el gritaba más fuerte, más adentro. Él quería sentirse amado por el hombre que decidió pasar toda su vida.

Sus respiraciones eran pesadas, cubiertos de sudor ellos se desplomaron en el sofá.

-Tsuna vamos a la habitación aquí no podemos dormir, te puedes enfermar-Tsuna extendió sus brazos.

-Llévame-el exigió.

-¿A caso eres un niño?-haciendo mohín Tsuna no bajo sus brazos, Alaude solo suspiro tomando a su marido entre sus brazos llevo a su marido como si fuera una novia, él pensaba que Tsuna era a veces infantil, pero para ser sincero eso fue lo que lo enamoro.

Ellos no contaron con que una de las habitaciones se encontraba una persona con sus manos acariciándose. Enma no podía creer que su amigo de la infancia podría sonar tan erótico, que de su boca podía salir palabras sucias durante el sexo, no podía creer que Alaude ese hombre estoico podía gruñir de esa forma cuando estaba follando.

Él no podía creer que se estaba masturbando pensando en su amigo de la infancia debajo de él jadeando, pidiendo que lo parta en dos.

Mierda esto no va en buen camino, pensó el pelirrojo.

Eran las cinco de la mañana Alaude estaba completamente arreglado para salir, después que recibir una llamada a las tres de la mañana ¿Quién putas llama a esa hora?, el empezó a empacar un equipaje.

-Alaude ¿Dónde vas?-se apresuró a preguntar el castaño mientras miraba empacar el cargador del celular a su esposo.

-Me llamaron tengo que salir a Nagasaki un viaje negocio-colocándose el reloj de pulsera.

-Es un viaje de cinco días-Tsuna se quedó en silencio mientras seguía a su esposo fuera de la habitación-Tsuna lo siento, por dejarte solo, pero solo van ser cinco días nada más, cuando regrese no vas notar ni siquiera que me fui.

El moreno seguía sin decir nada Alaude lo vio lo atrajo hacia él, dándole un fuerte apretón-te prometo que te llamare todos los días, te voy a traer recuerdos ¿de acuerdo?

El moreno dejo escapar un suspiro por su nariz-Bien, vuelve a salvo-ambos se dieron un beso casto. El moreno lo acompaño a la puerta, el vio la espalda de su esposo perderse en la esquina del pasillo; su corazón se sentía pesado él sabía que ese viaje de negocio era solo una pantalla.

El cielo quiso aliviar un poco su dolor cuando el volvió su vista al frente del apartamento ahí estaba Reborn en boxers de Calvin Klein negros, dejando ver piernas bien torneadas, abdomen bien formado, piel blanca sin ninguna cicatriz.

¡Benditos sea los ojos que ven ese cuerpo de dios griego!

Reborn le guiño el ojo y cerró la puerta ¿Qué significa eso?, el azabache de patillas rizada dejo babeando al vecino del apartamento A27.


¿Qué piensan de Alaude?
¿Qué creen que significa el guiño de Reborn?
¡Yo no lo se!
espero que les haya gustado.