Holas desde la caja viciosa non!! No creí tardar más de unos cuantos días, pero me costó bastante sobornar a cierta inspiración xDU.
n.nU Debido a la excesiva emoción que experimente al subir mi primer fic x33, olvidé dar algunas aclaraciones n.nU así que las daré a continuación nn:
- 1ero, por orden de tiempo, el episodio anterior debería estar a la mitad de la historia, casi al final; pero xD decidí empezar por el supuesto fin, mmm xq? Intriga! xDDU además contrastará con el episodio de hoy, como empezó todo el embrollo, TODO.
- 2do, el dichoso hermano de Anna…MUAJAJAJA es sorpresa, pero es un personaje invitado xDD
Mmm q más…? Letra cursiva son pensamientos.
"Madame Tussauds" es el museo de cera más famoso del mundo, cuya cede central está en Londres. Su nombre viene de Marie Tussaud. xDD es un gran museo, a pesar que no lo conozco de primera mano xD.
Y algo que pienso q es muy obvio, es un UA, ¬¬ no lo pensaba, pero se dieron los motivos n.nU
Disclaimer: ToT Shaman king y sus personajes pertenecen a Takei sama ToT…pero se puede soñar xDDDU
------------------------------------------------------------------------------------
PELIGROSAS RELACIONES
Un desconocido, un saludo, y…LA PERDICIÓN
Parpadeé un par de veces queriéndome asegurar de en donde me encontraba realmente. No, no me equivocaba… para mi desgracia.
No era una cruel alucinación producto de mi exaltada mente, que buscaba alguna excusa intentando engañarse; intentando calmar sin éxito mis destrozados nervios, causantes de un ligero temblor en mi mano derecha, la cual sostenía una copa ya vacía de champagne.
Y me encontraba ahí, en ese gran salón repleto de brillos que lastimaban mis ojos, repleto de sonidos que aturdían y desconcertaban, repleto de un cóctel de olores y sabores que incitaban a ser degustados. Un puño de sensaciones y emociones que golpeaban contra mis debilitados sentidos. Siluetas enmarcadas por la luz moviéndose al compás del la música, portando sonrisas resplandecientes, pero falsas. Frías palabras. Miradas aparentando profundidad, siendo más superficiales que un charco después de la lluvia.
Expresiones de gozo y éxtasis, corazones maltrechos y endurecidos por capas y capas de hipocresía ocultas detrás del antifaz.
Ya era la novena copa de esta larga noche. Me maldije a mi misma por haber sido tan ingenua… otra vez. Supuse que algo así pasaría. Ya lo había echo en las otras dos ocasiones pasadas y yo, tonta, creí que esta vez sería distinto.
- cinco años de conocernos y tres de estar casados. ¿Y aún no te conozco bien?– blasfemo sentimentalismo, maldito alcohol que provocaba que hiciese estas estúpidas e innecesarias preguntas.
La verdad es que, tal vez, me tentó el sentimiento e intenté engañarme para complacerlo.
- Oh. Y sí que lo logró.- Ironía, sarcasmo, enojo. Todas estas emociones se convirtieron en decepción.
Y la decepción se mezcló accidentalmente con la rabia que estos hipócritas me inspiraban. Mala combinación.
Un suspiro silencioso en medio del bullicio. Fue cuando admití que él no tenia toda la culpa… salvo hacerme compartir este día, justamente este día, con esta gente.
Resignada, mis pasos me llevaron maquinalmente por entre ese bosque de apariencias, tratando de no fingir una que otra sonrisa necia, una mirada vacía y una forzada amabilidad. Lo peor: una felicidad que no vivía, que no sentía…
Falsa felicidad.
Sin embargo, mala suerte la mía, ya que fui detenida por unas muñecas sin voluntad; obligándome a actuar como una del grupo. Todo por el maldito 'que dirán' que mandaba al diablo a cada instante. ¿Por qué ahora era diferente? ¿Era verdad que si no se puede con ellos sólo úneteles? ¿Qué tanto cuesta abandonar la voluntad y ponerse el antifaz?
Los detesto tanto. ¿Por qué? No lo sé. Son sólo un grupo de ricos apretados que fingen, que compran una felicidad dañada con sus millones, que gritan, lloran y ríen a la vez. Se esfuerzan para que no descubran su miseria detrás de esa máscara ya desgastada y vieja por el uso continuo. ¿Cuánto les costará comprar otra máscara que oculte su corazón?
Y no obstante, otras personas pagan más que tristezas y dolor con tal de conseguir una máscara que los protejan del mundo.
Los detesto. ¿Por qué? Quizás sea algo de lo que no me quiera enterar, algo que aún no puedo admitir. Una similitud.
- Debo calmarme. Estos tontos recuerdos me están afectando más de la cuenta.-
No permitiría que me ganase la voluntad de odiar por un rencor pasado, pero tampoco me daría el lujo de olvidar.
El Gran Salón se quedó en tinieblas de repente y todos los invitados se abstuvieron siquiera de hacer murmullo alguno. Fueron varios segundos de expectante incertidumbre, en los que mis pupilas dilatadas intentaban ver cual gato en la oscuridad. Entonces, un par de luces rojizas centellearon en los costados del enorme cielo raso y otra luz aún más brillante y grande ocupó el centro del techo; revelando parcialmente los impactantes frescos y los espejos de marco enchapado en oro dispuestos en forma de cuadricula.
Abajo, mientras tanto, desde las cuatro principales esquinas, nuevas luces surcaron el espacio; chocando contra los espejos y rebotando la luz sobre los maravillados espectadores. Atino a decir, por alguna razón, que sé el pensamiento de cada uno de ellos, pues no es su costumbre juzgar por la belleza del acto, sino por la cantidad de dinero invertido en el.
La luz principal comenzó a girar descontrolada y esa era mi señal para desaparecer del Gran Salón escabulléndome con apremio hasta una puerta de escape, la que nunca llegué a alcanzar puesto que la luz principal había encontrado su blanco, atrayendo toda la atención que mi gusto no podía soportar. Por primera vez en la noche la gente notó mi presencia. Cuchicheos encandilados no se hicieron esperar, pues a pesar de que la mayoría no me conocía, ya sabía quien era yo.
- Es la esposa de Asakura.-
- Es muy hermosa.-
- Su vestido es muy caro.-
Aún con el peso de todas las miradas observándome sin disimulo, mantuve mi porte tan calmo y serio como me lo permitía el estado etílico; evitando actuar de manera estúpida. Detestando ser su centro de atención.
Una luz más se presentó en escena, iluminando desde algún lugar del cielo raso la parte superior de las graderías de madera fina. Una silueta masculina sonreía con descaro elegante.
Nuestras miradas chocaron. Él simplemente sonreía haciéndose el desentendido, en tanto bajaba los escalones. Mis perlas de obsidiana se endurecieron ante su presencia, lanzándole púas de hielo que recibía con diversión. Mi ira le hacia gracia aparentemente.
Lo observé por unos segundos. Estaba vestido con un caro tuxedo, antifaces blancos y una rosa roja en el bolsillo izquierdo del saco.
Deteniéndose ante mí, realizó una prolongada venia, en lo que sus largos cabellos castaños atados en una coleta, caían por un costado de su fornida espalda. Solicitó amablemente mi mano, en cuanto formaba una seductora sonrisa y me observaba sugestivamente.
Y por alguna mala fortuna, el alcohol ya empezaba a hacerme efecto; provocando un sonrojo bastante fuerte que contrastaba abismalmente con mi aspecto hierático. Le acerqué mi mano de mala gana. Él sonrió victorioso. Aproximó sus labios y contrariamente a ese beso casto en la parte dorsal, dio un hambriento beso en la palma de la mano que me dejó totalmente fuera del lugar. Sus intenciones nunca habían sido tan evidentes en público. Como pude, deslicé la vista hacia los presentes. Muchos tenían expresiones morbosas y hubo una que otra risa burlona. Sentí el peor bochorno de mi vida y, nuevamente, lo único que me podría salvar del mal rato sería no ceder ante la vergüenza que afloraba en los gestos de mi rostro.
Se enderezó sujetándome la mano aún algo húmeda y, entre tanto brillo, el que más me deslumbró fue el de sus ojos, una mezcla de ternura y lascivia. Ya sabía a donde quería llegar con esto. Buscaba una manera de ablandarme para luego pedirme perdón sin conseguir un castigo. Tan útil que hasta a mí me hechiza, salvo cuando estoy sobria. O también podría ser porque… Un chasquido, proveniente de sus dedos, bastó para que todo quedara inmerso en oscuridad nuevamente. No tuve tiempo de preguntar, ya que sentí como me alzaba entre sus brazos y realizaba el mismo intento de huída hacia la puerta de escape, el cual concretó con éxito.
- Hao.- Gemí. Intenté hacerlo sonar más fuerte, pero mis labios eran completamente sellados por los suyos en un beso lleno de pasión. Recuerdos recientes asaltaron mi mente, obligándome a no corresponderle. Por poco y su beso descarado me borraba el hecho que aún seguía enojada con él.
- No me convencerás esta vez, Hao. No creas que olvidare tu falta de tacto. - Intentaba mantener la postura, mas mi cuerpo se llenaba del ardor que me contagiaba, abandonándose a su propia voluntad.
- ¡Ya basta!- Pronuncié dificultosamente, respirando con agitación; tratando de que mi voz no sea dominio de mis pasiones. Aunque cuando creí que escuchó mis palabras, se abalanzó a mi cuello. Ahora veía con claridad sus intenciones. No era por pedir perdón, sino por aquel arrebato de locura que viene en ellos llamado "instinto".
Todavía continuaba atacando mi cuello, sintiendo cómo su lengua recorría insatisfecha hasta la curvatura que formaba con mi hombro, a la vez que avanzaba con paso torpe hasta la primera habitación que encontró. Entramos. Excelente: más oscuridad.
Me apegó a la pared y, deslizando sin delicadeza aquella parte del vestido granate que cubría mí pecho, se encargó de enviar constantes sensaciones que transitaban mi ser, al igual que sus manos corriendo libres por mi cuerpo; tocando todo lo que podía alcanzar. Hasta que lo sentí detenerse. Incluso con la pobre luz, se dedicó a admirar mi anatomía superior, en lo que yo recuperaba el aliento perdido.
- Feliz aniversario, mi amor.- Soltó apresuradamente, volviendo a atacar esa parte que por tantos segundos lo tuvo con una mirada lujuriosamente embobada. Sin embargo, ese sólo enunciado bastó para revitalizar en mí el ya casi extinto enojo, ese atisbo de decepción que tuvo su origen justamente en esa oración que profirió con inocencia. Y no lo deje terminar. Porque cuando ya empezábamos a deslizarnos hasta el suelo, los interminables segundos después de esas palabras se encargaron de que saliera de la ensoñación en la que estaba prisionera. Lo empujé lejos de mí.
Soltó un par de maldiciones de las muchas que tenía su 'culto' léxico, mientras reclamaba mi proceder. Como si no le fuese obvio.
-Ya deja de reclamar, ¿Quieres? Tú sabrás que motivos tengo para hacerlo. – sentencié con frialdad y con tal furia en la mirada, que fue captada a pesar de no ser vista. Lo escuché lanzar otro par de maldiciones y murmurar que cómo era posible que todavía siguiera enojada por esa idiotez.
- Podrá ser sólo una idiotez para ti Hao, pero para mi no lo es. – Pude distinguir en mi voz turbado un dejo de dolor que no me fue evidente hasta que una pequeña gota se asomó con insolencia, resbalando presurosa por mi mejilla izquierda. Definidamente no volveré a tomar, en lo que me queda de vida, aquella bebida que era capaz de dejar entrever parte de mis sentimientos. Incluso hasta yo lo pensaba. Era una idiotez. No lo había dicho con la intención de herir mis sentimientos.
Hao lo notó y me maldije mentalmente otra vez por dejar que me viera en ese estado. Tal vez le habrá resultado algo ilógico ponerme a llorar por un pequeño malentendido. Pero fuera cual fuere su pensamiento, se acercó sonriendo para luego abrazarme por la cintura y acariciar con ternura mis cabellos sueltos.
- Te pasaste, Anna. ¿Ves lo que pasa cuando tomas mucho?– Su tono sin querer había sido un reproche, aunque no le tome importancia. Sólo agradecí que supiera el motivo que me llevó a comportarme así.
- Entonces, ¿Sigues enojada por eso?– Inquirió con un tono neutro.
- Sabes que sí, pero no es tan grave ya. Ahora sólo te culparé por hacerme pasar un mal rato con esa gente. – Al igual que él, el tono de mi voz denotaba indiferencia. Sin embargo estaba presente ese sentimiento rencoroso que quedó muy marcado en mis palabras al poner énfasis en las dos últimas palabras.
Suspiró cansado. Sabía perfectamente que ese rencor estaba enraizado en mí, enraizado desde mi pasado; sujetándome sin permitirme ser libre.
- Sabes como se dio esta situación. Si por mí fuera, hubiéramos echo ese viaje que planeamos.- Añadió aparentando tranquilidad. No eran del todo ciertas esas palabras, porque bien pudo posponer el encuentro con ese 'famosísimo' personaje del que tanto había hablado los últimos meses. Si no estuviese segura de sus gustos, aseguraría que hasta parecía querer casarse con él.
¿Quién era? Lo desconocía por completo. Por lo poco que Hao me comentó, sabía que era un importante negociante y dueño de empresas privadas, hijo de la gran China. Eso era algo que me importaba poco o mejor dicho nada. En cambio Hao estaba de lo más entusiasmado porque fuese su principal socio capitalista en el proyecto hotelero que tenía planeado.
- Regresemos. Te tengo una sorpresa.- Su voz sonó claramente a petición, pero tomándome sin delicadeza de la muñeca, prácticamente me haló contra mi voluntad. Accedí a seguirlo sin reclamos y sin bofetones sólo porque en verdad lo veía realmente emocionado. Demasiado.
Volvió hacía mi su mirar y me sonrió extasiado. No creí necesitar un espejo para saber la mueca de asombro que afloró en mi rostro. Conforme avanzábamos en el ahora sofocante Gran Salón, nuestra presencia atrajo murmullos y miradas. Aún así, a mí en esos instantes, era otro asunto el que se llevaba mi preocupación. Una duda que crecía en mi pecho, junto con un mal presentimiento, se hizo presente. Y tanto de mi atención consumió la duda, que no noté al grupo al cual Hao me conducía con tanta urgencia.
Sólo noté que todos vestían elegantes y sus ropas estaban estampadas con motivos chinos.
- Discúlpennos por la tardanza. – Hao se dispensó cortésmente. Ni en mi más extraño sueño, él actuaba de una manera tan educada frente a extraños. Fue entonces que mi sospecha se corroboró. ¡Maldito Hao! Más que una sorpresa para mí, era un fastidio, una molestia. Con esto Hao me demostraba claramente sus prioridades. La presencia de aquel sujeto, su principal casi socio capitalista, le era más importante que yo.
Mis pensamientos de nuevo intentaron sacarme de ese momento y lugar, mas una voz desconocida me abstrajo de la ensoñación. Hao estaba detrás de mí con su rostro serio. Supe segundos después, al ver a un hombre mayor dirigirme la palabra sin contestarle, que mi 'querido' esposo comenzaba a impacientarse por mi falta de atención. Excusándome, comencé a saludar sin voluntad alguna al resto del grupo. Empecé por aquel anciano, algo bajo de estatura y un muy brillante cráneo, continué con un hombre alto de un excéntrico bigote y la distinguida mujer que parecía ser su esposa. Por último, a los que me presentaron como sus hijos. Entre ellos, una peliverde que desde el principio, no estaba del todo convencida con mi presencia. Junto a ella se encontraba una pelirosada, que igualmente me miraba con desconfianza, pero sin mostrar altivez alguna en esos ojos también rosados. Se presentó como la esposa del joven Tao…
- Tao Len. - Y al fin me encontraba cara a cara con el susodicho, cuyo nombre ya dolía en mis odios por la cantidad de veces que Hao pronunció su nombre. Ojos gatunos bañados en ámbar, que me otorgaban una mirada entre seductora y juguetona. Labios finos que se curvaban en una sonrisa confiada que adornaba ese rostro suyo y… un cabello excéntrico que me hizo pensar que venia de familia. Los segundos se hicieron tormentosamente largos, mientras me hallaba ahí, parada frente a ese sujeto, quien estaba divirtiéndose por las reacciones retardadas que provocaban en mí los efectos del alcohol. Tardé unos instantes que parecieron horas en notar que su burla derivaba del sonrojo que se formó en mis mejillas.
- Mucho gusto. – Masculle con lentitud. Las palabras por alguna razón estaban atrapadas en el tiempo.
- Al contrario. - Tomó mi mano. – El gusto es mío. – Y por segunda vez en la noche, alguien beso mi mano. Suave y delicado.
En aquel instante, uno de los tantos presentimientos que me agobiaban con frecuencia se hizo presente. Maldito el destino que me hizo ignorar en aquel instante que ese beso estaba envenenado. Que aquella familia eran demonios y sobretodo, que aquel sujeto sería mi perdición.
------------------------------------------------------------------------------------
Al fin, y por esto me eh demorado tanto u.uU no puede ser…
Bien de aquí en adelante comenzara la historia, hasta que volvamos al momento del entierro. ¿Cuántos capítulos? Mmm n.n siendo sincera no lo se jijiji n.nUU
xDU en fin, ahora pasando a los agradecimientos, para todas las que leyeron el fic n-n dejaron review, lo pusieron en sus alertas y todo eso nn gracias!! TuT me hacen feliz. Me esforzare para actualizar más seguido!
(pd: ¬ o ¬ no mas tantito…)
n-un byeeee!!
