Miki abrió el armario de su habitación cogió una de las perchas sobre la que estaba colgado un bonito vestido negro de tirantes.
-Sería mejor que llevaras una chaqueta- avisó Yuu. Éste vestía un traje negro con una corbata del mismo color y una camisa blanca – Hace frío y tiene pinta de llover.
Miki soltó el vestido y abrazó a Yuu.
-No lo entiendo- lloró era mientras le abrazaba.
-No lo pienses más- sonrió el. Seguidamente se besaron.
Miki estaba muy afectada por la muerte de Kei, fue una de las primeras personas a las que la policía avisó sobre su inesperado final, a pesar de que hacía mucho que no se veían.
El timbre de la puerta sonó.
-Ya voy yo, tú vístete- la dio un cálido beso en la mejilla y bajó al primer piso. Abrió la puerta, Meiko y Namura estaban al otro lado.
-¡Oh Yuu!- la chica le abrazó, lucía una gran tripa debajo de la blusa negra que vestía, debía de llevar unos cinco o seis meses embarazada.
-Lo siento, Meiko está muy nerviosa con todo lo sucedido- dijo Namura cerrando la puerta- Arimi y Ginta no tardarán en llegar para irnos todos juntos, Miwa y Suzu irán directamente. ¿Le queda mucho a Miki?
Yuu se separó de Meiko.
-Será mejor que subas y le ayudes a vestirse, si no a este paso no llegaremos.
La chica asintió con la cabeza y subió la escalera lo más rápido que podía. Mientras tanto Yuu y Namura se quedaron charlando.
-¿Qué tal está Miki?
-Bueno, está muy afectada, si bien es cierto que hace mucho que no veía a Kei, hubo un tiempo en que fueron felices. Cree que si hubiera hablado con él nada de esto habría ocurrido.
-Ya pero hace un montón de tiempo que no teníais trato alguno con él- se quitó las gafas y las limpió con un pañuelo que tenía en el bolsillo de la chaqueta- según me explicaste sólo conocíais como le iban las cosas a través de los medios de comunicación.
-Si, eso es cierto. Lo que pasa es que últimamente la suerte no nos sonríe demasiado, primero el médico nos informa de que tengo mínimas opciones de poder concebir un hijo y ahora esto...
-No si es mala suerte – resopló Namura mientras se volvía a colocar las gafas.
Los dos miraron al suelo. En el pasado ambos fueron profesor y alumno respectivamente, ahora cada uno había vivido lo suficiente para que ninguno le tuviera que enseñar nada al otro.
Una hora después. Cementerio
Lágrimas.
Eso era lo único que unía a todas las personas que se encontraban allí.
Lágrimas.
Eso era lo único que Suzu no podía parar: sus lágrimas.
Miwa se acercó a su amigo Yuu.
-Será mejor que vaya a consolar a mi prima- le susurró al oído.
La ceremonia fue muy emotiva, las fans de Kei tiraron rosas blancas al ataúd mientras las baladas más tristes y bonitas de Kei, sonaban de fondo con un pianista contratado.
Shanon, lloraba en el hombro de Cris mientras éste miraba las rosas.
Más tarde, cuando ya todo había terminado, Miwa, Ginta, Arimi, Namura y Meiko se fueron a casa de Miki y Yuu. Los antiguos amigos volvían a estar juntos para dialogar sobre tiempos pasados, aunque Kei ya no estaba y Suzu se había ido ya a su casa,
destrozada.
A pesar de que Miki y Yuu no tenían hijos, la casa de ambos estaba llena de juguetes debido al trabajo de Miki como educadora infantil, era cierto que esa profesión no era la que más le había gustado cuando era niña , pero ahora que trabajaba en ello era mucho más feliz de lo que se podía imaginar, rodeada siempre de niños. Aunque también trabajaba de vez en cuando como decoradora, su propia casa estaba decorada por ella misma.
El timbre de la puerta sonó, Yuu hizo un gesto a Miki indicándola que él la iba a abrir, le molestaba ahora que por primera vez sonreía recordando tonterías de niña junto a Meiko.
Era el cartero.
-Paquete certificado para Miki Koishikawa.
-Es mi mujer, pero desde hace ya bastante se trata de la señorita Miki Matsuura.
-No sé-dijo el cartero encogiéndose de hombros- aquí pone Koishikawa.
Yuu firmó y añadió su número de DNI debajo, recogió el paquete y le dio las gracias al cartero.
-Miki-dijo llendo al salón- Han traído un paquete con tu nombre de soltera.
Miki deseosa de saber que era lo abrió. Se trataba de una grabadora.
-Pulsa el play-leyó en voz alta lo que ponía en una pegatina pegada a un lado de la grabadora.
Pulsó.
Una música reconocida por todos comenzó a sonar. Era la canción que Kei había creado para Miki.
"Hola Miki- continuó la grabadora- soy Kei ¿Me reconoces¿Me has echado de menos? Porque yo a ti si ..."
Nadie continuó escuchando, Miki se había desmayado.
