CAPITULO 2
DIA D
No hubo ninguna excusa que detuviera a Alice, las cartas estaban echadas, todo listo para la fabulosa fiesta de Reneesme Cullen o día D como me gustaba llamarle, creo que le quedaba bien y cubría todos los aspectos de mi cumpleaños, desastroso, detestable, demasiado ostentoso, dramático, etc, etc, a pesar de su casi reciente inmortalidad, mamá no se terminaba de acostumbrar a las fiestas descomunales, ah si! Porque eso eran, impresionantes y descomunales fiestas de mi adorable tía Alice, sin embargo, esta en particular la emocionaba, creía que ya era hora de pertenecer al mundo de los mortales y poder tener una experiencia mas humana, ya no le preocupaba arrancarles la cabeza a la menor provocación, aunque nunca lo hizo.
La casa estaba espectacular, eso si había que darle crédito, pequeñas luces colgando del techo, centros de mesas con hermosas flores de color crema y rojo, en una mesa el mas hermoso pastel de tres pisos que alguien pudiera desear, de vainilla y frutos rojos, los globos satinados color dorado tapizaban el salón y por ultimo una mesa perfectamente adornada ubicada al lado de la entrada donde estaban los regalos, el aire olía a rosas y todo parecía sacado de un cuento de hadas, incluso mi vestido. Mi tía Alice me había regalado un hermoso vestido azul aguamarina de la mas fina seda, con un pronunciado escote y un cinturilla de la misma tela, mi piel pálida resplandecía con ese vestido.
- estas hermosa- menciono mi madre y podría jurar que quería llorar, claro si eso fuera posible.
- demasiado escote-anuncio mi padre al aparecer por la puerta
- no seas anticuado Edward, esta encantadora-mi madre me guiño un ojo y sonrió mostrando sus brillantes dientes blancos.
Abajo se escuchaban risas y música, los vasos chocaban brindando, todo parecía que iba a salir bien, respire profundo y baje las escaleras, mis padres me siguieron, al aparecer por las escaleras, sentí que mis piernas se desvanecían, pero unos fuertes brazos rodearon mi cintura y me tomaron de la mano.
- esta bien cariño, no te dejare caer
- gracias papá- susurre, sabiendo que él escucharía por encima de todo el ruido, mientras descendía los aplausos se dispararon como si fuera una estrella pop o de hollywood, mis "amigas" sonreían y mis "amigos" dejaron que sus hormonas fluyeran, me sentí halagada ante aquel reacción, al llegar al final de la escalera, el primer abrazo que sentí era demasiado caliente, sonreí al saber que era Jacob.
- Felicidades Nessie!
- Gracias Jake, gracias por venir
Después mas y mas abrazos de un calor abrasador, la manada de Jacob y la de Sam en pleno habían asistido, después vinieron los fríos, mi familia, pasaba de brazo en brazo como cuando era bebe, por ello podía reconocer cada uno de los abrazos sin siquiera abrir los ojos, su perfume y la intensidad de sus abrazos eran la variable que utilizaba para saber quien era quien, los conocía a la perfección desde mis abuelos inmortales hasta mis tíos y tías, cada uno lo reconocía sin equivocarme, luego vinieron los extraños, amigos y amigas de la escuela, todos susurraban felicitaciones y me fueron mezclando entre los invitados hasta perder de vista a mis conocidos, la ansiedad se apodero de mi y me sentí agobiada, como el primer día de clase.
Mis padres me llevaron hasta la puerta del colegio, era un día soleado para mi mala fortuna, el auto era con vidrios oscuros, pero aun así, ni mamá, ni papá podían arriesgarse a salir del coche, ahí empezó todo, en la puerta de la escuela veía a los niños abrazar a sus padres y correr hacia el enorme edificio de ladrillo con arcos enormes, yo una niña de una edad mental de 12 años y una lamentable edad física de 7, para mi descontento personal, eso no era suficiente y me sentía extraña y aun mas ansiosa de lo que debería estar, para ese tiempo mi madre empezó a pasar a ser mi hermana mayor, que crueldad…
- Reneesme estas segura de esto?-menciono mi madre angustiada
- desearía que mi tío Jasper estuviera aquí
- Nessie no les vas a hacer nada-declaro papá con diplomacia
- tu como lo sabes…ah?, puede que me enloquezca de los nervios y los empiece a morder o que me descontrole y toque a todos mostrándoles cuan asustada estoy.
- Reneesme no vas a hacer eso- mamá suspiro y se mordió el labio-si quieres entro contigo, esta bien?
- Bella por favor!
- no voy a dejar que mi hija se traumatice por esto, además ya casi no hay gente, puedo salir y nadie me va a ver.
- pero hay ventanas Bella, llena de niños curiosos, vamos amor, no vale la pena…Nessie, cariño, si no quieres no lo hagas.
Mis ojos ardían, no quería llorar, pero fue mas fuerte, empecé a sollozar y cubrí mi cara con mis manos tratando de ahogarlos, en cuestión de segundos sentí un delicado abrazo
- no soy tu tío Jasper pero soy tu mamá, cielo, te juro que todo va a salir bien, amor, no vas a matarlos, ni a asustarlos, vas a ser una niña normal y mortal, se que lo vas a lograr.
Y eso fue todo, mamá abrio la puerta del coche en cuanto deje de llorar y yo descendí de él, ella me abrazo fuerte y me beso en la frente, papá me sonrió y todo pareció calmarse, era cierto, no necesitaba de mi tío Jasper.
- Nessie tranquila!-la voz de mi tío pareció salir de la nada y me saco de golpe de mis recuerdos.
- ya me siento mas tranquila, gracias tío
- no creo que haya sido yo, mas bien fue en lo que tan concentrada pensabas
- se noto mucho?-pregunte asustada, lo menos que deseaba es ser la rara este día
- no era muy perceptible a los ojos humanos, señorita.
- de todas maneras gracias-lo bese en la mejilla y seguí recibiendo felicitaciones.
La fiesta fue muy divertida, bajo esas luces brillantes mi familia no parecía aterradora, mas bien era demasiado hermosa como para verlos fijamente por largo rato, de todas maneras éramos adolescentes y nuestra vida se basaba en diversión.
Llego el momento de abrir los regalos, mis madre, mi abuela Esme y mis tías se hicieron cerca de mi para entregármelos, primero los de mis amigos, había desde una porcelana de un hada hasta accesorios que combinarían con mi ropa por semanas, luego vinieron los de las manadas, preciosas piezas artesanales hechas con lo mas finos detalles, madera, telas y otros elementos conformaban aquellos regalos, por ultimo mi familia, que eran los regalos mas caros de aquella mesa, incluso lo podía saber viéndolos por fuera, el hermoso papel y la fina caligrafía de las tarjetas, cada uno era especial, el regalo de mis padres venia en una caja mediana de color dorada, al abrirla había un precioso brazalete grabado con la mas delicada caligrafía la frase cor unum.
- un solo corazón- susurre mientras acariciaba las letras del brazalete…gracias ma…-me detuve en seco al saber que no podía revelar la verdadera identidad de mis padres- Bella…Edward, muchas gracias, es precioso.
Mis padres me miraron con un brillo en los ojos, este era la segunda joya que me regalaban, a parte del camafeo que me dio mamá años atrás, mis regalos de cumpleaños de su parte eran simples, mas bien lo eran porque a mi padre le era fácil leerme la mente y saber exactamente que deseaba, incluso tuve una mascota, que por obvias razones no duro, aparentemente mi amado gatito le temía a mis padres, así que sin mas un día huyo, era el gato mas quieto en la historia, creo que no se atrevía a moverse un centímetro por temor a ser comido por los aparentes depredadores, así que a causa de eso, cero mascotas para mi.
Siguiendo con los regalos el de mi tía Alice, era un nuevo guardarropa por supuesto, el de mi tío Jasper era un libro Ana Karenina primera edición, eso significaba muy viejo y costoso, le sonreí agradeciéndole el gesto, el regalo de mi tía Rosalie era un precioso cofre de cristal echo a mano y mi tio Emmett concibio la genial idea de regalarme algo por lo que tendria que suplicar para utilizar, en una pequeña caja de terciopelo habia una llave, antes de que yo preguntara mi madre me arrebato el obsequio.
- ni loca Emmett…no, no, no- menciono mi madre casi histérica, todo mis amigos la observaban extrañados
- vamos Bella, tu misma tuviste una, y no es tan peligroso, si tu pudiste umm…siendo quien eras, no veo porque Nessie, siendo la jovencita especial que es no pueda.
- este no es momento de hablar de eso-mi abuelo se hizo cargo del momento y llamo a la cordura, no fuera a ser que se empezaran a decir cosas que después generarían preguntas y discusiones incomodas.
- pero de que es?
- una motocicleta-sonrió mi tio
- me regalaste que?…omg! Puedo conservarla?
- no!-exclamaron todos menos mi tio Emmet quien no dejaba de sonreír divertido por la situación.
- que asco!- voltee los ojos.
- después hablamos de eso-susurro mi padre, yo resople apática.
Todos al oír la música de nuevo empezaron a alejarse de mi y de mis regalos, pero curiosamente al final de la pila de obsequios habia uno muy poco llamativo, mas bien lúgubre en un papel opaco de color verde oliva y una cinta de seda del mismo color, me quede viéndolo, y de repente caí en la cuenta, desde que los Vulturi me habían conocido en el claro, para cada cumpleaños me habían enviado un regalo, uno mas excéntrico que el otro, iban desde joyas antiguas hasta pergaminos o libros con historias acerca de nuestra naturaleza, habia ojeado un par y eran realmente escalofriantes, papá por sobretodos era el primero en deshacerse de dichos regalos, no consideraba tirarlos, por si algún día necesitaba mostrarle verdadero agradecimiento a Aro en persona, pero si los mantenía fuera de mi alcance en especial los pergaminos, siempre en sus tarjetas ponía para la mas especial de los Cullen, sabia que no era gran cosa, pero por alguna extraña razón me ponía los pelos de punta, no es que no pudiera enfrentarlos si es que de eso se trataba, pero si me daba miedo, recordaba a la guardia de los Volturi en pleno y me asustaba al recordar que ellos pudieran regresar por alguna razón que sacaran solo para quebrantar la fuerza del clan que les causa mas dolores de cabeza, no por ser problemáticos, sino porque precisamente eran lo que mas se parecían a su antigua naturaleza humana, tal vez era envidia o simple cobardía, pero ellos querían separar a mi familia, y cuando vieran la oportunidad la iban a aprovechar.
Ni siquiera quise tocar el regalo, pero tampoco quería dejar pasar la oportunidad de descifrar el dichoso regalo, así que lo tome con ligereza y lo oculte debajo de la mesa, posiblemente mi padre vería lo que habia hecho y mi tía Alice vería lo que haría, sin importarme, tome el riesgo.
- que haces?
Me sobresalte al escuchar la voz que me hablaba, cuando voltee, ahí estaba Jacob con una enorme sonrisa en los labios, no lo habia notado hasta ahora, estaba muy guapo, casi podría jurar que opacaba a cualquiera de mis compañeros de clase, con su piel cobriza brillando debajo de las luces blancas, su pelo corto negro alborotado, esos hermosos ojos marrones y esa porte de gimnasta de talla olímpica, era perfecto, era mi Jacob, simplemente no importaba nada, mis hormonas adolescentes estaban agitadas y en pleno, sin pensarlo mucho, me acerque a él y puse mis manos en sus mejillas, le permití ver lo que pasaba por mi cabeza, como lo veía en ese momento y como me sentía al respecto, pude ver como su sonrisa pasaba de ser ancha a un poco mas burlona, pero cuando en su mente proyecte una imagen de nosotros dándonos un beso, las cosas se pusieron mas serias.
Por alguna razón mi padre estaba pendiente de cada cosa que se pasaba por mi cabeza cuando Jacob y yo permanecíamos muy cerca, así que al mostrar mis intenciones, mi padre enfureció. En un instante estuvo entre nosotros dos y de un jalón me alejo de Jacob, me puso atrás suyo cubriéndome con su espalda.
- ojo con lo que haces Jacob Black!
- papá!-exclame alterada, por fortuna nadie escucho-digo…Edward déjalo!
- si alguna vez por esa estupida cabeza tuya se te pasa acercarte de mas a mi hija te arranco la cabeza, sabes que me importa muy poco tu estupida imprimación esa, estamos claros?
- estas armando un alboroto por nada Cullen, simplemente estábamos jugando, cierto Nessie?
Yo no podía pronunciar palabra, mis mejillas ardían, y no quería ni ver que pasaba a mi alrededor solo me concentre en no salir corriendo de ahí, mi padre parecía enfurecer a cada segundo y la sonrisa divertida de Jacob no ayudaba.
- se acabo la fiesta para ti Jacob
Mis ojos se humedecieron, apreté los puños y respire hondo, no quería que la escena se pusiera dramática, de la nada sentí como mi madre me tomaba de la mano y me alejaba de ellos, no me soltó hasta que estuvimos lejos de la casa.
- y ahora que Reneesme?, podrías comportarte para que ni tu padre ni yo queramos arrancarle la cabeza a Jacob
- no creo que haya hecho nada malo, son unos exagerados-me limite a decir mientras le daba la espalda a mi madre y con la vista fija en la casa.
- mira hija-se puso frente a mi y me tomo de las manos-se que a veces las cosas con respecto a Jacob y tu se salen de control, pero debes entender que no somos diferentes a los demás padres-hice una mueca-se que sabes que quiero decir, a veces las cosas son mas complicadas Reneesme, simplemente debes tener calma.
No podía comprender que intentaba decir mi madre, lo único que sabia era que ni ella ni yo estábamos ahora en una misma nota, no comprendía el hecho de que Jacob era el perfecto para mi y ahora mi familia se oponía, de que iba todo esto.
- mamá, no entiendo que pasa, con quien se supone que termine, quieren que tenga una relación normal, con un mortal al que le oculte cosas, lo suficientemente fuerte como para que entienda que primero se va a morir él que yo, o lo suficientemente estupido como para que yo termine vendida a un circo.
- ahora la que exagera eres tu, las cosas no tan complicadas.
- ni tan simples como lo quieren poner ustedes, Jacob es mi mejor amigo, simplemente que yo lo veo diferente a como tu lo ves, se que también fue tu mejor amigo, ciertamente, pero no lo tomaste en serio nunca, y yo si…asi que por favor permítanme elegir lo que es lo correcto para mi.
- eres mi hija y no voy a dejar de preocuparme, además todavía eres una niña…
Me sobresalte ante semejante mención, desde hacia mucho tiempo, no me comportaba como tal, al cumplir los dos años habia leído las obras completas de Walt Witmann, crecía con demasiada rapidez, incluso después de que mi abuelo Charlie por accidente me escucho recitar uno de esos poemas a mi madre, y estuvo al borde del infarto y que no volví a hablar hasta mis cinco años físicos, seguía pensando como una niña de mas edad, pero eso no venia al caso, el caso es que no podía permitir que mi madre me tratara como tal y menos siendo el ser que yo era.
- no lo soy!
- entonces no te comportes como tal Reneesme, se mas conciente de tus actos y haz lo correcto.
- y que es lo correcto según tu, hacerme la de la vista gorda con lo que esta pasando con Jacob, ignorar que simplemente mi destino es compartirla con él, porque ya te lo dije, no hay nadie mas…o piensan que hay alguien mas?
Mire los ojos de mi madre y pude ver su respuesta, obviamente pensaba que habia alguien mas, Nahuel…él y su hermana habían vivido una temporada con nosotros, antes de separarnos de nuestra familia, aparentemente mi padre estaba encantado con la idea de que hubiera una segunda opción para mi futuro, al parecer la "diferencia" de edad no era algo relevante en este caso, lo único importante era que yo me alejara de Jacob, pero que opción tenia yo, las cartas estaban echadas y Jake me pertenecía y yo a él en una manera bizarra y desconocida, pero las cosas eran como eran y nadie las podía cambiar y yo no iba a dejar tampoco que eso ocurriera.
- no seas tan pesimista hija…a veces las cosas no son como las ves
- ya no quiero hablar mas de esto, me esta empezando a descomponer esta conversación, ahora están molestos porque el panorama ha cambiado y soy yo la que estoy mas interesada en Jake, pues de ahora en adelante va a ser así.
No dije mas y camine de regreso a la casa a terminar con esta fiesta, solo fue cuestión de tiempo para que cada uno de los invitados empezaran a irse, incluso Jacob, que cuando regrese de mi intensa platica con mamá ya no estaba, eso termino por arruinarme la noche, cuando solo quedo mi familia en la sala, sin decir nada, tome el regalo de Aro y me dirigí a mi cuarto.
- Reneesme- escuche la voz de mi padre muy fuerte, sabia la razón por la que me llamaba de esa manera, sabia de quien provenía aquel regalo y ahora era el momento de actuar.
- es mio, y no te lo voy a dar-dije sin siquiera mirarlo, subí lo mas rápido que pude y me sorprendí de que ninguno me hubiera detenido, por muy rápido que pudiera ir, no se comparaba a su velocidad.
Me senté en la cama con el presente enfrente de mi, como me gustaría en ese momento tener el don de mi tía Alice, pero el elemento que contenía esta caja era desconocido y me lleno de ansiedad, lo tome de nuevo y lo moví un poco, era pesado y no sonaba nada, así que no era una bomba que me iba a reventar en las manos, la puse de nuevo en la cama y tome la delicada cinta con la punta de los dedos, dispuesta a soltar el moño, tome aire y me concentre en abrirlo, jale las cintas con rapidez y la solté, luego me dispuse a abrir la caja, destroce el papel antes de que el miedo me inundara y desistiera de hacerlo y abrí la caja…que?…estaba viendo bien?…dentro de la caja habia un enorme reloj de arena, de hecho era precioso, lo saque y lo mire con detenimiento, en los costados tenia unas delgadas líneas de metal con una inscripción, en ese momento no me percate de leerlas, simplemente estaba encantada, aun no comprendía el regalo pero la arena era tan blanca y brillante, se parecía a los destellos que salían del cuerpo de mi familia cuando se exponían a la luz solar, el vidrio que la contenía era tan genial, lo eleve y brillo, estaba segura que si lo colocaba a la luz del sol esta se fragmentaria y llenaría el cuarto con hermosos colores como los del arco iris.
No entendía la razón del miedo de papá ante los regalos de los Volturi, no eran geniales, pero si muy bellos y carísimos, este en particular era una antigüedad.
Estaba concentrada en descifrar el regalo cuando llamaron a la puerta.
- Reneesme, podemos hablar?- esta vez se trataba de mi padre, por una noche habia tenido suficiente con el intento de sermón de mi madre y no quería oírlos mas por esta noche.
- mañana papá, estoy cansada y a diferencia de ustedes si necesito dormir.
No me dijo nada mas y lo escuche alejarse y bajar las escaleras, pude escuchar murmullos y siseos pero nada mas, a pesar de mi mitad inmortal carecía de ciertas cosas sobrenaturales, como un oído hipersensible, aunque algunas veces se me activaba y podía darme cuenta de las cosas, solo que este habia sido un largo día y ya los ojos me pesaban, sin darme cuenta me quede dormida y en cuestión de minutos las pesadillas inundaron mi mente.
GRACIAS POR LOS REVIEWS
