Aquí está la segunda parte de la historia. Perdonad la tardanza.POV Bella

Edward ha acudido enseguida a mi llamada. Hemos estado hablando un poco mientras arreglaba el piano y le he pedido que tocara. Estoy notando la presencia de un espíritu, así que le pido que a mi señal toque el sol grave.

Ante mí se presenta el espíritu de un hombre mayor y me pide que Edward toque la décima. No tengo idea de qué me quiere decir y no me puede aclarar más porque, después que las teclas del piano salten, el dichoso infrasonido resuena en la tienda. El espíritu desaparece quejándose de dolor de cabeza, como si eso fuera posible.

Mientras le hago un cheque por sus servicios le pregunto por la décima. No sabe qué le estoy diciendo, así que le pregunto sobre si sus profesores le han pedido tocar la décima. Sólo ha tenido un profesor, su padre, y era un hombre con mucho talento pero nunca le habló de la décima.

Me dirijo a la biblioteca del edificio universitario de música y solicito toda la documentación que tengan sobre Carlisle Cullen. Una amable señorita me trae lo que he solicitado y lo reviso no encontrando lo que busco.

—Perdón, una pregunta tonta, —me dirijo a la recepcionista— he visto que tienen nueve sinfonías de Carlisle Cullen, ¿sabes si escribió la décima?

—Voy a ver —dice tecleando en el ordenador—. Aquí dice que falleció antes de completarla, aunque tenemos los tres primeros movimientos.

Le pido una copia y me deja escuchar las grabaciones. Cojo los cascos y la música llega a mis oídos. El espíritu de Carlisle aparece frente a mí y me dice que debe tocarla. Querrá que su hijo la termine. De repente, me grita que no lo he entendido, el infrasonido pita en mis oídos y Carlisle vuelve a desaparecer sin que haya sacado la información suficiente.

De vuelta en el despacho de Jasper, le pongo al día de lo que he averiguado. Se levanta para coger un libro donde se habla de la maldición de la novena, una leyenda que dice que los compositores, cuyas fotos aparecen en el libro, mueren después de componer su novena sinfonía, algunos mientras componían la décima.

—¿Es una maldición? —pregunto.

—No, claro que no. Todos ellos murieron a causa de la sífilis, pero decir que fue por una maldición, es más respetable.

Salgo del despacho con la única misión de ir en busca de Edward. Sé que podré encontrarlo en el pub, esta noche hay una actuación.

POV Edward

Esta noche tocan los Volturi, estamos acondicionando el escenario para que sea más cómodo para ellos. Me estoy encargando de las luces cuando Bella llama mi atención. Está preciosa con ese vestido que lleva, es una diosa.

Me acaba de contar que puede ver a los espíritus. No soy tan tonto, sé que no existen, por lo que me pongo a la defensiva. Esto hace que ella explote, me describe como es mi padre y las cosas que supuestamente le está diciendo.

—Eso solía decírmelo a mí cuando estudiaba cuatro horas todos los días. Me hacía tocar sus sinfonías—. A mi mente llegan imágenes de esas clases, nunca me salía como él quería, era muy exigente

—Los espíritus, se quedan cuando tienen algún asunto pendiente con los vivos, creo que si tu padre te está impidiendo tocar es porque quiere que acabes esto—. Me entrega un gran sobre, donde dentro estan los primeros movimientos de la sinfonía incompleta de mi padre.

—Tú no te das cuenta de lo que me estás pidiendo —digo tras echar un vistazo a las hojas—. —Mi padre me hizo la vida imposible y ahora quieres que me meta dentro de su cabeza.

—Lo entiendo, pero si completas su sinfonía podré ayudarle a cruzar.

—¿Y eso que significa?

—Que podrás tocar de nuevo tu música —dice mientras se marcha dejándome pensativo.

Han pasado cuatro días desde que Bella me contó todo aquello. He pensado bien las cosas, quiero poder tocar de nuevo mi música así que accedo a lo que me ha pedido. Haré el esfuerzo de terminar la sinfonía de mi padre.

Entro en la tienda siguiendo a Bella. Dentro su amiga le informa que ha recibido buenas ofertas por el piano, luego se marcha.

Tomo mi lugar frente al piano, pidiéndole a Bella una grabadora. Si quiero hacer esto bien voy a necesitar escuchar las notas.

—Puedes hacerlo —me anima. Me gusta que tenga esa confianza porque yo no la tengo.

—La última vez que fallé una nota, mi padre se puso hecho una furia. Ahora que es un fantasma, ¿quién sabe lo que puede hacer?

—A veces, los espíritus tienen mensajes para los vivos. Puede que necesite que me ayudes a interpretarlos, una palabra, una frase, algo que pueda tener sentido para los dos.

Comienzo a tocar.

—Edward, tu padre está aquí —me informa Bella.

—Pero aún no he tocado el sol grave.

—No importa, probablemente solo necesita verte tocar.

Todas las paredes comienzan a temblar, haciendo que varios objetos acaben en el suelo. El horroroso sonido de siempre suena de nuevo y Bella me pide que toque el sol grave. Parece que todo ha vuelto a la normalidad. Pero me indica que hay otro fantasma ligado a mi padre.

—Es Jared, está aquí—. Se queda callada un tiempo, hasta que me mira. —Dice que cómo estás.

—Esto es imposible, no puede ser—. Si ya me parecía raro un fantasma, ahora se añade otro.

—Sí, ¿por qué estás aquí? —pregunta Bella a la nada—. Te está protegiendo —me mira—. ¿De quién? —otra vez mira a la nada—. ¿Perdida de tiempo? ¿De qué estás hablando?

—Yo lo sé —interrumpo lo que para mí es un monólogo. Se gira a mirarme mientras me alienta para seguir—. Llevábamos ya tocando un año, estaba en casa con Jared y Tanya. Les enseñé una canción, a Jared no le gustaba pero a Tanya sí. Ella me preguntó si tenía la letra pero evadí la pregunta. Les ofrecí algo de comer o de beber, y al abrir la puerta de mi habitación, me encontré a mi padre —paro a tomar un respiro, me es difícil hablar de estas cosas—, eché a mis amigos. Me recriminó que echara a perder la educación que me había dado y que le hiciera perder su tiempo. Después de eso, mi padre y yo cortamos, dejamos de hablar, de convivir. Jared se convirtió en mi familia, supongo que lo sigue siendo.

—Así que aparece el padre de Edward, te lías a golpes con él y me destrozas la tienda—. Me pone los pelos de punta cuando habla sola.

—¿Qué está diciendo? —pregunto. No puedo quedarme con esta incertidumbre.

—Que tu padre tiene la culpa de que toques mal y el ruido que escuchamos fue su manera de protegerte, aunque sea con buena intención—. Quita sus ojos de mí. —Eso no soluciona el problema —me mira de nuevo—, tu padre quiere que termines su sinfonía y no se irá hasta que lo hagas.

Me marcho a casa, han sido demasiadas emociones por hoy. Es la primera vez que no me despierto con objetos fuera de lugar o pintadas en la pared.

POV Bella

Mientras Edward estaba tocando, el padre de Edward apareció. De pronto la tienda comienza a temblar, tirando al suelo algunos objetos. Le pido a Edward que toque el sol grave y el espíritu de Jared aparece ante mis ojos. El fantasma de Carlisle desaparece como si fuera arrastrado por una fuerza invisible gritando ayúdame, no sé que me habrá querido decir. Tras recoger la tienda con la ayuda de Edward, voy a casa.

Jacob está trabajando en el turno de noche, por lo que estoy en la sala, escuchando las grabaciones de las clases de Edward. Carlisle era muy exigente, no paraba de repetirle: "no me has entendido". Las velas que tengo delante se apagan a causa de una ráfaga de aire provocada por la aparición de Carlisle.

—Carlisle —susurro cuando lo encuentro plantado en la sala.

—Tienes que ayudar a Edward con la décima.

—He hecho todo lo que he podido, usted solo sigue aquí por su propio egoísmo, Edward no va a completar su sinfonía.

—No es mi décima, es la suya.

La torre de los CD comienza a girar lanzando los discos en todas direcciones, el disco del grupo de Edward cae a mis pies. Lo recojo y observo que solo tiene nueve canciones. Entonces entiendo que me quiere decir. Sólo hay una persona que puede ayudarme y a la que visitaré cuando me levante.

He venido a hacerle una visita a Emmet, es el único que podrá ayudarme.

—¿Llegasteis a grabar una décima canción para el CD?

—Edward estaba componiendo un tema cuando él y Jared hicieron la maqueta, no metieron ese tema, no sé que pasó al final.

—Pero Tanya sí, estaba con Jared todo el tiempo.

—Tanya lo pasó muy mal, no quiero implicarla en esto

—No hubiera sacado el tema si no fuera importante. Si consigue acabar esa canción tal vez pueda volver a tocar.

Consigo que Emmet me diga donde encuentro a Tanya y me dirijo inmediatamente. No quiero demorar más las cosas.

La localizo y me presento hablándole enseguida de lo que quiero. Al principio parece reticente a hablar. No ha mantenido contacto con Edward y hace bastante que no habla del grupo, pero consigo que me cuente lo que necesito.

—Esperaba que pudieras aclararme lo de la décima canción del álbum.

—Ese álbum solo tiene nueve temas.

—Ya, pero sabes a qué canción me refiero.

—¿Por qué no hablas esto con Edward?

—Es algo complicado, creo que Jared vetó esa canción y si le pregunto a él sólo me dirá lo bueno que era su amigo.

—Y acudes a la novia para que te diga la verdad. ¿Por qué crees que voy a ser más sincera?

—Porque estuviste allí. Por alguna razón esa canción los dividió, hablaba de ti, ¿verdad?

Nos sentamos y comienza su relato.

—Jared sabía que Edward sentía algo por mí, pero no estaba molesto sólo por eso, sino también porque la canción era muy buena. Jared tenía celos de Edward porque todo el mundo sabía el talento que tenía Edward. Él era la única persona que no lo veía—. Le cuesta hablar de eso—. Después de escribir esa canción, empezó a conocer a Jared. Discutieron sobre si incluir o no la canción en el CD, la discográfica y Edward querían, Jared no, se subió a ese avión para ir al estudio y quitarla personalmente pero nunca pudo hacerlo—. Se seca una lagrima. —Después del funeral, Edward cogió todas las grabaciones que había hecho de la canción y las quemó, pensado que así cumpliría la última voluntad de Jared.

—Pensé que tú podrías ayudarme a que Edward tocara de nuevo.

—He rehecho mi vida y no quiero saber nada de mi pasado, pero tengo algo que podrá ayudarte.

Me entrega un CD de la primera grabación de la canción con la letra. Me marcho a la tienda y toco el piano, esperando que el fantasma de Carlisle aparezca.

—¿Desde cuando Jared está haciendo esto? —le pregunto.

—No lo sé. Cuando los médicos me dijeron que estaba muriendo, intenté localizar a Edward y pedirle perdón. Tenía miedo, después de como le había tratado… Me quedé aquí para disculparme. Había dejado algo sin acabar, creía que era la sinfonía, pero entonces vi tocar a Edward, era tan hermoso. No podía creer que me hubiera prometido a mí mismo dejar de verlo, él no me dejaba hacerlo —sé que se refiere a Jared—, desde el principio está destruyendo su forma de tocar. Cada vez que trataba de impedírselo me debilitaba, me está utilizando. Él se aprovecha del dolor que siento por haber perdido a Edward, eso le hace más fuerte. Tengo que enfrentarme a él pero no tengo fuerzas—. No me deja preguntarle nada porque enseguida se esfuma.

Cuando cierro la tienda, voy en busca de Edward. Está saliendo del pub pero Jared impide que me acerque. No quiere cruzar a la luz, y no puedo obligarlo, pero tiene que dejar en paz a Edward. Se nutre atormentando a Edward, se cree que como él lo creó también puede destruirlo.

POV Edward.

Las cosas sobrenaturales vuelven a ser el pan de cada día, sé que mi padre quiere que termine su sinfonía pero no estoy preparado para ello. No puedo meterme en su mente cuando eso no es lo mío.

Bella me llama y acudo a la tienda. Me pide que toque, no valdrá la pena mi padre me lo impedirá. Cuando me dispongo a tocar el amplificador se quema.

—Ves —le digo—, nunca me va a dejar tocar.

—No es tu padre quien te lo impide —me dice. Sino es él, ¿quién? —Es Jared.

—Él no haría eso.

—Sí, si tuviera celos por la canción que le escribiste a Tanya.

Me quedo pensativo, es cierto que tuve un enamoramiento con Tanya y le escribí una canción que nunca vio la luz.

—Edward, tu padre estaba al tanto de tu talento y tu música, se siente orgulloso de ti.

El piano comienza a sonar sin que nadie esté tocándolo. Me quedo observando atónito como las teclas cobran vida haciendo sonar la melodía. Comienzo a tocar, se rompe la primera cuerda de mi guitarra, pero no me doy por vencido. Sigo tocando a pesar de la segunda cuerda rota. Bella me informa que Jared está debilitándose, a cada acorde que suena.

Hace un par de semanas me reuní con los miembros del grupo y preparamos este concierto. Era hora de que el grupo volviera, nos daremos a conocer de nuevo antes de grabar un nuevo álbum. Hemos vendido todas las entradas. El concierto está por terminar. Entre el público veo a Tanya abrazada por un hombre, me alegro que rehiciera su vida. Bella está tras bambalinas esperando, al parecer mi padre está con ella.

Hablé con Tanya antes del concierto porque iba a cantar la canción que le compuse como un tema inédito. No quería que se molestara, teniendo en cuenta que eso significaba volver al pasado, ha llegado el momento de cantarla.

—Está canción no llegó a ver la luz. La compuse para una persona muy especial y se la quiero dedicar a otra persona muy especial para mí, mi padre, que donde quiera que esté, sé que está orgulloso de mí.

Me dispongo a cantar la canción, la última del concierto, y que se incluirá en el siguiente álbum.

POV Bella

Todo ha vuelto a la normalidad. No he logrado que Jared cruzara al otro lado, su alma no es pura, pero al menos he conseguido que Edward volviera a tocar de nuevo. Hace dos semanas se reunió con el grupo y ahora estábamos en el concierto de la reaparición.

Carlisle está a mi lado, observando con orgullo a su hijo. Entre el público he visto a Tanya acompañada de un chico. Se acerca el final del concierto y Edward se dispone a cantar la canción de Tanya.

—Está canción no llegó a ver la luz. La compuse para una persona muy especial y se la quiero dedicar a otra persona muy especial para mí, mi padre, que donde quiera que esté, sé que está orgulloso de mí.

—Estoy muy orgulloso, aunque no se lo dijera a tiempo –dice Carlisle a mi lado. —¿Qué esa luz brillante?

—Eso es que ya estás listo para cruzar.

—No me quiero ir, me gustaría quedarme aquí.

—Pero no puedes.

—Está bien. Por favor, dile lo mucho que le quiero.

—Lo haré.

Carlisle cruza hacia la luz justo cuando el concierto acaba. Tras despedirse del público, Edward corre donde estoy. Me sorprende cuando me da un beso en los labios, al principio me tenso, pero poco a poco le correspondo el beso.

—¿Mi padre sigue aquí?—. Está eufórico. —Quiero agradecerle todo lo que hizo por mí.

—Eh...no, —el beso me ha dejado atontada— ha cruzado hacia la luz.

—Lástima, me hubiera gustado poder despedirme.

—Edward, me has besado —digo—, por si no lo recuerdas estoy casada.

—Lo sé y lo siento, me enamoré de ti y ha sido un impulso.

—Edward estoy casada, no puede haber nada entre tú y yo.

—Te estaré esperando, cuando vuelva de la gira vendré a buscarte y me dará igual que sigas casada, te raptaré y nos iremos lejos.

Salgo de allí con la cabeza dándome vueltas. Es cierto que mi matrimonio con Jacob no está pasando por un buen momento, pero yo le quiero.

Un año después.

Edward cumplió su palabra. Vino a buscarme cuando volvió de la gira, para entonces yo ya me había divorciado de mutuo acuerdo de Jacob. Los dos coincidimos en que nuestro matrimonio no estaba funcionando como correspondía. Mis asuntos de fantasmas y mi labor en la tienda junto a sus horarios de trabajo, estaba deshaciendo la relación, hasta dejarnos en un par de amigos compartiendo casa.

Al grupo les iba genial, después de esa gira de reencuentro, se involucraron en la grabación de un nuevo disco, donde la mayoría de las canciones las había compuesto Edward.

El CD se llamaba Beautiful Meeting. La canción principal hablaba de una chica con un don especial que le ayudaba a seguir adelante. Aunque no lo dijo, yo sabía que esa canción estaba dedicada a mí.

Cuando Edward volvió comenzamos a salir como amigos en distintas citas, él quería hacer las cosas bien. A los seis meses formalizamos la relación y me fui a vivir con él.

Al poco tiempo nos enteremos que íbamos a ser padres y ahora estando a punto de reventar, me ha pedido que nos casemos nada más nazca nuestro bebé.

—¿Crees que tendrá el mismo don que tú? —pregunta asustado.

—No lo sé, mi abuela nunca me dijo nada, pero mi padre no lo tenía. No sé si es que los varones no lo tienen o si se salta una generación, lo desconozco.

—Bueno lo tenga o no, lo querremos igual.

Lo que comenzó siendo un encuentro en la tercera fase, terminó con el nacimiento de un nuevo amor. Y si mi bebé tiene o no el don, lo vamos a amar igual.