Bueno aquí les dejo el siguiente cap :3 la verdad ya tengo varios capitulos adelnatados así que actualizare cada vez que empiece a escribir otro :) ojalá les guste aquí empieza la acción
Habían pasado tres días desde que ingrese y mis avances en cuanto a la búsqueda de chicos especiales estaban trancados, no se porque pero creo que algo estaba pasando, lo presentía, los chicos me habían hablado de una tan Amber y compañía, una chica vacía y fastidiosa que se la pasaba molestando a los demás, el problema era que no me la había encontrado. Hacía dos día había conocido a una chica, bueno a dos, una se llamaba Iris y la otra Violetta, Iris era un chica común y corriente, solamente que era la persona mas optimista que había conocido en mi vida pero Violetta no era normal. Nuestra unión se hizo tan estrecha en tan poco tiempo que me conto su "secreto", cuando dormía lograba ver el futuro pero no de una forma cualquiera, soñaba un escenario muy diferente al que normalmente convive como ver la muerte de un animal o un ciervo corriendo, ella era capaz de traducirlos al dibujarlos. Esta habilidad es increíble y rara, no solo por ver el futuro si no que uno en un millón posee esta habilidad. Es único y difícil de encontrar.
Aunque había encontrado a Violetta mis padres me exigían mas, para ellos parece que no me estoy esforzando ¡como si fuera fácil! Dios, cuando busco a las personas desaparecen y ni hablar de Nathaniel, cuando camino por ahí sin rumbo me lo encuentro a cada ratico pero cuando en verdad lo necesito el maldito desaparece ¿qué le pasa a este colegio? Tras de que es grande, carajo. Seguí mi camino y entre a la clase de literatura, me senté en una mesa vacía y me puse a escribir todo lo que decía el maestro. Diez minutos después entro un chico al salón diciendo que lo habían cambiado de clase, el profesor le dijo que se sentara junto a mi, no le preste mucha atención porque debía terminar un profundo escrito de que es la vida pero por alguna extraña razón el olor de su colonia entro de lleno en mis fosas nasales. Llevaba tres párrafos pero me equivoque, escribí algo que cambiaba totalmente la idea de lo que había escrito, maldecí internamente por mi error, busque en mi cartuchera un corrector pero después recordé que el tarado de Castiel me lo había quitado. Suspire resignada y vi que el chico que estaba a mi lado tenía uno
-disculpa ¿podrías prestarme tu corrector por favor?-levante la mirada y ¡madre santa! El, el, el, era hermoso, su cabello blanco bien peinado con las puntas negras era perfecto, aquella vestimenta de la época victoriana lo hacía ver elegante y de clase. Mi corazón latía a mil por segundo, tuve que desviar la mirada por vergüenza
-toma-aquella voz profunda y melodiosa entro a mis oídos como un canto de ángeles, aunque después me di cuenta que eran los del coro cantando Aleluya al lado de la puerta
-g-gracias-¿¡qué me estaba pasando!? Corregí mi error y con rapidez le entregue el corrector.
Con prisa me levante sin importarme releer lo que había escrito para ver si tenía otro error, tenía el corazón acelerado y sentía mi rostro caliente. Debía estar enferma ¡esa era la única razón! Agarre mis cosas y salí despavorida a la enfermería. ¡me estaba muriendo! Mi corazón acelerado indicaba que me iba a dar un paro cardiaco. Corrí como loca para encontrarme con la enfermería cerrada. ¿Qué carajos? ¿¡cómo es posible que la enfermería este cerrada!? Sentía mi respiración agitada y descontrolada, tuve que recostarme contra la pared y tranquilizarme. Debía tranquilizarme o si no moriría de aquella extraña enfermedad que al parecer ese chico me había contagiado.
CASTIEL.
El día estaba asquerosamente lindo, el sol brillaba tanto que estaba seguro que me quedaría ciego. Me encontraba en la azotea, me había dado cuenta que hoy era un día de mierda, las clases no eran de mi interés y solo había tenido las tres primeras horas con la nueva, que extrañamente me cayo bien el primer día, eso no pasa muy seguido, lo que me molesta es que a estos mortales les encante cotillear diciendo cosas sin sentido como por ejemplo, que estamos saliendo, maldita sea, ¡claro que no! Si señorita depresión acababa de llegar a Francia. En fin este día apestaba como deseaba que lloviera, ver a todas esas tontas arregladas volverse mas feas de lo que son al mojarse con la gotas de lluvia. Es entretenido verlas convertirse en Samara, la niña esa de la película el aro.
Me estire cual gato y me puse de pie, estaba aburrido quería que este día se volviera interesante, oscuro y aterrador. Quería jugarle una broma a la directora esa como volverla de piedra haciéndola enojar y poniéndole un espejo o que volviera piedra su preciado perro maricón, ¿cómo es que se llama? Nah ¿para que gastarme neuronas en un nombre tan patético? De un salto me subí al alambrado y con facilidad camine como si estuviera en el piso menos mal no había nadie cerca o si no los grito de auxilio "se va caer" entrarían por mis preciosos oídos. Me agache mirando un punto incierto, recordando a la pulga, si, la nueva me había caído tan bien que ya le tenía sobrenombre, pensaba llamarla como lo hacía con las demás y decirle tabla de planchar por que es una tabla de planchar pero me pareció mas acertado burlarme de su poca estatura, mutante de 1,57. Me reí ante mi pensamiento, ahora siempre le decía chaparrita o pulga, garrapata, bacteria, virus, gnomo, hobbit, Frodo, Bilbo o enana. Cualquiera me parecía perfecto. Baje de un salto hasta el primer piso, me ensucie los zapatos con un poco de polvo. Camine y entre de nuevo a la cárcel que hacen llamar escuela pero para mi maldecida suerte, me encontré con el pesado del delegado
-¡vuelve a clases!
-rubia no canses, ve y grítale a la pared
gruño exasperado-de todas las personas… ¿¡por qué no puedo controlarte!?
-es un secreto-le guiñe el ojo y seguí mi camino. La campana sonó y todos los mortales salieron de sus respectivas clases-perfecto, lo que faltaba-mire por encima de todas esa insignificantes cabeza y divise una cabellera blanca. Me escabullí entre las personas y me puse detrás de la puerta del casillero. Lysandro la cerro y me miro sin interés, al parecer estaba esperando a que hablara
-¿qué tal tu semana?
-fue…
-¿divertida?
-un desastre-soltó con un suspiro-todo fue… caótico
-con que por eso la cara larga-sonreí divertido-vaya, vaya no estas de humor-sus extraños ojos bicolor me miraron fijamente-hombre, ¿por qué te guardas todo eso?
-seré tu burla por el resto de lo que queda del día
-¿y que tiene de malo? Estoy aburrido
-¿es eso de mi interés?
-cuidado albino, sabes muy bien como me pongo cuando me tratan mal-Lysandro no abriría la boca a menos que le recitara alguna obra de Shakespeare de memoria-soy tu amigo, desahógate conmigo
-creería mas conveniente hacerlo con la pared
-con que sarcástico ¿eh? Vamos diviérteme con tu desastrosa vida
Lysandro soltó un elegante suspiro porque el era un tío que se creía victoriano-se nos salió de nuestras manos, le perdimos el rastro y todo fue por culpa de esa mujer, aquella mujer cuyos sentimientos desestabilizo a mi hermano
-Rosalya-dije finalmente, si esa niña estaba loca-continua
-perdimos el objetivo y ahora recibiremos ayuda de otra familia
-¿eso es todo?-¡solo perdieron al objetivo! Pensé que habían perdido algún compañero o algún civil metiche y descuidado-bah no fue gran cosa
-por nuestro error miles de vidas peligran
-si, si, si como sea-me encogí de hombros-y yo pensaba que me entretendría, en fin quiero presentarte a alguien-Lysandro me miro con interés-no demora en pasar.
DARK.
Acababa de salir de la clase de artes junto con Violetta. Las dos hablamos de manualidades. Mas que todo yo era la interesada en ese tema, el cumpleaños de mi madre estaba próximo y su adoración eran los peluches, es mas teníamos una habitación solamente para sus peluches, quería hacerle un lindo peluche de osito. Las dos pasamos tranquilamente por el pasillo hasta que alguien me cogió del brazo y me jalo bruscamente. Me golpee contra el pecho de alguien, me separe de esa persona lista para gritarle "¿qué carajos?" Pero me encontré con la sonrisa de Castiel, eso si que me molesto
-¿qué rayos te pasa?
-quería que vinieras pulga
-otra vez con eso… ¡deja de burlarte de mi altura! Además estaba ocupada
-¿en que?
-no te i-n-c-u-m-b-e-aparte la mirada haciendo un puchero
-no te enojes-dijo juguetón mientras me abrazaba para acercarme mas a el
-y después preguntas porque hay tanto chisme-puse mis manos sobre sus bien formados pectorales para alejarlo-¡suéltame!
-esta bien-y el cabrón me soltó para que cayera al piso pero me volvió a coger del brazo y me jalo para evitar mi caída-¿qué tal? Soy tu salvador-lo mire molesta-creo que pase mi limite bueno que mas da-el muy insolente se encogió de hombros-te presento a Lysandro, es mi único amigo en este lugar
-mucho gus…-¿cómo era posible? ¡que alguien me explique! ¿cómo carajos Castiel era amigo de alguien tan elegante y tranquilo como el chico de la clase de literatura? No pude evitar mostrar mi asombro al verlo y escuchar nuevamente aquella melodía echa por ángeles, hasta que los tres volteamos y vimos al club de coro cantando, al parecer no tenían donde practicar
-el gusto es mío señorita-Lysandro me miro sonriendo levemente. Sentí calor llenar a mi rostro
-pulga ¿qué pasa?
-¡nada!-me sobresalte por la pregunta. Ya mujer ¡tranquilízate!-soy Dark s-soy nueva en la ciudad-estaba nerviosa, estaba sudando frío
-Lysandro-sonrió levemente
-bien, pulga estoy aburrido
-lo siento Cas pero tengo que hacer otras cosas
-¿qué cosas? ¿me va a sacar del aburrimiento?
-yo creo que no, voy a tratar de hacerle un peluche a mi mama
-Lysandro ¿dónde esta tu libreta?-cambio súbitamente el tema ¿qué estará planeando?
-mi libreta…-se palpo los bolsillos y su abrigo-perdí mi libreta.
Y así fue como Castiel me desvió de mi tarea. Cape clases gracias a el y su forma de "diversión". Tardamos mucho tiempo en encontrar la libreta. Al final estaba en un banco que estaba fuera. Abrí la primera pagina y en efecto ahí estaba el nombre de Lysandro. Cuando me voltee me lo encontré, tenía la mirada ensombrecida, no entendía porque
-aquí esta…
-¿la leíste?
-¿eh?
-la leíste-parecía molesto
-n-no, no la leí-debe creer que la leí por abrirla-solo quería ver si estaba tu nombre-el extendió su mano sin quitarme aquellos ojos bicolores
-gracias-musito suave y despacio
-de nada.
Extendí mi mano para darle la libreta, nuestros dedos se rozaron por una milésima de segundo que para mi fue extrañamente eterno. Muy bien, estoy muy enferma, esto no es normal en mi. Baje la mirada y me fui de ahí, mire mi reloj e iba retrasada. Ese día tendría mi primera misión en la ciudad. Recogí mis pertenencias y me fui del instituto. Cuando llegue a mi casa mi mama me explico la misión, debíamos encontrar al objetivo que rondaba cerca del Sweet Amoris. A media noche debía ir al instituto y encontrarme con mis compañeros. Tendría mas detalles cuando llegara al punto de reunión. Aliste mi vestimenta que utilizaba para la cacería. No desesperen después les explicare toda esta historia. Me puse mi chaqueta especial negra, unos zapatos de cazador negros y un pantalón del mismo color. Recogí mi cabello café oscuro que lograba confundirse con negro a simple viste en una coleta, por ultimo arregle el transmisor poniéndolo en la oreja izquierda. Cuando estuve lista salí, me despedí de mis padres y me dispuse a irme.
Llegue al instituto en veinte minutos, la puerta principal estaba abierta y había una pequeña nota que decía "ciérrala cuando ingreses". Subí hasta la azotea y me encontré con un joven alto de cabellera azabache y ojos verdes oscuros que se confunden fácilmente con negro, vestía con un largo abrigo negro que le llegaba casi a los tobillos y unas botas negras. Estaba parado mirando la nada hasta que escucho mis pasos. Se giro un poco y se dirigió hacia mi
-buenas noches-dije seria
-un gusto conocerla, soy Leigh ¿esta enterada de la misión?
-si ¿quién es el objetivo?
-su nombre es Dimitry-saco una pequeña pantalla donde estaba la foto de Dimitry
-es un vampiro…-dije escéptica. Hacía mas de tres siglos que los vampiros habían firmado un tratado con los humanos por medio de la Orden-¿qué sucedió?
-ha perdido el control de sus actos, al parecer debió probar sangre humana
-¿nunca la había probado?
El negó con su cabeza-las investigaciones indican que se alimentaba de sangre animal. Debemos detenerlo antes de que pueda lastima a alguien-asentí decidida-Dimitry se encuentra cerca del instituto-Leigh miro a lo lejos-se acerca
En efecto podía escuchar los constantes disparos-¿cuál es el plan?
-primero esperaremos a que Dimitry entre al instituto luego nos separaremos y trataremos de implementarle el sello nocturno-aquel sello era especial para los vampiros que perdían la cordura, el sello los ayudaba a volver en si-ha entrado. ¿dónde te encuentras?-Leigh puso sus dedos sobre el transmisor-sube a la azotea
-¿hay otra persona?
-si-en esos momentos escuche unas pisadas. La puerta de la azotea se abrió apareciendo de ella… ¡Lysandro! ¿cómo no me pude dar cuenta? Esta enfermedad me esta arruinando mis sentidos. Lysandro tenía en sus dos manos dos revolver plateados con símbolos-¿están todos listos?
-si-Lysandro me vio con un poco de sorpresa, estaba vestido igual que su hermano pero llevaba un pañuelo rojo, llevaba la chaqueta abierta que dejaba ver una camisa blanca-Dark
Solo pude sonreírle no muy convencida. Decidimos adentrarnos en la edificación. Leigh saco sus armas, eran dos cuchillos de considerable tamaño, Lysandro llevaba sus revolver, yo iba detrás de ellos, aun no había sacado mi arma pues había la posibilidad de matarlo con ella. Pasamos por el cuarto de delegados y una sombra salto hacia el techo. Entonces los vi, aquellos ojos luminosos color carmesí, sus enormes colmillos hacía que el hombre elegante de aquella foto se perdiera, estaba en cólera y sediento, debíamos detenerlo. Leigh fue el primero en arremeter contra el, lastimosamente Dimitry lo esquivo con rapidez, Lysandro disparo varias veces acorralándolo y Leigh volvía a atacarlo. Lysandro me miro de reojo y asintió, era mi turno. Corrí hasta un salón y lo abrí de una patada. Hice a un lado las mesas y empecé a recitar un conjuro en la lengua muerta. En el piso apareció un signo circular lleno de líneas, una estrella y una media luna, ya estaba listo. Lysandro siguió disparando y en un descuido por parte de Dimitry, Leigh logro propiciarle una patada lanzándolo hacia el salón. Salte por encima de Dimitry y puse una barrera que no le permitiría escapar. El vampiro trato de salir pero se choco con la barrera cayendo directamente al conjuro pero de repente, el signo se rompió como si se tratara de un cristal al igual que la barrera, ¡eso era imposible! Los Faith somos la familia experta en hechicería astral, ¡esos conjuros son casi irrompibles! Dimitry salió de un salto y se perdió en la oscuridad, busque al culpable
-no te esfuerces tanto-esa… esa voz la conocía, ese tono sarcástico me era familiar-estoy justo aquí-un portal se abrió del techo y el apareció. Castiel, de su cabeza salían don cuernos, dos alas de dragón, rojizas salían de su espalda y su larga cola que terminaba en una punta filosa que se movía como una serpiente y era del mismo color que sus alas-¿sorprendida?-dijo con sorna.
Castiel… ¡es un demonio! Pero no cualquier demonio, solo hay un tipo de demonio con esos ojos de color plateado tan característico, el era de la aristocracia del inframundo. Me quede estupefacta, era la primera vez que veía a uno pero la pregunta que rondaba mi cabeza era: ¿por qué ayudo a Dimitry?
