CAPITULO 2
(Pov Vladimir)
Dieron la señal en el avión de que habíamos descendido y pronto aterrizamos. Al llegar distinguí claramente a mi madre, era más alta que las demás mujeres con tacones y pasaba lo mismo con mi padre, vestido de traje con gafas de sol.
Mi madre corrió hacia mí y me abrazó.
-Mi bebé hermoso- dijo en un susurro-.
La abracé y la levanté del suelo.
-¿Cómo estás mamá?-.
-Bien ¿y tú? veo que Rosa María te cuida bien- dijo riendo-.
Rosa María se sonrojó un poco y miró sus pies.
Mi padre se acercó dándome la mano y la estreché.
-¿Cómo va el negocio?- pregunta reglamentaria aun que en realidad no me importase, pero si decía que iba bien, significaba que los intereses de la familia estarían bien-.
-Todo bien... estamos en nuevos negocios, ya sabes cómo es Duque, insaciable-.
-Imagino que lo es-.
Subimos a una limusina negra bajo la mirada de las demás personas y pusimos rumbo a casa.
-¿Y Xinia?-.
-Con el perro de su marido, como siempre-.
-¿Y Evangeline?
- ella está bien, con su marido-.
-¿El no es un perro?-.
-Me consta que el chico se porta muy bien con ella-.
-Entiendo-.
Puse los ojos en blanco, Hakon y mi padre, se odiaban y amaban desesperadamente el uno a los otros, como dos niños que se pelean al jugar pero luego se buscan para volver a jugar juntos compartiendo patatas fritas y juguetes.
-¿Te has enterado de lo de la chica?- dijo mi madre mirando el periódico-.
-Si... la verdad es que es una lástima- dije-.
Ella asintió.
(Pov Jacob)
Una noche más en las calles de Italia, en concreto en este barrio, alejado de la mano de dios y empapado en lúgubre lujuria, y drogas.
Era el terreno de los Casannova y era algo que sabía.
Nadie excepto ellos, podrían saber sobre la desaparición de las chicas. Ojeé en el coche los historiales sobre la familia casannova.
Duque... se le imputaron de joven muchos cargos, entre ellos, posesión de drogas y tráfico de la misma, pero esas pruebas desaparecieron y el juez desestimó el caso, que coincidencia que apareciesen días después los hijos del mismo juez alegando que Duque se había portado bien con ellos, por la cuenta que les traía.
V Casannova... nadie sabía sus nombres, solo que tenía varios.
Mató a su padre, pero nunca se encontró el cadáver por lo que simplemente no pudieron acusarle, era un mero rumor.
Hannival Casannova... de él había de todo... Troy... su fiel compañero, el chico de los tatuajes, básicamente cometieron juntos o por separado los mismo delitos pero todos delitos menores... ¿cuánto pagaron para limpiar sus historiales de una manera tan pulcra?.
Hakon... directamente su historial estaba limpio... y eso que varios de los Winchester eran asesinos en serie de los más buscados.
Respiré hondo y salí del coche, hablaría con Duque... era la única manera de saber si alguien de la mafia tenía que ver con los asesinatos de las chicas, eran unas cinco las fallecidas todas de la misma manera.
Pasé entre la gente del club, putas... todas de lujo bien vestidas, estos hombres se rodeaban de lo mejor, stripers bien cuidadas nada de marcas en sus brazos por las palizas ni tampoco eran drogatas, todas con alguien de seguridad detrás para que no las tocasen.
Subí las escaleras y tres hombres de traje me miraron.
Saqué mi placa.
-Detective de homicidios Black-.
Se miraron entre sí.
-Espere aquí- dijo uno con un marcado acento alemán-.
Tras unos minutos hizo un gesto para que pasase y abrieron la puerta.
Entré en el despacho de Duque, iba armado, pero más valía que manejase bien mis cartas o me abrirían en canal.
Leah vigilaba todo esto desde la entrada por si necesitaba ayuda, estaba infiltrada entre la multitud.
-Hola señor Casannova-.
-Detective- la voz del hombre era ronca, no me extrañaba el tipo no dejaba de fumar habanos- ¿una copa?-.
-Estoy de servicio-.
-Que le trae por mi casa-.
"Su casa... vaya tela..."-.
-Pues venía a preguntarle sobre los asesinatos acometidos recientemente, la hija de un senador ha muerto...-.
-He leído esas noticias, al principio las chicas eran meras... prostitutas, y los carteles en los periódicos eran pequeñas, fue morir esa chica, la hija del senador y ocupar todas las primeras portadas de todos los periódicos en todo el mundo...-.
"Odiaba admitirlo pero tenía razón..."-.
-¿Sabe algo señor Casannova?-.
-¿Va a insultarme en mi propia casa Detective?-.
-No señor, simplemente me gustaría saber si tendría la amabilidad de decirme con certeza que ninguna de las familias están dentro de este suceso-.
-La retórica es un don, y usted, aun que lo intenta, no lo posee...-.
-Eh...-.
-Le diré algo... El reverendo es el que se ocupa de este tipo de cosas...-.
-Entiendo...-.
-Ve a verle esta misma noche, a su club, está arriba de la avenida-.
Me levanté y le cedí la mano, el hombre la sujetó con fuerza, casi me la parte...
-Un placer detective-.
-Igualmente-.
Salí por donde vine.
(Pov Duque)
Llamé al Reverendo rápidamente.
-¿Si?-.
-Reverendo soy Duque, un tal detective Black irá a preguntaré sobre unos asesinatos que se han cometido, mándale a paseo de una manera disimulada, no podía negarme a darle un nombre-.
-Vale Duque-.
-Te debo una-.
-No me debes nada-.
Colgué.
