Ludwig Revolution (Kakumei) le pertenece a Kaori Yuki

Mi segundo fic de Ludwig Revolution:

Moraleja: NUNCA dejen sola y aburrida a una bruja

Y cuando digo NUNCA es… NUNCA

Una Bruja loca inicia su plan:

(Capitulo 2)

Dorothea corrió por los pasillos con una sonrisa ENORME en los labios y una poción rara en un vaso que tenía entre sus manos. De éste surgía un humo grisáceo y espeso.

Los sirvientes que la veían pasar no atinaban más que pensar "Uy, que friki". Porque, como habrán deducido, el trío fantástico (Ludwig, Wilhelm y Dorothea… el cochero a nadie le importa), estaba de gorrón (es decir alojándose impunemente) en el castillo del (pobre) rey Johan XVII (diecisiete, pues).

Sucede que este (pobre) tipo un día recibió una amable carta de su primo Ludwig, que decía: "Llego por la tarde con mi sirviente y una bruja. Prepara unas habitaciones, me quedaré por un tiempo indefinido".

Y aunque al (pobre) Johan no le agradaba especialmente su primo (durante mucho había intentado robarse a su actual esposa… y el (pobre) Johan no estaba muy seguro de no tener (obvios, pobre) cuernos sobre la cabeza), pero no podía rechazarlo, pues se vería muy mal en la alta sociedad.

De cualquier forma, la reina Sonnenschein (Wo, gracias guía de nombres europeos) estaba embarazada de ya casi 7 meses, y el (pobre, poooobre) Johan estaba casi convencido de que su primo no sería capaz de tratar algo pervertido con una dama que esperaba un bebé. Pooooobre rey tan ingenuo.

Se nota que no conocía casi nada de su "querido" familiar.

Peeeeero….

Al ver al príncipe Ludwig tratar con ciertas otras damas de la corte apenas llegó, Johan comenzó a preocuparse de sobremanera, y trataba de convencer a su mujer de irse por unos días, tratando de convencerla de lo bien que le haría el aire de fuera del castillo al bebé y blablabla…

Aunque eso no sirviera, porque Ludwig se iba a quedar por "un tiempo indefinido". Claro, el pretexto era que dicho castillo era frecuentado por multitud de personas nobles, entre ellas muchas señoritas solteras de buena categoría, y Ludwig alegaba que seguía en busca de una hermosa lady con la cual contraer nupcias lo antes posible. ¿Se lo creen?

Y al (pobre) rey cada vez le parecía más raro que, si su primo decía tener tanta prisa, no pusiera verdadero entusiasmo en buscar una esposa.

Dorothea sabía muy bien (y Wilhelm lo sabía el doble) que el "respetable y respetuoso" príncipe en realidad sólo tenía el afán de molestar a quien se deje, pues se encontraba aburrido.

En este fic, definitivamente lo que impulsa las locuras es el aburrimiento. Pero da igual. Hablando de aburrimiento, regresemos a la bruja que iba a toda velocidad por los pasillos con la poción rara en una mano, y una sonrisa psicótica en la boca.

Se detuvo al llegar a la cocina, antes de entrar se asomó por la puerta para verificar que no hubiera nadie dentro, y al ver que la cocina estaba desierta entró con una sonrisa cada vez más amplia.

Buscó dentro de las repisas, tirando varias cosas en el proceso.

Chocolate, Chocolate…

Y entonces, con un – ¡SI!- de triunfo, extrajo de la repisa el bote de chocolate en polvo, marca chocomilk de Pancho Pantera (¿?). Luego, fue hacia el refrigerador, lo abrió y sacó la leche, que localizó casi enseguida. (Pancho Pantera me cae mal).

Volvió a buscar en las repisas, y extrajo un enorme vaso, en el que echó leche, chocolate… y todo el contenido del vaso de poción humeante. Bien, ahora solo le faltaban un par de detalles que prometían muuuucha diversión. ¡Genial!

La poción, según el libro, no podía distinguirse en chocolate con leche. Bien, ahora tenía la poción lista para el próximo paso. Ahora caminaba hacia el salón de entrada, con la sonrisa muuuuuuy confiada. Observo atentamente su reloj de mano, y comenzó a contar los segundos.

Exactamente a los 5.5 segundos, la puerta se abrió bruscamente y por ella entró cabizbajo el primer objetivo: Wilhelm.

-¡Hooooola!- Saludó muy efusivamente Dorothea, ocultando "disimuladamente" el vaso tras de sí. -¿Por qué tan decaído?-

-No la encontré, y además Lady Von Haussen no aceptó volver a tener una cita con Lui-sama.- gimió Wilhelm.

-Aaaaah…-

Sucede que esa Lady era una refinada dama de proporciones razonables en ciertas partes del cuerpo (razonables para Ludwig), que había cedido a tener una cita privada con el príncipe, y por lo visto hubo ALGO en él que hizo que saliera huyendo, furiosa, mientras Ludwig sonreía irónicamente, diciendo algo como "Bueno, ¿Qué esperabas, con unos pechos así?". Preferimos no saber en que consistió el problema.

Y como era la doceava chica con la que sucedía algo así en la semana, el pobre y noble sirviente (sin sarcasmo) había tratado de remediar las cosas con Lady Haussen pero… el resultado fue negativo. Y lo sacaron a patadas, le lanzaron treinta almohadones y la refinada dama quería empalarlo sobre una colina (auch).

Y encima, Lisette seguía escondiéndose en la profundidad de la oscuridad y la noche en la ciudad, o quien sabe donde. Tal vez estaba apostando en las Vegas o donde sea, el caso es que no aparecía.

-¿Tú no tienes ni la mas mínima idea de donde esta Lisette?- le pregunto el desanimado tipo a Dorothea.

-Noooo…- En realidad, la bruja sabia perfectamente que en esos mismos instantes, Lisette estaba dando vueltas en la habitación donde vivía, escarbándose el cerebro para encontrar una forma de pagar sus deudas sin tener que trabajar (pues hacia un largo rato que nadie la contrataba, como si en todo el reino nadie tuviera ganas de matar a alguien) o peor, regresar a algún sitio de… dudosa reputación (totalmente descartada).

En esa situación, el pasatiempo de la bruja prometía muy interesantes sucesos.

-No, enserio no tengo idea, pero…- continuó la bruja, sacando el vaso de chocolate con la imperceptible poción. – ¿Quieres probarlo?- preguntó al sirviente, tendiéndole el vaso.

Wilhelm lo miró extrañado –¿Qué es?-

-Es Chocolate con leche, el primero que preparo, por favor dime que tal esta ¿si?- sonando sospechosistamente sospechosista.

-Eh…-

-¿Harías eso por mí?- preguntó Dorothea con una carita como de gatito desamparado.

Sabía perfectamente (como todos en este manga, por cierto) que el pobre Will nunca se resistía a ayudar a los demás en cualquier situación, por mas ridícula, tonta, sin sentido o difícil que fuera.

Daba la casualidad de que la mayoría de las situaciones que le tocaban eran ridículas, tontas, sin sentido y difíciles.

-…bueno.- Asintió Will con desconfianza, tomando entre sus manos el vaso. Mientras tomaba un par de sorbos, la bruja se aproximó a él con cautela y una tijeras (que sacó de quien sabe donde), y en un segundo tuvo un mechón de su cabello en las manos.

-¡¿Dorothea?! ¡¿Qué ra….?!-

-¡Graaaaacias Will! ¡Eres un amor y te vas a ir al cielo!- agradeció en respuesta la bruja, quitándole el vaso de las manos y retirándose a toda velocidad, dejando al sirviente con cara de "¿?". Pero sigamos a Dorothea y su "maléfico" plan, caminando, casi bailando rumbo a su cuarto.

-¡!- exclamó, cerrando la puerta de su habitación tras de sí. Extrajo del mechón un solo cabello, y guardó el resto en una cajita sobre su buró. Luego, tomó el pelo y con un movimiento místico de sus manos lo hizo polvo y lo echó en el vaso (que estaba lleno a la mitad) (¿No son místicas las brujas frikis?).

Luego, corrió con el vaso en mano hacia la salida del castillo precipitándose al exterior.

Corrió por las calles, con las tijeras en el bolsillo, la poción-chocolate en el vaso que sostenía en la mano izquierda, y sosteniéndose el vestido con la otra mano. Todos los que la veían pasar se quedaban con cara de "¿? Oh, por dios, debo bajarle a las drogas".

-¿Viste?-

-Sí, que extraño.-

-Es de los visitantes, ¿no?-

-Creo que si.-

-¿Oye tú crees que el hijo que esta esperando la reina sea del príncipe Ludwig, como dicen los rumores?-

-No sé, no creo…-

Mientras tanto, Lisette negociaba airadamente con la propietaria de la posada, que ya se había hartado de que la rubia le debiera más de un año de renta y 500000$ en gastos extra, y deseaba sacarla a patadas (literalmente) a menos que pagara.

-¡Pero sólo es un mugre año!- protestaba Lisette, como justificación.

-¡¡¡UN AÑO Y 500000$!!!-

-Vaaaamos… ni que fuera gran cosa-

-¡No gano eso todos los años! ¡Dame mi dinero!-

-¡Ni siquiera tengo con que pagarte, vieja bruja!-

-¡Hoooooooola!- y entre las dos, como producto de invocación diabólica, bruscamente se apareció Dorothea. Ignorando las caras de "¿?" que ponían las dos, Dorothea tomó del brazo a LIsette –¡Hola Liz!-

-Lisette –aclaró ésta, malhumorada. Esa bruja estúpida y loca nunca le había agradado.

-Si, Lisette, como quieras. ¡Te invito un whisky!-

-Odio el Whisky.-

-Ahm… licor, vodka, jugo, cerveza, agua, limonada ¡Lo que sea!-

-¿?-

-¡Vamos!- Y Dorothea comenzó a arrastrarla a la taberna más cercana. Pero antes de llegar a ningún lado, la propietaria las detuvo. -¿A dónde creen que van?-

Dorothea bufó con fastidio, y sacó de su bolsillo una enorme bolsa llena de monedas de oro (que sabrá dios como le cupo en el bolsillo), que le aventó a la propietaria, mientras Lisette veía el dinero con estrellas en los ojos.

-¡Hey!-protestó Lisette, quitando los ojitos de estrellas – ¿Y para mí? ¡Yo también quiero dinero!-

-Gracias.- agradeció la propietaria, antes de volverse hacia Lisette –Y tú, la rubia. Te quedas 3 días más…-

-Siete.- dijo Dorothea, lanzándole dos monedas más.

-¡Oye! ¡Yo también quiero!- reclamó Lisette, siendo ignorada por Dorothea, que la volvió a arrastrar hacia la taberna mas cercana otra vez. Al llegar, se sentaron en el bar, Dorothea pidió un jugo de rata (¿?) y para Lisette un tequila (…Ándale). Y comenzó la conversación.

-Dorothea, no sé qué rayos esta tramando tu afectado cerebro, pero…-

-"Afectado cerebro", mira quien habla.- comentó la bruja con sarcasmo. –La chica que mató a sus padres por culpa de un peluche…-

-¡¿ESTÁS BUSCANDO PROBLEMAS?!- Lisette luego luego a la defensiva.

-¿Yo? -y recordó su importante misión. – ¿Yo? ¿Buscar problemas? ¡Nah!-

-¿Entonces que cara&%% Quieres?- preguntó Lisette de muy mala gana.

-Oh, ¿Por qué tanta desconfianza? ¿Qué no éramos bien cuatachas?-

-No-

-Ah…-

-¿Y Qué rayos tienes en ese vaso?- preguntó Lisette, señalando con un dedo el vaso raro que Dorothea aun llevaba en las manos.

Dorothea recordó con ese gesto súbitamente dicho objeto. Y su misión inicial. De pronto le puso una cara angelical a la rubia y le tendió el vaso. –Chocolate. ¿Quieres?-

Lisette miró el vaso con desconfianza. –¿Qué Chin%&%&%& le echaste?-

Dorothea se puso nerviosa, pero trató de disimularlo. Sin éxito.

-¿Yo? ¿Echarle algo? ¿Cómo crees?- hizo una pausa extraña y le tendió el vaso –¿Quieres?-

-No, ni aunque me paguen bebería de esa cosa.- respondió Lisette, dándole un trago a su tequila.

-¿Porfis? ¿Un poquito?-

-No-

-¡Por favor!-

-No- Y luego de volver a beber de su tequila, vio que ya no quedaba. Pidió otro.

-¡Onegai!-

-Que no y no me hagas llenarte la cabeza de plomo, bruja loca.- Respondió con un tono de voz muy amenazante, tomando su tequila, y amenazándola sacando de sabrá dios donde (y preferimos no saberlo) una pistola.

Dorothea se quedó en silencio mientras Lisette iba terminándose la bebida, para luego pedir otro tequila, y otro, y otro, y otro…

Gracias a que la asesina no aguantaba muy bien el alcohol y tenia el estomago vacío, no fueron necesarios muchos vasos para que la bruja lograra convencerla de tomar lo que quedaba de "chocolate", y mas otros dos o tres la asesina profesional se quedo profundamente dormida, cosa que Dorothea aprovecho para cortarle un mechón de pelo, dejar dinero para pagar la cuenta y largarse, feliz de la vida, dando saltitos con el mechón en una mano y el vaso vacío en la otra.

"¡Mwajaja, pagará por haberme dicho Bruja Loca!"

Iba cantando y riendo felizmente, mientras los que la veían pasar seguían viéndola con cara de "Ay, que extraño". Algunos borrachos de la calle le echaron un vistazo a sus vasos y botellas de cerveza para comprobar que no tenían nada raro.

Al llegar al castillo, en la entrada Wilhelm ya la esperaba con cara abochornada.- Dorothea… un… mensaje de Lui-sama- dijo, entregándole una hoja de papel. Dorothea la tomó rápidamente, ansiosa.

-¿Lo leíste, verdad?- preguntó, con una sonrisa pícara.

-No, yo no sería capaz de traicionar la confianza que Lui-sama ha puest….-

-Si, eso, ya me lo sé ¿Entonces por qué tan sonrojado?-

-Por… que… Lui-sama me la leyó en voz alta cuando le pregunté que decía por curiosidad.-

-Ah… vamos, ¡Sólo son hermosos y adorables mensajes sádicos de una refinada obscenidad que me pone en eeeeeeeeeeextasis!- dijo maniáticamente la bruja dando vueltas.

El sirviente ya comenzaba a acostumbrarse a ese tipo de reacciones, por desgracia. Entonces notó lo que traía la bruja en una de sus manos.

-¿Es ese un… mechón de pelo?-

-¿Ah? ¡No! ¡Claro que no! ¡Adiós Will!- dijo Dorothea, retirándose velozmente a sus habitaciones, esta vez con el mechón y el mensaje en la misma mano.

Wilhelm se preguntó a si mismo si no iba a necesitar un análisis psiquiátrico. Entonces, otro sirviente se le acercó y le dio una brusca bofetada.

El pobre Will se cayó al piso por lo brusco y repentino de la acción, y comenzó a reclamar. Claro, muy poco agresivamente.

-¿Que pasa?-

-Lo manda el príncipe Ludwig, y manda decir que si tienes cosas mas importantes que prepararle un café vete al diablo, y que tendrá que castigarte seriamente por dejarlo levantarse sin un café, que acaba de recordar que no tomó café luego de despertar.-

Wilhelm no respondió, y se encaminó cabizbajo hacia el interior del castillo.

Fin Del Capitulo

Atte: Lallen

Pd: Como ven, lo friki de este fic y de este manga es mucho. Creo que deberían hacerles un análisis psicológico a todos. Excepto al cochero, él parece ser el único normal. ¿Cuál es la idea de Dorothea? Si Shadi y Diana leen esto tardaran solo cinco minutos en deducirlo… jiji…