Disclaimer:Naruto ni sus personajes me pertenecen, son de Masashi Kishimoto, pero la historia, sí me pertenece.
Este fic está igual publicado en una página NS a la que administro en Facebook, hasta el momento está adelantada hasta el capítulo 5.

Advertencia: Lemon/ AU.

Pareja: NaruSaku

Summary: Sakura al cumplir los 21 años, visita a su abuela en Kyoto, donde es dueña de uno de los templos más famosos y antiguos de ese lugar. Se han escuchado rumores acerca de ciertas apariciones a medianoche, lo que la joven no sabe es que su destino cambiará una noche de luna llena.

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My Boyfriend is a Gumiho

(Mi novio es un zorro de nueve colas)

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By: Allie-Laufeyson

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Capítulo 2: La Bodega de Piedra.

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El matrimonio Haruno y su hija llegaron a un hermoso apartado repleto de bosques frondosos y animales silvestres.
Aparcaron el auto en un pequeño estacionamiento improvisado, el que había construido el abuelo Haruno -antes de fallecer- y que les daba la seguridad de dejar el auto en "buenas manos".

Ahora llegaba la parte difícil del viaje, caminar colina arriba hasta dar con la casa de la abuela Chiyo. Muchas veces la madre de Sakura se preguntaba, de quién fue la grandiosa idea de construir un templo en lo más alto.
— Mamá deja de quejarte, falta muy poco para llegar a casa de la abuela. —Sonreía divertida mientras saltaba de la emoción escalón por escalón.
— Habla por ti, aún estás joven y tienes los huesos de hierro. —Respondió su madre.
— ¡Ay mujer, deja de quejarte que tú también estás joven! —Replicó Kizashi.
— Cállate viejo, que tú eres el primero en quejarte cada vez que venimos a esta colina.
— Mamá, papá, por favor, ya estamos cerca. Puedo ver el humo que proviene de la parte de atrás del templo y presiento que la abuela está preparando Gyoza para la merienda.
— Tu abuela es una excelente cocinera, vayamos más a prisa, Mebuki. —Animó su marido y le extendió un brazo a su esposa.
— Cuando mi madre cocina eres el primero en llegar. —Negó divertida.

Al subir el último escalón la joven pelirrosa se topó con dos pares de ojos que la miraban cálidamente.
— Tía Tsunade, tío Jiraiya, ¡cuánto tiempo sin verlos! —Fue corriendo hasta ellos que la recibieron con un gran abrazo.
— Mi niña, qué grande estás, eres todo una señorita. —Halagó Tsunade mientras le echaba un rápido vistazo a su sobrina.
— Estás más alta de lo que recuerdo, muchacha. —Jiraiya acarició de forma paternal la cabeza de la Sakura.
— Sí y pensar que cuando era pequeña nunca creí poder alcanzarte en estatura.
— Pues, sigue soñando, aún soy más alto que tú. —Sonrío victorioso.
— En unos años más quizás sea hasta más alta que tú. —Hizo un tierno mohín.
— Bueno, bueno y dime Sakura, tus padres están...
— ¡Aquí! – Exclamaron unas voces lejanas.
— Vaya, vaya, esta sí es una agradable sorpresa. —Tsunade se acercó y abrazó a su hermana y a su cuñado.
— Siempre que estoy yo en los viajes es agradable la visita. —Dijo Kizashi.
— Y tú tan bromista como siempre, Kizashi. —Enarcó una ceja.
— Bueno, ¿qué esperamos aquí? La abuela Chiyo los espera. —Alentó Jiraiya.

Los cinco se adentraron, pasando por los rústicos, pero elegantes pasillos del templo hasta dar con una hermosa casa de madera con estatuas de piedra en la entrada.

La casa de la abuela Chiyo era impresionantemente grande para que solo tres personas pudieran vivir, por lo que ella había optado por utilizar más la casa de madera que se encontraba en la parte trasera del templo.
La puerta corrediza se abrió dejando ver la imagen de una pequeña anciana de unos 70 años de edad que les sonreía a sus invitados.
— ¡Abuela Chiyo! —Sakura se acercó y le dio un beso en su mejilla al mismo tiempo que la abrazaba.
— ¿Cómo está mi nieta favorita? —Saludó muy animada.
— Es la única que tiene, jé. —Jiraiya susurró bajo, cosa que fue escuchada por Tsunade quien le dio un codazo en advertencia.
— Muy bien, me alegra de estar aquí. Este lugar no ha cambiado en nada. —La pelirosa miraba fascinada toda la estancia.
— No mucho, uno que otro arreglo, pero todo igual. —Chiyo saludó a su hija y a su yerno y los invito a pasar.
— Vengan vayamos a la sala del té, he preparado unos deliciosos gyoza para merendar con la familia.

La merienda estuvo agradable. Después de limpiar el pequeño desorden que hicieron, Mebuki y Kizashi se dedicaron a recargar energías y decidieron a tomar una siesta en la habitación que la propia abuela Chiyo había ordenado para ellos.
Por otro lado Sakura se fue a dar un recorrido por el templo, hace un verano que no lo visitaba y que mejor que un agradable paseo al atardecer.
— ¡Procura llegar poco antes de la cena! —Le dijo su tía Tsunade a lo que ella asintió enérgica.
Visitaba cada rincón del templo, hasta que se detuvo por un momento en el pasillo principal, donde apreciaba la hermosa vista a toda la ciudad de Kyoto.
— Este lugar es tan tranquilo. —Suspiró y se relajó con la suave brisa.

Hubiera seguido admirando la vista si no hubiera escuchado el extraño sonido de unas ¿campanillas? No, parecían cascabeles, no estaba segura, solo se dejó guiar por el sonido.
Sus pies se movían por inercia, la curiosidad iba aumentando.

Se detuvo en una pequeña habitación, alejada del resto de la casa y del templo. Tenía los mismos símbolos en forma de espiral que el restaurante del hombre.
— ¿Por qué esta parte no está conectada con el templo o la casa de Oba-chan? —Se preguntó. Miró alrededor por si alguno de sus tíos la hubiera seguido. Solo veía los árboles y el acantilado de la colina.
Quiso deslizar la puerta corrediza, pero se percató que había un pequeño trozo de papel pegado a la madera, con unos extraños garabatos, al parecer en otro idioma.
— ¿Qué podrá ser esto? —Miraba con escrutinio el papel, pero no lo retiró, solo lo deslizo suavemente, provocando una leve abertura de espacio en el cual pudo entrar con facilidad.
— Qué lugar más extraño, no recuerdo haber visto esto antes. —Analizó detenidamente la habitación. Una pequeña parte sobresaliente del piso llamó su atención.
— -¿Y esto...? —Miró curiosa el piso y se arrodilló para poder remover el tatami.

Su rostro cambió a uno de desconcierto cuando vio una especie de puerta hecha de piedra. Jaló de ella con cuidado de no hacer mucho ruido.
Lo que vio la dejó aún más perpleja. Una bodega antigua y algo olvidada se encontraba ante sus narices.
A simple vista se veía aterradora, pero algo dentro de ella le decía que algo grande estaba por descubrir.
Con sigilo bajó las escaleras, adentrándose al oscuro lugar, sacó un encendedor de su bolsillo, el mismo que utilizaba para prender algún cigarrillo en caso de frustración en la universidad. Fue una buena idea llevarlo con sigo en su viaje.

Se adentraba cada vez más hasta que se golpeó con una mesa, al parecer también hecha de piedra. Alumbró en la mesa y vio unos polvorientos pergaminos y libros con extraños símbolos.
Abrió uno de ellos y se encontró con el mismo extraño idioma del papel pegado en la puerta principal.
Pasaba las hojas, hasta que sus ojos se detuvieron en la imagen de un zorro en blanco y negro, por el tamaño deducía que medía más de 100 metros, quizás más. Seguía ojeando las páginas hasta que pudo distinguir unas palabras en su idioma. Aparecían los kanjis de "Remolino" "Demonio" y "Zorro".

Su mente divagó en sus más recientes pensamientos y de sus labios escapó el nombre del ser que la tenía intrigada desde hace horas.
Na-ru-to. —Susurró despacio, el libro se le cayó de las manos y como si cobrara vida, las hojas del libro pasaba a gran velocidad hasta cerrarse.
Sakura se asustó, pero todo estaba normal, no había nada fuera de lo común, pero de pronto escuchó de lejos la voz de su tía Tsunade llamándola.
Prefirió dejar todo como estaba y marcharse de ese lugar con la promesa de no volver allí.
Subió las escaleras y colocó el tatami como estaba minuto atrás. Le echó una última vista al lugar y cerró la puerta.

Sin ser vista se acercó por la espalda de su tía sorprendiéndola y diciéndole una mentirilla del por qué su retraso. Ambas entraron a la casa y la pelirrosa fue recibida por el delicioso aroma de la cena de la abuela.

Todos estaban tranquilos, charlando de forma amena, brindando con sake por el cumpleaños de Sakura, hasta que Chiyo apareció con un gran pastel de chocolate, crema batida y fresas.
— ¡Feliz cumpleaños Sakura! —Le sonrío la anciana, quien le animó a soplar las velas y pedir un deseo.
— Recuerda que pedir un deseo en este templo hará que se haga realidad.
— Sus padres aplaudieron en compañía de sus tíos quien estaban felices de celebrar juntos el cumpleaños de su sobrina.

Entre risas y sake. A Sakura se le ocurrió hacer una pregunta que dejó un poco preocupada a su abuela y también a sus tíos.
— Uhm...Abuela, ¿Quién es Naruto? —El silenció reinó hasta volverse incómodo. Sus propios padres lo notaron y de igual modo callaron, observando todo.
— ¿D-De dónde escuchaste ese nombre, pequeña? —Titubeó la anciana tratando de sonar normal, como si la noticia no la afectara, pero no lo suficiente como para que Sakura no se diera cuenta.
— Pues, he escuchado rumores y quiero saber que tan reales son. —Sentenció seria y con un brillo de determinación en sus hermosos ojos jade.
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N/A: Aquí el segundo capítulo del fic. ¿Qué les ha parecido?

Aún no aparece nuestro rubio demonio, paciencia, que pronto se sorprenderán.

Y ya que hay personitas que me pidieron leer los otros capítulos, publicaré el link de la página NS en mi perfil, ahí podrán encontrarlos. :)

Muchas gracias por leerme¡Nos vemos en el próximo capítulo!

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21 de Marzo del 2015.