Wow, se que siempre digop wow, pero que importa, lo dire una vez mas, wow. y no es para menos ya que , lo prometido es deuda y a pesar de que dije que traeria la segunda parte de "el trato", aqui esta, llevo casi una eternidad de que lo escribi (como 2 dias despues de el cap 1) pero hasta apenas lo termine de pasar a la compu, espero que os guste y si no, pues... llorare, jejeje non, (aun no llego a ese extremo).

espero que se aclaren sus dudas sobre los terminos del trato, y quien sabe si me animo o si encuentro como... le seguire poniendo algun otro cap... todo depende de mi humor y de si encuentro si da para mas...

De cualquier manera, disfrutenlo.


1.- El trato...

El calor era tal, que habían abierto todas las ventanas. La luz entraba directamente hacia el escritorio del coronel por una de ellas, podía apreciarse a simple vista que ya había comenzado la primavera. Al entrar, Havoc limpio con un pañuelo, algo de sudor que se había acumulado en su frente y cuello tan sólo de su casa al cuartel, un par de cuadras. También había resuelto en quitarse la guerrera y sacar una hoja de papel para usarla como abanico.

- Cielos, ¡Que calor! – Dijo el Rubio algo bofeado.

- Mmf… Lo sé, en estos momentos me encantaría estar en algún lugar como Briggs. – Roy usaba un folder para ventilarse.

- No… Yo no llego a tanto.

- Si, recuerdo cuando casi mueres congelado ahí.

- No me lo recuerde, sólo sobreviví por que había dejado una novia en el este, y cuando volví, ella ya tenia a otro. – Comentó haciendo un berrinche.

- ¡Que deprimente…! - Reaccionó al ver lo infantil que era su subordinado. – Es por que nunca te relacionas con la gente indicada. –Comentó orgulloso.

- Vamos, coronel… Entonces… ¿es por eso que no ha salido últimamente, espera a la mujer indicada?

- Hey… ¿No crees que estas muy al pendiente de mi vida?

- Coronel, no es necesario ser un genio para darse cuenta de que usted no ha salido… y entiendo que no quiera comprometerse, pero somos humanos… necesitamos compañía y… usted sabe….

- Pues si, comparto tu opinión. Necesitamos estar con alguien a veces.

- Si, ese día comprendí que es necesario tener compañía, es lo que le paso a mi ex, no podía estar conmigo y encontró a otro. Tener una novia no significa casarse con ella, sino conocerse y compartir lo que hay en común. Mientras dure, claro.

- Buen enfoque, pero… ¿Qué pasa si ambos están seguros que hay algo mas que la compañía, algo como el amor, y están dispuestos a seguir juntos para siempre?

- Eso es diferente, una persona normal se relaciona con otras para encontrar a esa persona de la cual usted habla. Por que si uno siente eso con la primera persona, puede significar una de dos cosas. La primera podría ser que encontró exactamente lo que buscaba. –Dijo animado y hasta filosófico.

- ¿Y la otra? –Preguntó con un ligero interés.

- La otra podría ser que, al no tener experiencia, idealice a la pareja y se convenza a si misma de que es justamente lo que buscaba.

- Mmmm, esa es una teoría interesante... – Expreso algo pensativo y de paso, mas interesado en la teoría de Havoc. – Entonces, cuando alguien como tu o como yo, con más experiencia, encuentra a una persona que cumpla las características que busca, puede tener menos probabilidades de fallar…

- Exacto, entendió mi punto. Por eso debería seguir buscando, así, si no encuentra a la chica de sus sueños, por lo menos no estará solo.

- ¡Ajá! Pero si una persona, como… no sé digamos, la teniente Hawkeye a quien nunca le he conocido ningún novio, piensa que esa primera persona en su vida es la correcta… ¿quiere decir que mm… heee, que lo esta idealizando?

- ¡Ummmm! ¿La teniente Hawkeye? ahí difiero un poco en mi teoría…

- ¿Por qué?

- Porque la teniente es diferente, ella sabe exactamente lo que quiere, además, no creo que este buscando a alguien. ¿O si?

- Tal vez por que ya no encontró. – Expuso orgulloso de si mismo.

- Quizás, no lo sé…. Aunque, últimamente había estado de muy buen humor, pero desde hace algunos días ha estado como, triste, melancólica,

- ¿En verdad? y… ¿a que crees que se deba? – Rascó su cabeza.

- No se, pero tal vez deba invitarla a salir… quien sabe si descubra que tan cierta es mi teoría con ella, o si es la chica de mis sueños…

- No digas tonterías, existen reglas sobre fraternización entre los miembros de la milicia, así que déjala en paz, no la mezcles con tus cosas. Además, si supiera que hablamos de ella en su día libre tendríamos una bala en nuestra frente. – Indicó enojado, tal vez celoso.

- Cielos, es cierto, seria nuestra muerte… casi como este calor infernal, me matara. – Seguía abanicándose.

- Si, entonces creo que será mejor que vaya de inspección por la ciudad.

- Bueno… Oiga, coronel… ¿Me podría hacer un favor? – Interrogó con aire infantil.

- Mmm, ¿Qué quieres?

- Puedo encargarle algo. – Expuso casi con inocencia.

- ¿Qué cosa?

- ¡Un helado! De vainilla, con chocolate y esas cositas de colores…

- ¿Me viste cara de mandadero? – Arqueo las cejas con molestia.

- Por favor, hace muchísimo calor…

- Veré que puedo hacer…

El coronel salio pensando en las teorías de Havoc. Hacía tiempo que habían comenzado con su relación, si es que así podía llamarle al hecho de que habían expuesto sus sentimientos mutuos esa tarde lluviosa y habían adquirido la costumbre de coquetear en los corredores del cuartel. Desde entonces, él había dejado de salir con mujeres y se permitía robarle un beso de vez en cuando, a lo que ella respondía positivamente. Pero la verdad era que no podía decirse que eran una pareja, las parejas salen, se divierten, pasan tiempo juntos, se conoces mas profundamente… que si bien es cierto que ellos se conocían, no lo hacían en la cotidianeidad y mucho menos en la intimidad…

Lo cierto era que después del trabajo, cada uno se iba a su casa, y luego de eso… La soledad. Lo único que les quedaba al final del día era la ilusión. Además, recordando las palabras de Havoc, ella no sabía lo que era tener una verdadera relación, no sabía nada sobre noviazgo, ¿Cómo era que debería saber la diferencia entre amor y atracción? La mente humana es tan compleja… eso sin contar que últimamente ella no era la misma, al punto de que Havoc lo había notado… y quien sabe quien mas…

Tal vez, al igual que él, ella también se moría por estar entre sus brazos, ir juntos a ver una de esas películas, lo que hacen las parejas… eran tantas cosas en su contra. Tenían planes, no podían arriesgarse a hacer una de esas cosas, si alguien se diera cuenta, los separarían y él no podría soportarlo. No podía hacerle esto, ella debía tener opciones, merecía felicidad en su vida. Algo que por el momento no podía darle.

Posiblemente no podía analizar esto por que ciertamente nunca o había vivido. Así que sin darse cuenta se vio en plena plaza de armas de la ciudad, un lugar muy transitado y lleno de locales. Por eso no era de extrañarse que ahí viera a Riza, vestida de civil, sin Black Hayate, cargando unas bolsas y… ¿un extraño junto a ella?

Se quedo estático un momento, no podía pensar nada sin ver un poco mas, parece que van platicando y el extraño se torna muy familiar con ella… es mas de lo que puede soportar, por lo tanto se retira sin siquiera saludar. La imagen ocasiona sentimientos en su interior, le dolía aceptar que se veía feliz junto a ese sujeto, y que probablemente ella debería tener una relación aparte así ella podría evaluar la situación, si su amor era tan fuerte, el conocer a mas gente no alteraría sus sentimientos. Sin embargo, si llegaba a querer a ese alguien, Roy tendría que aceptarlo y seguir buscando pero…

- ¡Que demonios estas pensando, Roy Mustang…! – Se reprendió a si mismo, ¿Cómo se le ocurría ponerla a prueba? – ¿Eres idiota, Mustang?... Además eres muy celoso… ¿Soportarías que otro hombre la estreche entre sus brazos y le de lo que tu no puedes? – Volvió a reprenderse, esto no era normal, no lo era… Además ella lucia tan feliz… - Cielos, ¡Que linda se ve! Así, tan normal, tan ella, por que esa es la autentica Riza, una mujer femenina, con porte… tan diferente y tan igual a la del uniforme…

El había pasado todo el día pensando en eso, así que no hizo nada de papeleo que siempre tenia en el escritorio y ni hablar del helado de Havoc… ya que cuando este le preguntó por su encargo, Roy sólo se limito a responder con un frío,

- No había…

Claro que eso había pasado ayer y ahora se encontraba intentando trabajar, ya que era observado por la mirada penetrante de Hawkeye, además de la horrible ola de calor que seguía. Fue así como se dio cuenta de que ahora se encontraba solo, sus subordinados habían ido a la cafetería, era hora del almuerzo, por lo tanto también se dirigió al comedor.

Paso un largo rato con sus subordinados, pero al llegar la hora del postre, este pregunto si sabían algo sobre la teniente.

- Estuvo aquí un rato, pero salio por que hacia demasiado calor.

- Ahh, se me hizo raro que no estuviera, sirvieron su postre favorito…

- Es cierto, no me había dado cuenta de que era su favorito.

- Bueno, nos vemos en la oficina… - Comunicó mientras se disponía a salir.

Una vez fuera del comedor, fue a buscarla, recorrió todo el cuartel, el stand de tiro, por cierto el lugar mas fresco y nada. Salió del cuartel y se dirigió a una plaza cercana, ahí se encontraba ella tomando algo frío. Se acerco y se sentó a su lado sin hacer ruido, ella se limito a sonreír. Desde esa banca podían ver a la gente ir y venir.

- En esta época todo mundo parece más feliz. –Comento la rubia antes de darle un sorbo a su bebida.

- Si, eso parece…- La observo viendo a una pareja feliz.

- Así nos veríamos sin no hubiera leyes de… y si no tuviéramos planes.

- Eso quisiera yo, no tener esas dos limitantes.

- Si, pero valdrá la pena… - Sorbió de nuevo

- Vamos a trabajar, quisiera hablar contigo…. pero… ya sabes…

- Si, no es el lugar.

Llegaron a la oficina, ambos trabajaban, o mas bien fingían hacerlo ante la incertidumbre, hasta que se vieron solos en ese lugar, donde, después de un largo beso, el pelinegro tomo la iniciativa.

- Sabes, he pensado mucho en ti, en nosotros.

- ¿Si? – Pregunto extrañada.

- Te vi ayer en la plaza de armas con un hombre.

- Un hombre… Oh, Roy, ¿Esta celoso, señor coronel? - Dijo divertida.

- No, confío plenamente en ti…o acaso… ¿no debería?

- Pues, acababa de conocer a ese sujeto.

- No entiendo.

- Chocamos accidentalmente y se cayeron mis cosas, él me ayudo a levantarlas y me acompaño un par de cuadras.

- Esta bien…- Dijo mas aliviado. –Pero no es sobre eso de lo que quiero hablarte. sino de...

- Hay novedades... – Se puso seria.

- No, es algo personal. – Ella lo miro perpleja. – He estado pensando y… no mereces esto.

- ¿De qué estás hablando? – Interrogo ante su confusión.

- Que… no mereces estar con alguien a quien exclusivamente vez en la oficina, créeme que me encantaría invitarte a salir, estar contigo, no como tu jefe, sino como… tu novio, tu prometido, lo que sea pero ser sólo tuyo.

- Escucha, si es eso, no te preocupes, a mi no me importa, eso fue lo que elegimos.

- Pero a mí sí. Tu eres más que mi guardaespaldas, eres mi vida en varios sentidos, Además, no puedes seguir sola hasta que hayamos cumplido nuestros fines.… ¿y si no cumplimos eso, o si no sobrevivimos? Nunca habrías conocido el amor, el tener una relación como deben ser las relaciones, sabes que he salido con varias mujeres, no quiero que te prives de conocer a alguien que te haga feliz por mí.

- ¡No tienes idea de lo que me molesta que digas eso!

- Riza, escucha, el que conozcas a más gente, no quiere decir que debas casarte, únicamente conocer que hay más opciones, evaluar si me amas por que en verdad lo haces o porque… no sé porque.

- Me ofendes Roy..

- Discúlpame, pero en verdad pienso que… ¿Y si no soy lo que esperabas?

- Escuche coronel Mustang, está en su derecho de dudar, pero yo siempre he sido sincera, es cierto que ha habido momentos en los que me he llegado a sentir sola, porque a pesar de tenerlo a usted, a su amor, no puedo disfrutar de su eso, pero estoy dispuesta a soportarlo.

- Lo siento, yo...

- Ya es tarde para sentirlo. – La rubia se disponía a salir, pero el pelinegro la detuvo.

- Espera… Riza, perdóname. – La retuvo abrazándose a su cintura... – Perdóname, perdóname, he sido un tonto…

- No sabes cuánto… - unas lagrimas se escaparon de sus lagrimales, unas lagrimas de coraje.

- Lo siento, estuve hablando con Havoc, le extraña que no esté saliendo con nadie, así como que tampoco lo hagas tú… De hecho, le gustaría invitarte…

- ¿Havoc? Pero el no puede, las reglas.

- Eso le dije… el caso es que alguien podría darse cuenta sobre lo nuestro. No te pido involucrar sentimientos, sólo me gustaría que vieras que hay más gente que yo en este mundo, siempre hemos permanecido juntos de alguna manera, no quiero que me quieras sólo porque no has conocido a nadie más.

- Puede que tengas razón, no he conocido a otros hombres, de hecho, tampoco te he conocido bien a ti…

- Sabes que te amo…

- Pero no se a cuantas mujeres has dicho lo mismo, sólo sé que te gusta divertirte, te aburre el trabajo, pero aun así lo haces bien, que te esfuerzas por cumplir tus metas y que esas metas demuestran que tienes un corazón noble…

- También sabes que te adoro, que eres quien siempre mantiene en orden este lugar, que confió en ti, sólo en ti y es por eso que me atreví a proponerte este trato.

- ¿Trato?

- Si, no te pedía exactamente que te olvidaras de mí. – Sus ojos se dulcificaron y tomaron un aire de inocencia.

- Ya no te entiendo.

- Al principio, pensé en eso que te comenté, que deberías conocer a alguien más, a parte de mí. Así, si me amabas por ser yo, no tendría que temer por perderte. Además, suena extraño que ninguno de los dos salga con alguien en una cita, por lo tanto, podrían sospechar… Mi último motivo es la soledad, no es saludable llegar a nuestras casas sin tener algo que hacer, sin tener con quien hablar.

- Es extraño lo que dices, ¿Acaso deseas estar con otra mujer?

- No, ni siquiera tengo un prospecto, créeme que no sería algo más que una amiga con titulo de novia o simple cita. Al tenerte, al saber que me amas no necesito a nadie más. Entiende que tu huella es la única que ha logrado incrustarse en mi corazón.

- Yo… yo no podría...

- Sería solo conocer gente, no es necesario ser algo más.

- Entiendo tu preocupación pero también entiéndeme para mi no seria fácil verte con otra mujer y ni pensar en que otro hombre pueda besarme o… tocarme…

- Es por eso que te amo tanto, eres lo mejor que me ha pasado, pero…

- Entonces deja ya tus ideas ridículas… ¿Cuál es el afán de lastimarnos?

- Alguien podría sospechar.

- Lo negaríamos… como llevamos nuestra relación más allá de las sombras. – dijo sarcastica.

- Hace un rato… te veías triste y creo que se la razón.

- Tal vez… pero tengo la suficiente edad para entenderlo…

Antes de poder siquiera responder, fueron interrumpidos por el inesperado regreso de los demás subordinados. Ambos entendieron que la conversación debía parar ahí, aunque el tema no terminaría precisamente. Los dos se refugiaron en el papeleo.

- Hey ¿Vieron como me miraba esa chica? – Dijo felizmente Havoc.

No obstante, Roy no aguantaba la presión y decidió salir de inspección. Como era su antigua costumbre, siempre que salía, terminaba por conocer a alguna chica, y eso fue lo que pasó. Ella parecía agradable, conversaron un rato, fueron por algo de tomar, etc…

Al día siguiente, al entrar a su oficina, se acerco a Havoc, frente a todos, Riza incluida.

- Creo que tenías razón, nadie puede estar solo en este mundo, Tengo una cita.

- Bien coronel, tomó en cuenta lo que le dije, eh. Además, alguien tannn… tan como usted no puede estar solo… siempre es necesario tener citas. – Dijo Havoc sin saber o comprender el daño que ocasionaban sus palabras.

Riza salio del lugar sin hacer ruido ni llamar la atención pero aun así fue observada por los ojos penetrantes del pelinegro. No volvieron a verse el resto del día. Roy fue a su cita y a pesar de mostrarse distante, terminó la velada con nueva novia. La acompaño a su casa, que irónicamente se encontraba cerca de la de Riza, así que decidió ir a visitarla, le debía una explicación.

Tocó un par de veces a la puerta, era media noche, así que pensó ya estaría durmiendo, por lo cual se iría a dormir también pero al dar la media vuelta, la puerta se abrió. Era ella en camisón.

- ¡Ah! Eres tú…

- Riza, siento si te desperté.

- Descuida… No podía dormir. ¿Cómo le fue en su cita, coronel?

- Se que debes pensar que soy un monstruo.

- ¿Y… No lo es? … Bueno, no tiene por que darme explicaciones.

- No me hables así, sabes tan bien como yo el por que hice las cosas de esta manera. – Denunció mientras se introducía en el domicilio, ella no se opuso y cerró la puerta.

- Lo sé y sigo sin comprenderlo. –Unas lagrimas salieron por sus lagrimales, pero las cubrió, no permitiría que el la viera llorar.

- Perdóname, pero tenía que hacer algo.

- Y fuiste demasiado rápido.

- Algo tenía que hacer, entiéndelo y perdóname. – Sin darse cuenta, ya la tenia en brazos, tal pareciera que ni ella misma se había dado cuenta cuando él la sostuvo, de haberlo hecho habría opuesto resistencia, sin embargo, la levanto y la acorralo en una pared, colocándola encina de una pequeña mesita, un esquinero.

El moreno se acercó a sus labios, lentamente y la besó, la besó como no lo había hecho aun en la complicidad de las paredes de su oficina. Ella le respondía como si de eso dependiera su vida, sus piernas se abrazaron a su cadera, sus brazos se paseaban por su cuello y sus manos se perdían en su cabello. Él la sujetaba mas entre sus fuertes brazos, aunque lo intentase, no podría escapar, sus manos se deslizaban por su espalda grabando en cada tacto cada una de las vértebras de su columna. Lentamente fue haciéndose camino de su boca a su oído, donde le dijo las palabras más maravillosas… "Te amo".

La rubia cerro sus ojos mientras el procedía a atacar su cuello, al hacerlo sintió como un escalofrío le recorrió el cuerpo, casi como un impulso eléctrico, cuando entro en contacto con la frescura y suavidad de los labios del alquimista sobre su piel. Se le escapo un ligero gemido y alborotó el cabello del hombre. Él llego a su hombro y bajo el tirante del camisón. Pese a que sus piernas temblaban y no sabía si podría contenerse en pie, ella lo detuvo, empujándolo al frente.

- No, espera… - Su voz se entrecortó, no podía retomar el control de su cuerpo, su corazón golpeaba a mil y su garganta tenia un nudo. Se bajo del esquinero y se sujetó de el.

- ¿Qué ocurre? Se que deseas esto tanto como yo…

- Ocurre que ahora tienes un compromiso y no es conmigo.

- Sabes que era la única para mí…

- Pero ella no, no le faltes al respeto…

- Escucha, yo…

- Por favor, salga de mi casa señor Mustang, no es correcto que este aquí, he entendido su punto.

- Riza…

- No, señor Mustang. Usted ha elegido ponerme a prueba y tal vez tenga razón, no conozco lo que es tener una relación, no conozco el noviazgo y mientras no cumplamos nuestra meta no lo conocería, por eso su trato resulta demasiado generoso… Gracias.

- Esta bien… - Dijo al no saber que decir.

Salió, ella cerro la puerta esperando que su reacción lo hiciera sentir inseguro sobre el dichoso trato, pero él sintió un alivio, no por sus palabras, sino por sus acciones. Si fue capaz de mantenerse firme y no ceder ante él, no lo haría con otro, a menos que llegara a amarlo más que a él (aunque esto no le resultaba alentador)…

- Rayos, necesitaré una ducha fría… - Refunfuñó.

Al día siguiente, al llegar a la oficina, se encontraron con una sorpresa, un enorme ramo de rosas rojas con una tarjeta a nombre de la teniente.

- Wow… teniente… ¿Quién le envío eso? – Preguntaron sus amigos impresionados por el vistoso detalle.

- Tal parece que una persona que conocí en mi último día libre… Me ha invitado a salir.

- Entonces conoció a alguien, teniente… - Dijo Roy despectivo.

- Así es, coronel.

- Permítame felicitarla, sólo espero que no repercuta en su trabajo.

- Un militar debe ser capas de conservar su trabajo y a su pareja…

- Es cierto coronel, usted siempre dice eso. – Dijo Havoc, a lo que Roy sólo lo miro con un rostro de odio.

- Descuide coronel… seguiré trabajando para usted…