Notas— ¡Alló! Yo prometí actualizar este sábado y lo pude lograr. Estoy feliz por la buena respuesta al fic, a pesar de ser un poco corto yo espero que les guste. Lamento que sea algo corto, pero veamos el lado positivo, actualizo rápido. Muchas gracias a todas las que leyeron y comentaron, también a las alertas y los favoritos, se aprecian un montonal. Sin más a la historia.
Buena lectura~
Aclaraciones— Ya saben, Omegaverse.
Respuesta a los anons:
Guest— ¡Hola! ¿Te soy honesta? Yo tampoco estoy muy acostumbrada en verlas como pareja, por eso me limité mucho en narrarlas, si te das cuenta no hay mucho amor. Los ships por ahora son tentativos, a mí también me gusta el PortNed, pero como ya lo manejé en Random quise experimentar acá. A ver qué tal. Y como el NedCan casi no lo he visto más que en imágenes me gustó mucho. Lo de Mónaco y Lux no lo había pensado hasta que te leí y sí, se me hacen muy afines Creo que quedarían bellos juntos. ¡Pero en fin! Gracias por tu tiempo! Se aprecia mucho. Un gran saludo!
K. of the queen— ¡Un gusto leerte de este lado! Creo que te decepcioné en la escena del reencuentro porque no fue la gran cosa, pero no te preocupes, en el siguiente ya comienza la narración y podremos ver un poco de ellos. Y pues el romance no se me da, intenté hacer lo mejor que pude. Y en el siguiente ya sale Antonio, veremos cómo se dan las cosas entre ellos. Gracias por darme algo de tu tiempo, de verdad. ¡Un saludo muy grande!
Anna Fernandez (Anna-chan)— ¡Hola! Gracias por leer y comentar. Espero que este te guste también. Un enorme saludo Anna-chan!
GuilLaFloja— ¡Hola! Para mí es un gran honor que me tengas en tus favoritos del celular. De verdad!,¿Te soy honesta? Yo en el celular casi no ocupo mi sesión abierta de ff, siempre la uso desde la compu, así que te entiendo. Una parte de mí se vio tentada en narrar previamente lo que es un Omegaverse, di por hecho que todos sabían lo que era, gracias por hacerme notar ese detalle, lo trabajaré más adelante, y si buscar como tal "Omegaverse" hay algunos artículos y fics que narran brevemente lo que es. Lamento esa confusión, pero muchas gracias por darme algo de tu tiempo y leerme. ¡Un gran saludo!
Scorpion flower
Capitulo II
"Entierra tus lagrima a su acto final
Flor, maldito sea tu fruto
De su último coraje, de su gran final
Flor aplastada en el piso"
Lovino quizá no fue del todo consiente de la gravedad de las cosas. No hasta que ese día llegó.
Tuvo su primer celo a los trece y fue la cosa más traumatizante que había pasado en su corta vida.
El celo de los omegas venia entre los doce y quince años y representaba la edad "madura" dónde un Omega podía quedar embarazado. Se volvió sexualmente atractivo para los Alfas, despedía un olor que atraía a los posibles candidatos a que lo dejaran preñado y no había nada que pudiera hacer. Era parte de la naturaleza.
Su cuerpo estaba a medio cambio. Sus caderas se habían ensanchado un poco y había crecido varios centímetros. Cuando días previos comenzó a sentir calor su mamá le dijo que hiciera lo que sintiera necesario, se sintió tonto cuando comenzó a botar las cosas de su habitación por todos lados, movió los muebles, sacó su ropa y se plantó en un rincón de la misma, el más oscuro y alejado de la luz. Había hecho el famoso nido del que tanto aprendió en la escuela. Tapó claramente las ventanas con lo que tenía a la mano y cuando menos lo pensó, había bloqueado la puerta de su habitación y comenzó su celo.
Lo primero fue el calor días previos, y las inmensas ganas de comer todo lo que pudiera, llevó comida a escondidas y la fue guardando en bolsas bajo la cama. Ahora lo entendía. Luego vinieron las náuseas y el dolor de estómago que poco a poco se iba bajando hasta su vientre y sus piernas. La debilidad y las ganas de dormir, todo eso en un solo día. Y por la noche las oleadas de calor tan intensas que lo hicieron gemir y querer quitarse la ropa porque sentía que le quemaba. Cuando el celo llegó la lubricación le resultó aberrante porque no era un poco, eran ríos de líquido que le escurrían entre las piernas. Un escozor en su entrada, un placer culposo cuando se intentaba limpiar, ya que, por más que trataba, seguía lubricando, no había forma de pararlo. Al segundo día vino el dolor y la ansiedad. La horrenda necesidad de sentirse lleno, tener algo entre las piernas que hasta ese momento ya no le pareció malo, sino una urgencia. De vez en cuando y con algo de vergüenza se aventuraba a meter uno o dos dedos en su entrada y sentir una alivio inmenso, jadeaba y gemía bajito y conforme los días fueron pasando, el dolor en su miembro, en sus caderas y su cabeza aumentaba, ya no le bastaba con sus dedos, buscó entre sus cosas cualquier objeto que pudiera satisfacerlo y se decía a sí mismo que trataría de olvidar el episodio tan pronto acabara. Lloraba entre gemidos y a veces gritaba y soltaba maldiciones, dormía algunas horas y de despertaba entre palpitaciones y dolores.
Escuchó de boca de algunos compañeros suyos que ya habían pasado el celo que era algo extraño pero placentero. Algo que te nublaba la mente y soltaba en ti la personalidad que traía oculta, el deseo y la excitación de sentirte deseado y hacer que los demás lo supieran.
Lovino no sabía que mierda tenían los chicos omegas en su cabeza, pero para él, todo el proceso le estaba resultado una tortura inmensa.
Claro, había sentido mucho placer cuando se consolaba a sí mismo con sus dedos, pero entre más intentaba parar y saciar su deseo más doloroso se volvía porque la necesidad no tenía fin.
Su martirio acabó al quinto día y cuando se despertó sin dolor ni ansiedad, comenzó a gritar por su mamá como cuando tenía seis años y había tenido una pesadilla. Lucia rompió la puerta con un hacha y Felicia entró corriendo hasta su hijo, le pidió perdón por dejarlo solo, le prometió que los próximos celos serian mejores y más tranquilos y que estaba orgullosa de él. Lo más importante, que lo amaba muchísimo.
Sn embargo la escena por sí sola le había mermado a pobre Omega y desde entonces, cada que llegaba la fecha comenzaba a llorar porque se sentía solo. Al menos Feliciano tenía el consuelo de que pronto tendría a su Alfa para satisfacerlo.
Cuando Lovino cumplió quince ya era un Omega hecho y derecho, tenía una belleza ambigua algo ruda que atraía a las Alfas, porque con el pasar de los años el estereotipo del Omega débil les parecía poco atractivo. Lovino tuvo algunos pretendientes que lo cortejaba por un tiempo, pero en cuanto se enojaba ese olor a terror se esparcía y hacia que nadie se le quisiera acercar. Visitó a varios médicos porque creían que tenía algo malo, alguna hormona, lo que fuera para justificar el aroma tan penetrante. Todos los médicos le dijeron que era parte de su carácter y que se debía manejar con especialistas.
Lovino se negó a ir a un psiquiatra o a tomar alguna porquería. La única porquería que se tomaría sería la famosa pastilla rosa que hacía que el celo se inhibiera.
Para Feliciano, el celo no fue tan doloroso porque Felicia se lo había explicado con peras y manzanas, le preparó un lindo nido y cuando el día llegó tuvo un extenso repertorio para saciar sus deseos, lo que él no tuvo en su primera vez. Y su sorpresa fue mayor porque al fin la casa a lado de la suya estaba finalizada. Monike y Ludwig volverían de Alemania y seguramente su siguiente celo no lo pasaría solo. Arribaron por la noche y Lovino casi vomitó ante la escena porque el amor se respiraba en el aire.
No, era enserio. Se podía oler el penetrante y dulzón hedor que Feliciano comenzó a destilar por los poros y el fuertísimo hedor que Ludwig como Alfa. Y ahora sí, Lovino le temió a Alfa porque era altísimo, posiblemente rebasara el metro ochenta, sus hombros eran fuertes y anchos, tenía músculos marcados, un rostro duro y cuadrado con un mentón prominente, una voz ronca y demandante que incluso a él lo hizo sentir inferior.
Seguramente sería un gran proveedor y un buen amante.
Feliciano casi se derrite.
Su hermanito por otro lado era el prototipo genérico de Omega masculino perfecto. Medía cerca del uno setenta, tenía caderas redondas que se curveaban en la base de su espalda, rostro fino y puntiagudo, un timbre de voz suave y una respuesta innata a su Alfa, porque sus olores se mezclaban tan perfectamente que uno podría garantizar que la naturaleza era sabia y que estaban hechos el uno para el otro. Maldición.
Y allí estaba él, sentado en la mesa junto a su mamá y de frente a Ludwig. Monike contaba cómo serían las cosas de ahora en delante y que estaba contenta por la decoración de su nueva casa. ¡Oh porque claro! había llegado el mejor momento de presumir a Feliciano. Todo lo que estaba en la mesa, lo había preparado él. Incluso alardeó de haber matado él solo a la gallina. Decoró la casa de su suegra, arregló el jardín y admitió con algo de pena que el nido ya estaba listo para cuando su celo llegara.
Lovino se armó de valor para no vomitar.
El día siguiente fue la humillación pública. Feliciano y Ludwig se paseaban por la ciudad, contoneándose y gritando al mundo sobre lo muy enamorados que estaban… en realidad solo era Feliciano, el alemán siempre había sido muy reservado, pero su sola presencia imponía mucho. De hecho ambos olores opacaban el hedor de Lovino.
El celo de Feliciano se había adelantado un par de semanas y ahora seguramente estarían copulando como conejos, día y noche, día y noche. Lovino se limitó a encerrarse en su habitación porque el aroma le llegaba a pesar de estar en la casa de al lado a muchos metros de distancia. Se sentía mal, se sentía terrible y por sobretodo, se sentía solo. Sacó de la retícula metálica una pequeña pastilla rosa pálido y se la tomó. El celo nunca sería un problema para él nunca más.
No sabía qué clase de súper poder tenía el alemán pero su hermano quedó en cinta a la primera y las dos familias no hicieron otra cosa que celebrar porque "por fin" (Lucia no tenía la idea del daño que estaba causando al usar esa palabra) venía un heredero. Celebraron brindando con vino y con una gran cena. Feliciano lucia extrañamente radiante y su aroma ahora era más pacífico. Como para que los demás le tuvieran más cuidado. Como para que Lovino no se sintiera tan miserable.
Se casaron a las pocas semanas porque Monike quería que el niño (o niña) llegara dentro del matrimonio bajo los papeles ya firmados. Fue algo sencillo y familiar. A cada paso que Feliciano caminaba al altar con su traje blanco y azul algo se iba fragmentado en Lovino, sentado en las bancas de madera con un traje negro poco usual en un Omega.
Por desgracia el primer bebé no se logró, Feliciano aún era muy joven y el cuerpo de los Omegas masculinos tiene más dificultades al concebir en los primeros tres años desde que el celo llegaba. Lovino se sentía un poco culpable porque había deseado que ese bebé no se diera para no tener que justificar más su soledad ni esas ganas terribles que tenía de hundirse en la bañera y no volver a salir.
A sus dieciocho años Lovino perdió toda la esperanza.
Abrió otra caja de pastillas y las miró con cierto temor. No lo quería admitir, pero estaba desesperado por conseguir marido.
Notas—Yo les digo que en el próximo comienza la narración interesante, i mean, los diálogos y toda la cosa, y saldrá Antonio. Estaré un poco ocupada la próxima semana en algunas cosas de costura y no creo tener mucho tiempo para editar y completar el siguiente, por lo que les doy la fecha tentativa de viernes para la actualización. Random sigue normal porque ya tengo dos capítulos en lista de espera para publicar.
¡Y no me queda otra cosa que agradecerles mucho el apoyo y la atención para con el fic! Esto servirá para practicar y poder traerles otros bonitos fics.
¡Un saludo y muchas gracias!
