Con el pelo húmedo, con apenas algo de rubor y dándose tirones y ajustes varios a la ropa hasta antes de abrir la puerta del gran salón comedor del Asian Astoria, Chun Li hizo su aparición en la cena de camaradería. Tras ella, Ryu. El aperitivo y la entrada habían recién terminado.
Nada más elegante que llegar a la hora del plato principal.
Charlie se sintió como quien pasa una vergüenza a cargo de dos niñatos desobedientes. Una mezcla entre rabia y querer que se lo trague la tierra.
- Por aquí - dijo una camarera, apareciendo en frente de Ryu y Chun Li. Ambos respondieron al unísono.
- Gracias.
- Gracias.
Chun Li fue sentada a la derecha de Charlie. A su vez, Ryu fue puesto a la derecha de la peleadora China. La mesa era ovalada, extensa, y estaba llena de cristalería y utensilios finísimos.
- ESPERO que tengan una excelente disculpa para este desastrozo bochorno - susurró el militar a Chun Li
- El tráfico nos imp-
- El tráfico NADA... el vehículo que les dejé afuera del hotel transitaría por una vía alternativa - la interrumpió Charlie.
Ryu estaba con la cabeza gacha, sonrojado.
- ¿Quiere algo de vino para entrar en calor, joven? Se le ve preocupado. Relájese. Esto es una cena de camaradería - le dijo una voz que se esforzaba en parecer elegante.
Ryu volteó la cabeza a la derecha. En su vergüenza, no se dió cuenta a quién tenía al lado.
- ¡Ken!
El rubio sostenía una botella inclinándola hacia el vaso de Ryu.
- Hoy no te me puedes negar - pidió Ken, vertiendo algo de licor para que Ryu bebiera.
- Te dejo de ver unos meses y apareces aquí sirviéndome vino.
- ¿No te alegras de verme?
- Claro que sí... Lo siento, Ken. Hehe, ¿cómo estás, hermano?
- Listo para pelear. Pero antes, ¡listo para devorar!
Varias camareras sirvieron el plato principal de la cena.
- Al parecer a nadie le importó que llegáramos tarde. No gracias, no se moleste, directo al plato principal está bien - comentó el japonés a Ken, y luego respondió algo que le preguntó la camarera.
- Ha llegado mucha gente atrasada. Ustedes no fueron los únicos. Eso sí, si fueron los últimos. heheh - respondió Ken.
- ¿Cómo está Eliza?
- Super. Te mandó saludos.
Luego de un par de minutos de relajo, Ryu pudo por fin sentirse cómodo, incluso rió. Charlie se olvidó del bochorno y habló con algunos de los importantes asistentes a la cena, sobre estrategias y planes militares.
- Oye, oye, tú y la chica que está a tu derecha llegaron así con el pelo mojado. ¿Qué onda, se ducharon juntos? - comentó Ken, riendo.
- ¿Como crees... ?- respondió Ryu, sonrojado.
- Acompáñame.
- ¿Qué?
- Acompáñame, digo... vamos.
Ken tomó a Ryu del brazo y lo llevó hasta la azotea del edificio.
- ¿Para qué me trajiste aquí? - preguntó Ryu, cuando llegaron arriba.
- Dame la mejor Tatsumaki Senpuukyaku de tu vida.
- ¿Qué?
- Sólo hazlo. Dale. Vamos.
El japonés, tras pensar un momento, decidió hacer lo que le pedía su compañero. Se veía bastante serio. Quizás el rubio había descubierto un bloqueo especial o un Alpha Counter mejorado.
Parece que iba a ser molesto ejecutar la patada con traje.
- ¡TATSUMAKI SENPUUKYAAAAAAAAAAAAAGGHHHHHH...!
- ¡SÍIIIII! ¡LO SABÍA! - celebró Ken, luego de ver que su amigo se pegaba flor de costalazo en el suelo, en lo que, al parecer, era un tirón y/o molestia muscular al efectuar la patada giratoria.
- ¿Qué pasa...? - se preguntó Ryu, de rodillas en el frío piso de la azotea, sobándose la parte interna de los muslos.
- Pasa, mi querido camarada, que acabas de peder la virginidad ¡Y NO ME LO QUERÍAS CONTAR!
- ¿¡Pero cómo lo sabes!
- Sabía que si forzabas los músculos de tus piernas ibas a sufrir algún tirón... coño pero es que era evidente, tu y esa chica, llegando tarde a la cena, los dos con el pelo mojado...
-¡Y ME TRAES A LA AZOTEA SÓLO PARA ESO! - gritó Ryu, con una chistosa cara de enojado - ¡SHINKUU... HADOUKEN!
- No, no Ryu, calmado, calmado... noooo ¡jajaja! - gimoteaba Ken, riéndose, mientras esquivaba la onda de energía y se estrepitaba escaleras abajo, de vuelta a la cena...
Más tranquilos ambos, mientras bajaban por el ascensor, Ken preguntó :
- ¿Cómo fue?
- Rápido y extraño. Gouken-sensei decía que las mujeres pueden hacer que me desvíe de la senda del guerrero, y que era mejor evitarlas... Aunque no era negativo que forjara, con fines procreativos, un legado o una familia.
- ¿Me ves preocupado? ¡Claro que no! Ryu, tener una chica es lo mejor del mundo. Tener una familia es quizás mejor.
- ¿Por qué?
- Te da algo por lo cual luchar.
El oriental reflexionó unos momentos.
- Nunca lo había visto desde esa perspectiva.
- ¿Lo ves, Ryu? No es nada malo. Pero, volviendo al tema que nos convoca, hehe, cuéntame... Me imagino que fue ella la que te buscó, ¿cierto?
- Sí, me estaba desvistiendo en el baño de la habitación del hotel, y...
FLASHBACK :
Ryu y Chun Li estaban en el baño. En ropa interior.
- Siento haber sido tan pesada - dijo Chun Li.
- ¿No puedes esperar a que me vista para decirme eso?
La chica cerró la puerta del baño tras de sí. Llevaba puestas unas finas piezas de lencería de color rosado.
Lentamente, ella dió unos pasos hacia el peleador. Lo abrazó.
- De veras quiero disculparme.
- Nnng,.. nnnggghh - Ryu tuvo una erección espontánea. Y no lo culpen, queridos lectores.
- ¿Qué tenemos aquí...? - dijo la china, notando el bulto que hacía estirarse al boxer.
- Nueve son las formas de chi que se deben saber y practicar para ejecutar el Hadou... - recitaba Ryu en voz baja y mirando hacia un lado, como le había sugerido el maestro Gouken para estas situaciones.
Pero era tarde. Chun Li, aún abrazándolo con su femenino pero fuerte brazo izquierdo, masajeaba con la diestra el miembro del joven, en busca de alguna reacción húmeda. Y la encontró. Una humedad tibia. Pero la tela elástica del boxer constituía un muro para su lujurioso tacto. Deslizando su mano derecha bajo la ropa interior del Street Fighter, satisfizo su inquietud palpando directamente la intimidad del muchacho... Era una piel tibia, rugosa pero suave a la vez. Latía. Era evidente que era un miembro virgen, libre de cualquier placer anterior. Eso la excitó hasta mojarse.
- Vamos a la camita - invitó Chun Li en voz baja.
Le daba lo mismo lo que pensara de ella. Se sentía caliente y no iría a la cena de camaradería sin antes gozar de un buen polvo con aquel pene virgen que se había encontrado en el baño.
- Tenemos que irnos... - tartmudeó Ryu.
- 10 minutitos, 10 minutitos - pidió Chun Li, mientras se metía a la cama con Ryu.
La chica olió su mano, húmeda del fluído del peleador. Era un aroma cálido y tan íntimo que pensó que se desvanecería luego de una cópula.
- ¿Eres virgen, cierto? - preguntó ella.
- Sí...
- Mmm, rico... - murmuró la asiática, bajo las sábanas, acercando su boca hacia la intimidad de Ryu, que estaba quieto y con los ojos cerrados.
Chun Li olió directamente la parte superior del miembro de Ryu. Definitivamente era un aroma salvaje, desconocido, privado, que probablemente solo ella sentiría. Al desplazar aquel grueso órgano dentro de su boca, no sólo notó una pieza de carne rígida, sino que también percibió como su lengua abría su abanico de posibilidades generando chorros de corriente e impulsos por todo su cuerpo.
Sintió que podía tener un orgasmo tan sólo practicándole sexo oral al joven. Él, en tanto, sucumbió a la tentación y se dejó tocar.
Luego de un par de minutos de labor, Chun Li acercó su cara hacia la de Ryu. Con una mirada profunda, ebria de calentura, susurró :
- Hagamos algo antes de irnos, ¿ya?...
Acto seguido, la mujer se sentó sobre Ryu, y describiendo órbitas circulares con las caderas, se encajó, bajando lentamente, para que el miembro de Ryu se acostumbrara a la prisión íntima.
- Gocemos rápido que nos tenemos que ir, ¿ya? - advirtió Chun Li, con un extrañamente amistoso tono.
Ryu lo estaba disfrutando. Colocó sus grandes manos en la cintura de la china.
- Eso es... - felicitó ella, quien, cerrando los ojos, se entregó al placer. Gimiendo como loca, embistió el fornido cuerpo del japonés con fuerza, esperando llenarse de su inocencia, de su olor y de sus fluídos.
Luego ella quiso enseñarle : lo hizo ponerse arriba.
- Ahora, embísteme.
Con unos infantiles movimientos, Ryu trató de hacerle el amor.
- Jeje... lindo... - sonrió Chun Li, al ver como el hombre se esforzaba... aunque no lo hacía mal.
Estuvieron un par de minutos así. Pero ya tenían que venirse. Venirse a la cena, digo xP
Chun Li miró el calendario que había en el velador. Cuadró el día con su ciclo... estaba en un día no fértil. Además, siempre tenía a la mano en su cartera algunos anticonceptivos de emergencia y otras pastillas. Sí, claro que sí, ¿por qué no? Ella podía permitirse (y permitirle) el lujo de...
- Vente adentro si quieres...
Ryu tragó saliva. Hasta ese día era virgen, pero tampoco era un tonto. Sabía que aquello era peligroso.
- ¿ Y si...?
- Tranquilo, hoy puedo. Dale.
Ryu aún embestía a la china, que se había tenido dos orgasmos ya. Pero se los guardó, disfrutándolos con los ojos muy cerrados.
Acelerando el ritmo, Ryu se dispuso a...
- ¡Espera...! - dijo Chun Li, arrepintiéndose en último momento. Hizo a Ryu a un lado, y lo masturbó ferozmente.
- ¿Qu- qué pasa...?
- Quiero ver cuánto sale. ¿Nunca has eyaculado...? - preguntó la asiática, con los ojos brillando de lujuria.
- Nun.. nunca.. - gemía gravemente Ryu.
¡Splat! El líquido mojó el rostro de la chica.
- Guau, guau, guau, guau... - dijo ella, sonriendo, efectuando unos suaves movimientos con su mano en el grueso miembro, para que el placer del tremendo orgasmo que debía estar sintiendo Ryu en aquellos momentos, se expandiese lo más posible - Pero ni siquiera me tocaste un pecho o el culo.
- Lo siento - respondió Ryu, un tanto preocupado.
- Si hacemos esto de nuevo... no te contengas. Puedes satisfacer toda tu curiosidad conmigo. Tócame. Recórreme. Me gustaría que me... manosearas - confesó ella, mientras con una toallita desechable se limpiaba la cara - Ahora, vamos, a la ducha.
- Pero si yo ya...
- Será como una travesura... ¡vamos!
Y se ducharon juntos. Rieron mucho, y aunque hicieron todo deprisa, disfrutaron el momento.
- ¿Van a iniciar algo?
- No hemos hablado de eso - le conestó Ryu a Ken, mientras probaban el delicioso postre.
- Oye, hay algo que me inquieta.
- ¿Qué cosa?
- La niña de al frente te ha estado mirando con cara de pena toda la cena. ¿La conoces?
Ryu alzó la vista y vió a una muchacha con algo de melena. Parecía el corte de una peleadora. Vestía algo que a decir verdad no le venía mucho, ya que sus músculos contrastaban con el femenino detalle de un vestido de gala azul oscuro.
- Ni siquiera me has saludado - dijo ella, cuchareando el postre, con una graciosa cara de tristeza e infantiles pucheros.
Los eternos estudiantes del método pacífico del AnsastuKen gritaron al unísono al reconocer finalmente a la joven peleadora.
- ¡SAKURA!
¿Qué pasará?
Comenten!
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