Han pasado unas cuantas horas desde que la Isla Ángel comenzó su descenso. La gente de la región Miraida no duerme, pues hay reportajes en tiempo real. Se esperan pequeñas tormentas e inundaciones, por eso, hay cientos de mobianos en las costas del continente, esperando parar el agua. Hace solo unos minutos que la isla cayó sobre el océano.
—¿De verdad tienen el poder para frenar olas tan grandes?
—¿Vas a dejar que cualquier cosa te sorprenda, Arkezz? ¿Qué hay de lo que puedes hacer tú?
—Lo sé, pero… igual es impresionante.
La alarma de tsunami suena por toda la ciudad. Aquellos a los que llaman Seres Acuáticos están listos. Cámaras que transmiten en vivo desde todos los ángulos posibles muestran cómo aquellos mobianos se sumergen al océano con la facilidad de cualquier animal semiacuático, a pesar de no serlo en su mayoría.
Se aproximan grandes y violentas olas. En viento comenzó a fortalecerse hace minutos, tanto, que muchos han optado por abandonar el lugar, con excepción de periodistas y visibles agentes de alguna especie de organización. Sus uniformes llevan una EE en el hombro izquierdo.
Tan pronto como las gigantescas olas llegan a la orilla, se ve el perfecto control sobre el agua que pueden tener todos estos héroes en conjunto. Concentran todo en una colosal pared líquida, a gran velocidad, va creciendo hasta pronto superar la altura y grosor de un edificio, y no parece estar por detenerse, sin mencionar que es tan largo como toda la costa y más.
Miraida besa el océano solo en las zonas sur y oeste. Los Seres Acuáticos están en su territorio, pero deberán aguantar hasta que el potencial tsunami termine, lo cual puede tardar horas. Arkezz y Michael lo ven desde su cuarto de hotel, no es necesario encender el televisor. El muro de agua ha llegado tan alto, que ha tapado la luna del cielo. Todo sería oscuridad de no ser por el brillo de la energía de decenas de Seres Acuáticos controlándolo todo.
Ambos observan en silencio, con asombro, es la primera vez que pueden presenciar un espectáculo como este. El ambiente es interrumpido por un inesperado mensaje. Arkezz busca su teléfono en su cama. Se trata de un aparato diferente; dos pequeñas bases que se separan para crear una pantalla táctil. Es mucho más compacto, pero caro y difícil de conseguir. Por supuesto, Michael tiene uno parecido.
—Michael, ¿le diste mi número a alguien?
—Claro que no, ¿por qué?
—Creo que esto te podría interesar.
La búsqueda esmeralda
El tigre, las aves, el dingo y un mapache
La noche ha pasado. Hay marea alta, pero ni una sola gota de agua salada entró a la ciudad. Lo mismo pasó en las demás ciudades. Todos los héroes fueron recompensados, pero no existe forma de hacer que recuperen sus fuerzas, por lo que fue normal ver cómo algunos salían del agua solo para desmayarse; de cualquier forma, todos fueron tratados al momento por el Equipo Especial y otras autoridades presentes.
A mediodía, Arkezz y Michael caminan por las calles de la ciudad Silversoun, guiados por un mapa y GPS desde el teléfono del mapache.
—¿Seguro que esto es buena idea, Arkezz?
—Solo iremos a echar un vistazo.
—Te conozco, seguro intentarás involucrarte en algo. Arkezz, tengo un mal presentimiento, ya sabes cómo son muchos Seres Especiales. Hay de dos tipos, los cobardes que solo pelean con reglas, y los que se creen que pueden ser héroes. Y creo que eres del segundo.
—Ah, vamos, Michael, solo venimos por el torneo, ¿no? Es la oportunidad perfecta para conocer a los mejores en persona.
—Sí, supongo.
Llegan al lugar, uno de los gimnasios de Silversoun. Es parecido a un pequeño estadio techado. Al entrar, ven a un grupo de mobianos reunidos en una sección de las gradas. Estos lugares están abiertos al público, y pueden ser utilizados por cualquiera. Los gimnasios son, por lo general, usados para presentar enfrentamientos amistosos entre dos o más mobianos y para entrenar. El campo de batalla es muy largo y ancho, hay pantallas apagadas por lo alto y largo de todo el lugar. Los chicos se unen al grupo que parece esperar algo.
Hay variedad aquí: mamíferos, aves, reptiles; entre ellos: felinos, camaleones, roedores, caninos, aves de caza. Pocos entablan conversación, algunos por ser conocidos, otros por ser sociales, pero la mayoría permanece en silencio. Al final, un trío se levanta y alza la voz, viendo el buen número de mobianos que lograron reunir.
—Gracias a todos por reunirse —habló con una voz poco convincente—, espero no haberlos importunado, este…
Al ver la gran cantidad de poderosos combatientes frente a él, le es imposible hablar sin congelarse por instantes. Todos lo miran, algunos pacientes, otros un tanto ansiosos.
—Esto… Como sabrán, la Isla Ángel cayó apenas esta noche. El Equipo Especial ya se encuentra en camino al lugar, pero… esto…
Algunos comienzan a impacientarse. La mayoría seguro ya saben a dónde se dirige este asunto. El sujeto se congela, pero uno de sus compañeros toma la palabra.
—La Isla Ángel no había caído desde la guerra especial, así que tenemos razones para creer que se trata de algo extraordinario, algo con lo que quizá el Equipo Especial no pueda tratar solo.
—¿Algo que el Equipo Especial no pueda enfrentar? —preguntó Arkezz.
—Aunque son la unidad de élite más grande de Mobius, se creó después de la última ocasión que la isla cayó, por lo que quizá no tengan experiencia en el asunto. Además, la mayoría de ellos son Seres de Mobius, es decir, mobianos sin poderes.
—Lo sé, Michael, pero el Equipo Especial no es cualquier cosa, aun así.
—Creemos que un poder mayor a lo que hemos visto en los pasados siglos fue lo que causó la caída de la isla. El Equipo Especial necesitará más ayuda que nunca. Es por eso que los hemos llamado, son los mejores peleadores de todo Mobius, los mejores de entre cientos de mobianos que entraron al torneo.
—Ya era tiempo de que lo dijeran. ¡Me apunto! —habló un peleador entusiasmado.
—¡Me niego! ¿Por qué deberíamos ayudarlos? El Equipo Especial tiene a los mobianos mejor preparados para todo. No me parece que necesiten ayuda.
—¡La caída de la isla es un evento sin precedentes en nuestra época! No sabemos si realmente podrán —habló uno de los tres de abajo.
—El Equipo Especial no es solo el escuadrón de Miraida. Las sedes de todo Mobius están tratando este caso. Por lo menos, creo que sí superan al enemigo en número. No nos necesitan.
—¿Qué tal si se trata de Esmeralda Negra?
—No lo creo, ni siquiera sabemos si esa secta de verdad existe.
—Nadie había hecho caer la isla en siglos, quizá este sea un enemigo muy poderoso, suponiendo que solo sea uno.
—El Equipo Especial ya se ha encargado de amenazas mundiales, esta vez no será diferente.
—Oigan, nuestros poderes nos fueron dados para algo, creo que deberíamos ayudar.
—Ellos no aceptarán ayuda de un montón de peleadores amateurs, sin importar que seamos Seres Especiales.
Durante varios minutos, innumerables opiniones se disparan entre dos bandos. Solo algunos se quedan callados, entre ellos, Arkezz y Michael.
—Creo que será mejor que nos vayamos.
—No, espera, quisiera ver en qué termina esto.
—Ni creas que te dejaré meterte en problemas.
—¡Oigan! —alguien pegó un enorme grito— Vayamos o no, el torneo se suspenderá hasta que la maldita isla esté en el espacio de nuevo. Yo digo que aprovechemos la oportunidad para tener una pequeña aventura.
Todos se quedan callados, unos pocos parecen estar en desacuerdo, pero esto parece gustarle a la mayoría.
—Es cierto, yo vine hasta aquí por un poco de acción y por Caos que la tendré.
—No sería la primera vez que el Equipo Especial recibe ayuda sin pedirla.
—Si ese es el caso, yo me apunto también.
—¿Están bromeando? No pienso hacer el trabajo de esos sujetos, esto es una pérdida de tiempo.
Unos cuantos deciden abandonar el gimnasio, siguiendo al que dijo lo anterior. Aun así, queda una buena cantidad de mobianos.
—Arkezz…
—Oye, ¿sabes? Pienso igual.
—¡¿Qué?!
—Solo… solo piénsalo un poco, no haremos gran cosa hasta que el torneo inicie, todos ellos usarán esto como entrenamiento. Deberíamos hacer igual.
—Pero… Está bien, tienes un buen punto ahí. Pero si la situación se pone demasiado peligrosa, nos retiramos.
—Claro…
—Bien. Gracias a todos por quedarse. Les diré lo que haremos. No sé si ya lo sabrán, pero hay reportes de todo Mobius que dicen haber visto luces volar por el cielo, creemos que se trata de las esmeraldas caos. Están esparcidas por todo el planeta, así que nos dividiremos en 8 equipos, cada uno irá en búsqueda de una de las esmeraldas, el octavo equipo irá directo a la Isla Ángel.
Se escuchan murmureos de cada rincón. Abajo, alguien ya se encuentra formando los equipos con una tableta, similar a los teléfonos de Arkezz y Michael, pero más grande.
—Mi compañera ya está formando los equipos basándose en sus habilidades. Les asignaremos una esmeralda dependiendo de sus fortalezas y debilidades. La cuestión es… ¿quién se animará a ir a la isla?
El ruido es poco, parece que nadie quiere hacerlo, aunque a algunos se les nota en el rostro un sentimiento de culpa, a otros de miedo.
—Bien, los equipos están formados, por favor, todos suban a las gradas de arriba. Los iremos llamando de uno por uno. El primer equipo se sentará frente a nosotros, el segundo en las gradas arriba de ellos, y así sucesivamente. Después discutiremos qué equipo irá a la isla y asignaremos las esmeraldas.
Todos obedecen, y un aproximado de 30 o pocos más peleadores esperan ansiosos, entre ellos, Arkezz. Algunos de ellos vienen acompañados también, mobianos como Michael no son considerados peleadores, por lo que no son mencionados o contados.
Poco a poco, todos son llamados hasta formar los primeros dos equipos, luego el tercero, y el cuarto.
—Bien, en el quinto equipo estarán: Tairo Koseki.
Un tigre se levanta. Alto en comparación a la mayoría de mamíferos, con 1.5 metros de estatura. Sin embargo, lo que le da presencia es su notable musculatura, y el abundante pelaje en su cabeza. El color del mismo es de un azul marino y las obligatorias franjas negras que todo miembro de su especie debe tener. Sus ojos son de un azul similar, pero con un brillo notable. Viste sin mangas, con una playera blanca y un delgado chaleco.
El prominente mobiano toma asiento en las gradas.
—Ketsi Biumi.
Del grupo, una bella ave se levanta. Se trata de una quetzal, es fácil distinguir su especie por el pequeño pico y el largo plumaje en su cola, de un brillante azul y verde en todo su cuerpo. Su altura es de poco más de un metro. Sus ojos son celestes, pero el iris pareciera tener una consistencia extraña, casi como si fuera líquida. De su vestimenta no hay mucho qué destacar, excepto la ausencia de guantes que, al dejar las alas desnudas, demuestra un plumaje más abundante en comparación a otras aves, demostrando que puede volar.
—Raikasai Kidokatsu.
Otra ave se levanta, un águila, esta vez un chico. Un poco más alto, con 1.4 metros. Un plumaje rojo con decoloraciones que llegan hasta el negro en algunas zonas, como sus alas, las cuales también lleva al descubierto. Su pico es grande y fuerte, pero lo opacan sus ojos; una mirada firme, pero intrépida, donde destaca el color del iris, de un rojo cuyo brillo parece energía viva.
Los tres están sentados en las gradas, se saludan de una manera cortés, pues trabajarán juntos en esta aventura. Desde el ya, se ve que Ketsi será la más sociable del equipo. Pero falta un integrante aún, o… son dos.
—Eh, oigan, ¿este es su nombre? ¿En serio? Oh, es un autonombre, un seudónimo, ah, ah, claro. ¿La gente aún hace eso?
—Algunos.
—Bien, entonces: Arkezz.
Tanto el dingo como su compañero parecen un poco molestos y avergonzados por el tema del nombre, pero no tardan en levantarse y unirse al resto.
—Ustedes serán el equipo cinco. Bien, ahora —seguirá nombrando al resto…
—Un gusto conocerte también —habló la quetzal—, entonces, ¿ya saben si quieren ir a la isla?
—¿A ti te gustaría ir? —cuestionó el águila, con una voz desafiante, algo irritable.
—Eh… Buen punto, la verdad me asusta un poco la idea.
—Si no estamos todos seguros, lo mejor será que vayamos por una de las esmeraldas, como el resto —habló ahora el tigre, con una voz un poco más madura, quizá sea el mayor del grupo.
—Yo no iré a ese lugar, no ahora. Que el equipo más fuerte se encargue de eso, estoy bien apoyando solo con una esmeralda —concluyó Raikasai.
—Sí, creo que será lo mejor.
—Es un poco decepcionante, ¿no creen que sería bueno tomar el reto?
—¿De qué hablas, tigre?
—Los equipos que busquen las esmeraldas solo harán eso, una búsqueda. El equipo que vaya a la isla tendrá que enfrentar a un poderoso enemigo, es seguro. ¿No te interesa poner a prueba tu fuerza? Después de todo, para eso hemos venido.
—Mmm… Si lo pones de ese modo, suena más interesante. No me gustaría dejarle esa gloria a alguien más.
—No, no, no, ¿bromean? Son enemigos muy poderosos, hicieron caer la isla. Además, no sabemos cuántos son.
—Hm, bueno. Ey, ¿tú qué opinas? "Arkezz" —preguntó el tigre, al ver que el blanco es el único que no habla.
—Eh, yo…
—Estamos bien solo buscando esmeraldas, no tenemos por qué arriesgarnos tanto —habló el mapache en su lugar.
—Claro, ¿y bien? ¿Qué opinas tú, Arkezz?
—¡Oye!
—Pues… quiero saber quién hizo caer la isla, pero, no sabemos si tenemos la fuerza la enfrentarlo. Si los equidnas no pudieron, ¿cómo sabemos que nosotros lo haremos?
Eso desanima de inmediato a Tairo y a Raikasai. Al notarlo, Arkezz no puede evitar sentirse culpable.
—Pero, pero, vamos, chicos. Ayudar a recuperar las esmeraldas también será emocionante, y nadie podrá decir que no ayudamos.
—Claro, si el Equipo Especial no las encuentra primero —agregó el águila, con todo el desprecio y negatividad posibles.
—Eh… Cierto.
No se habla más, en pocos minutos, los equipos están completos. Por supuesto, los tres que llamaron a reunir a todos también se integraron a uno. Solo falta decidir un par de cosas, entre ellas:
—Bien, ¿algún equipo se hará voluntario para ir a la isla?
Todos guardan silencio, voltean a ver a los demás, nadie parece decidirse.
—Eh…
—Arkezz, no. No tenemos por qué ir.
—Pero…
—Será muy peligroso, tú mismo lo dijiste.
—Lo sé, pero…
—¿Nadie se hará voluntario? Eh… cielos, ¿qué haré?
—Haremos el viaje, encontraremos la esmeralda, y volveremos a centrarnos solo en el torneo, a eso vinimos.
—Michael, esta es una oportunidad que no se repetirá. Quisiera hacer lo mismo que Tairo y Raikasai, ponerme a prueba.
Por supuesto, los tres miembros de su equipo escuchan los susurros de Arkezz y Michael, aunque solo Ketsi parece algo nerviosa al respecto.
—¿Ponerte a prueba? Lo harás en el torneo.
—Esto es real, Michael, no solo una competencia.
—Bueno, si nadie se hará voluntario, supongo que…
—¡Ah! Esto…
—¡Nosotros iremos! —alzó la voz un mobiano detrás de Arkezz, del sexto equipo.
—Ya me lo imaginaba, por un momento pensé que no se levantarían.
Todos voltean a verlos. Todos se ven fuertes, sin miedo, hasta intimidantes en cierta medida. Uno pensaría que se trata de los más fuertes aquí, los favoritos a ganar el torneo.
—Nosotros iremos a la isla, veremos qué podemos hacer. No hemos entrenado toda la vida solo para competir, ¿cierto?
—Bien, el resto de los equipos viajará a alguna parte de Mobius para buscar una de las esmeraldas. Sabemos que por lo menos un miembro de cada equipo tiene la habilidad de sentir y detectar energía, le enviaremos las coordenadas de su respectiva esmeralda a esa persona dentro de un par de horas. Eso es todo por ahora, en verdad les agradecemos su colaboración. Bien, crearemos un chat grupal para poder estar en comunicación todo el tiempo. Suerte a todos.
Todos se levantan, pero nadie parece estar por marcharse, cada equipo se agrupa en un lugar distinto para discutir. Antes de cualquier cosa, el mapache le da un golpe en el hombro a su compañero.
—Oye…
—Eso estuvo cerca, por un momento pensé que de verdad nos enviarías ahí.
—Hubiera sido una aventura interesante.
—De cualquier forma, viajaremos a algún lugar. ¿Ves a esos tipos? Seguro son mejor para encargarse del problema de la isla, se nota que los juntaron con esa intención. Cada equipo fue reunido con algo en mente, ya saben a dónde mandarnos a todos, solo esperan encontrar el lugar donde cayó la esmeralda, no lo saben, por eso nos harán esperar "un par de horas".
—¿Cómo dedujo todo eso? —preguntó Ketsi, impresionada.
—Él es mi compañero, Michael, Michael Arakatsu. Siempre se fija en todos los detalles.
—Si dices que ya saben a dónde nos enviarán —intervino Tairo—, entonces ¿qué lugar crees que nos toque?
—Y ¿por qué nos juntaron a nosotros, exactamente?
—Quién sabe, depende. ¿Todos son Seres Especiales?
—Por supuesto, soy un Ser Eléctrico —habló el tigre, demostrando a la vez que el brillo en sus ojos se debe a la corriente eléctrica que fluye a través de su cuerpo.
—Yo soy un Ser Acuático —dijo la quetzal, explicando también la forma de sus ojos.
—Yo un Ser de Fuego —terminó el águila, no sin antes agregar— y no puedo creer que me emparejaran con un acuático, ¿estás seguro que lo hicieron a propósito y no al azar?
—¡Oye! ¿Tienes algún problema conmigo? ¿Temes que te moje, acaso? —gritó en un tono molesto, pero queriendo burlarse también.
—Ya veo, tres elementales y un eterno. Mmm… definitivamente no nos juntaron pensando en tener un equipo equilibrado para pelear, imagino que solo buscan que sus habilidades les ayuden a sortear obstáculos.
—Espera, ¿mencionaste que somos tres elementales y un eterno? —interrumpió Tairo, sorprendido.
—Ah, cierto —habló el dingo—, soy un Ser Lumínico.
Esto impresiona a los tres, de diferente manera. Tairo se ve intrigado, Ketsi emocionada, y Raikasai parece más bien molesto.
—¡Increíble! De entre todos, ¡me tocó hacer equipo con un Ser Lumínico!
—Vamos, no es para tanto…
—Eso dices, pero, ¿sabes cuántos de tu clase hay?
—Sí, me lo dicen todo el tiempo. Pero, vamos, chicos, soy solo un Ser Especial como ustedes, las clasificaciones son solo una forma en enlistarnos en un sistema.
—Eso dices, Arkezz —interrumpió el mapache—, pero todas esas clasificaciones se crearon por una razón.
—Agh, qué más da si es un Ser Lumínico, solo iremos a buscar una piedra brillante.
—Hablando de la piedra —volvió a tomar la palabra Michael—, creo que la ubicación nos la enviarán a nosotros, Arkezz puede sentir energía a una distancia impresionante. Los llamaremos en cuanto suceda.
—Lo que me faltaba, ahora los perros son los líderes.
—Raikasai, eres muy grosero, cálmate un poco.
—Cierra la boca, ave de agua.
—Cállense los dos. Bien, Arkezz, crearé un chat grupal para ahorrar en llamadas. Después discutiremos dónde encontrarnos, yo puedo conducir hasta el lugar donde nos manden.
—Cómo pensé, también debe haber al menos un mobiano con un buen vehículo en cada equipo. Definitivamente nos juntaron pensando en que pudiéramos llegar a la esmeralda con facilidad.
—Bien, ese es el plan, nos vemos en unas horas.
Arkezz y Tairo chocan los puños. Reaccionando tarde, Ketsi intenta chocarlos también, pero solo los roza. Raikasai y Michael permanecen de brazos cruzados hasta que todos se van por su lado.
De vuelta en el hotel, los chicos comienzan a empacar algunas cosas.
—No puedo creer que de verdad no metieras en esto.
—Vamos, Michael, será una aventura.
—Solo iremos a buscar una esmeralda para dársela al Equipo Especial, vaya aventura.
—Lo estás viendo del modo incorrecto. ¡Se trata de una de las esmeraldas caos! ¡Una esmeralda caos!
—Sí, y olvidas que estaremos viajando con un trío de extraños. Solo espero que esta experiencia termine rápido.
—Siempre has sido muy negativo.
El teléfono de Arkezz suena, las esperadas coordenadas han llegado.
—Ah, maldición.
—¿Qué? ¿Son las coordenadas? ¿Es lejos?
—Son dentro de Miraida, no saldremos de la región.
—¡Ja! ¡Qué bien! Significa que terminaremos más rápido. Reenvíalo al chat del equipo.
—Ah, vamos, yo de verdad quería viajar a otra región —se quejaba mientras reenviaba el mensaje.
Terminan las maletas en pocos minutos, ahora solo queda esperar a que todos estén listos y acuerden verse en un lugar. La posible ubicación de la esmeralda en realidad no es tan cercana como a Michael le gustaría. Mobius siempre ha sido muy similar a la tierra, eso incluye la forma en que se distribuyen los continentes, aunque con claras diferencias.
Miraida es parecida a lo que conocemos como Europa, solo que más extenso en territorio. Debajo, en el mapa, se encuentra la región Sozeniti. Por arriba, y conformada por un territorio pequeño en comparación al resto de regiones, está Bijitsu. A la derecha, está la región Janmori. Más apartado, debajo del enorme continente conjunto, está la región Dezamei, aparentando ser una isla gigante. Pero, como si se tratase de la otra mitad del mundo, está una región alargada, separada de las demás, llegando casi de polo a polo, está región se conoce como Hiddlem. La séptima región está dividida en dos secciones opuestas, se tratan del polo norte y sur de Mobius, a esta región dividida se le llamó Samkori.
Los chicos se encuentran en la costa suroeste de Miraida, y la esmeralda fue detectada justo al otro lado de la región, colindando con Bijitsu y Janmori.
No tardan en ponerse de acuerdo, así que Michael y Arkezz toman sus maletas y salen del hotel.
Los chicos son los primeros en llegar. Están en una plaza pública bastante grande y concurrida. Muchos comerciantes de todo tipo aprovechan los espacios del lugar para instalar sus puestos u ofrecer pequeños espectáculos de música, títeres, entre otras cosas. Pareciera que la isla nunca hubiera caído, pues no se hace mención de eso en ningún lugar, solo en las noticias cortas que se muestran en pantallas enormes colocadas en las paredes de edificios altos y visibles.
Se escucha también el cantar de muchas aves. Hablando de plumas, Ketsi y Raikasai llegan al lugar, ambos con un par de maletas bastante grandes.
—Chicos, ya estaban aquí. ¿Están listos para el viaje?
—Sigo pensando que es una pérdida de tiempo.
—Ketsi, Raikasai, ¿vinieron juntos?
—No, me la encontré en el camino, es insoportable, no para de hablar.
—Oye, ¿por qué eres tan molesto? Solo relájate un poco, ¿quieres?
—Cómo sea, ¿saben si Tairo está por llegar?
—Debería haber llegado antes que nosotros, ¿por qué se retrasó?
De repente, se escucha un auto llamándolos. El vehículo se estaciona de manera agresiva frente a ellos. No tiene neumáticos, se desliza en el aire. Cualquiera que lo viera no lo llamaría auto, no por el hecho de que flota, sino por lo grande que es. Además del asiento del conductor y el copiloto, hay espacio para que seis personas más viajen con toda comodidad, y un espacio bastante amplio para las maletas en la parte de atrás. Tairo baja la ventanilla y los saluda.
—¿Están todos listos?
—¡Tairo! ¡¿Está es tu nave?! —exclamó Michael con emoción.
—¿Qué te parece? Se me hizo un poco tarde expandiendo el espacio. Este bebé nos llevará hasta el otro lado de la región en solo un día de viaje.
—Increíble, desearía poder tener uno de estos.
—Suban sus maletas y vámonos, no hay tiempo que perder, competimos con el Equipo Especial.
Se abre la parte de atrás y suben el equipaje. Michael toma el lugar del copiloto antes que alguien más. Arkezz y Ketsi en el sillón de en medio, mientras que Raikasai toma el asiento largo de atrás para él solo.
—Será un viaje largo, nos detendremos en una estación de servicio fuera de la ciudad para comprar algunas cosas y atender el llamado de la naturaleza. ¿Alguna película que les gus…?
—Esta hermosura es aún más increíble por dentro. ¿Ya viste esto, Arkezz? La radio recibe señal de todo Mobius, el control del clima artificial es fácil de entender y preciso, la pantalla no solo te dice la velocidad a la que vas y el combustible, ¡y tiene tres portavasos!
—Ya, no es la gran cosa, es un regalo de mi padre. Me deja sus juguetes viejos cada que se compra uno nuevo.
—Tu familia debe tener mucho dinero —comentó Ketsi.
—Algo así. En fin, ¿no falta nada? ¿No olvidaron algo? Entonces nos vamos.
Y así, el viaje en busca de una de las esmeraldas comienza. Nadie puede adivinar qué les espera. ¿Será fácil? ¿Habrá obstáculos? ¿Qué significará este viaje para un pequeño grupo de mobianos? Lo único seguro, es que es imposible saberlo. Las expectativas de todos, en especial las de Arkezz, son grandes, aunque lo demuestren de diferente manera.
Los ocho equipos han iniciado su respectivo viaje, algunos irán más lejos que otros, pero todos siguen un objetivo similar. Por otro lado, el llamado Equipo Especial también se está moviendo.
Un pequeño escuadrón está llegando a la isla. Son varias naves de transporte, se les distingue por la falta de armas a cambio de mejor manejo y más velocidad. Los agentes especiales son reconocidos por sus uniformes. Colores a escala de grises, las letras EE bien visibles en algún lado, hombros, guantes, pecho, depende del gusto de cada mobiano. De la misma forma, cada tipo de agente usa un uniforme ligeramente distinto, dependiendo del rol que desempeña, su entrenamiento, y el armamento que utiliza.
Armas de energía parecidas a rifles y pistolas, armas cortantes, entre otros objetos difíciles de describir o adivinar su uso. Están a pocos metros de llegar, todo parece normal, por fuera.
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"A medio camino"
