II. Empezar desde cero

•°o.O

Sai…Sai – el nombre se repitió para el joven de rostro pálido que miraba hacia al vacío¿estás prestando atención a lo que te acabo de decir?

El muchacho vestido de negro reaccionó ante la llamada de su acompañante que estaba frente a él en una silla.

Ino lo observó parpadeando los ojos innumerables veces, extrañada por la actitud del muchacho pues generalmente siempre estaba atento a lo que ocurría a su alrededor, era natural siendo que cuando formó parte de raíz su especialidad era el espionaje y siempre para esa tarea se necesitaba ser muy observador. Por eso Ino se preocupó porque el muchacho lucía desde hace unos minutos distraído.

¿Estás bien?preguntó la rubia esperando una respuesta afirmativa de Sai ya que a su parecer era absurdo negar por su parte que se encontraba concentrado en otra cosa menos en su plática.

El ninja artista nervioso ladeo su mirada hacia el otro extremo, luego dudoso volvió a centrarla en los ojos azules de la ninja médico que no dejaba de verlo directamente. Tal vez esperaba una respuesta.

El muchacho carraspeo. La kunoichi se preguntaba que era aquello que mantenía a Sai tan preocupado. Hoy estaba especialmente más serio que de costumbre. Se suponía que estaban en medio de una cita donde solo ellos dos eran los participantes.

Ese día ella se había esmerado más de la cuenta para lucir hermosa. Llevaba una blusa de tirantes color blanca que formaba pliegues debajo del busto. También vestía una falda azul rey a la altura debajo de la rodilla, tenía una abertura por un costado que mostraba la piel de su pierna derecha pero no con vulgaridad sino con elegancia. Además sus tacones negros la hacían lucir aún más alta y de esa manera su figura voluptuosa destacaba más. Varios hombres mayores que se encontraban en ese restaurante no dejaban de observarla con admiración, otros con lasciva. Solo la presencia varonil de Sai evitaba a que alguno de ellos se le acercara a hacerle una invitación. Y eso era un milagro pues la actitud de Sai no era precisamente la de un hombre imponente y receloso de su acompañante que con una sola mirada podía detener las intenciones de los pretendientes de su pareja. Aunque claro…ella aún no era lo que se le podía llamar "pareja" tal vez por eso el joven no se atrevía a cuidar su "territorio" del enemigo.

Es que Sai era extraño, también era consciente de eso la joven. No era peleonero. Pero a veces sus palabras podían interpretarse como duras y algunas otras podían sonar agresivas, sabía provocar a la gente con solo soltar una palabra y eso si lo hacía regularmente con la intención de molestar. A Naruto aún le decía ofensas cuando el rubio lo invitaba con otros chicos a salir a una noche de hombres, ya sea a una caverna a beber sake o a las aguas termales.

Según Sakura, Sai era un tipo insoportable.

Según Ino…era insoportable pero lindo.

Ahora ¿que estaban haciendo ahí ellos dos solos comiendo en un bonito restaurante? Fácil, la respuesta es fácil.

Ino Yamanaka había incitado a Sai a que tuvieran una cita. Aquello claramente ocurrió en una misión encomendada a Shikamaru Nara donde Sai estaba desde antes participando en el país del silencio.

Ino recordaba haberse encontrado al muchacho siendo manipulado por Gengo, un revolucionario renegado que con palabras frías conseguía lavarles el cerebro a sus oponentes y hacerlos sus súbditos.

Sai cayó en la trampa. Luego llegaron al lugar de la batalla, Temari, Chouji y ella a tratar de rescatar a Shikamaru, Sai y sus otros dos acompañantes anbu. Lo consiguieron, Ino salvó a Sai luchando contra él.

Después de la pelea fue Sai personalmente a agradecerle a Ino su intervención y por haberlo ayudado a encontrarse de nuevo consigo mismo luego de su confusión. Dirán que fue una aprovechada pero cuando el moreno le dijo que quería agradecerle de alguna forma ella no dudo aunque avergonzada en pedirle una cita. Y aquí estaban…una semana después de los sucesos…en medio de una cita incómoda al parecer para Sai quien aún no respondía a la anterior pregunta de Ino.

Algo quiere decirmepensó Ino muy tensa.

Sai de nuevo carraspeo llamando la atención de la mujer y unos cuantos clientes.

Yo…empezó a murmurar, se le notaba indecisoIno…llamó a la rubia que ni por un segundo le quitó de encima la mirada de preocupación – yo, quisiera saber

Silo animó Ino, acercando su cuerpo más a la mesa. Presionando a Sai.

Para que…esquivó la mirada rascándose nervioso la sien con un dedo.

En cuanto a Ino, ya comenzaba a estrujarse los dedos, muy nerviosa. Su corazón comenzó a latir desesperado por conseguir oxígeno, se sexto sentido femenino le indicaba emocionada que Sai quería decirle algo inolvidable, probablemente declararse. Esas escenas las había leído hartas veces en novelas románticas. Era su ilusión pasar por algo similar.

¿Para qué sirve una cita?y toda su ilusión se esfumó…de golpe.

Los colores de la cara bajaron. Prácticamente palideció. Se quedó como una estatua de cera…como una especie disecada.

Y lo peor es que Sai no se había dado cuenta de lo que sus palabras habían provocado. Seguía rascándose nervioso la sien con su dedo índice, pensando con duda todavía en su pregunta, tratando de descubrir el significado del acto de tener una "cita". Sinceramente para él solo era una reunión que se hacía para crear lazos de amistad con sus cercanos. Al menos había leído en un libro que las citas se podían dar entre amigos para convivir, esa actividad fortalecía los sentimientos de amistad. Además rechazar una invitación de ese tipo debilitaría o evitaría tener ese tipo de contacto. Y como estaba interesado en formar parte del círculo especial que decían tener Naruto y Sakura con el resto de sus ex compañeros de la academia pues aquí estaba…teniendo una cita con Ino.

¿Es en serio lo que me acabas de decir?su boca formó una "o" perfecta. Es que era imposible mantener la quijada cerrada luego de lo que escuchó. Nadie más la había dejado tan sorprendida como él.

Si…es queempezó Sai a hablar muy inseguro ante la expresión desencajada de Inoleí hace tiempo en un libro, que las citas se llevan a cabo entre las personas con las que se tiene una simpatía o un sentimiento especial. Podía ser desde una cita amorosa, hasta una cita amistosa. También podía llevarse a cabo citas por trabajo, aunque yo me mostré más interesado en la de amistad, pues construye o fortalece lazos fuertes entre los miembros a quienes aprecias. Me he dado cuenta que me siento más aceptado por Naruto y sus amigos tras tener citas con ellos.

Entonces… ¿tú crees que estamos teniendo una cita amistosa?dijo temerosa.

Así esasintió sonriente el chico pálido.

Sai es muy inocentelos pensamientos de ino se hicieron de nuevo presenteshay pero que vergüenzaexclamó en su mente.

En ese instante la cabeza de la chica se declinó a la altura del pecho. Avergonzada…y decepcionada.

¿¡Ino estas bien!?alzó la voz alarmado, reclinando su cuerpo hacia ella. La mesa les impedía pleno contacto.

Será que está desmayadapensó preocupado.

Iba a acercar su mano a la frente de la chica que era tapado por el fleco rubio. Con eso se iba a cerciorar si tenía fiebre o estaba desmayada.

Descuida Saicontestó la mujer con un tono de voz apagado. Sai la observó sorprendido, pero más tranquilo tras darse cuenta de que estaba sana y conscientees solo que…creí que tú y yo…cada una de sus letras fueron titubeantes, se veía patéticahay no, que ilusa soyse reprochó ella, enojada con ella misma, por su ingenuidad. Se había ido la Ino tímida y avergonzada.

Entonces…eso quiere decir que tampoco te sabes la respuestaconcluyó comprensivo y tranquilo como una oruga.

La chica rubia suspiró resignada. Vaya suerte la suya y la de Sakura porque tenían raros gustos que eran casos difíciles. Los chicos que les gustaban resultaban ser una joya de la más extraña.

Me la séconfirmó con seguridad ella, cerrando los ojos y con una sonrisa débil que denotaba el fracaso en su intento de amoríopero no creo que mi definición y la tuya se parezcan.

¿Podría saber?— preguntó inocente, pidiéndole permiso a la rubia.

— ¿Estás seguro que quieres escucharla?preguntó ella, abriendo un poco más su sonrisa que sin embargo no era de felicidad, ahora era de gracia. Sai parecía un niño con su curiosidad.

Sai asintió de inmediato.

Entonces…Ino se dispuso a elegir las palabras con cuidadote diré. La definición de cita que mejor va a acorde a mí, es una actividad romántica que sirve para evaluar las cualidades que tienen nuestro compañero de cita. De ser de nuestro agrado…entonces se procede a demostrarlo, mediante el afecto.

¿Te refieres a una cita entre amantes?intervino desvergonzado el chico.

Ino asintió con los ojos cerrados. En su interior sentía que lo que quedaba de orgullo femenino caía en destrozos.

Así es, Sai. Puedes indicar que te gusta alguien de muchas maneras. Pero una de mis favoritas es mediante el lenguaje de las flores.

Tranquila. En seguida la joven ninja talentosa, llevó cuidadosamente una de sus manos a su suave cabello rubio, que brillaba casi como los destellos del sol. Sai siguió cada paso de ese movimiento con absoluta atención. La mano de la Yamanaka fue a posarse sobre la flor que hasta entonces había estado sirviendo como adorno a su cabello suelto. De ahí desencajó una flor pequeña de cuatro pétalos rosas que tenían un botón verdoso en el centro. Ino la observó detenidamente un segundo con cierta nostalgia.

En el lenguaje de las flores, el cornejo florido es una de mis favoritas. Porque es la flor que mejor expresa los sentimientos de las personas enamoradas.

En seguida, Ino condujo con sutileza esa flor hacia Sai. Tomó con su otra mano la mano de Sai y la obligó con suavidad a abrirse, para posar ahí con sumo cuidado la indefensa florten te la obsequio.

Sai cerró la mano alrededor del tallo de esa frágil flor, y la examinó a detalle sin la intención de arruinarla.

La rubia se dio cuenta que no tenía caso seguir en ese escenario si sus intenciones y las de Sai en esa cita no concordaban. Así que con una sonrisa abatida se puso de pie abandonando esa silla y esa mesa. Dejando a Sai entretenido con esa flor.

Avanzó unos pasos hacia adelante, tranquilamente para dirigirse a la puerta de vidrio pero en eso, la voz profunda de Sai se interpuso.

¿Y qué significa Ino?

Ino deglutió su saliva con pesadez. Preparándose mentalmente para contestar con la voz más clara posible, que no se notara la amargura en el tono.

Esa flor…significa…"acepta mis sentimientos"

Suspiró Ino, llevándose una mano en su frente y con la otra apretando en un abrazo el cojín café de su largo sillón.

— Tal vez debí haberle dado una flor lavanda — exclamó inconforme — que significa que voy a esperar por él. Creó que me excedí un poco, quería ser su pareja de inmediato y brincarme el cortejo.

Aquella conclusión llegó a su fin cuando se escuchó dos golpes secos en su puerta de madera. De inmediato Ino bajó los pies del sillón donde había estado en posición fetal abrazando a un cojín segundos antes, cuando estaba sumida en sus recuerdos.

Se dirigió directamente hasta esa puerta y la abrió. La silueta encarnecida era nada más y nada menos que la de Sai, su querido esposo.

— Hola Ino… — el muchacho ajeno a todo lo que ocurría con la Kunoichi le sonrió con amabilidad. Ino en cambio no le correspondió la sonrisa, puso una mirada desganada y no le quitó la atención de encima. Murmuró unas cuantas cosas que Sai no logró escuchar, tampoco es que le interesara indagar porque sabía lo temperamental que era Ino y en ese momento no necesitaba él ninguno de sus golpes y sus gritos. Acababa de llegar de la oficina del Hokage, Kakashi había mandado a llamarle desde medio día.

El muchacho pálido pasó cuidadosamente por un lado de su mujer, por la orilla tratando de no tocarla pues presentía que cualquier roce podía incendiar la polvareda.

Intuía que ese día sería de los muchos en los que la rubia buscaba cualquier pretexto para empezar a discutir. La vibra tan pesada que la rodeaba era la muestra de ello.

La chica cerró la puerta de madera golpe. Sai de espaldas a ella se sobresaltó por el ruido sin embargo decidió no decir nada. Mejor se puso a ver con detalle cada rincón de la sala. Una duda lo atacaba.

— Oye… ¿y dónde está Inojin?

— ¿De verdad te importa? — lo interrogó con un tono de molestia que puso más nervioso a Sai. Pero ella rápido se percató de lo agresiva que estaba siendo así que quitó la mueca de desagrado y corrigió — Hinata vino por él hace una hora. Así que está jugando con Boruto en su casa.

— Ah — diciendo eso se rascó con lentitud a lado del labio. Su exclamación no sonó ni alegre ni molesta, solo de inconformidad ya que al estar solo con Ino significa que tendría que tolerarla. Regularmente estaban tranquilos, en parte porque Inojin robaba toda la atención de su madre y no tenía tiempo para Sai.

— ¿Ha pasado un tiempo desde que estamos solos no crees? — la rubia se acercó por detrás al ninja del dibujo colocando con suavidad su mano sobre su hombro. El corazón del ninja artista revoloteó intensamente ante las palabras de Ino. Eso solo significaba que por la mente de su esposa estaban pasando ideas lascivas.

— Eh…yo…— empezó a balbucear y a sonrojarse. Ahora se rascaba con más fuerza y mayor rapidez a lado del labio producto de su nerviosismo. Lo bueno es que estaba dándole la espalda de lo contrario sería más vergonzoso todavía que Ino notara lo que le ocasionaba su acercamiento.

Cada vez que ella se acercaba tanto su inseguridad incrementaba. Lo primero que podía imaginarse al verla estando tan cerca eran esos episodios de erotismo por los que han pasado desde que se casaron.

Sai había quedado tan prendado de la rubia desde la primera vez que era difícil olvidar esos momentos. Tal vez no lo pareciera pero su esposa le atraía igual de intenso como desde hace seis años cuando iniciaron su noviazgo.

Obviamente él era tan nuevo en el campo del amor que no tuvieron su primera experiencia sexual hasta que se casaron, como una pareja tradicional.

Ino podía parecer coqueta y por lo mismo de mente abierta pero la realidad era muy diferente. La rubia era romántica y soñadora, sabía de antemano lo que hacían los novios, besos caricias y si quisieran algo más. Para ella que era tan leal a su pareja no hubiera sido un problema muy grave entregarse a su novio antes de tiempo, antes de que tuvieran un compromiso serio, pero jamás intentó proponérselo a Sai para no incomodarlo ya que el ninja era muy inocente y apenas estaba probando las mieles que daba tener una relación con una mujer. Alguna vez a ella se le pasó la idea por la cabeza insinuárselo pero de inmediato deshecho la intención porque dudaba si quiera que Sai entendiera lo que buscaba decirle. Por lo tanto ellos dos continuaron teniendo un noviazgo muy inocente durante un año y tres meses. Habría que darle su espacio y su tiempo al muchacho, decía para ella misma. Incluso después de casarse le dio su tiempo para que se acostumbrara a su nueva vida de casado, no quiso asustarlo de pronto con un repentino embarazo y obligarlo a cambiar su actitud inmadura solo porque sería padre. Por lo mismo esperaron un año y después de eso empezó a dejar de cuidarse bajo la aprobación de Sai. Ella fue la que habló primero sobre tener un hijo, animada bajo el hecho de que veía en los ojos de su esposo un brillo especial y melancólico al ver al hijo de Naruto y Hinata.

Por cierto que Naruto y Hinata tenían 6 años de casados, los mismo que tenía ella y Sai de estar juntos.

El día de la boda de sus amigos Sai pasó a recogerla a su casa y se vieron muy unidos en la fiesta pero en ese entonces solo estaban saliendo, nada concreto. Quien pensaría que tan solo tres semanas después sería Sai quien tomara la iniciativa y le pidiera ser su novia luego de que segundos antes en esa noche se dieran un beso. Fue tan romántico, simplemente unieron al mismo tiempo sus labios, sentados en la banca de piedra cerca de una jardinera, con la luna llena como único testigo.

Y ese era el romanticismo que Ino muy decidida quería recuperar. Para eso tendría que acatar los consejos de Sakura. "Dejar a lado el sexo" "darle prioridad a pequeños detalles".

Tenía el vago presentimiento de que el romanticismo no haría a Sai más comunicativo y expresivo con ella, a lo mejor hasta lo asustaba con esos detalles pero si Sakura se lo decía entonces habría que darle el beneficio de la duda. Después de todo Sakura era una experta en eso de cambiar los sentimientos fríos de las personas y la muestra de ello es que ahora tenía una hija del espadachín más sanguinario y frío de todo el mundo. Como había podido cambiar un poco la actitud de Sasuke era una incógnita, lo único que sabía es que casi se muere del infarto al ver regresar a Sakura con una bebé en brazos, en esa ocasión Suigetsu había ido de guardián a escoltarla hasta las puertas de Konoha por orden de Sasuke. Después Sakura le contó que fue Karin quien la ayudó a tener a la niña en un escondite. Lo que nunca le dijo pese a su insistencia es como logró conquistar a Sasuke, cada que se lo preguntaba Sakura comenzaba a tartamudear como loca y a sudar como un cerdo. Al último se iba rápido aludiendo que tenía muchos compromisos que cumplir.

Luego de cuatro meses del regreso de Sakura con su hija, regresó Sasuke. Se fue a vivir con ellas para después de medio año volverse a ir y desde entonces ya nunca más lo había visto. Y Sakura se veía de repente muy deprimida cuando se daba cuenta que necesitaba del apoyo de su pareja para criar a Sarada.

Solo por eso agradecía a kami su intromisión. De otra manera todavía estaría segada por el amor no correspondido hacia Sasuke. En su momento conforme maduraba fue renunciando poco a poco a él. Para cuando tenía 16 años ya lo había superado y sus compañeros de equipo se alegraban por su fortaleza pues cuando él se fue ella se deprimió hasta un nivel alarmante que preocupó a Chouji y Shikamaru.

De entre los tres ella ahora era portadora de la mente más fuerte, incluso más que Shikamaru. Podía dejar los sentimientos de lado cuando se requería para lograr un objetivo sea cual fuera, no se tocaba el corazón.

Y volviendo a lo anterior, Sai no era muy expresivo en eso se parecía a Sasuke. Pero en algo estaba muy segura. Él no la abandonaría nunca.

Todos los días para ella era grato verlo siempre volver a casa aunque fuera luego de una larga misión. Esa satisfacción no la cambiaría nunca por nada.

Y por eso...solo por eso...haría hasta lo imposible por retener a ese chico con ella. Así que ¡manos a la obra! se animó.

Cuidadosamente colocó también la otra mano en el hombro opuesto de Sai, pues el otro ya estaba ocupado por su mano.

Se acercó más al chico. Se sorprendió al notar lo extremadamente tenso que estaba. Como ella hace unos minutos estaba pero del enfado contenido.

Los hombros y la espalda de Sai parecían estar hechos de mármol.

— ¿Qué rayos le pasa? — pensaba extrañada.

— Ino — musitó el nombre de su esposa con un tono agitado. Sus ojos la observaron tímidos por un costado pero la mujer no se dio cuenta porque ni siquiera el joven volteaba la cabeza hacia atrás.

— Oye Sai — sonrió alegremente — se me ha ocurrido una buena idea.

El muchacho se tensó el doble. Un hilillo de sudor cayó perezosamente de su sien. Algo estaba por suceder...lo que ya intuía.

— Que tal si vamos...— murmuraba lentamente con una sonrisa avergonzada, mirando hacia un lado.

— Si...— el corazón acelerado amenazaba con detenerse en cualquier instante. Nada más esperaba ansioso el empujón para hacerlo. ¡No podía más! Iba a sufrir un colapso.

Para acabarla de empeorar Ino mordió sus labios tímidamente. Sus labios brillaban por el rose de la lengua húmeda y la suave mordida en ellos con sus blancos dientes le daba un toque más seductor.

Sai fue bañado por un color rojizo en todo su rostro. De pronto algo inesperado sucedió. Sintió un golpeteo insistente en contra del centro de su pantalón, parecía un segundo corazón porque palpitaba con la misma rapidez. Ese individuo parte de su ser estaba alborotando el ambiente y estaba terminando con su tranquilidad.

Exhaló nervioso. Como Ino estaba también en su mundo, insegura no lo notó. Murmuró entonces.

— Que tal si vamos...

Repentinamente él sintió sed por lo que iba a proseguir. Demasiada tortura, creyó.

— A...salir al cine.

A Sai los colores se le bajaron de golpe como cuando caes de una montaña. Algo cruel pero muy parecido.

Su boca formó una perfecta "o" y su cabeza se inclinó hacia un lado, conmocionado.

Nadie podría quitarle esa expresión.

Y si ya estaba más pálido que una nube ahora parecía un fantasma. Solo le faltaba flotar.

— Sai...— comenzó a llamarlo insistente — Sai — viendo que no le contestaba. Y ella que tanto se había esforzado por proponerle aquello. Hasta se sintió como una adolescente.

— ¿Porque a mí? — masculló apenado el hombre mientras Ino agitaba inquieta su cuerpo.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

Después de la gran decepción que se llevó Sai. Ahora iban andando la pareja de jóvenes de la mano, por las calles concurridas de Konoha.

Las expresiones inocentes en público no eran difíciles de demostrar, eran afectuosos, solo lo necesario. También los enojos entre ambos eran del ojo público porque Ino no eran de las que podían controlar siempre sus emociones.

A lo lejos una joven de cabello corto y ojos verdes alcanzo a observarlos. Llevaba a su hija de la mano, la pequeña ya tenía cuatro años era solo un par de meses más grande que Inojin. Sakura les sonrió con dulzura a ambos mientras conducía a la niña hacia ellos.

— Hola chicos — los saludo con alegría a sus dos amigos quienes le correspondieron el gesto.

— Hola Sakura — dijo Sai.

— Vaya que Coincidencia — manifestó sonriendo — ¿Llevas a la pequeña Sarada a ver una película? — se inclinó a la altura de la niña quien se escabulló detrás del pantalón de su madre con timidez.

— ¿Que pasa contigo Sarada? ¿Es que ya no te agrada la tia Ino?

— No es eso te lo aseguro Ino — contestó a carcajadas Sakura — no es a ti a quien ve con miedo sino a Sai

— ¿A mí? — se apuntó sorprendido con el dedo pulgar.

— Si. Pues nunca te le acercas — se puso a recriminarle — Eres más simpático con Boruto. Estoy empezando a pensar que le tienes favoritismo y a mi hija no — manifestó con enojo y apretando sus puños apoyados en la cadera.

El moreno observó con temor el aura oscura de Sakura.

— Lo siento — interrumpió la niña saliendo del escondite — lo siento tía Ino — hizo una reverencia en señal de respeto. La niña era profundamente educada con los adultos, su madre le había enseñado muy bien sobre disciplina y comportamiento.

— Oh no te disculpes — hizo un ademán con la mano graciosamente y después acomodo cariñosamente el mechón negro de la niña — cada vez te pareces más a tu padre Sarada — opinó con eventual felicidad — Me da gusto que tengas más rasgos Uchihas que Haruno.

La niña se sonrojó agresivamente y eso le dio más ternura a Ino igual que a Sakura. Sai era otra historia, su cara parecía la de un póker tratando de descifrar si era cierto lo que las mujeres decían sobre su parecido.

— Y bueno — volvió Ino — ¿qué haces aquí?

— Ah vine con Sarada a comprarle una ropa — Sakura levanto la mano izquierda mostrando una bolsa blanca de hule con unas prendas en el interior.

— ¿Y porque no vienes al cine con nosotros?

— ¿Estas de broma? — exclamó arqueando una ceja.

— No. ¿Porque? — preguntó inocente.

Sakura se acercó al oído de la rubia para decirle algo que le venía carcomiendo el cerebro por la duda.

— ¿Se supone que estas en una cita con Sai no es así?

La rubia asintió.

— ¿No te parece que yo haría un mal tercio entre ustedes dos?

Ino no dijo nada.

— Mejor disfruta tu día con él, porque hasta donde sé Inojin está con Naruto y no tarda en volver.

— ¿Y eso como lo sabes?

Sakura apuntó hacia atrás y la chica siguió esa dirección con la vista. Allá estaba Naruto cargando sobre sus hombros a un Boruto emocionado, y Hinata llevaba de la mano en cada lado a Himawari y a Inojin.

Eran una familia muy unida, siempre se veían felices.

Hasta Inojin podía pasar por hijo de ambos.

— Sera mejor que te ocultes — sugirió Sakura con una mano a la cintura — si te ven te van a entregar a Inojin y adiós cita con Sai — advirtió.

La Yamanaka iba a obedecer pero en eso la pequeña Sarada ignorante de los planes de su madre y su tía empezó a gritar emocionada el nombre de Boruto, para llamar la atención de la familia.

— ¡Boruto aquí! — agitaba los brazos hacia arriba entre risas.

Exaltada, rápido Sakura como un ser con fuerza inhumana disparó un puñetazo en la boca de incendio o toma de agua que estaba a un lado suyo, explotándola y provocando que saliera borbotones de ese líquido transparente como una llovizna. Ese acto tapó de la visión a Naruto, Hinata y el resto así que no pudieron ver a las chicas.

— Rápido Ino márchate — ordenó arrugando el ceño. Ino la vio sorprendida pero obedeció. Arrastró a Sai de la muñeca y entraron a la sala de cines.

Después de eso se acercó trotando Naruto y los demás.

— Sakura chan, hola ¿cómo estás?

— ¿Eh? — la peligrosa se puso a reír nerviosamente.

Ƹ̴Ӂ

La pareja Yamanaka disfrutó su tarde tranquilamente. Eran las 6:00 de la tarde cuando entraron al cine a ver una película de comedia. Claro está que Sai no rio ni un momento en toda la proyección de la cinta. Pero Ino ignoró ese detalle, pues así era su esposo.

Y después salieron de la sala de cine a las 8:00.

— Oye Ino. ¿No crees que deberíamos de pasar ya por Inojin? — comentó algo preocupado el hombre mientras caminaban por las calles de Konoha iluminada por cientos de luces. La multitud de gente pasaba a sus lados pues estaban en uno de los sitios más concurridos de la aldea.

— No creo que estén todavía en casa — concluyó desinteresada.

— ¿Estas segura? — insistió con la misma inseguridad.

— Tranquilo Sai — recitó bajando la voz casi como un murmullo — ¿Es que no quieres pasar un momento solo conmigo?

— No es eso — movió la cabeza repetidamente de derecha a izquierda y al revés — No quiero causarle molestias a nuestros amigos.

— En ese caso — se puso en pose pensativa llevando una mano a su mentón y mirando al cielo oscuro y nublado — si vamos a pasar por Inojin ¿qué te parecería sentarnos a comer algo en el parque que está a unas cuantas cuadras de la casa de Naruto. Estaremos trayendo a Inojin en menos menos de una hora.

— De acuerdo — cedió finalmente convencido.

— Vayamos por unos dangos — la chica se adelantó a su esposo quien la siguió sin replicar.

Una vez que compraron la comida se dirigieron al parque Masayoshi el cual estaba solo.

Ino fue quien eligió el lugar donde descansarían a comer dangos. Todo fue premeditado por ella.

Se sentaron sobre un banco de piedra, todo el suelo era cubierto por el suave césped y frente a ellos había un terreno protegido por cercas de medio metro que lo rodeaban. Dentro de él había variedades de plantas, rosales y árboles. Un sitio bien cuidado al que no se permitía el acceso por eso estaban esas pequeñas cercas rodeándolo. De todas maneras era agradable admirarlo desde afuera. Y más porque Ino se acordó de un suceso que ocurrió ahí.

— Oye Sai — habló con una voz risueña balanceando graciosamente sus pies de adelante hacía atrás, inquieta tal vez.

Sai desinteresado se llevó la mitad de un dango a la boca y lo mordisqueo.

— ¿Que pasa Ino?

— ¿Recuerdas este lugar? — parpadeo múltiples veces. Ansiosa por conocer la respuesta.

El muchacho detallo con la mirada algunos puntos del lugar, algunas esquinas, reconociéndolo en seguida.

— Si claro — contestó con seguridad.

— ¿De verdad? — le preguntó enlazando sus manos en medio de sus rodillas. Estaba emocionada — ¿y qué pasó aquí?

— Supongo que si me preguntaste que si lo recordaba es porque tú sabes — recitó sin ninguna expresión.

— ¡Hay Sai! — una vena gruesa de su frente se infló, empujando la piel de ese lugar como queriendo salir. Cerró sus ojos para reprimir su ira pero sus dientes se apretaron amenazando con morder a quien se acercara — es que no puedes ser más...

— Por supuesto que sé que aquí fue donde me besaste — el joven le devolvió la mirada pero esta era gélida.

— Eh — sintió las mejillas ruborizarse. De nuevo empezó a enlazar sus manos, avergonzada.

— Incluso había una luna llena como la de ahora — interesado apuntó con su dedo índice hacia el cielo nocturno donde flotaba la hermosa luna.

— ¿También eso lo recuerdas? — mencionó incrédula sintiendo sus pupilas dilatarse

— Claro — asintió gustoso — puedo decir incluso que llevabas puesto — debatió sonriendo para proseguir — una falda negra y una blusa morada sin mangas.

La chica bajó la mirada hasta hacer contacto con el suelo buscando decir alguna palabra adecuada después de la inesperada declaración de Sai. Se sentía de mil maneras, emocionada, feliz, nostálgica, sentimental.

Anonadada decidió volver a subir su mirada hacia su esposo quien seguía viendo con una débil casi imperceptible sonrisa la luna.

— ¿Te encuentras bien? — preguntó levantando ambas cejas.

— Si — se atrevió a responder a secas.

No sabía que le pasaba a su lengua pero no quería trabajar, era una incógnita.

La cosa era similar a un sello, sino fuera porque Sai no era su enemigo pensaría que le había puesto un sello en la lengua pues cuando trataba de hablar se trababa. Ella no era así de tonta. Ese era el efecto que él provocaba en ella.

Los ojos azules de Ino se quedaron fijos en el perfil de Sai. El hombre presintió la mirada por lo que la devolvió. Ino se vio sorprendida en el acto.

— Lo entiendo Ino — habló con un tono divertido.

— ¿Qué entiendes? — arqueo las cejas curiosa.

— Pensaste que me iba a olvidar de algo tan Importante. Pero para mi es imposible olvidarme de nuestra última cita como amigos, antes de que pasáramos a ser novios.

La muchacha si acaso estaba impactada pues ahora lo estaba mucho más. Todo lo que le rodeaba desapareció, agregándole que el ruido era ya de por si inexistente.

Sai la observaba y ella a él. De manera ingeniosa Sai se las arregló para salir del embrujo que representaba el momento. A diferencia de Ino, él no parecía inmutarse mucho por lo que sucedía ni lo que decía, ella sí que estaba ensimismada. Por su parte simplemente se dejó llevar por el ambiente. Llevó una mano sobre el brazo de Ino, muy cerca del hombro y se acercó suavemente hacia su rostro satinado. La consciencia de Ino activaba la alarma con cada centímetro que acortaban. Sai descendió los labios para poder drenar de su boca el aliento cálido y atrayente de su compañera, de su bella esposa. Asunto que fue concluido cuando ambas carnosidades hicieron un contacto íntimo que colmó de placer a ambos seres. Una sensación de sentirse completos en cuerpo entero, en espíritu y materia les fue depositada en sus corazones.

Ino, admitió cada uno de los malabares hechos por los labios de su esposo y retribuyó los movimientos de la misma manera, para enviarle un mensaje claro: lo amaba.

Y nada ni nadie podría suplir ese sentimiento; no mientras ella significara algo para él.

— Te amo Sai — quedando su frente pegada a su hombre, susurró complacida, un poco agitada dejando libre un largo suspiro que fue inhalado por la boca y la nariz del ninja.

El hombre artista no fue capaz de responder con las mismas palabras que su querida esposa, ni siquiera haría el intento porque de hacerlo se escucharía forzado y se desconocería el mismo. Incluso Ino lo desconocería y no sería de su agrado. Pero eso no significaba que su corazón no coordinara con el de la mujer. Eran como uña y carne, un buen equipo, nunca separados. Una pareja peculiar donde ninguno de los dos podía avanzar sino iba el otro caminando a su lado.

Y la respuesta de Sai por la confesión de Ino fue muy a su manera. Se acercó de nuevo hacía aquella boca portadora de finos labios para atraparla en un nuevo ósculo, que sirvió de antena pues por medió de ella se siguieron transmitiendo todo lo que sentían.

Continuará... ❀ ✿ ❁ ✾