Capítulo 2
Cuando llegaron ambos se sentían muy a gusto por la charla que habían sostenido y tardaron algo en bajar del auto, Darién recordó que la chica con la que salía lo estaría esperando adentro y se lamentó mucho por ello.
Cuando por fin salieron ambos cargaron las maletas de serena hasta la entrada, donde Darién le indicó a unos muchachos que se encargaran de llevarlas al que sería el cuarto de serena. Ella le dijo que no era necesario pero cuando intentó cargar las maletas se tropezó con el primer escalón y cayó de bruces al piso, a lo que Darién se apresuró a socorrerla. Intentó ayudarla tomándola del brazo pero ella repitió que no era necesario y rechazando la oferta de un contacto breve y bien intencionado se levantó por sus medios y le pidió sí que le hiciera el favor de subir las maletas. Se había golpeado la muñeca izquierda y con lo que ella creyó un probable esguince, la ocultó del joven. Darién que estaba acostumbrado a los pacientes negadores le pidió que por favor le dejara ver la muñeca.
Serena: no pasa nada estoy bien
Darién: es lo que quiero comprobar…
Después de mucho insistir Serena accedió.
Darién: serna tienes una fractura…
Serena: qué?
Darién: tengo que llevarte a l hospital ya mismo…, déjame ir por mi chaqueta y avisarle a Mary, el ama de llaves, para que ella les diga a mis padres.
Serena se sintió muy mal el pobre chico tendría que llevarla al hospital por culpa de un descuido de ella, y para peor ¡era su cumpleaños!
Serena: no debí haber sido tan… estúpida- y lloró en silencio,
Cuando Darién se percató le dijo: tranquila Serena solo te caíste, eso no es ser estúpido, además sé que lo que tienes no es grave, yo podría haber reducido la fractura en la casa pero necesitas rayos x y un médico de verdad que te revise pera evitar cualquier complicación, ahora dime, ¿cómo vas?
Serena miró la inflamada articulación: pues podría ir mejor,- no estaba dispuesta a admitir lo mucho que le dolía.
Llegando al hospital Darién la ingresó directamente, y la llevó a un consultorio externo, esperó un momento después de tocar y por la puerta salió un hombre de unos 45 años muy parecido al joven, serena alcanzó a leer Chiba en la chaqueta. Darién le explicó todo a su tío quien de inmediato pidió una radiografía, unos análisis de laboratorio y una cama para la chica aunque ni siquiera se molestó en saludarla o al menos examinarla.
Darién acompañó a la chica a hacer todo lo que debía y se quedó toda la tarde con ella. Caída la noche a serena la dieron de alta y pudieron irse.
En el auto…
Serena: gracias… siento haber arruinado así tu tarde…
Darién: ¡¿qué? ¿porqué? El hospital es casi como una casa para mí, además olvidas que nací para cuidar personas…
Serena: pero es viernes, seguramente habría un millón de cosas más divertidas por hacer que estar cuidando de una atolondrada como yo.
Darién intentando cambiar el tema, pues realmente se sentía muy bien cuidando de la gente, y con ella se había sentido muy a gusto toda la tarde, charlando y demás: oye dime… cuándo es tu cumpleaños?
Serena: pues… es hoy.
Darién: ¡¿en serio? ¡¿Y por qué no me dijiste nada?
Serena: y porque habría de hacerlo, es un día más, como cualquier otro,por lo menos siempre ha sido así para mí.
Darién: ah no señorita Tsukino en la casa de los Chiba los cumpleaños se festejan a lo grande! Espera nada más que mi mamá sepa…
Efectivamente la mamá de Darién ya lo sabía pero ante un día de trabajo tan ocupado había planeado festejar el cumpleaños de Serena por la noche, sería una fiesta de cumpleaños-bienvenida.
Darién: ¿te duele mucho?
Serena: no lo suficiente como para que me sienta mal por ello, aunque sigo pensando que fui una estúpida.
Darién: me da la sensación de que estás muy a acostumbrada a hacerlo todo sola… ¿o me equivoco?
Serena: para nada, estás muy en lo cierto, mi papá murió hace 10 años, y cuando estaba en casa todo lo que hacía era discutir con mi mamá. En casa mamá y yo no nos llevamos del todo bien, y no tengo hermanos… por ende la soledad no me molesta para nada y me he acostumbrado mucho a ella.
Darién: tal vez no lo veas así pero lo que dices es un poco triste.
Serena se quedó meditando, nunca se había detenido a pensar en lo feliz o triste que era su vida, para ella siempre había sido una simple sucesión de hecho a los cuales agregar un juicio de valor emocional así era innecesario, por fin dijo: supongo que sí es un poco triste… pero es lo que me toca, además no tiene nada de malo querer valerse por uno mismo.
Darién: serena, ¿cuantos años estás cumpliendo?
Serena: 17
Darién: pues definitivamente no hablas ni te comportas como una chica de tu edad, entiendo que hayas vivido cosas muy duras y que hayas tenido que hacerles frente pero quemar etapas y madurar antes de tiempo no es bueno, te hará daño y te aislará del mundo entero.
Serena: pensé que estudiabas medicina, no psicoanálisis- dijo entre bromeando y sarcástica.
Darién: es parte de entender y tratar con la gente el saber cómo funcionan sus mentes.
Serena: ya veo, de cualquier forma no harás que me sienta menos estúpida por lo de hoy pero dejémoslo así.
Darién quedó algo callado luego de esto, se daba cuenta de que a pesar de que serena era una chica muy interesante, culta y simpática no sería tan fácil convivir con ella.
Cuando llegaron llovía a cántaros, típico de Londres, Darién nuevamente ayudó a serena a bajar diciéndole: me gustaría que confíes en mí y la miró fijamente a los ojos.
Serena: pues no te lo prometo, pero lo intentaré y se dirigió a la casa.
…..
Nota de la autora: bueno muchas gracias a los que se toman un tiempito para leer esto, y si bien uno escribe porque le hace bien a uno, es muy lindo que los demás dediquen aunque sea unos minutos de su tiempo a dar su opinión, que siempre es válida.
Gracias beabi por tu tiempo y tus palabras.
Saludos a todos.
WITU
