¿Qué pasaría si Bella no es lo que aparenta? ¿Charlie es Remus Lupin? ¿Quién es en realidad la Sra. Figg? Ubicado en Harry Potter y La Orden del Fénix y Luna nueva.
Capítulo 2. Me llevo a Harry
Edward y yo nos dirigíamos hacia la casa que compartía con Remus. Edward se había encargado de llamar a toda su familia para que nos encontrásemos en la casa del "Sheriff Swan". Remus ya sabía que le había contado todo a Edward y se encontraba muy feliz, ya que podría volver a ver a su amiga Ninphadora Tonks, yo no podía hacerme a la idea de que mi mejor amiga y mi casi hermano estuviesen juntos. Mi gran amigo Lupin no soportaba a los vampiros, pero siempre habría una excepción. Se había enfrentado contra los Vulturis cuando se los encontró en el viaje que hicimos dos años antes de que mi sobrinito Harry naciera, se podría decir que fue mi primera visión real de un vampiro. Todos decían que Remus y yo terminaríamos juntos, pero sólo de pensarlo me daban arcadas. Imagínate besar a tu hermano. ¡Buaj! Imposible, aunque me hacía gracia cuando mi queridísimo hermanito lo miraba con cara de "Como te propases te degollaré, te arrancaré el corazón y, aunque no sepa como se usa, te pegaré un tiro con el revolver que me comprará mi amada Lilly."
Edward y yo nos encontrábamos en un cómodo silencio mientras andábamos hacia mi casa. Nunca me acostumbraría. En los veranos y Navidades, vivía en una cómoda casa en Privet Drive, aunque no me gustaba el olor que desprendían 15 gatos. Era la única manera que tenía para poder estar cerca de mi sobrino... ¡Un momento! ¿La madre de Edward no era la hermana del padre de Lilly? Tendría que agradecerle a mi conciencia que me recordase eso... Tendría que hablar con Dumbledore, pero si era lo que creía podría llevarme a Harry lejos de esa cara-sapo-casi-hermana-idéntica-de-Dolores-en-el-culo-Umbridge, aunque no tuviesen ningún parentesco se parecían mucho. Había trabajado en el Ministerio con Dolores-en-el-culo Umbridge durante 9 años y no había día que me diesen ganas de teñirle la ropa y las paredes de azul... Brrrr, tanto rosa asustaba.
Llegamos a la casa y Remus nos estaba esperando en la puerta. Él y yo siempre habíamos tenido una relación muy unida, así que no hacía falta que hablásemos para saber lo que pensaba el otro. Entramos en la casa y, rápidamente, cambió su forma. Ya no era más Charlie Swan, ahora era Remus Lupin.
-¿Quién eres?- Gruñó Edward agazapándose en posición de lucha.
-Menos humos garrapata.- Saltó Remus, sacando la varita.- Nunca me han gustado los vampiros, así que no me provoques.
-Ejem, como a alguno de vosotros dos se les ocurra tocar, metafóricamente hablando, un pelo del otro, estaréis huyendo durante el resto de vuestras vidas.- Dije poniéndome en medio de ellos dos.- Y me importa un rábano cuan inmortales seáis, ¿entendido?
-Pero Bella, es un hombre-lobo.- Dijo Edward mirándome con esos ojos que me hacían derretir y pensar que arriba estaba la cama... ¡Tierra llamando a Bella! ¿Me recibes? Tienes que mediar, no pensar cómo fornicar con este sujeto. Que no lo niego, está para chuparse los dedos. ¡DESPIERTA! ¿Os he dicho lo mucho que amo a mi conciencia? Me amas y lo sabes. Ugh, ¡cállate!
-Y tú un vampiro, so memo.- Saltó Remus.
-¡Edward Anthony Masen y Remus Lupin! Me da igual quién sea qué, y me da igual cuánto se odien a muerte las dos razas. Tú-dije señalando a Edward.- eres MI novio, y tú -señalando a Remus- MI mejor amigo. ¿Algo que objetar?
-No, pero...
-Pero ¡nada! Edward, que parecéis críos.
En ese momento se escuchó el timbre. Les lancé una mirada de advertencia mientras iba a abrir la puerta.
Al abrirla me encontré con el mastodonte de Emmett, que me miró con cara confundida.
-Creo que me he equivocado... ¿Aquí no vivía el Sheriff Swan?
-Emmett, cada día que pasa pareces más tonto. Edward ha llamado por teléfono explicándote la situación. Soy yo, Bella.
-Imposible, tú estas vieja.
-¿Sabes? Yo fui quien le enseño a Ginny Weasley un hechizo. ¿Quieres verlo?- Él asintió con la cabeza.- ¡Mocomurciélago!
En ese instante, Emmett pegó un grito que se hubiese confundido con un chillido de rata de no ser por haberle visto moviendo la boca. Él estaba lleno de un esputo verdoso moco. ¡Já! Así aprendería a no decirme vieja. Emmett-lleno-de-moco entró directamente hacia la cocina para quitarse el moquillo verde.
Alice, que estaba atrás, me dio un abrazo y un beso en la mejilla. Rosalie sólo me dio una sonrisa de comprensión. ¿Qué mosca le ha picado? Un día te odia y al otro te sonríe. Sigo preguntándome, ¿quién te ha dado vela en este entierro? Tú, guarrona, soy tu propio cerebro. Ugh, si Edward pudiese escuchar mi mente se asustaría. Bueno, siguiendo con la entrada de los vampiros-familia-de-mi-sexy-y-buenorro-novio, Esme, Carlisle y Jasper entraron, y se sentaron en el sofá gigante que había en la sala. Remus había ensanchado el sofá para que los seis cupieran. Edward y yo no sentamos juntos en otro sillón ensanchado y Remus en una silla de la cocina.
-Bueno, como ya sabéis, por lo que Edward os ha contado, no soy la chica muggle de 18 años que creíais. Me presento, soy Isabella Marie Potter, tengo 34 años y soy la hermana menor de James Potter. Y también estoy en la Orden del Fénix. En realidad, vosotros habéis entrado en la Orden gracias a los informes que le enviaba a Dumbledore. Y, aunque esa era mi misión principal, he terminado enamorándome de alguien maravilloso.- Dije, mientras miraba a los ojos de mi amado y sexy vampiro.- Si tenéis alguna duda, este es el tiempo de las preguntas.
-Entonces...- empezó Jasper.- ¿Viajarás con nosotros a Inglaterra?
-Creo que a eso tengo que responder yo.- Habló por primera vez Remus.- En realidad, vosotros viajareis con nosotros. He hablado con Dumbledore y nos va a habilitar un traslador que aterrizará directamente en La Madriguera... Aunque no se si Belly vendrá con nosotros.
-¿No?- Preguntó Edward mirándome con curiosidad.
-Bueno... En realidad tú necesitas venir conmigo Edward.- Le dije mientras le apretaba la mano.- ¿Te acuerdas del apellido de soltera de tu madre?
-Mmmm, creo que era Evans.
-Tenía un hermano, ¿verdad?- Mi amado asintió.- Y tenía dos hijas. Una de ellas fue una bruja como tú, ¿no?
-Sí, ¿cómo lo sabes?
-Edward, acabas de darme la llave de la puerta que me conducirá a sacar a mi sobrino Harry del infierno en el que está viviendo. ¡Te amo!
-Explícate, por favor.
-Lilly Potter, mejor conocida como Lilly Evans, al morir por su hijo hizo un conjuro-lazo protector que se rompería si Harry deja de vivir con alguien que comparta sangre con la mismísima Lilly. Sé que sería atarte a mí cómo si tuviésemos un hijo, pero como no podríamos tener aunque quisiéramos pues... ¿Te apetecería?
-Amor... Yo... ¡Me encantaría! Pero... ¿Crees que mi prima Petunia aceptará?
-Seguro que lo hace, la conozco más que tú a ella. Y si no... Ya buscaremos alguna forma.- Le dije, para después besarle febrilmente.
Y así lo decidimos, iríamos a por mi sobrino Harry para sacarlo del lugar donde estaba viviendo, sondo nadie lo quería, para irse a vivir a la casita que había comprado cuando mi hermanito se casó con Lilly.
Al día siguiente, ya lo teníamos todo preparado. El traslador, que llevaría a la familia Cullen y a Remus, saldría a las doce del mediodía desde el jardín trasero de la casa del "Sheriff Swan" mientras que Edward y yo nos apareceríamos directamente en mi casa de Privet Drive para recoger a Harry. Alice me hizo alargar cuatro bolsos para poder meter toda su ropa y aún así se dejó una cuarta parte de su armario. Los demás llevaron uno o dos bolsos llenos de ropa. Yo no necesité llevar nada, tenía mi propia habitación en el número 12 de Grimmauld Place, aparte de que mi casa estaba cerca de la casa de Sirius y la casa en Privet Drive. Que sí, que se entiende, tienes muuuuucha ropa y muuuuchos sitios donde guardarla. Además, dejas ropa aquí para vacaciones. Te odio, deja de inmiscuirte en mi cerebro. Soy tu cerebro, sería raro que tu propio cerebro se adentrase en tu cerebro... Bueno, yo voy a seguir y te voy a ignorar.
Edward y yo nos esperamos a que el traslador saliese para poder "recoger" un poco la casa. En realidad, sólo lancé un hechizo para que el polvo no se posara, ya que odiaba el polvo. Parece raro, normalmente una bruja o un brujo no tiene la necesidad de limpiar pero yo no tolero ver esa capa grisácea encima de los muebles, y como tampoco me gusta limpiar, pues tuve que buscar un hechizo para que nunca se asentara el polvo. Sabíamos que Dursley venía de trabajar a las 4 de la tarde y, como queríamos que estuviesen toda la familia Dursley al completo, nos esperaríamos aquí hasta las tres y media. Edward quería conocer más de mí, así que decidimos jugar a las 20 preguntas.
-¿Rata, gato o lechuza?- Me preguntó después de unas 6 preguntas.
-Tengo una lechuza llamada Mochu.- le dije, mientras le acariciaba el estómago por encima de la camisa. Estábamos tumbados en la cama, él boca arriba y yo de lado encima de su pecho. Sus brazos me rodeaban y su mano me acariciaba el cabello.- Me dan miedo las ratas y no soporto los gatos.
Edward se rió, pero fue una risita silenciosa no una carcajada.
-¡Hey! No te rías de mi, seguro que a ti te da miedo o asco algún animal.- le dije picándole, me sentía como una adolescente a su lado. Y, ¿cómo no? No pude disfrutar de mi adolescencia por culpa de la puñeterísima guerra entre el "lado oscuro" y los buenos.
-Mi madre me compró una lechuza, por que decía que no soportaría tener una rata correteando por la casa.- Me dijo, me encantaba la vibración que hacía su pecho cuando hablaba.- ¿Por qué le pusiste Mochu?
-Es una historia divertida.- le respondí, en realidad era más tonta que divertida.- Me lo regaló mi hermano 4 meses antes de morir y me dijo que se parecía a un mochuelo de olivo. Así que le puse Mochu.
Nos pasamos así hasta que dieron las tres y cuarto, Edward cogió su bolso, aunque yo le dije que no hacía falta ya que podía comprarle ropa en el callejón Diagon, pero no me hizo ni caso. Me dio la mano y, viendo como él asentía, nos aparecimos en el jardín trasero de mi casa en Privet Drive.
-¿A que es mona mi casa?- Le dije mientras pasaba.- No te preocupes por los gatos, no se nos acercarán. Son una ilusión óptica. Vamos directamente a la casa de Petunia, no hay ganas de estar al lado de estos gatos imaginarios.
Cruzamos la calle y llamamos al timbre. Estábamos a mitad de verano, aunque aún no le daban las vacaciones a Dursley.
-¡Harry! ¡Ve a abrir y no hagas esperar!
-¡Voy!- Mi sobrino abrió la puerta y se quedó pasmado.
-Hola Harry.- Le dije sonriente.- ¿Está tu tía Petunia?
-S-si, ¿de parte de quién?
En ese instante mi corazón se estrujó, mi propio sobrino no sabía quién era. Edward me apretó la mano haciendo círculos para relajarme.
-Soy Isabella Marie Potter, la hermana de James Potter.- Le dije sonriéndole cariñosamente.- Soy tu tía, Harry.
-¿Quién es Harry?- Dijo Petunia desde la cocina.- Voy para allá.- Vino hacia la puerta empujando a Harry hacia un lado.
-Ni se te ocurra volver a tocar así a mi sobrino.- Salté sacando la varita, Petunia pegó un chillido de horror.- ¿Entendido?
-B-bella, ¿q-qué haces aq-quí?
-Vengo a por mi sobrino, a partir de hoy vivirá conmigo.
-¡No puedes hacer eso! ¡El hechizo de Lilly...
-Creo que tengo que presentarte a alguien.- Le dije.- Si nos dejas pasar, te lo explico todo.
Pasé dentro sin esperar ninguna invitación y Edward me siguió. Crucé un brazo por el hombro de Harry cariñosamente y lo conduje conmigo hacia el salón. Me senté a su lado en el sofá con Edward al otro lado y Petunia se sentó en el sillón.
-¿Dónde está Dursley?-Pregunté a la cara-sapo-casi-hermana-idéntica-de-Dolores-en-el-culo-Umbridge.
-¿Alfguien megfta llamangfdo*?- Apareció una gorda foca en forma de hombre con una bandeja de bacon por la puerta.- ¿Isab-bella?
-La misma, en carne y hueso.- Dije sonriéndole sarcásticamente.- Y vengo a llevarme a mi sobrino Harry para que viva conmigo y con mi Edward mientras está en Hogwarts. Ha pasado mucho tiempo y he encontrado la solución al hechizo protector de Lilly. Os presento a Edward Cullen, más conocido como Edward Masen. Hijo de Edward Anthony Masen y Elizabeth Evans. Sí, esa familia Evans. Era la hermana mayor de tu padre Petunia. Él también es mago y es mi novio. Así que Harry se viene con nosotros. Si él quiere, claro.- Harry me miró con ojos llorosos. Le abracé y le besé el tope de la cabeza mientras le acariciaba su brazo izquierdo.- ¿Qué dices Harry? ¿Te vienes con nosotros?
-¿Dónde viviríamos?- Me preguntó. Era tan tierno, mi pequeño... Necesita que le amemos, aquí no lo han tratado como se merece. Seré la tía más consentidora de la tierra. Por una vez estamos de acuerdo, conciencia.
-En una casita cerca del número 12 de Grimmauld place.- Le dije mientras le apretaba un poco más fuerte.- Sé que no sabes dónde se encuentra, pero creo que te gustará. El número 12 de Grimmauld Place es el hogar de los Black, Harry. Tu padrino vive allí, y estaremos sólo a dos casas de distancia. ¿Aceptas?
-Sí, ¡claro que sí!- Me dijo abrazándome más fuerte.- Pero... ¿Viviremos con un vampiro?
¡Hola! Después de tantos meses he vuelto y con un capítulo XXL. Como he mencionado en mi otra historia he estado luchando muy duro para una beca y... No me la han dado. Pero bueno, he decidido que como no me la han dado haría un capítulo XXL y aquí lo tenéis. Voy a actualizar cada sábado si no hay ningún problema.
*Alfguien megfta llamangfdo: Alguien me está llamando
Explicación de los ojos azules: como en la película Harry tiene los ojos azules y no verdes como los de su madre, para esta historia he decidido que los tendrá azules "como su padre".
Mordisquitos,
I'm reading my live
