Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de la genial y multimillonaria J. K. Rowling, yo sólo los tomo prestados.
Capitulo 2. Pactar con el diablo.
Lily revisó el baúl por enésima vez, hoy era el día. Hoy la jefa de su casa iría a buscarla para decirle que con todo el dolor de su corazón debían de expulsarla por no poder hacer frente al pago de la matrícula, había pasado los últimos dos días intentando buscar una solución pero ayer se dio cuenta que ya era demasiado tarde y nadie podía prestarle tanto dinero en tan poco tiempo. Abandonaría Hogwarts para siempre.
Lily estrujó la bufanda roja de Griffindor entre sus manos y se llevó una mano a la mejilla al notar como una solitaria lágrima bajaba por ella. Se había impuesto el no llorar pero al parecer sus ojos no le quisieron hacer caso, escuchó como la puerta se abría y sintió un fuerte abrazo por la espalda.
― Lily, no quiero que te vayas.―susurró Maggie con voz llorosa.
― ¡Pues no te hubieras gastado su dinero! ―gritó Emma golpeando a la rubia antes de unirse al abrazo.
― ¡Lo siento tanto! Pero es que no sé qué me pasa con Brujos Negros, creo que soy adicta o algo así; necesito ayuda psicológica o algo.―dijo Maggie entre llantos soltando a Lily por lo que la pelirroja pudo darse la vuelta, encarando así a sus dos amigas.
Maggie lloraba a lágrima viva mientras Emma se mordía el labio inferior en un vano intento por no comenzar a llorar también. Emma era una chica más alta que ella y Maggie de cabello muy muy negro y largo, sus ojos también eran oscuros pero su piel era muy pálida por lo que se pasaba gran parte del tiempo gastando bromas sobre que era un vampiro.
― ¿Y si te escondemos? ―preguntó Emma mirando hacia los lados buscando algún escondite dónde meter a Lily.
La pelirroja negó con la cabeza.
― No pasa nada.―dijo Lily invocando un pañuelo para que Maggie se limpiase las lágrimas pero en vez de consolar a la rubia, ésta empezó a llorar con más fuerza.
― ¡Ay Lily! ¡Todo es mi culpa! ―gimió Maggie sin parar de llorar y abrazando a las dos chicas.
― Sí, todo es tu culpa…―masculló Emma con enfado pero sucumbiendo al llanto conjunto.
Lily apretó a sus dos mejores amigas contra ella y estuvieron abrazadas hasta que se quedaron sin lágrimas.
― Bien, ya dejemos de llorar; que todavía podemos quedar en verano.―anunció Lily con una sonrisa triste, Maggie se puso a hipar mientras Emma se limpiaba las lágrimas con un pañuelo.
― No es que quiera echarte Lil, pero ¿McGonagal no debería haber venido ya? ―inquirió Emma mirando su reloj, Lily la tomó de la muñeca y miró el reloj también.
Emma tenía razón, Minerva McGonagal debería haber llegado hacía media hora.
― A lo mejor han decidido dejarte, no pega mucho con Dumbledore echar alumnos.―comentó Maggie con ilusión; Lily y Emma se miraron entre ella no muy convencidas.
― ¿Y si vamos al despacho de McGonagal?―propuso Emma, Lily asintió y ambas chicas se levantaron del suelo, engancharon a Maggie cada una de un brazo y tiraron de ella.
― Adelante.―indicó con dureza Minerva McGonagal, su profesora estaba sentada en un enorme sillón y examinaba los papeles que habían sobre su mesa; sólo levantó la mirada cuando las tres jóvenes estuvieron frente a ella.―¿Sucede algo?
Lily respiró hondo, ¿qué iba a decirle?
― Es por la matrícula de Lily.―se adelantó Emma.
― ¿Qué pasa con la matrícula de la señorita Evans? ―preguntó su profesora enarcando la ceja izquierda.
― Que me la gasté en unas entradas vip y ahora ella va a tener que abandonar el colegio.―soltó de golpe Maggie llorando y poniéndose en el suelo de rodillas. ―No la expulsen por favor.
― Jefferson póngase en pie.―ordenó Minerva con voz enérgica, Maggie se puso en pie y se limpió la falda de una sacudida.―Evans no vamos a echarla, el dinero para su matrícula fue depositado ayer.
― ¿¡Qué!? ―gritó Lily aún sin creer que no iba a ser expulsada de Hogwarts. ―Pero, pero…¿y quién ha pagado?
― Déjeme ver.―su tutora se puso en pie y abrió un enorme archivo que estaba a su espalda, sacó unos cuantos pergaminos y se puso a revisarlos uno por uno con el dedo hasta que de repente se detuvo y suspiró.―El dinero salió de la cuenta del señor James Potter.
― ¡Cómo! ―gritó Lily olvidándose de que estaba en presencia de la jefa de su casa, hecha una furia caminó hacia la puerta y salió como un torbellino rojo en busca de Potter. ―¡Yo lo mato!
― Por favor, intentad que Evans no destroce la sala común.―pidió la profesora a Maggie y Emma que asintieron en silencio antes de correr tras Lily.
Minerva se dejó caer sobre su asiento y se masajeó la sien, las disputas de Potter y Evans iban a acabar con ella.
James salió del baño con la mejor de sus sonrisas y comenzó a vestirse, era cuestión de minutos que Lily atravesase el umbral y le dijese lo maravilloso que era por evitar que la expulsasen de Hogwarts. Se colocó unos jeans y una camisa blanca que no se abrochó ya que la extraña construcción que estaban creando Peter y Sirius llamó su atención.
― ¿Qué hacéis? ―preguntó el castaño acercándose.
― Un bunker anti pelirrojas.―explicó Peter volcando su colchón y colocándolo en vertical.
― Sí, porque cuando Evans venga hecha una furia para matarte por entrometido no quiero que me mande a la enfermería.―afirmó Remus asomando la cabeza por encima del colchón, su amigo además llevaba un casco militar y dos rayas negras en las mejillas.
― No, seguro que viene contenta y con los ojos en forma de corazón.―dijo James con total convencimiento.
― Di que sí James.―animó Sirius saliendo de detrás de la cama y dándole una fuerte palmada al castaño en la espalda.
― Peter, Sirius acaba de renunciar a un lugar dentro del bunker.―afirmó Remus mirando a Sirius con malicia, el merodeador le lanzó una mirada asesina y Remus hizo un corazón con sus manos.
― ¡Potter! ―gritó Lily abriendo la puerta de par en par, la pelirroja caminó hasta James y lo agarró del cuello de la camisa con fuerza para luego comenzar a zarandearlo.―¡Pero tú que te has creído! ¡Quién te ha dicho que puedes meterte en mis asuntos!
― ¡Te lo dije! ―exclamó Remus para luego esconderse tras el colchón asomando sólo la cabeza al igual que Peter.
― Necesitabas ayuda y sé lo testaruda que eres, así que decidí actuar por mi cuenta―dijo James con voz dulce lo que incrementó la ira de la pelirroja que sacó su varita.
― ¡A cubierto! ―gritó Sirius tirándose en plancha al interior del bunker.
― ¡No quiero tu ayuda! ¡No quiero ni un solo knut tuyo!―gritó Lily agitando la varita para lanzarle un hechizo pero en ese momento entraron Emma y Maggie, la primera le hizo un placaje y la tiró al suelo.
― Deberías darle las gracias, no intentar matarlo.―opinó Maggie tomando la varita del suelo y apartándola de Lily.
Lily se puso a patalear en el suelo para que Emma se quitase de encima, pero desgraciadamente su amiga no tenía la menor intención de levantarse.
― ¡Quítate que lo tengo que matar por metiche! ―exclamó Lily mirando hacia la pelinegra con furia.
― En vez de matarlo, deberías pensar en una forma de devolverle el dinero.―indicó Emma, Lily sintió entonces el peso del mundo sobre ella.
Emma tenía razón, ahora tenía que devolverle todo ese dinero a Potter. Casi que prefería ser expulsada, ella Lily Evans tenía una deuda enorme con el cretino de Potter, levantó la mirada y se lo encontró mirándola con una sonrisa brillante, la misma que ponía cuando le iba a gastar una broma a los slytherins. Lily tragó saliva con preocupación, le debía un favor a Potter. Ahora si le pedía una cita iba a tener que aceptar.
― ¡Noooo! ¡No quiero! ―gritó Lily imaginándose a ella y a Potter sentados en un banco en Hogsmeade compartiendo un helado mientras reían, luego él se acercaba a ella y la machaba con el helado pero ella lejos de matarlo se reía y le daba un beso en la mejilla y entonces él….―¡Nooo!
― Lily, céntrate.―dijo Emma chasqueando los dedos delante de su rostro.
― Cuando imagina cosas es tan divertido, se le queda la mirada perdida.―comentó Maggie en voz baja a James.
― Si, es adorable. ―añadió el merodeador con una sonrisa. ―Lily, por suerte para ti ya he pensado como vas a devolverme el dinero.
Lily miró con espanto cómo James caminaba hasta su baúl y sacaba un pergamino.
― No voy a salir contigo.―comunicó Lily con seriedad, Emma se levantó de encima suyo y dejó que la pelirroja se pusiese en pie; James asintió y le entregó el pergamino. ―Y soy Evans, ¡Evans!
― Evans, serás mi asistenta personal por los próximos tres meses.―indicó James con una gigantesca sonrisa, Lily abrió el pergamino y leyó en letras gigantescas "Contrato de asistenta personal". ―Ahí está explicado todo lo que vas a tener que hacer durante estos tres meses, que básicamente será estar conmigo y hacer lo que yo te ordene sin importar la hora, donde estés o lo que estés haciendo; yo tengo prioridad.
Lily extendió el pergamino y leyó un par de puntos de la lista, por ejemplo ahora no podía gritarle ni lanzarle hechizos. Pero lo peor era que tenía que llamarlo James o cariño, James había subrayado la palabra cariño y había dibujado una flecha señalando esa palabra. Lily bufó, ni loca lo iba a llamar cariño.
― En el contrato he añadido como verás al final que no voy a invitarte a salir durante este tiempo y que no te pediré besos ni abrazos, aunque si quieres dármelos no tengo objeciones. Puedes besarme cuantas veces quieras.―James le guiñó el ojo y Lily hizo una mueca de asco.
― Esto es casi un contrato de esclavitud.―dijo Lily atónita, a su lado Maggie y Emma leían por encima y se reían ante alguno de los puntos que James sugería.
― Es esto o devolverme todo el dinero antes de las navidades.―dijo James con seriedad y cruzándose de brazos; él sabía que Lily no tenía forma de conseguir tanto dinero y si podía saldar su deuda sin involucrar a sus padres la pelirroja firmaría cualquier trato.
― Está bien, pero nada de contacto físico.―James asintió y sacó una pluma de su baúl que le tendió a la pelirroja.―Te odio.
James asintió con felicidad y se revolvió el pelo. Lily caminó hacia el escritorio y mojó la pluma en tinta, al final del contrato había una parte dónde estaban sus nombres; bajo el de James ya había una firma, sólo faltaba la de ella. Miró hacia atrás y vio como a James le brillaban los ojos, Lily volteó hacia delante y firmó, ¿por qué se sentía como si acabase de hacer un pacto con el diablo?
Continuará...
Si ya se que en Hogwats no había matricula, pero imaginemos que sí... Sinceramente no veo a Dumbledore echando a algún alumno, él buscaría otra forma para que estudiasen allí. Pero imaginemos que si, que hay que pagar una matricula nada barata por estudiar en el mejor colegio de magia y hechicería.
Muchas gracias a Krismery, Meliiiii, Ane-Potter17, lily black lupin potter y Guest. Y en cuanto a la pregunta de Meliiii, Sirius confia en que James la conquiste, ya que si lo hace él tiene asegurado ser el padrino de la boda, asi que le da ánimo.
Besitos!
Zara Potter-Black
