Disclaimer: Todo pertenece a J. K. Rowling. Lo único mío es Draco (mejor dicho el gato xD).


Cap. 2: Perfecta creación

El rubio escrutó con asombro- y como no: asco.- a la castaña, analizando las preguntas que ésta acababa de hacer y entonces bufó.

Patrañas.

Granger jugaba con él, tal vez la malnacida quería asustarlo, vengarse por sus palabras, de seguro a la desgraciada sangre sucia le parecía gracioso hacerse pasar por desmemoriada; pero a él definitivamente no le hacia reír en nada.

- Deja de jugar Granger, no es gracioso.-cada palabra contenía cierto rencor, ligado con desprecio y una pizca de asco, sí, definitivamente la combinación perfecta.

La castaña lo miró.

- ¿Granger? ¿Quién es Granger?-cuestionó sin comprender.

Draco bufó. Definitivamente aquello no le parecía gracioso ¿A qué quería llegar Granger con hacerlo pensar que sufría de amnesia?

- Repito: No es nada gracioso, Granger.

Ella le miró con algo de temor y esto turbo un poco al rubio… ¿Era cierto? ¿De verdad la castaña había perdido la memoria? ¿Por el golpe que se había dado? ¿Un golpe podía hacer semejante cosa?, la chica posó su vista en el suelo, aquel chico le daba algo de miedo y desconfianza.

- ¿Es en serio? ¿De verdad no sabes quien eres?

La chica asintió, se sentía intimidada y su amnesia no ayudaba mucho.

- S-í.-logró decir.

¿Qué podía hacer? ¿Dejarla allí para que luego San Potter y la Comadreja la consiguieran? ¿Llevarla a la enfermería? ¿Darle otro golpe para que le volviera la memoria? ¿Qué rayos hacía?

Sonrió.

Sí, definitivamente ya sabía que debía hacer, y lo mejor: todo lo beneficiaba a él y solamente a él. Potter, Weasley e incluso la misma Granger le pagarían todas las que le debían, quizás así podía desestresarse un poco de su casi imposible misión o tal vez podía encontrar la manera de que la castaña lo ayudase sin ni siquiera darse cuenta.

- Está bien. Te ayudaré.-acotó con parsimonia.

La chica sonrió y sus ojos brillaron con esperanza, pese a que ese chico le causaba temor y desconfianza, estaba segura de que podría ayudarla.

El rubio le extendió la mano-sintiendo mucho asco, pero a la vez satisfacción.- a la chica para que pudiese levantarse, sí, ya sabía lo que haría. Hermione Granger pagaría todos los años de insultos, burlas y vergüenzas.

-Gracias.-dijo sin que sus ojos dejasen de brillar.


Días después.

Draco sonrió.

La verdad cambiar por completo a la castaña había sido más fácil de lo que imaginó, sólo fueron suficientes un par de días, esconderla completamente de Potter y Weasley, hablar-más bien suplicar y cuanto odiaba haberlo hecho.- con Pansy para que lo ayudara y por sobre todo agradecer a Merlín-quizás también a Morgana.- las constantes ausencias del viejo loco del director.

Perfecta.

Esa era la palabra que podía definir a su creación y sí-debía admitirlo, sino sufriría las consecuencias.- también de Pansy. Hermione Jane Granger- Jane para él.-era casi una Slytherin, y era casi porque lamentablemente seguía perteneciendo a Gryffindor, pese a que prácticamente vivía con las serpientes- y esto fue difícil de conseguir, pero luego de sorprenderse mucho Snape aceptó.-.

Y a pesar de eso su creación seguía siendo perfecta, sangre sucia, gryffindor y todo lo demás, pero era totalmente perfecta gracias a él.

Ese día ella haría su entrada triunfal junto con Pansy- últimamente eran muy amigas.-, se sentaría a su lado y lo besaría.

Sonrió al pensar esto.

No era que no le provocase asco, pero tenía un plan y lo cumpliría por completo, quería ver las caras que pondrían la comadreja y San Potter.

Las puertas del Gran Comedor se abrieron dando paso a Pansy y tras ella venía su más perfecta creación: Jane, con un toque del estilo de la Slytherin y sin embargo con un toque de ella misma.

Una falda por encima de las rodillas- algo larga para él; pero Pansy opinaba que a pesar de todo debía mantener un poco de su antigua esencia.-, una blusa recatada de color blanco, sin embargo como dejaba levemente expuestos sus senos, daba cualquier impresión menos de la blusa en sí fuese recatada, unas sandalias de tacón y el toque increíblemente especial: su enmarañado pelo había desaparecido y convertido en un lacio, castaño y sedoso cabello.

Lo hizo.

Su Jane, su creación atrajo todas y cada una de las miradas del Gran Comedor, tan perfectamente como él lo había planeado. Para él no era Granger, ni mucho menos Hermione, sino Jane, su Jane porque le pertenecía, porque él la había creado.

Entonces el momento llegó. Ella dirigió sus pasos a la mesa de Slytherin-bajo la atenta mirada del Gran Comedor.-, para sentarse junto a él y- esta era la parte donde le daba asco, porque pese a todo ella seguía siendo una sangre sucia.-lo besó.

Silencio, una exclamación de sorpresa y ojos abiertos como platos.

A pesar del asco correspondió, porque así lo tenía planeado, ese era el primer paso del plan y lo cumpliría al pie de la letra, sabía que todos los miraban y eso le hizo sonreír en medio del beso, ella también sonrió, como si disfrutara todas y cada una de las miradas sobre sí.

- Buenas noches, Draco.- susurró la chica al separarse del rubio.

Él sonrió de nuevo. Todo era perfecto-sobre todo ella.-, las caras de la Comadreja y San Potter, la expresión de sorpresa en el Gran Comedor, sí, todo era absolutamente perfecto.

- Buenas noches, Jane.- saludó.

Hermione no entendía porque él la llamaba por su segundo nombre- quizás nunca se atreviera a preguntárselo.-, pero luego de varios días ya estaba acostumbrada.

Pansy sonrió- y estuvo a punto de llorar.- satisfecha de la creación que Draco y ella habían hecho. Aquella creación que ahora era su mejor amiga.