Kuroshitsuji no me pertenece, es propiedad absoluta de Yana Toboso.
¡Ya he regresado!
*AnVi.1995: ¡OMG! O_O ¡No puedo creerlo! ¿Eres tú? ¡¿En serio eres tú?! ¡SOY TU FAN! C-creo que estoy m-muriendo d-de la-la emoción…mi c-co-corazón… *muere repentinamente de un infarto* ¡Yes, My Lady! ¡Trataré con todo mi esfuerzo de mejorar!
*KARASTENGU: ¡Gracias! Aquí tienes el cap. XD
*Dear Unnamed: Si ¿eh? Quería algo diferente, algo que nunca hubiera visto. ¡Espero sigas leyendo!
*Luna: ¡Aquí está la conti!
*Saya-Chwan: Aún es el principio, prometedor se verá a medida que vayamos avanzando :) algo muy raro está a punto de ser escrito jejeje
Siento mucho si me demoré, pero resulta que mi querida y troll computadora me hizo creer que ya había subido el capítulo el mismo día que subí el de Dance With The Devil en esta misma sección (no logré aguantarme). A ver, en realidad cuando subí este capítulo la página se quedó en blanco pero yo supuse que lo había subido porque se veían los menú y todo. En fin ¡Fue troll! Y me di cuenta después jejeje ¡LO SIENTO! Sin más, ¡comencemos!
Capítulo 2:
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Ya habían pasado tres días desde que aquella intrépida joven de cabellos rubios le había rescatado de una muerte segura. Aún no comprendía muy bien a la joven ni sus verdaderas intenciones. Era amable, dulce, torpe, delicada; pero es que era demasiado pura en todos los sentidos, no entendía ninguna indirecta en doble sentido, y si lo hacía se sonrojaba y salía corriendo en vez de aprovechar la situación.
¿Qué tramaba?
Aún estaba algo débil, no había comido su ración de alma y no había podido robar la de la joven ya que ésta tenía una suerte de los mil demonios, pero eso no impidió que pudiera levantarse de la cama e inspeccionar el lugar donde se encontraba.
Se dio cuenta que era una pequeña cabaña que seguramente estaba cerca de donde realmente vivía la joven, ya que no escuchaba el trote de los caballos ni las ruedas de algún carruaje cuando ella llegaba. A pesar de ser pequeña, esta poseía todo lo necesario para vivir: Una pequeña cocina, un pequeño comedor, dos cuartos y uno de cama matrimonial –en la cual él se hallaba descansando-, dos baños, una pequeña terraza donde gustar el té y un amplio bosque que se extendía hasta las colinas. Para ser precisos, la cabaña estaba justo en medio del claro del bosque.
Otra cosa que había notado era su nuevo y propio interés hacia los gatos. Desde que conoció a aquella mota de pelo blanquecina, su suavidad, su grácil caminar, sus brillantes y cristalinos ojos, su lindo ronroneo y su irresistible maullido, se volvió un adicto a estos animales. Pero el color blanco no era su favorito, de hecho, lo detestaba, pero no por eso iba a menospreciar al animal, no-no-no-no, el pobre gato no tenía la culpa de haber nacido con ese color.
Escuchó una tos proveniente de la cocina, y tras unos segundos el típico sonido del acero cayendo al suelo. Él se levantó sin mucho animó de la cama y salió hacia la pequeña cocina azulejada en blanco, negro y azul. La buscó con sus ojos rojos pero no la encontró hasta que otra tos, proveniente del suelo, hizo que la encontrará, ahí, agachada en el suelo, tosiendo con un sartén vacía en el suelo.
Suspiró acercándose a ella. Realmente le daba mucha curiosidad el hecho de que ella, aun sabiéndose tan débil físicamente, seguía esforzándose, incluso en cosas que realmente no llevan ningún tipo de esfuerzo. Se agachó a su lado.
– ¿No te parece que eres muy débil como para esforzarte de este modo?–Le preguntó algo burlón notando como se encontraba algo húmeda. Alzó su mirada hacia una de las ventanas notando como había comenzado a llover. Le había alcanzado la lluvia tal vez justo en la entrada, por eso no estaba muy empapada.
–Estoy bien, solo me humedecí un poco, nada grave. Me cambiaré enseguida y le haré el almuerzo…–Dijo tratando de levantarse pero perdió el equilibrio y casi vuelve a caer de bruces al suelo, pero él, a una velocidad impresionante, se colocó de pie y la agarró por los hombros.
– ¿Cuándo vas a desistir? No pienso comer eso–La llevó hacia un sofá donde la obligó a sentarse y reposar un poco, su respiración estaba algo agitada y sus mejillas se encontraban sonrosadas.
– ¿Tan mal preparo la comida?–Preguntó en broma sonriéndole suavemente.
–No deberías de dedicarte a ello–Siguió su broma.
–Que malo–Ella hizo un pequeño puchero que logró sacar una sonrisa en él.
No es como si él fuese muy amigable. Repito: él era un demonio, y los demonios no abarcan sentimientos positivos como el amor, la amistad, consuelo, etc. etc. Él solo se hacía el amigable para poder ganar la confianza de la chica, hacerla caer finalmente en sus redes y así poder de una buena vez comer su deliciosa, dulce, y pura alma. Aunque era un poco difícil, ya que esta ni siquiera le había dicho su nombre, y realmente no quería preguntarle cuál era su nombre, no podía simplemente decirle: ¿Cómo te llamas? O algo parecido…bueno, si podía, pero no quería.
Él quería que ella se lo dijese, quería una señal que le dijese que se estaba ganando la confianza de la chica. Aunque sea un poco. Por esa razón, iba a esperar, y esperar, y esperar…
Vale, él no tenía mucha paciencia.
–No me has dicho tu nombre–Comentó el pelinegro sentándose a su lado con un rostro exánime, indiferente.
– ¿Eh?–Ella pareció sorprenderse de este hecho–Ah…lo siento, se me había pasado–Se disculpó ella ahora con un mejor semblante–Soy Rachel–
–Rachel…–Pronunció él suavemente. Que nombre tan fuerte para una mujer tan frágil.
– ¿Y usted es…?–
–No tengo nombre, ni quiero tenerlo–Aclaró rápido y cortante.
– ¿Cómo que no tienes nombre? Eso no puede ser–Rachel parecía bastante sorprendida.
–No lo tengo–Volvió a recatar.
Estuvieron unos minutos en silencio hasta que ella juntó sus dos palmas tan delicadamente que apenas hizo ruido– ¡Ya sé!–Exclamó ella entusiasmada logrando que el de mirada rojiza la observara algo confundido por su actuar–Yo te daré un nombre–Le sonrió mientras el rostro de él cambiaba a puro terror.
Tal vez no debió haberle preguntado su nombre.
– ¡No lo hagas!–Se levantó como si el sofá tuviera un resorte.
– ¿Por qué? Suena divertido–
–Porque si lo haces…–Él cerró sus puños–Te perteneceré–Susurró lo suficientemente alto como para que ella lo escuchara.
– ¿Pertenecerme? No eres un perro–Ella razonó.
–Son…reglas que hay en mi país de origen. Si me das un nombre, te perteneceré, y perderé mi libertad–
No, no le estaba mintiendo del todo, aquello era una verdad incompleta, una verdad vestida de mentira. La verdadera razón por la que no podía dejar que ella le diera un nombre era porque aquello crearía un contrato entre él y ella, lo privaría a él de cualquier libertad vista y por haber. Él, amaba su libertad, y en estos más de 3000 años que llevaba subsistiendo, no había hecho un contrato, JAMÁS. El robaba almas, él iba en contra de las reglas del inframundo; pero él era un demonio, él no tenía sentido de ley. Más de una vez, los superiores –encargados de que las pocas normas que imponía el infierno sean cumplidas- lo habían perseguido, castigado, pero él seguía siendo libre. Y estaba más que seguro que cualquier demonio quisiera estar en su lugar.
Ciertamente, esta sería la manera más fácil de conseguir el alma de la joven Rachel, pero –repito- él ama su libertad y no la iba a cambiar por un alma. No y no.
–Vaya, que país más raro el tuyo–Quiso reír de ironía, pero lo contuvo con una pequeña sonrisa. La doncella Rachel era demasiado inocente– ¿Puedo decirte Without*?–Preguntó ella.
– ¿Without?–Volvió a confundirse, la joven lo sorprendía a cada rato.
–No es un nombre, es un apodo, así que creo que no haya problema ¿no?–Ella le sonrió como lo haría un niño pequeño, uno que quiere un juguete nuevo para su larga colección.
–Creo que no habrá problema–Le sonrió de vuelta, tratando de ser amigable. Estos más de 3000 años conviviendo en el mundo de los humanos no solo lo habían hecho fuerte, sino que había aprendido a copiar las acciones de los seres humanos a la perfección, nadie se daría cuenta de su farsa.
Ni siquiera la dulce e inocente Rachel.
-o-o-o-
¿Qué les pareció? O-o Muy corto, lo sé, trataré que el próximo sea más largo (: ¡Dejen comentarios!
Puede que la personalidad de Sebastian les cause dudas y demás, tal vez piensen que es un OoC (fuera de personaje), y puede que en parte lo sea; pero recordemos que Sebastian ha vivido más de 3000 años y eso ha logrado que copiara a la perfección las emociones y sentimientos humanos, tanto así que hasta el mismo puede ser capaz de creérselo (o sea que se engaña a si mismo). Bueno esa fue mi estúpida conclusión, después de todo hay veces que Sebastian se muestra egoísta y sádico, nos muestra un Sebastian al cual no le importaría tener que hacer "x" cosa por conseguir "y" cosa sin importarle las "z" consecuencias.
En fin ¡LOS AMO!
PD: Y prometo que mi computadora será severamente castigada por su troll.
