Reyes 2
Entre la luz cegadora y blanca, una figura joven descansaba, sus piernas cruzadas con su baculo entre ellas, su ropa reveladora pero noble de colores blancos que casi provocaba que se perdieran entre su entorno.
Su cabello azul largo y trenzado flotaba en la nada, mientras su rostro sin edad pero de juventud, parecían cansados además de tristes, su entorno era lo que simulaba un rio de miles de palomas blancas, pues en un parpadeo el entorno blanco se volvió el vacío del universo... donde en el fondo el planeta azul era el destino de aquel cauce místico.
Levanto su mano para que una de esas palomas blancas posaran perezosamente en su dedo, un gesto de felicidad paso por sus rasgos -todo listo- susurro para soltar la criatura -la ayuda ya fue liberada, solo depende de ellos- indico con un suspiro.
Solomon estaba cansado, fatigado por las ultimas incorporaciones que tuvo que añadir para cubrir las necesidades que el sabia necesitarían, pues aunque los ojos no vieran claro el futuro... sabia que los necesitaría si quería contrastar lo que fuera estaba tratando de invadir su mundo.
Sabia que mando a estas piezas "prestadas" a un mundo con una vaga misión, pero rió divertido ante lo incierto que esto podía cambiar el entorno ademas que un poco crecido por todo lo que burlo para traerlos aqui.
Era alguien orgulloso -lo siento tanto Ugo- expreso sabiendo que lo hiso todo a espaldas del protector de ese mundo, pero no tuvo arrepentimientos en su tono... todo era por un bien mayor, aunque eso significara poner a prueba esa escasa estabilidad en el destino.
Su cuerpo físico comenzó a ser transparente, mientras el joven rey miraba con nostalgia el mundo que su amigo Ugo encontró para su voluntad, suspiro nuevamente disfrutando esta acción que no podía hacer con su verdadera forma... cuando en miles de palomas blancas, la figura de Solomon desaparecía para ser añadida al flujo del rukh natural del hogar de su gente.
XXXXX
Sol orgulloso en el cielo, dia caluroso mientras las olas rompían en las costas de manera calmada o violenta, todo en una desolada isla de un tamaño considerable entre dos continentes imponentes, cuya vegetación exótica era abundante en el panorama, el sonido de los animales eran ecos ocultos de los intrusos de esas tierras vírgenes de humanos.
Esos extraños se miraban intrigados y confundidos por la "misión" encomendada por su contacto en este nuevo mundo, tan solo uno de esas personas parecía nueva sobre el tema... pues no recordaba mas que la traición en el inicio de la guerra del grial y lo general a lo que fue arrastrada por casualidad.
Arturia no estaba de acuerdo, los últimos acontecimientos se habían desarrollado de una manera que la ponían en una posición que no quería regresar si se tenia la opción, por esa razón había acudido con su deseo en la lucha del grial... ella no quería ser rey si había alguien mejor para el puesto.
-No tenemos alternativa alguna- declaro Kiritsugu Emiya, con su gesto severo que no engañaba lo que en verdad pensaba de la situación en la que se metió en su lecho de muerte, se veía tan natural a pesar que las ropas que portaba no eran las adecuadas para un ambiente cálido de este lugar.
Bazett busco curiosa su entorno no solo el panorama tropical también en sus nuevos colegas, algo impactada con el verdadero genero del legendario rey arturo, pero no dejándose arrastrar por esto y enfocándose en su encargo -este será un trabajo arduo... pero no imposible- dijo con confianza, se había quitado el saco para estar solo con su camisa blanca y pantalones oscuros, envidiosa porque ese otro "mago" estaba como si nada a pesar del calor.
Arturia paso sus manos por su cabello, mirando el cielo con nostalgia -tenemos que comenzar las planeaciones y las diferentes ordenes que regirán este nuevo reino- susurro ya resignada a liderar lo encomendado, ella era una persona responsable y como "singularidad" escogida para esto, tenia el honor de cumplir con su palabra.
-Las defensas para ese "problema" que nos advirtió el "rey"- Emiya ausente agrego, una chispa de desagrado entre el y la rubia era evidente para Bazett, pero esta no quiso ondear en temas pasados que parecían no ser importantes al comportarse de manera profesional para comenzar las planeaciones.
-Yo puedo hacerme cargo de ese asunto- se ofreció la maga con profesionalismo sus ojos centellaron en conocimiento mientras procesaba los pasos a seguir, al ser buena en runas esta era su oportunidad.
Kiritsugu exhalo un aliento contenido, mirando todo con vil aburrimiento -Marchare en recopilación de información y reconocimiento- se alisto prontamente dando un desplante a Arturia para negarlo.
Bazett paso sus ojos en ambos con una ceja arqueada pero despectiva a estos evidentes roces, como todos ahi presentes tenia el conocimiento general de sus nuevos aliados pero estos parecian conocerse -oh eran master y servant- pensó para si misma negando.
Arturia apretó sus labios algo irritada por esa alianza obligada, pero se lo trago para mejor volviendo a su gesto apacible -como te parezca, Emiya-san- susurro con leve dejo de reproche, aunque sabia la naturaleza de estas investigaciones que traicionaban sus creencias... en este nuevo mundo, era necesario recurrir a esas herramientas si quería sobrevivir a algo que apenas comenzarían.
Una sonrisa arrogante en Kiritsugu -es bueno saber, que esta vez nos entenderemos- aprobo con los ojos cerrados, el trio se miro en silencio expectante ante los planes futuros con solo un objetivo vago... dispuestos a enfrentar esta nueva misión con diligencia en lo que sabian, es una nueva vida.
Aun para Bazett era difícil de aceptarlo, tenia la sensación que algo mas tenia preparada su vida en aquella guerra del grial... miro al cielo con cierta renuencia, todas esas leyes que aprendió fueron rotas y ahora estaba en esta situación con aspiraciones a ser una fundadora de un reino.
-El área es segura- Una voz fria interrumpió el silencio, saliendo de entre la maleza un caballero de oscura armadura que retaba la incomodidad de este calor tropical, su gesto uniforme y cabello largo se erguía en toda su altura para observarlos detenidamente.
-Pronto oscurecera, sera prudente ir a terminar nuestros planes en un lugar mas cómodo- un rubio de brazo metálico acordaba al lado del recién llegado, sus ojos mostraban una solemnidad hacia el rubio rey, ambos caballeros traídos en sus respectivos lechos de muerte... uno de soledad y arrepentimiento, el otro de lealtad y remordimientos.
Lancelot y Bedivere las piezas extras como respaldo, posicionándose al lado de Arturia mientras Bazett los pasaba con cierto aspecto sobrio -nunca pense que seria traido para esto- se burlo Kiritsugu interrumpiendo esto, indicando que abriera el camino por parte de un serio Bedivere -un fundador... algo que estaba lejos de mis aspiraciones-
-Para un asesino, estoy de acuerdo con su punto- escuetamente Arturia completo ganándose un desplante irritado por parte de Emiya, deteniendo su camino para intercambiar aspectos sucios en una eterna rivalidad.
Bazett suspiro mientras Lancelot estaba dispuesta a desenfundar su legendaria espada, Bedivere era alguien mas calmado pero sus ojos brillaban peligrosos para intervenir ante el duelo de miradas y prontamente de algo mas.
-Y como llamaran este nuevo reino- una voz cantarina interrumpió el duelo silencioso con su actitud despreocupada.
-Quien eres- pidió sospechosa Bazett, su equipo de trabajo en guardia aunque ninguno lo mostrara a causa de la paz que reflejaba el nuevo intruso.
-Yunnan y seré su guía en este mundo- sonrió el hombre al saltar al suelo en gracia felina, miro a todos de manera de juicio y un gesto feliz lleno su rostro descuidado -y como se llamara este reino- volvió a cuestionar curioso.
XXXXX
Años después...
Aladdin no entendía, tenia miedo y desconocía las intenciones que llevaron a Ugo-kun a comportarse de una manera tan violenta, si no fuera por Morgiana estaría herido por la onda expansiva de su ultimo ataque.
No lo escuchaba... no lo obedecía... toda la intención de su gran y primer amigo estaba en eliminar por completo a Judal, trago un poco con preocupación al ver el cráter en lo que se convirtió la gran fortaleza de la Tropa de la niebla bajo la mano de su djinn.
-Que le ocurre a Ugo-kun- cuestiono Alibaba desconcertado, sus ojos vagando en el desastre de la construcción ahora hecha pedazos.
El gran cuerpo azul, cuya cabeza era la flauta estaba erguido en medio del desastre, imponente y peligroso, el pequeño niño hiso una mueca triste mientras escuchaba las palabras de su amigo en ese mundo.
-Pareciera que esta moviéndose por su cuenta- aseguro el rubio con finalizar, sin mirar donde el magi recibía esas palabras con el sentimiento de desesperación por no entender.
-No lo se... es la primera vez que algo como esto sucede- expreso Aladdin, cerrando sus ojos en dolor por el misterio de las acciones de su amigo.
Morgiana puso su mano en consuelo del niño de azul, mientras Alibaba aseguraba que su presencia fuera la fortaleza necesaria para apoyar a su amigo... el silencio de la noche vino por momentos, nadie queriendo moverse para no romper la tranquilidad con temor a empeorar la situación.
-Pero que es ese monstruo- una voz vino con desdén desde los cielos, llamando la atención de todos los testigos, en efecto la paz fue rota ahora el djinn parecía moverse en la seguridad de enfocar los nuevos visitantes -ha dañado a nuestro querido Judal- continuo.
Ahí en lo alto, con el poder de un turbante volador se encontraba una figura femenina con trajes de realeza extranjera, su cabello rojizo en un peinado exótico pero hermoso, sus ojos posados con desprecio en el djinn inmutable.
Aladdin impresionado por todas esas personas que respaldaban a la extranjera en el dominio del objeto volador, pero sus ojos se desviaron donde el cuerpo de un Judal ensangrentado se encontraba en brazos de uno de esos extraños hombres... siendo la prueba que Ugo no cumplió su cometido de despojar al magi oscuro de su vida.
La chica no le daba mirada a su entorno, con arrogancia solo su visión en el criminal -Ka Koubun asegúrate que Judal tenga el cuidado adecuado... será problemático que muera- ordeno sin voltear a ver al súbdito señalado.
Un hombre de túnicas blancas y tatuajes en su rostro dio un paso en alto -Como ordene princesa- respondió con la nobleza que se debe a alguien de la realeza -es nuestro oráculo y no debemos dejarlo morir-
Aladdin todavía con su atención en aquellos desconocidos, su desconfianza y preocupación en crecimiento mientras escuchaba las palabras del tío Sinbad que parecía familiarizado con la gente extraña -Imperio Kou- dijeron el trio con asombro ante la nueva experiencia con alguien de un país distante.
Pero las presentaciones y suposiciones fueron cortadas, el magi azul sintió el movimiento de su amigo que se ajustaba para saltar a la altura de quienes quitaron su presa de su alcance, en cuestión de minutos una pelea aislada entre la chica que era dueña de un contenedor djinn contra Ugo se llevaba a cabo en el aire.
Impotencia de hacer algo, solo funcionando como espectador, Aladdin sentía que su corazón crecía en dolor por no saber el cambio de su amigo, su perseverancia en tener al alcance al magi oscuro.
-UGO-KUN- grito cuando el arma modificada de la princesa atravesó limpiamente el torso de su primer amigo.
Aladdin sintió la sangre congelarse al ver por un corto periodo el gran daño en Ugo antes de desaparecer en su flauta, que cayo en el suelo pesadamente dando signo de la falta del cuerpo... el tiempo se alentó, mientras aquella princesa parecía orgullosa de su logro.
No podía permitir que esto quedara asi, sin esperar apoyo y actuando por impulso, Aladdin se quito su propio turbante, tomando su báculo con la decisión de darse a conocer ante la mujer que daño a su amigo.
Su ataque de advertencia surtió efecto, llamando la atención de la que pensaba retirarse, volando rápidamente y con su arma mágica en posición, se acerco lo suficiente para encararla con la valentía que el dolor causo.
Con el gesto de dolor, con su estomago apretujado Aladdin exigió a la princesa, acuso a Judal de su ataque siendo el primero, pero esto solo empeoro... ahora la joven los miraba con desprecio, con el rencor de ser los "amigos del monstruo".
-Ataquen- ordeno a tres a sus espaldas, dirigiéndolos a todos los que dañaron a su oráculo con la intención de "arreglar" el desperfecto -desháganse de la basura- despectiva y cruel señalo a toda la gentuza a sus pies.
Pero antes de que cualquiera de los nuevos enemigos se moviera, tres sonidos consecutivos y desconocidos resonaron a través de la noche, el objetivo parecía terminar justo en los pies de cada uno de los súbditos que se detuvieron de su misión de aterrorizar y eliminar todo obstáculo.
Tres pequeños agujeros que humeaban, como señales de advertencia y evitar el inicio de la masacre bajo el mando de Kou... pues cada intento de avanzar por las criaturas, los mismos sonidos y señales en el piso aparecían... certeros, efectivos y misteriosos.
Sinbad que había estado a punto de ordenar a sus propios hombres la protección de la gente se quedo con sus palabras atoradas, en una posicion congelada de mando... sus ojos buscando al nuevo aliado entre las sombras.
-Quien se atreve a contradecirme- gruño la princesa buscando al culpable de tal muestra de magia extraña que detuvo su venganza -a ir contra la voluntad de la séptima princesa de Kou- sus ojos amenazantes escaneando cada tejado cercano, rincón oscuro y rostros enemigos que mostraban el mismo desconcierto que ellos.
Aladdin desde su altura dada por su turbante, miro como en el suelo dos figuras caminaban a su dirección de manera que expresaba su seguridad en intervenir en el asunto, indiferentes del odio que expresaba cada respaldo de la princesa... distantes de la curiosidad de los testigos... ignorantes del interés creciente por parte de Sinbad que observaba todo con ojos nuevos.
-De donde salieron- susurro Jafar con sospecha, sus ojos desconfiados en esos nuevos que seguían caminando con una parsimonia y lentitud, dando su tiempo como si este fuera importante además de lento.
El rey no contesto, simplemente se dedico a ser un espectador mas de este nuevo suceso, una pareja extraña pero que prometían con su simple presencia a hacer algo duro y directo... el líder de Sindria entonces miro a la princesa en los cielos, que parecía en cualquier momento herviría de manera literal de tanto desprecio.
Una mujer cuyos rasgos podías ser similares a su amiga Morgiana del gran clan, su cabello tan corto como un hombre, complexión delgada y joven... su rostro inexpresivo que tenia sus ojos fijos en la princesa en un claro gesto de desaprobación, sus ropas extrañas que parecían de origen masculino desentonando en todo lo visto para el joven magi.
Un hombre a su lado también con una madurez en su rostro inexpresivo, este parecía desinteresado al encender un cigarro, en su hombro portaba un extraño objeto de acero, su mirada vacía de un color negro ahora posada en las alturas pero en direcciones diferentes... como analizando el área y la situación de manera fría, su cabello oscuro como la noche al igual que su ropa que parecía similar a la fémina... excepto que todo era la negrura por completo.
-Quienes son ustedes- exigió nuevamente en la desesperación la princesa, señalando ahora a los dos que se detenían a una distancia apropiada de los tres súbditos que parecían esperar impacientes las ordenes de su superior.
-Saludos Septima princesa del imperio Kou- el hombre tomo la oportunidad, su voz monótona pero en mando resonando con fuerza para hacerse escuchar, además del grave tono de impertinencia pues su respeto no era contado en ese saludo cordial.
-Como se atreve- rugió Ka Koubun señalo, no permitiendo la grave falta de decoro por como se dirigía a su preciada princesa.
Pero el súbdito parecía el viento, pues ninguno de los dos extranjeros le dieron miradas de atención -me temo Princesa que quienes somos... no es interesante- el hombre exhalo de su cigarro con calma -Pero quien es usted es la cuestión- su mirada vacía posada en la mujer.
-Imprudente- gruño la joven al dar un salto al suelo -eliminen a estos dos impertinentes- ordeno a sus súbditos con primicia y malicia.
-Cuidado- grito Aladdin desde las alturas, ahora llegando a una distancia junto a la princesa para prevenir la muerte de buenas personas.
La mujer extranjera no parecía preocupada cuando su acompañante tomo su extraño objeto de su hombro, apuntando con indiferencia al que encabezaba a esos tres que caminaban lento y arrogantes con la intención de intimidar... pero el sonido que recordaron de la pasada advertencia sonó ahora con mas fuerza provocando algunos sustos y que el niño se tapara los oídos, proveniente del ahora conocida arma... con pesadez el líder de los súbditos cayo a sus pies en un pesado golpe.
-Las advertencias fueron dadas... ahora ¿podemos hablar?- la pelirroja con paciencia intervino, los otros dos enemigos se detuvieron incrédulos que su líder estuviera muerto entre un creciente charco de su sangre que provenía de una perforación de la frente.
La joven noble estaba con la boca abierta ante la facilidad con la que tiro a uno de sus mejorados guardias con ese artefacto, que se suponía tendría la piel impenetrable, sus ojos incrédulos en el cuerpo enorme tendido que parecía un espectáculo aburrido para esos dos, pero a pesar de esto no estaba dispuesta a quedar en ridículo.
-esta poniendo en peligro cualquier diplomacia, Princesa-el hombre que bajaba su arma que seguía humeando, su rostro indiferente con un suspiro de frustración interviniendo de cualquier reclamación que predecía vendría de la doncella kou -fuimos testigos del ataque imprudente de su sumo sacerdote a estas personas- acuso con otra exhalación de su cigarro -sus acciones como la de Judal son claro gesto que no solo esta abusando de su posición... sino que están dispuestos a dañar a terceros por un berrinche-
-No tiene ningún derecho- aseguro airada la princesa de kou indignada de esas acusaciones, señalándolos acusadoramente.
-Estas acciones son comprobadas pues el rey de Sindria esta como uno de esos testigos- la mujer agrego con mando, poniendo sus manos enguantadas entre sus bolsillos -al igual que nosotros... representantes del reino de Avalon- con un tono de orgullo concluyo, dándose a conocer como alguien noble.
El rey de Sindria en ningún momento fue presentado a estos extraños que parecían conocer su presencia aun a pesar que la misma princesa lo desconocía, además de la mención de ese Reino que el mismo tenia intentos en vano de querer una audiencia por su creciente fama que escucho de voces hasta por su fundación aun mas joven que el mismo Sindria.
Jafar tenia los mismos gestos de severidad, sus ojos serios y calculadores en esas dos figuras hasta Masrur parecía interesado debajo de su apariencia distante, Alibaba y Morgiana intrigados por esta mención desconocida para ellos aunque el primero creyó escucharlo durante su exilio.
Aladdin estaba en silencio, sus ojos infantiles brillando en curiosidad verdadera por este nuevo descubrimiento, era un reino y por la manera en que parecía todos pensarlo mejor en moverse puede que sea alguien a considerar.
-Esta dispuesta a truncar cualquier avance de negociaciones entre nuestros reinos, que llevan algunos años intentando contactarnos- exhibió el hombre con ausencia, testigos conteniendo el aliento al no querer entrar en ese conflicto -además de arruinar la reputación del imperio Kou ante dos gobiernos por su falta de decoro y claro gesto de violencia- aseguro con un dejo de amenaza a la chica que palidecía.
-Mi señora... de la orden y esto terminara- uno de los restantes monstruos pedían, no sabiendo si moverse bajo este nuevo suceso, pero furiosos de su amigo caído y olvidado de toda conversación.
El instinto de sed de sangre de esas grandes figuras encapuchadas, cuya orden de destruir la basura fue truncada por el ataque contundente y sencillo de ese hombre de negro, pero ansiosos por obedecer la orden de su princesa para terminar todo eso de manera rapida.
-Nos vamos- corto la princesa, no sin antes mirar al niño con desprecio para dirigirse hacia el resto de sus hombres en el turbante a unos pasos detrás de ella.
-Pero- Ka Koubun iba a replicar, pero la dureza de la mirada de su princesa hiso que las palabras murieran en su garganta.
-Ey no olviden a su caído- recordó indiferente el hombre, señalando el cuerpo tendido que todavía descansaba enfrente de ellos.
La princesa apretó con fuerza sus puños, desdeñosa dio una orden silenciosa para levantar a su muerto con rapidez... para desaparecer con su poco orgullo entre los cielos.
Silencio fue seguido, todos los testigos de la tropa de la niebla intercambiaban miradas de alivio mientras algunos se sentaban ante la debilidad que tanta tensión provoco, era un alivio que esto no empeoraba a como pensaban que iba toda la situación.
Un ambiente de curiosidad por aquellos autonombrados enviados de un reino que muy apenas habían escuchado rumores de algunos mercaderes, aunque vagos y sin alguna descripción comprobable, con la condición de Baldadd no ondearon en el tema.
Aladdin tomo su flauta con rapidez, para mirar que su octagrama quedo borrado del objeto, su preocupación latente pero ahora su atención donde los extranjeros parecían retirarse sin ninguna palabra -esperen- llamo con apuro, para correr a su encuentro y no era el único que se movió para impedir esta acción.
Sinbad ya estaba en medio del camino del par, su mirada era la mas noble y hospitalaria, a sus espaldas Masrur y Jafar, al lado unos intrigados Morgiana además de un Alibaba en blanco -Agradezco su oportuna intervención, mis amigos de Avalon- su sonrisa resplandeciente con sus brazos en un amplio saludo.
XXXXX
Fin del capitulo.
Bueno, aqui otro... revisare los siguientes capitulos... hasta la proxima.
