Hasta aquí lo que he escrito. Este capítulo también es algo tranquilo, pero prometo que el siguiente será mínimo más intrigante :).
Se me olvidó decir que ningún personaje me pertenece, son todos de Square Enix junto al título del juego "Final Fantasy X".
Espero que os guste :D 3
PD: Los "*" marcan pensamientos!
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Cómo hacía de tiempo que no sentía tan cálida y agradable sensación. El poder estar junto a aquellos que más aprecias, el poder reencontrarte con aquél a quien más quieres. Vivía una primavera eterna, a pesar de que el tiempo no acompañaba.
Así, iluminada con una luz y una ternura especial, decidió pasearse por el desfiladero justo en el camino que daba al pueblo de Isla Besaid. Apenas hacía una hora que los rayos del Sol empezaron a asomar la cabeza, pero no podía seguir durmiendo en un día tan especial. Impaciente, aún cuando todos dormían, no encontró otra solución que desperezarse y salir a comerse el mundo. Además, no quería admitirlo ante los demás, pero estaba tan ilusionada con su llegada que no pudo evitar la idea de poder dormir abrazada, sintiéndolo nada más que a él: su respiración, los tranquilos y profundos latidos de su corazón y su calidez natural, que la envolvían en un mar de sensaciones indescriptiblemente placenteras. Estuvieron abrazados, en absoluto silencio, casi toda la noche, hasta que los brazos de Morfeo los acogieron en su regazo.
Quedó entonces, pensativa, frente a la gran salida del sol que emergía de entre las aguas marinas de multitud de tonalidades azules y preciosos destellos.
-¡Yuny!
Una voz algo lejana, pero no lo suficiente como para no percatarse de ella, le hizo salir de su ensimismamiento.
-¡Rikku! ¡Buenos días! – Saludó con su característica alegría, quizás hoy algo acentuada, alzando la mano mientras caminaba hacia ella ladera abajo.
- ¡Vamos, date prisa! ¡Que ya se han levantado todos!- decía casi histérica la muchacha rubia a la vez que estiraba a su amiga del brazo.
Rápidamente, se dirigieron hacia la villa, dónde, de nuevo, la gente parecía sorprendida al ver al nuevo bienvenido, quien estaba desperezándose frente a la tienda/posada donde hacía escasos momentos aún descansaba. Wakka estaba a su lado, hablando con la gente curiosa de alrededor. Se había decidido organizar una de las mayores fiestas en el pueblo con el motivo de celebrar la bienvenida milagrosa del muchacho, y él sería quien lo organizara todo, así que se encontraba con los preparativos para la noche.
Entonces, Wakka se dio cuenta de que ambas chicas se acercaban sonrientes e ilusionadas.
-¡Heeey! – saludó el pelinaranja levantando el brazo.
El muchacho, percatándose también, se volteó y saludó con una de sus mejores y más radiantes sonrisas.
-¡Yiaaah! Muy buenos días! – saltó Rikku mientras agitaba las manos.
Yuna llegó y, sin mirar a nadie más, se quedó frente a él, en un instante eterno de sonrisas recíprocas.
-Muy buenos días, Tidus – dijo al fin la muchacha, sonriente, a la vez que hacia un movimiento de afirmación con la cabeza, que le fue devuelto a su vez por él.
-Muy buenos días, Yuna.- Contestó al fin.
- Ijijiji- se reía Rikku mientras daba codazos a su compañera y miraba alternativamente a ambos.
- ¡Oh! ¡Rikku, basta ya por favor! – decía indignada pero buen humorada Yuna.
- Jajajaja, ésta Rikku, no has cambiado nada, eeh? – reía Tidus
- ¡Eeh! ¿Es que no me ves más mujer? ¿No lo soy? ¡¿EH?!
Yuna y Tidus compartieron una mirada cómplice y estallaron en risas a la vez. Rikku, indignada, se puso a dar saltitos y a explicarles por qué era ya una mujer, hasta que se cansó.
- Me alegro…de haber vuelto chicas, muchas gracias. – Soltó el muchacho de repente, mostrando su faceta más madura.
-¡Y chicos! ¿Yeah?
Wakka se había acercado a ellos por detrás y había pasado su brazo por el cuello de Tidus mientras con el otro frotaba el puño en su cabeza amistosamente.
-¡Eh eh! – se quejaba Tidus.
- oooooh… ¡Un abrazo conjunto! ¡Por los viejos tiempos! - y Rikku se abrazó a ambos, seguida por Yuna, y así permanecieron varios segundos.
- ¿Es que no tenéis nada mejor que hacer?
Una mujer de negro, elegante y bien dotada, se asomaba por la tienda, mientras los miraba, sin embargo, con una cálida sonrisa.
- ¡Lulu! Tú siempre tan tajante. – señaló el ojiazul mientras colocaba sus brazos detrás de su cabeza.
- ¡Eh! Un respeto, que ahora es mi chica. – Contestó Wakka a la vez que se le hinchaba el pecho de orgullo.
- Ajaja, lo sé, aunque ya se veía venir que pasaría algo así…
- ¿Se veía venir…? – preguntó la pareja simultáneamente curiosos y escondidamente avergonzados.
- Oh…¿no lo sabíais? Se veía a leguas.
Ambos miraron a Yuna y a Rikku buscando explicaciones y un apoyo, pero ambas se miraron cómplicemente.
- Así es, en realidad…todos lo comentamos alguna vez…- Contestó la morena.
- Aháp, pero fue de rechupete, porque fui yo quien ganó la apues…
Como un relámpago, Yuna tapó la boca a Rikku para que no acabase la frase, pero ya era demasiado tarde.
- Apues…ta? – susurró la pareja con un aumento perceptible de su vergüenza e ira.
- Nada, nadaa, venga, que hoy estamos aquí para celebrar su bienvenida! Nada de malos rollos!- dijo la rubia mientras empujaba a Wakka para que siguiera con los preparativos.
- Jolín, qué vergüenza esto de que se prepare una fiesta sólo para mí…¿no creéis que es excesivo? – Tidus se rascó la cabeza.
- Para nada! Es una gran oportunidad para pasarlo bien, ¿Por qué desperdiciarla? Además, el pueblo ha estado muy ocupado con reparaciones y visitas turísticas, que no sé si lo sabes, pero Besaid es más famosa que nunca gracias a nuestra alta invocadora! Así que nada de hacer el vago.
- ¡Eso, eso! ¡Fiesta! Además, es una fiesta muy importante para Wakka…
Rikku no pudo acabar la frase porque Wakka la interrumpió exasperado.
-ESTO Rikku, por qué no vais tú y los otros al puerto a recoger unas cajas de marisco que reservé anoche? Eh? Venga, id rápido – comentó nervioso mientras la empujaba y hacía gestos a Yuna y Tidus para que fueran con ella. – No os entretengáis vale?- gritó despidiéndose desde lejos.
-¿…Cómo que fiesta importante? – preguntó Lulu curiosa ante la reacción de Wakka.
-N-nada mujer, es que…ejem…bueno, el caso es que no quería que ellos lo supieran, pero hoy pienso ceder el título de capitán del equipo…
- ¡Vaya! Ya decía yo que era algo serio, a mí no puedes engañarme, tontaina…
-¡…Bueno, me voy a seguir con los preparativos!
Tidus, Yuna y Rikku caminaban por las laderas de Besaid, dirección a la playa.
-Aaah…qué agradable pasear de nuevo por aquí! – caminaba a la vez Tidus con los brazos en la cabeza.
-Es verdad…hasta yo lo echaba de menos! –comentó Yuna, quien desde hacía mucho no se había parado a pasear por puro placer.
- ¡Ah! Oye, Rikku, Wakka se ha puesto algo extraño antes, qué querías decir con que es muy importante para él?- preguntó curioso el muchacho.
- ¡Oh! ¡Es verdad, que no lo sabéis! Pues agarraos, porque resulta que él…
En ese momento, sin que pudiera acabar de hablar, resonó un estallido y varios sonidos electrónicos, seguidos por la aparición de una araña robótica que se abalanzó sobre Tidus.
Éste lo esquivó por los pelos, mientras que sacaba la espada, dispuesto para luchar. Las chicas se pusieron en guardia también.
- ¿Pero qué demonios…?
- ¿Qué clase de monstruo es éste? ¡Nunca había visto nada parecido por aquí!- gritó yuna asustada.
La máquina avanzó de nuevo hacia el chico, que esquivaba y daba espadazos a la cosa como podía, pero que ya le había hecho un par de arañazos, hasta que lo embistió y lo tiró al suelo.
-¡Tidus!- Gritó Yuna a la vez que corría para ayudarlo.
Antes de que la máquina lo agarrase Yuna se puso en medio lanzando coraza y, para desconcierto de los presentes, esta se paró y retrocedió.
-¡NOO! Ya sabía yo que me sonaba esta máquina….¡HERMANO!- Gritó Rikku desde detrás del aparato gigante.
La máquina empezó a desactivarse y una compuerta se abrió. De dentro salió un hombre rubio, con atuendos Albhed.
-Tsk, me has descubierto…
-Pero qué diablos te pasa por esa cabeza de chorlito?! Se puede ser más tonto?
Y empezaron a gritar en Albhed ambos, de manera que ninguno podía entenderlos.
- ¡Venga! ¡Y ahora discúlpate!
Hermano gruñó y se acercó a la pareja- Lo…siento. Pero esto no acaba aquí…¡tendrás que demostrarme que realmente te la mereces!- gritó señalando a Tidus cada vez más sorprendido.
Entonces se giró y corrió hacia la nave – ¡Adiós mi querida Yunaa! ¡Juro que volveréeeee!...- gritaba eufórico mientras entraba en su máquina y despegaba.
-…No entiendo nada – decía aún pasmado Tidus en el suelo.
-Ni falta que hace…hay que ver – dijo Rikku mientras hinchaba los mofletes.
- Yo tampoco…ay, espera, que te curo las heridas – y Yuna procedió a usar cura en él.
- Ah, tranquila, sólo son rasguños…pero cómo se nota que estoy desentrenado, qué mal…
- ¡Eso se arregla fácilmente, ahora tendrás tiempo para entrenar, o podemos irnos de viaje y vivir mil aventuras como antaño! ¡Ay, qué emoción! ¡Juntos para siempre!- saltaba Rikku.
Ambos rieron mientras se levantaban y siguieron su rumbo hasta la playa.
-¡aaaah! ¡Oye! ¿No queréis daros un chapuzón? ¡Me muero de ganas! – Tidus saltó al agua y empezó a nadar – ¡venga va! – gritó mientras les hacía señas a las chicas con el brazo.
Yuna empezó a meter los pies descalzos con ilusión.
- Bueno, pues yo iré a por el marisco, que Wakka sinó se pondrá nervioso,¡ hasta ahora! – se despidió Rikku sonriendo.- * Así los dejo un rato solos jijiji*
- Vaya, desde cuándo es tan responsable esta chica? – preguntó Tidus.
- Parece que desde que te fuiste ha intentado dar lo mejor de sí, pobrecita…
Entonces Tidus la salpicó mientras reía picarón.
- eh…¡oye!- rió Yuna también a la vez que se lo devolvía.
Empezaron a reír y a tirarse agua durante un buen rato, hasta que Tidus la rodeó con su brazo desde atrás. Ella se sonrojó y apoyó su cabeza.
- Estoy tan contento de haber vuelto…
- Yo…
Ambos se miraron a los ojos, agarrados, y…
- ¡EEEH! ¡Ya tengo el mariscoo! ¡Venga retozones, volvamos ya! – gritaba Rikku acercándose. Ambos se separaron y empezaron a salir del agua como si nada.
- ¿No os habré interrumpido, verdad? Jijiji- reía Rikku mientras caminaban.
- ¡Claro que no!- dijeron al unísono. Y empezaron a reír de nuevo los tres.
Una vez en la aldea, empezaron a preparar la comida y la fiesta empezó. Todos comieron mucho, hasta vino gente de otros lugares a festejear, y estuvieron hablando, bailando, intercambiando historias de multitud de lugares y, sobretodo, se lo pasaron bien. Para sorpresa de Yuna, entrada la tarde, apareció alguien más.
- ¡Mirad quién viene por ahí!- señaló Wakka
Yuna se puso más contenta aún si cabía, se trataba de un querido viejo amigo.
-Hola Yuna. Hola todos. – dijo sereno el recién llegado. Luego, paró la vista en Tidus- Hola Tidus…Kimahri contento de volver a verte.
- Hombre Kimahri! Tan alegre como siempre. – y le dio la mano al grandullón.
Después, Yuna lo abrazó, y los demás lo saludaron también.
- Y bueno, ¿qué tal estás? ¿Cómo va todo por Mt. Gagazet? – le preguntó Yuna cariñosamente.
- Yuna feliz…Kimahri feliz. Ronsos de Mt Gagazet contentos con Kimahri lider. Kimahri satisfecho.
Yuna sonrió. Y la fiesta siguió hasta la noche. Se sirvió bebida y más de uno andaba ya "contento", cuando en la cena, de repente, Wakka se levantó para decir unas palabras:
- Querida gente, ¡estoy muy contento de poder estar aquí hoy con todos vosotros! Pero hoy es un día especial, porque tengo varias cosas que anunciar!
- Será esto lo que nos quería contar Rikku?- susurró Tidus a Yuna
- Parece que sí…¡qué nervios!
- Pues primero de todo…-prosiguió Wakka- decir que ha sido todo un honor entrenar y liderar el equipo de Blitzball "Besaid Aurochs", pero hoy…quiero decir públicamente que me retiro oficialmente, y que ¡cedo el título a Datt, mi jugador más veterano!
Millones de aplausos, abrazos y sollozos sonaban entre la multitud durante un largo rato.
- Y además, hay algo más que quiero decir…- Wakka buscó a Lulu con la mirada, quien se sorprendió por llamar ahora la atención de todos. Éste se le acercó y, de repente, se arrodilló ante ella.
- Lulu…yo…no soy la clase de hombre acostumbrado a decir estas cosas, y menos en público…-casi tartamudeaba el pelinaranja mientras sudaba la gota gorda – Lulu, eres la mujer más especial que he conocido jamás…te quiero…y quiero que te cases conmigo – dijo mientras sacaba un estuche con un precioso anillo dorado.
Lulu no cabía en sí de la vergüenza, pero también de la alegría, y sonrió al hombre que la acababa de pedir en matrimonio – Claro que sí.
Y ambos se abrazaron mientras resonaban gritos y vitoreos, silbidos y cantos.
Los chicos se acercaron a ellos en cuanto pudieron.
-¡Dios mío! ¡Es increíble! ¡Muchas felicidades a los dos!- gritó Yuna muy contenta por ellos
-¡Ya ves! ¡Macho, esto se avisa!- le dijo Tidus a wakka mientras le daba unas palmadas.
Wakka rió.-Pensé que Rikku os lo habría dicho-án
-¿…Wakka, podemos hablar?- Preguntó Lulu a su ahora prometido.
-¿Eh…? claro…¡nos vemos luego chicos!
Y la pareja se fue hacia la tienda.
- ¡Sigamos con la fiesta!- empezó a bailar Rikku.
- Wakka…yo…muchas gracias – decía Lulu avergonzada mientras se miraba el anillo en su dedo.- Te quiero mucho, a pesar de lo zoquete que eres a veces.-
- ¡¿Cómo que zoquete?!
Ambos rieron.
- Y yo a ti…- y Wakka la besó.
Cuando se separaron y salieron del ensimismamiento, oyeron como si alguien fuera gritase no precisamente de alegría y júbilo, y salieron rápido a ver qué pasaba.
- ¡SOCORRO! ¡Huid todos! ¡El templo está malditoo! ¡Un eón oscuro ha empezado a resurgir de sus profundidades!
Y casi a la vez, resonaron estallidos del nombrado templo y gritos de gente que huía de su interior.
-¡N-no es posible! ¡Si los oradores ya no están…! – gritó Yuna asustada.
