Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling.

Nota: ¿Se vale disculparse por la demora? Espero que sí. Bueno espero que les guste el siguiente cap, sólo eso.


Primera noche en Hogwarts

Los alumnos se encontraban charlando animadamente. A pesar de que hacia dos años habían cerrado el colegio. Les alegraba reencontrarse nuevamente con sus compañeros, y es que la mayoría de alumnos habían vuelto ha aquel castillo, solo unos pocos decidieron no asistir; tales como Harry y Ronald.

Observaba con atención su comida, en realidad no tenía apetito. Afortunadamente se encontraba en un lugar solitario de aquella mesa. Nadie quería estar a su alrededor luego de lo que había sido, y lo que había hecho. Ya nadie lo tomaba en cuenta. Solo era un estudiante más. En cierta manera le agradaba pasar desapercibido.

Aunque le agradaba la soledad, no estaba acostumbrado a ella.

Quería salir de ahí y recostarse en su mullida cama; pero aun no podía hacerlo, ya que Mcgonagall había exigido a todos los alumnos que esperaran a que terminara la cena, y luego se dispusieran a retirarse a sus habitaciones.

-Estoy aburrido-dijo en un suspiro.

Su cabello se encontraba igual de platinado que siempre, y sus ojos grises seguían siendo un gran atributo, aunque su cuerpo no era del todo atlético, el chico era realmente guapo.

-HP.-

Deseaba salir de allí en ese mismo instante; pero Mcgonagall había dado una orden, y ella debía cumplirla.

No le gustaba ni lo mas mínimo ser el centro de atención. Todos los estudiantes posaban su vista en ella. En ese momento desearía ser invisible.

-Le hubiera pedido la capa a Harry-susurro la castaña suspirando cansinamente. ¡No aguantaba ser el centro de atención!

Por primera vez desde que llego a Hogwarts, no estaba escuchando el discurso usual del director (a). Se encontraba totalmente sumida en sus pensamientos, como para escuchar con atención las palabras de bienvenida que salían de los labios de Mcgonagall.

-…la tranquilidad ha llegado de nuevo al mundo, y debemos agradecérselo a todos los que lucharon en la Gran Batalla final. Especialmente Harry Potter, Ronald Weasley y Hermione Granger, quien se encuentra con nosotros nuevamente.-dijo con orgullo la actual directora de Hogwarts-Por esos queridos alumnos pido un fuerte aplauso para una de los Héroes del Mundo Mágico-pidió la mujer antes de comenzar ha aplaudir efusivamente. Todos los estudiantes y profesores realizaron la misma acción. Incluso algunos Slytherins aplaudían de manera efusiva.

La castaña enrojeció notablemente, definitivamente no le gustaba ser el centro de atención.

Sonreía cortésmente, mientras todos a su alrededor le aplaudían.

-HP.-

Desde aquel lugar solitario observaba como todos aplaudían efusivamente. Sin proponérselo sus ojos se dirigieron a la causante de tan molestos aplausos: Hermione Granger. La chica se notaba avergonzada. Quizás fuera que no le agradaba ser el centro de atención.

-No esta acostumbrada a esto-dijo el rubio antes de sonreír con malicia. Continuo observando a la chica por largo tiempo, pero su expiación termino al mismo tiempo que los aplausos.

Afortunadamente luego de la sesión de aplausos Mcgonagall les había permitido retirarse a sus habitaciones. Se levanto con decisión y con paso rápido se dirigió hacia la Sala Común de Slytherin, para así poder adentrarse en su habitación.

-¡Al fin!-exclamo. Mientras dejaba caer su cuerpo en la mullida cama que se encontraba en aquella habitación.

Cerró los ojos tratando de descansar. Ese día había sido demasiado estresante, y en ese momento lo único que necesitaba era una larga y maravillosa estancia en el mundo de los sueños, en el cual estaba seguro que Morfeo lo estaría esperando.

Pero algo extraño sucedió al cerrar sus ojos. Una cabellera castaña perteneciente a una chica de ojos mieles, fue la primera imagen que recreo su mente. Abre los ojos sorprendido y se sienta al instante en su cama.

-¿Qué hace Granger en mi mente?-se pregunta a si mismo. Se alborota su platinado cabello, y trata de buscar alguna respuesta a su pregunta. Pero su mente se encuentra en blanco y nada logra responderle aquella duda.

Sacude su cabeza tratando de que esa imagen desaparezca de su mente.

Vuelve a costarse en su cama, y sus cabellos platinados caen desordenadamente en la blanca almohada. Suspira sonoramente, y vuelve a cerrar los ojos, tratando de que esta vez si pueda viajar al mundo de los sueños.

Sonríe notablemente al darse cuenta que la imagen de la castaña ha desaparecido de su mente. Y se deja caer en un largo sueño.

-HP.-

Suelta un suspiro al llegar a su habitación.

A pesar de que debía compartir su habitación, se alegraba de que sus compañeras aun no hubieran llegado.

-Por fin-dice con alegría. Se lanza sobre su cama y cierra los ojos tratando de dar descanso a sus ojos.

De pronto unos ojos grises que la miran intensamente aparecen en su mente. La chica se incorpora al instante y ante ella encuentra su reflejo. Un espejo se alzaba frente a ella. Su cara demostraba una clara extrañeza.

-¿Quién será?-se cuestiona de manera incesante. Tiene la corazonada de haber visto esos ojos en otro lugar. Pero aun no logra recordar ¿En donde?-¿Quién tiene ojos grises?-se pregunta.

Se deja caer nuevamente en la cama. Y las preguntas aun siguen rondando en su mente.

Los ojos grises vuelven a su mente; pero esta vez no se sobresalta, sino que comienza a hurgar en su mente, para poder encontrar al dueño.

Sus compañeras de habitación llegan y logran sacarla de sus pensamientos.

Decide dejar de pensar en aquellos ojos. Y se acomoda de mejor manera en su cama. Sus ojos siguen cerrados, y por fin el cansancio logra vencerla. Observa por última vez aquellos desconocidos ojos, y segundos después cae en un profundo sueño.

-HP.-

Todos duermen profundamente.

En esos momentos cuando nadie tiene la menor idea de lo que sucede. El destino comienza armar sus grandes planes. Pero hay uno en especial que esta comenzado armar desde ese instante: La unión de aquellas personas que alguna vez fueron enemigas. Tal vez tenga éxito; pero eso solo sabrá él, y nadie mas. Solo él sabe porque quiere realizar un imposible, sin embargo no es la primera vez que lo hace y es muy posible que no sea la última.