Asylum Festival

Capitulo 2

Sentía el leve empuje y balanceo del ascensor mientras subía y esperaba a que las puertas de metal se abrieran, soltó un largo suspiro relajando sus hombros y la tensión acumulada que no le había abandonado de camino al edificio. Rin aprovechó un momento y se miró en el espejo del ascensor, dándose cuenta del mal estado en el que se encontraba como para presentarse ante su jefe. Aún así, no habría podido evitarlo. Había estado de sercivio y no es como si hubiera tenido tiempo de secarse ni limpiarse. Podría haberse pasado por su habitación, pero la intriga y la impaciencia de saber qué es lo que Kiyoteru quería de ella, le superaba.

Se oyó un tintineo en el ascensor y las puertas se abrieron con rápidez. Colocándose uno de sus mechones rubios tras la oreja, Rin se miró una última vez para asegurarse de que estaba "decente" y se dirigió al despacho que se encontraba al final del pasillo. A unos pocos pasos se veía la mesa de la secretaria, dónde esta estaba sentada hablando por teléfono. Se dirigió hacia ella y aunque estaba segura de que Sonika le había visto, había pasado de ella por completo. Seguía hablando sobre qué sabe que cosas mientras que Rin decidía que era mejor no impacientarse. Después de unos años conociendo a la peliverde sabía que los cotilleos eran su peor debilidad y aprovechando que su jefe no miraba, podía enterarse de lo que quisiera. Pensó en tocarle el hombro o algo para indicarle que había llegado, pero antes de eso la peliverde le miró a los ojos dedicándole una sonrisa y le señaló el sofá negro que había a unos pocos metros para que esperase allí sentada.

No podía quejarse, estaba más cansada de lo que aparentaba.

Se sentó con pesadez en el sofá y no pudo evitar preguntarse por qué razón le habían hecho venir tan rápido para después hacer que se sentara. No tenía sentido, pero Kiyoteru también era un hombre ocupado. Para ser tan joven había conseguido hacerse cargo de la agencia Anti-Mask en Tokio, una de las sedes principales en el mundo. Y eso era algo por lo que debían tenerle respeto. Además de ello, no era un hombre especialmente estricto con sus agentes. Era indulgente y Rin sabía que si hubiera estado en su lugar, tal vez habría dimitido hace mucho. Kiyoteru al dirigir la agencia se las había tenido que ver con multitud de agentes a cada cuál más problemático y difícil de comprender. Y ella estaba en esa lista.

La última vez que Kiyoteru le echó la bronca fue cuándo "adoptó" a una niña en una de sus misiones y la intentó criar en su habitación.

Niña que ahora estaba al lado de ella en el sofá mirándola con admiración y cariño.

-¿Cuándo has llegado aquí?- Le preguntó Rin con una sonrisa amable. Los niños eran una de sus debilidades.

-Ya estaba aquí cuándo has llegado, pero no me has visto.- Contestó ella con un leve tono de reproche.- ¿Has venido a hablar con papá?

-Sí. Me ha llamado él.- Dijo con aire pensativo.

"Papá". Eso era otra de las cosas por las que había que tenerle más que respeto a Kiyoteru. Había pasado un año y Kaai Yuki adoraba a ese hombre como si fuera su verdadero progenitor, aunque ambos supieran que no era así.

Fue hace un año cuándo Rin estando de servicio, entró a una casa la cuál había sido atacada y desmantelada por Maskeds. Pensó que sería un caso fácil, hasta que se encontró de bruces con una cría de coletas morenas y ojos chocolate que la miró confundida cuándo no la dejó entrar a su propio hogar, ahora destruído. En aquel entonces Rin no tuvo valentía suficiente para explicarle a Yuki que no volvería a ver a sus padres, que ya no tenía sitio a dónde ir y que los culpables estaban sueltos probablemente ocasionando otro crimen. Esa era una de las partes más duras de su trabajo y le costaba mucho realizarla. Tampoco pudo soportar la idea de tener que decirle a una niña que tendría que vivir en un orfanato, no cuándo ella misma había experimentado lo que era estar allí en tiempos difíciles y sabía que lo duro que era. Por eso optó por la opción más fácil, decidió cuidarla ella. Y ahora que lo pensaba sabía que era una de las cosas más estúpidas que había hecho en su vida. Nami echó el grito al cielo cuándo vió a la pequeña durmiendo en su cama y Kiyoteru no tardó en pillarla y echarle la bronca más grande que había tenido en la vida. Aún así cuándo Rin pensó que Yuki finalmente sería enviada a un orfanato, Kiyoteru le sorprendió más que nunca cuándo le comunicó que iba a hacerse el tutor legal de la niña. Mucha gente quedó sorprendida, otra ya lo veía venir y algunos pasaban del tema.

Lo que Rin nunca olvidó fue el día que Kiyoteru le ofreció su mano a Yuki para llevarla a su nuevo hogar y el como esta se echó a sus brazos con una enorme e inocente sonrisa en la cara.

Ese día le hacía recordar los sacrificios, pero también recompensas que recibía al estar con los Anti-Masks.

-Pero pensaba que Rin ya estaba dentro con papá.- Dijo Yuki confundida.

-¿Qué dices? Si acabo de llegar.- Le respondió con una sonrisa nerviosa. Esto le estaba dando mala espina.

-Llevo aquí todo el día y he escuchado a Sonika hablar con un tal "Kagamine". Pensé que eras tú.

Ahora si era un buen momento para entrar en pánico.

Ignoró la mirada confusa de Yuki y apoyó las manos en sus rodillas para mirar el suelo con nerviosismo. Ya sabía por qué le había llamado Kiyoteru y no le gustaba en absoluto. El lío en el que se había metido era mucho más grande que cuándo recogió a esa cría, no había ni punto de comparación. A decir verdad hacía años que pensaba que la pillarían antes, pero cuándo el tiempo pasó y nadie le dijo nada dió por asumido que había colado y la dejarían en paz. Fue un poco estúpida al pensar que nadie se daría cuenta, era obvio que con el tiempo lo harían.

Sintió como unas pequeñas manos le tocaban la cabeza y al girarla se topó de bruces con la tierna sonrisa de Yuki. Esta ni le había preguntado que le pasaba ni por que se había puesto así de repente. Simplemente se quedó a su lado e intento consolarla. Demasiado adorable, nunca se arrepentiría de haberle traído a la agencia ese día.

-Rin, ya puedes entrar.- Le dijo Sonika llamado la atención.

La rubia le miró, pero la secretaria se estaba mandando mensajes con alguien y probablemente no le volverá a dirigir la palabra.

-"Me pregunto cómo es que sigue trabajando aquí..."- Pensó con seriedad.

Le dió unas palmaditas en la cabeza a Yuki y se levantó con pesadez para andar hacia la puerta. La niña no le contestó, solo se acomodó en el sofá y vió como se alejaba la rubia de ella. Le parecía gracioso lo nerviosa que parecía mientras se dirigió hacia el despacho de su padre.

Cuándo abrió la puerta de este, se giro una última vez para mirarla y solo pudo sonreírle para darle ánimos.

~0.0~

-B-Buenas noches...- Dijo Rin con nerviosismo. Ya había cerrado la puerta del despacho tras de sí y las primeras palabras que habían salido de su boca no le pudieron parecer más estúpidas.

-Hola Rin, siéntate por favor.- Le respondió un hombre moreno y con gafas con aire de amabilidad. La confiaza que inspiraba Kiyoteru era abrumadora.

Levantó la cabeza y apreció el cálido despacho que había llegado a visitar varias veces desde que entró en la agencia. Tras el escritorio del centro, sentado en una silla, se encontraba Kiyoteru mirándola con una cálida sonrisa mientras que a unos pocos pasos había dos sillas, de las cuales una estaba ocupada. Observó con curiosidad al chico que estaba allí sentado, el cuál se había dado la vuelta para mirarla. Era joven, lo más seguro es que tuvieran la misma edas, con el pelo rubio y sus ojos zafiro que también le miraban de arriba a abajo. Por un momento sus miradas chocaron y se sintió cohibida. El chico le sonaba de algo, tal vez le habría visto por la agencia alguna vez aunque ahora no pudiera recordarlo. No le gustaba ser tímida, pero en ocasiones como esta no podía evitarlo ¿Kiyoteru pensaba echarle la bronca delante de este chico?

Ignorando la mirada del rubio se dirigió hacia la silla que había a su lado y se sentó sin decir ni una palabra. Fijó sus ojos en el lapicero que había en la mesa de su jefe, con tal de no tener que mirar a ninguno de los dos hombres, que se habían quedado callados.

-Creo que ya te habrás hecho una idea de la razón por la que estás aquí ¿No?- Dijo Kiyoteru con voz calmada.

Iba a responder, pero sintió que el otro chico le seguía observando y desistió. Le ponía nerviosa estar en el punto de mira. Para empezar, no se conocían de nada ¿O sí? Tal vez él era...

-¿Kagamine?- Preguntó mirando a Kiyoteru con duda. Sabía que la iban a entender.

-Exacto.- Le respondió él con tranquilidad.- Rin, te presento a Kagamine Len, uno de tus nuevos compañeros a partir de ahora.

Pegó un bote en la silla incapáz de sisimular ¿Nuevo compañero? Definitivamente no estaba preparada para eso. Sabía que tarde o temprano la asignarían a un escuadrón, debido a que no podría estar siempre de patrulla ella sola. Pero lo que no esperaba es que la asignarían al mismo escuadrón que al chico al que le robó el apellido. Porque lo había hecho y sin remordimientos hasta ahora.

-Pero... Yo he...- Empezó a explicar estupefacta.

-Sabemos que Kagamine no es tu apellido desde hace años, no te preocupes.- Dijo Kiyoteru con una sonrisa.- Nos figuramos que si habías copiado el apellido de otro agente, tendrías tus motivos. Él mismo nos dijo que lo dejáramos estar.

-¿Eh?- No sabía que decir ¿Lo sabían desde el principio? Porque había sido una situación bastante complicada para ella. En aquel entonces tenía 14 años y quería unirse a los Anti-Masks a como fuera lugar por distintas razones, el problema surgió cuándo en las pruebas de reclutamiento le pedían el nombre y apellido. Y ella nunca tuvo un apellido. Creció en un orfanato casi en las afueras de la ciudad y nunca se planteó el tener uno, así que cuándo vió la hoja de inscripción de los Anti-Masks, entró en pánico. Mirándo a su alrededor llegó a la conclusión de que lo mejor sería inventarse uno, pero en un momento de lucidez pudo vislumbrar otra hoja de inscripción que había sido dejada en la mesa y sin ningún tipo de supervisión. "No pasará nada si le copio el apellido, no veré a ese agente en toda mi vida y puede que ni pase las pruebas." Pensó con inocencia.

Y allí estaba. Le habían pillado desde el principio y tenía al verdadero Kagamine delante de sus narices. Patético.

-No te preocupes, a mí no me molesta.- Dijo el chico llamando su atención. Era la primera vez que se dirigía a ella y ya presentía que era demasiado amable. Enrojeció por la vergüenza y bajó la cabeza preguntándose que le pasaba a este chico ¿Le había robado el nombre y él se limitaba a sonreírle de esa forma? ¿Que le pasaba por la mente?

-L-Lo siento.- Alcanzó a decir en voz baja.- No debí haberlo hecho y mucho menos...

-Ya he dicho que da igual.- Se apresuró el rubio a contestarle.- Además, si vamos a ser compañeros de ahora en adelante, no estaría bien tener rencores contra tí. Tampoco hiciste algo tan grave.

Sintió un leve apretón en su hombro y no le hacía falta adivinar que el chico estaba posando su mano allí mientras la miraba. No sabía porqué le cohibía tanto saber que esos ojos azules estaban clavados en ella. Lo único de lo que estaba segura es que nadie había sido tan permisivo con ella en años. No negaría que eso le hacía feliz, ya que a parte de Nami este chico era el primer Anti-Mask que le daba una buena impresión desde el principio. Ren no entraba en esa lista.

-"Realmente podría llevarme bien con él..."- Pensó mientras levantaba la cabeza y le dirigía una leve sonrisa al rubio. Este se la devolvió quitándo la mano de su hombro y dirigió su mirada a Kiyoteru, el cuál no había dicho ni una palabra en todo el rato.

-Veo que os habéis gustado. Me alegra saber que no habrá ningún problema.- Habló el moreno con serenidad mientras limpiaba sus gafas.- Aunque algún día tendremos derecho a saber por qué copiaste el nombre de otro en el formulario de registro ¿No?

-La verdad es que...- Empezó a decir Rin apresurada.

-No tiene porqué ser hoy, no tenemos tanto tiempo y vuestros otros compañeros estarán a punto de llegar.- Le interrumpió el jefe.

La rubia se calló y se limitó a escuchar. Los escuadrones de los Anti-Masks solían componerse de cuatro agentes, más si se diera el caso. Cada uno de estos tenía el deber de patrullar, vigilar, investigar, luchar e intervenir en el caso de que fuera necesario. No era distinto de lo que debía hacer un policía en su día a día, solo que Anti-Masks era una entidad a parte y especializada en otra área. Aún así no era raro colaborar con la policía, era lo más común en muchos casos.

Rin era muy consciente de que iban a asignarla en un nuevo escuadrón y se había estado mentalizando para ello. El hecho de tener que trabajar con tres personas las cuales no conocía, le aterrorizaba en cierta forma. Pero por lo que había visto recientemente no era tan malo como esperaba. En un escuadrón de los Anti-Masks se debe confiar los unos en los otros más que en cualquier cosa, se jugaban la vida después de todo. Si no puedes confiar en tus compañeros durante una situación peligrosa, entonces eres incapáz de creer en nadie. La confianza era fundamental y para su desgracia ella lo había descubierto hacía tiempo atrás, cuándo ya era demasiado tarde.

-Llegan un poco tarde ¿No?- Dijo Len mirando el reloj de pared que se encontraba enfrente.

Pues sí. Era bastante tarde y si tenían en cuenta que los habían llamado a todos a la vez, tardaban mucho.

Kiyoteru miró unos documentos que yacían repartidos por su mesa y por un momento a Rin le pareció vislumbrar una mueca de preocupación en su cara. Eso era raro.

-¿Pasa algo?- Preguntó sin poder contener su curiosidad.

-Tengo un mal presentimiento.- Contestó Kiyoteru con voz seria. Si viniera de otra persona se lo tomaría a broma, pero para su desgracia y deshonra como mujer sabía que su jefe podía llegar a tener su sexto sentido más desarrollado que ella.

Antes de poder contestar nada se escuchó un pitido agudo en el despacho del moreno. Era una alarma estridente y ruidosa que los tres agentes supieron identificar nada más sonar. Esa alarma era la que sonaba cada vez que un Masked lograba entrar en el edificio. Rin vió como Len se levantaba al instante y no tardó en hacer lo mismo, al igual que su jefe que a esas alturas ya había apagado la alarma pulsando un simple botón cerca del escritorio y había abierto la puerta de golpe. Había sido tan rápido que no le había dado tiempo a pensar lo que estaba haciendo y mucho menos se dió cuenta de cuándo había pasado su jefe a su lado. Ella le siguió sin vacilar palpando el arma que aún tenía guardaba en su chaqueta negra, esta noche estaba trabajando demasiado.

Al atravesar la puerta con Len detrás no le costó escuchar la agitación que se había extendido por el edificio, ya todos los agentes de dentro se habían percatado de lo que estaba pasando y se escuchaban los pasos apresurados y las sillas arrastrándose por todos los pisos. No era la primera vez que intentaban atacar desde dentro y la posibilidad de enfrentarse a uno de los enmascarados dentro del edificio era algo de lo que te advertían nada más ingresar en la agencia.

-Sonika, escóndete con Yuki en mi despacho.- Ordenó Kiyoteru con voz autoritaria.

A la peliverde no se le pasó por la cabeza negarse, así que cogiendo a la niña en brazos, la cuál se encontraba a su lado gimoteando sobre el alboroto, andó a paso rápido hacia el despacho y dirigiéndola una última mirada a los dos rubios que estaban a pocos pasos fuera de la puerta, les sonrió y se encerró tal y como había dicho su jefe. Era obvio que él no iba a arriesgarse a perder a su hija, ni a su secretaria, por lo que habían podido comprobar.

-Estará por los pisos de abajo y no creo que le permitan llegar tan lejos.- Dijo el moreno dirigiéndose hacia el ascensor.- Bajaré a la planta 30, como mucho tiene que pasar por allí a la fuerza si quiere subir más arriba. Vosotros dos, id por las escaleras y si véis algo sospechoso no dudéis en disparar.

Rin asintió. Su jefe tenía razón, la sede de los Anti-Masks en Tokio había sido diseñada de tal forma que en el piso treinta o en la planta baja no pudieras pasar por allí sin ser visto. Si querías llegar hasta arriba, tenías que pasar por allí y todo estaba conectado de tal forma que te sería imposible esconderte. Así los Masked tenían más problemas a la hora de llegar a su objetivo: Kiyoteru. Lo más probable teniendo en cuenta su posición.

Sintió un agarre en su brazo y el como era arrastrada hasta la puerta de las escaleras. No se dió cuenta de que era Len quién la tenía agarrada hasta que atravesó la puerta de emergencias con rápidez y tuvo que empezar a bajar los escalones casi de dos en dos de lo rápido que iba. Ninguno decía nada y al parecer Len no tenía intenciones de soltarle el brazo así como ella no había expresado ningún disgusto por ello, por lo que lo dejó estar. Además, estaba un poco cansada por todo lo que había pasado ese día por lo que si era arrastrada por el rubio estaba segura de que iría más rápido que si tenía que correr ella misma ¿Tal vez él se había dado cuenta de ese detalle? No sabía hasta que punto podía ser ese chico de observador. En verdad no le conocía de nada, pero la forma en la que le había estado tratando le hacían pensar que podía confiar en él. Y eso era lo mejor en esta situación.

Mientra seguía bajando, sentía como su respiración estaba empezando a ser más agitada y empezaban a dolerle las piernas. Todavía estaba algo cansada de lo que había pasado en la calle, aunque no podía permitirse ningún descanso ahora. Miró la espalda de Len y notó que este también estaba empezando a cansarse. No eran pocas las escaleras que había que bajar y aún así no pararon de correr.

-"Piso 33."- Leyó al ver el pequeño número situado en las esquinas de las escaleras. Habían bajado por lo menos más de quince pisos y era un logro teniendo en cuenta lo rápido que lo habían hecho. Incluso desde allí se podían escuchar las voces y los pasos apresurados de los agentes buscando al peligroso infiltrado, era raro que aún no lo hubieran encontrado ¿Tal vez se había escondido?

Bajando ya al piso 32, alcanzaron a escuchar unos pasos apresurados que se acercaban desde abajo y se detuvieron al instante. Agudizaron el oído y si esos no eran pasos y una respiración pesada es que se habían vuelto locos.

-¿Será el Masked?- Dijo Rin en voz baja sacando su pistola con destreza.

-Eso sería muy raro...- Respondió Len pensando en voz alta. Le había soltado el brazo y girándose para mirarla había metido su mano en la chaqueta, seguramente para sacar también su arma.- Estamos en el piso 32 ¿Como podría pasar por...

Antes de que pudiera terminar de hablar, Rin vió como a las espaldas del rubio aparecía una persona enmascarada con una velocidad anormal. El tiempo se paró por un momento y pudo contemplar como las líneas rojas de la máscara centelleaban en la penumbra de ese lugar y contrastaban con el color negro de esta. Era un Masked demasiado rápido como para haber llegado allí en tan poco tiempo ¿Cuánta droga había ingerido? ¿Era consciente del peligro que su cuerpo corría? En ese momento a Rin no le importaba, solo vió como el Masked levantaba la mano para darle un golpe a Len, el cuál se había girado con rápidez al ver la expresión sorprendida de Rin. Ella sabía que no le daría tiempo a defenderse, así que hizo lo primero que se le pasó por la mente.

Cuándo su oponente bajó la mano con fuerza para dañar al chico, a Rin no le había faltado tiempo para tirarse encima del rubio y empujarle hacia delante. El Masked había dejado un pequeño hueco por el que escabullirse que conducía escaleras abajo y ella no había dudado en tirarse por ellas con Len con tal de protegerse de ese enmascarado. Sintió como el puño del desconocido rozaba un mechón de su pelo, para después caer unas escaleras abajo con Len por delante. Al final del día saldrían los dos con varios moretones y arañazos, pero lo importante en ese momento era que ambos habían acabado tirados en las escaleras con las respiraciones agitadas y con quejidos de dolor.

Para sorpresa de los agentes, el Masked se les quedó mirando un momento para después ignorarlos por completo y empezar a subir escaleras arriba.

-"No, eso no..."- Pensó Rin alarmada. Era obvio que la razón principal de ese Masked era llegar hasta el despacho de Kiyoteru. Despacho en el que ahora se encontraban Yuki y Sonika sanas y salvas, no podían permitirle pasar de allí. Ellos dos no significaban ni una amenaza para él y por eso estaba dispuesto a dejarles atrás con vida. Lo único que quería era llegar al último piso, y eso era justamente lo que debían impedir.

Apretó su pistola con fuerza y estaba dispuesta a levantarse para impedir que su oponente subiera un escalón más. Antes de hacerlo se escuchó un disparo y cuándo miró a su lado vió como Len se le había adelantado. El enmascarado se giró gritando de dolor, al parecer el rubio le había dado en la pierna derecha, reduciendo su movilidad e impidiendo que pudiera cumplir su objetivo. Ahora este les miraba jadeando de dolor y con las franjas rojizas destelleando de manera tétrica, parecía enfadado y mucho. Se escucharon pasos desde abajo, lo más seguro de agentes que habrían escuchado el disparo y se dirigían a ayudarles. Tenían que ganar un poco más de tiempo.

De repente el Masked se abalanzó hacia ellos, abandonando la razón por la que se había infiltrado para dejarse llevar por la ira. Rin pudo reaccionar a tiempo para cruzar sus manos delante de su cara y parar el puñetazo que iba dirigido a ella. Su puño impactó con su barrera defensiva improvisada y aún así la chica no pudo evitar hacer una mueca de dolor, el impacto había sido con mucha fuerza y le temblaban los brazos de la presión y el dolor que aún le azotaba tras la caída en las escaleras, ese tío no planeaba quitar el puño de allí, si no que la apretó aún más haciendo que se sintiera aún más débil a cada momento. Aprovechando que ella estaba distraída, el enmascarado no dudó en levantar la pierna para darle una patada que iba dirigida directamente a su costado, pero antes de que su pierna impactara con el cuerpo de la chica, Len se interpuso entre ambos apoyándose en Rin y parándole el pie con sus propias manos, las cuales también temblaron. Desde ahí la situación era delicada. Con Rin defendiendose de un puño y Len a su lado agarrando una pierna, les era imposible sacar algún arma y el Masked se limitaba a aumentar más la presión de sus miembros para atosigarlos.

-Es fuerte...- Alacanzó a decir Len con nerviosismo en la voz.

Sí, lo era. Y en verdad deberían haberselo esperado, esa droga podía convertir a gente normal en monstruos como ese, capaces de subir más de 30 pisos de interminables escaleras sin parar y de paso pegarle una paliza a cualquiera que se le cruce.

Ambos creyeron escuchar una pequeña carcajada en su oponente, cosa imposible de ver ya que toda su cara estaba cubierta por esa máscara negra tan odiosa. Con sus brazos incapaces de aguantar más y los latidos de sus corazones rápidos hasta el punto de no poder escuchar nada, ninguno se acordó de la ayuda que venía en camino. No lo hicieron hasta que de repente una mancha verde pasara como un rayo por su lado y antes de que procesaran lo sucedido, un pie había volado por encima de sus cabezas e impactado con fuerza en la entrepierna del Masked.

El tiempo se detuvo de nuevo y cuándo sentían que la presión del hombre en sus ataques disminuía de golpe, vieron como el susodicho se precipitaba al suelo medio desmayado por el dolor. Sin embargo, antes de caer para delante e impactar contra ellos, que aún estaban procesando lo que había pasado, se escuchó otro disparo de la nada y en el pecho del enmascarado impactó una bala, matándolo al instante.

El Masked cayó finalmente hacia atrás, haciendo que la sangre salpicara y formara un charco de líquido carmesí en las escaleras que llegó a manchar a las tres personas que se encontraban cerca. Y lo único que sabían los dos rubios era que había sucedido todo demasiado rápido.

Rin analizó la situación y miró a su alrededor para saber lo ocurrido. Len se encontraba a su lado, apoyando medio cuerpo en el suyo y clavando sus rodillas en la misma escalera que ella y al parecer a ambos les había salpicado la sangre del hombre en la cara y la ropa. Los dos tenían rozaduras y lo más seguro algún moratón en el cuerpo y en los brazos por todo lo sucedido. El chico clavó su mirada en ella y la miró de arriba a abajo como esta había hecho hace unos momentos. Los dos entendieron que estaban bien y no se habían llevado más que algún arañazo, por lo que casi a la vez suspiraron con alivio ignorando lo incómodo que era estar apoyados en ese sitio.

-Dios santo ¿Estáis bien?- Preguntó entonces la agente delante de ellos.

Ni se habían fijado en la chica que se había quedado allí parada. La mancha verde que había aparecido corriendo desde abajo y le había propinado la patada de su vida al enmascarado, había resultado ser una muchacha joven con el pelo verde y brillante y unos ojos esmeralda. A ella también le había salpicado la sangre del disparo y en estos momentos estaba frente a ellos mirándoles con preocupación.

Rin no sabía como expresar la gratitud que sentía hacia esa chica en ese momento, si no hubiera aparecido así no habrían aguantado mucho.

-Sí, no te preocupes.- Alcanzó a decir con cansancio. Len se había quedado callado, aún a su lado y no sabía si tenía intenciones de hablar.

-Menos mal.- Contestó ella con alivio.- Iba por el piso 30 cuándo escuché el disparo y vine corriendo lo más rápido que pude. Me alegro de haber podido ayudaros a tiempo.

No sabía que contestarle. Le había dado hasta miedo la fuerza que había empleado en esa patada ¿Y estaba en el piso 30? Había subido corriendo dos o tres pisos sin parar y aún le quedaban fuerzas para dejar esteríl de por vida a cualquiera que se le cruce ¿Quién era esa chica?

-Solo a tí se te ocurre subir de esa forma...- Contestó alguien detrás de ellos con voz calmada.

Se dieron la vuelta y cruzaron sus miradas con otro hombre joven, con el pelo morado y ojos azulados, este subía las escaleras con tranquilidad mientras sujetaba una pistola en la mano. No había que deducir mucho para darse cuenta de que había sido él quién había disparado al Masked que ahora yacía en el suelo.

-Lo siento, pero no me arrepiento.- Le contestó la peliverde mientras intentaba quitarse unas gotas de sangre que aún permanecían en su cara.

Rin se levantó con pesadez y dirigiéndose a la desconocida le tendió el pañuelo que horas antes Ren le había entregado en el callejón. Aún podía usarse y quería agradecerle en cierta forma lo que había hecho, aunque le dolieran las piernas y sintiera como los arañazos y golpes que se había hecho le escocían. La muchacha le miró con una radiante sonrisa en la cara y cogió el pañuelo murmurando un leve "Gracias".

-¿Has disparado tú?- Habló Len de la nada. Ya se había sentado en las escaleras y se frotaba la cabeza con cuidado. Aunque eso no evitaba que se vislumbrara el asombro en su cara.- ¿Desde qué distancia?

-Desde las escaleras de un piso más abajo.- Contestó el pelimorado con naturalidad. Parecía más maduro que ellos, probablemente les llevara unos años a los otros tres adolescentes que se esforzaban en limpiarse el líquido carmesí de la ropa y piel.

-Vaya...- Murmoró el rubio mirándole con casi admiración.- Pues muchas gracias, esto...

Los dos rubios se quedaron en silencio y se miraron de reojo. Ninguno sabía el nombre de los otros dos agentes y no sabían como darles las gracias.

-Gumi. Soy Megpoid Gumi.- Habló la chica con entusiasmo. Le cogió las manos a Rin y las sacudió co fuerza.

-"Que enérgica es esta chica."- Pensó mientras le sonreía con nerviosismo. Le estaba haciendo daño en las manos.

-Yo soy Kamui Gakupo.- Dijo el hombre mientras ayudaba a Len a levantarse.

El rubio asintió y no pudo evitar que se le escapara una leve sonrisa. Esos dos parecían conocerse y no podían ser más distintos. A primera vista Gumi era alegre, sonriente, enérgica, impulsiva y al parecer con más fuerza de la que podía controlar; Mientras que a Gakupo se le veía tranquilo, razonable, maduro y calculador.

Iba a abrir la boca para presentarse él también, pero otra voz les detuvo desde abajo.

-Parece que ya no me hace falta reunir al nuevo escuadrón en mi despacho.- Habló Kiyoteru con una sonrisa en la cara mientras miraba a los cuatro agentes reunidos como buenos amigos en las escaleras.

Él sabía que eran lo suficientemente inteligentes como para entender que de ahora en adelante, todos tendrían que luchar juntos y protegerse las espaldas como el día de hoy.

Continuará...


Hola ~

Sí, he vuelto con el segundo capi de este fic. Honestamente me alegro de que haya gente que lo leyera y me dejaran esos follows y favoritos, realmente lo aprecio.

Dándo aclaraciones al capitulo. Sí, Kiyoteru adoptó a Yuki, a mí me pareció algo bastante mono y esos dos juntos son como un padre y una hija, así que ¿Por qué no? En cuanto a Rin y Len, su primera interacción no ha sido mala, o eso es lo que he querido transmitir. También tenía muchas ganas de introducir ya a Gumi y Gakupo, amo a esos dos y van a ser mi ruina algún día. Dejando algo en claro sobre Gakupo, sé que su empresa (Internet CO) le cambió el nombre a "Camui Gackpo", lo que pasa es que yo soy de la vieja escuela, por así decirlo y dado a que en Fanfiction se ha quedado como Gakupo, yo también prefiero dejarlo de esa forma. He intentado dejarlo todo lo más claro posible, espero haberlo conseguido.

Y obviamente tengo que hacer algo que echaba de menos: Responder Reviews.

·eclipse total: Me alegro de que te haya gustado y de que quieras seguirlo, es una alegría, enserio ~ Como creo que ya ha quedado claro en este capi, no será un twincest, lo siento. La verdad es que a mí también me gusta mucho cuándo hay incesto de por medio, solo que para este fic no lo creí adecuado debido a la trama que tengo pensada y blablabla viva el twincest. En cuánto a lo de ciencia ficción... No puedo asegurar eso al 100% dado a que no sé muy bien que categoría ponerle a este fic, pero intentaré que sea así. Yo también suelo ser quisquillosa, así que te comprendo en cierta forma. Gracias por comentar ~

Y con nada más que decir, solo espero que os haya gustado leer este capi así como yo he disfrutado escribiéndolo. Intentaré traer la continuación lo más pronto posible.

Nos vemos (~*-*)~ ~(*-*~)