Llevaba mi gorrito, quizá era lo único que había cambiando, puesto que aquel día no me tomé la molestia de intentar peinarme, de todos modos el plan era ir a la facultad y luego a comer por ahí con mis amigos. Una pena, cuando me pediste (casi exigiste) hablar tuve que llamar a Ino y decirle que no podría ir con todos los demás, luego haríamos otra reunión.

Esperaste hasta que me estaba despidiendo y comenzaste a caminar, como antes, ésa era la señal para que te siguiera. No lo iba a negar, me sacó de onda que habláramos, por lo que te seguí hasta llegar a un jardín bastante solitario, donde te detuviste y me miraste con tus ojos tan negros cual noche sin estrellas, me tomó tiempo salir del encantamiento donde me había sumergido y notar que empezaba a surgir la tensión, así que en un intento por evitarla empezamos a platicar que había sido de nuestras vidas en el tiempo de no vernos.

-Y ¿cómo te va con Haruno?- pregunté cuando noté que tu mirada se volvía ansiosa, tal vez por saber más de lo que había hecho.

-Terminó conmigo al salir de la prepa-respondiste desinteresadamente-pero quedamos como amigos.

-Vaya- respondí sin poder ocultar la molestia en mi voz.-Pero si se veían tan bien juntos, no entiendo.

Lo último era mentira, puesto que Ino, la antigua mejor amiga de Haruno Sakura me había contado con lujo de detalle que había pasado entre ustedes.

-Pues ya ves- fue lo único que respondiste.- ¿y tu?

-¿yo qué?- con la cara más inocente que podía poner-yo nunca anduve con Haruno, fuiste tú- conteste aún molesto.

-No dobe, que si tú tienes pareja

-Ah, eso… pues por ahora no-me negué a darte detalles y me giré para evitar que descubrieras algo más… en vano

-Recién terminaste… ¿con quién?

-Hinata

-¿Hyuuga?

-si, me dijo que Neji se le declaró y decidió aceptarlo.

-hn

Nos quedamos así un momento, sumergidos cada quién en sus propios pensamientos hasta que dijiste:

-No me lo creo

-¿Qué cosa?- respondí mirándote confundido

-Que Hyuuga Hinata y tu hayan sido novios y que hayan cortado debido a Hyuuga Neji

-Pero así fue- no podía decir más puesto que me descubrirías inmediatamente, siempre habías sabido leer en mí.

-No, me ocultas algo.

-Piensa lo que quieras.

-Eres malo mintiendo, lo sabes

-¡Argh! Como eres... – me callé un momento y después te pregunté- ¿Cómo lo sabes?

-Dobe-sonreíste- no lo sabía, pero ahora me lo acabas de confirmar… cuéntame

-NO

-hn

-No te diré, porque no te interesa

-Dobe, si no me interesara no te estaría preguntando- dijiste sonriendo de lado.

Yo no pude hacer otra cosa sino quedarme ruborizado y estático, pero no iba a ceder tan fácil.