Capítulo 2: Robarle latidos al corazón
No podía negar que había pasado una noche maravillosa, había estado rodeada de las grandes celebridades de Japón, y no sólo eso. Había conocido a nada más ni nada menos que a Ieran Li, una de las mujeres mas influyentes de la actualidad y porque no decirlo su ídolo, una mujer completamente dedicada a la ayuda humanitaria, pero sobre todo a su fundación, donde ayudaba a cientos de niños que no tenían las oportunidades, para que tuvieran un hogar y educación, hasta los niveles de la universidad. Su sueño hecho realidad, como si fuera poco, esta misma le había invitado como voluntaria en su fundación y ella ni lenta ni perezosa había aceptado inmediatamente, tenia un muy buen sustento trabajando para Tomoyo, y no era un trabajo que demandara el 100% de su tiempo, por lo cual podía centrarse también en ayudar a esos niños. Además, para ponerle la cereza al pastel, resultaba ser que el extraño con el que había chocado no sólo era amigo de Tomoyo, primo de Eriol y el mismísimo hijo de Ieran, sino que también era un hombre guapo y maravilloso.
Esos ojos entre ámbar y chocolate, no podía decidir realmente cual era el color en el cual debía de catalogarlos. Pero si podía asegurar que la habían mantenido hechizada toda la noche. Había bailado con él, habían compartido una maravillosa noche. No podía quejarse por nada, parecía que ahora la vida le sonreía.
De eso, una semana. Ahora, estaba trabajando horarios fijos acordados con Tomoyo en la fundación de la familia Li, enseñando a los niños de tercer grado desde hace apenas 3 dias, pero realmente sentía que llevaba una eternidad. No porque le disgustara el estar ahí, sino porque realmente creía estar en un sueño del que no quería despertar.
Escuchó las campanadas, que anunciaban el receso para que los niños se dirigieran al comedor a tomar su almuerzo.
"Gracias señorita Kinomoto" – Dijeron al unísono los niños, para guardar sus pertenencias y dirigirse a comer.
Ella no puedo mas que asentir con su cabeza, y dejar que una gran sonrisa se posara en su rostro. No podía estar mas maravillada. Tomo el borrador y comenzó a limpiar el tablero, para después tomar sus cosas y guardarlas dentro del maletín que había llevado consigo.
Salió sin mucha prisa del aula de clases, y ahí en medio del jardín que se encontraba en el medio del edificio, lo diviso. Vio como su cabello brillaba con el sol y como su mirada encontraba la suya, sintió que el aire abandonaba sus pulmones.
"Vaya, pero que sorpresa que mi hijo venga a visitarme" – Menciono la mujer de cabello negro mientras se dirigía hacia su hijo.
"Me haces ver como si fuera un hijo terrible" – La saludo con un beso en la mejilla.
"Bueno, resaltando que hace un tiempo casi acabas con mis nervios" – Vio como la mirada de su hijo se ensombrecía – "Puedo asegurar que ahora eres todo un ejemplo de hijo" – Intento distraerlo – "Oh pero mira quien viene hacia acá, aunque eso estoy segura tú ya lo habias notado" – Sonrió con complicidad al castaño – "Querida Sakura, veo que ya has terminado, como te has sentido estos días" – La miro con sus profundos ojos negros.
"Señor Li, Señora Ieran" – Saludo educadamente – "Debo decirle que esta oportunidad que me ha dado es totalmente maravillosa, estoy muy agradecida con usted y con su familia. Han sido tres días extraordinarios" – Sonrió ampliamente, lo cual hizo que tanto el joven como su madre sonrieran de vuelta.
"Eso me hace realmente feliz, espero que te quedes por mucho tiempo con nosotros. Los niños están muy contentos contigo" – Sonrío la mujer de cabellos negros cálidamente – "Y estoy segura que no solamente los niños, estarán feliz que permanezcas a nuestro lado" – Sonrío con complicidad a su hijo, mirando como los colores se subían rápidamente a su rostro, y sonrió para su interior, habían pasado muchos años desde que había visto esa actitud de adolescente en su hijo. Luego miro a la chica de ojos verdes y vio su mirada de confusión a lo cual le regalo una enorme sonrisa – "Ahora si me disculpan debo ir al comedor" – Dio media vuelta para marcharse.
"Madre" – Llamo el joven Li.
"Ya me alcanzaras en unos minutos" – Le sonrío con complicidad.
El hombre suspiro, y sintió la corriente eléctrica recorrer cada uno de sus nervios, desde que era un chiquillo con las hormonan revoloteando, no había tenido esas sensaciones, y ella las despertaba todas, lo peor de todo es que ella parecía no darse cuenta de las sensaciones que causaba en él.
"¿Sucede algo señor Li?" – Preguntó la dueña de sus pensamientos, un poco confusa por su actitud.
"No, no es nada" – Tomo un poco de aire, y la miro fijamente – "Sólo quisiera que no me llamaras señor Li, estoy seguro que no te llevo muchos años, y con ellos me haces sentir como un anciano o como si estuviéramos en una reunión de negocios" – Y es que lo que menos quería de ella, ere tener un negocio.
"Está bien Syaoran" – Y le regalo una hermosa sonrisa.
"Espero que no tenga problema tampoco en que te llame Sakura" – Y en ese momento ella sintió como un viento frio pasaba por su espina dorsal, con sólo escuchar su nombre salir de sus labios. Sintió como su corazón latía fuertemente.
"Por supuesto que no" – Susurro, bajo un poco la mirada. Lo cual le permitió observar el reloj que llevaba en su muñeca – "¡Ay! Tomoyo va a querer sacarme los ojos" – Dijo desesperadamente con un tono chillon a lo que el castaño sólo pudo sonreir, era una mujer tan natural, las mujeres que conocía no permitiría que las vieran en esos momentos.
"¿Sucede algo malo?" – Pregunto.
"Voy tarde para la prueba del vestuario, para la sesión de fotos de mañana" – Dio un largo suspiro – "Tomoyo puede ser aterradora a veces" – Sonrió.
"De eso no tengo la menor duda, Eriol hace todo lo que pide sin decir una sola palabra, creo que me hago una idea del porqué" – Sonrió en devuelta.
"Si me disculpas Syaoran, no quiero hacerte perder mas tu tiempo, y yo ya debería estar en otro lugar" – Le dijo un poco apenada.
"Bueno ya que estas tan apurada, permíteme que te lleve hasta el estudio" – No sabía porque había lanzado la propuesta sin siquiera pensarlo.
"Pero viniste a hablar algo con tu madre, no quiero importunarte" – Si supiera que no lo importunaba y el hablar con su madre no era algo de vital importancia, podía esperar. Porque la verdadera razón de tomarse la molestia e ir directamente hacia este lugar había sido sólo el querer ver nuevamente sus hermosos ojos verdes.
"No me estas importunando, es un place para mi hacerlo" – Y sin darle tiempo a replicas, dio media vuelta saliendo del lugar, seguro que ella le seguía.
Una vez llegaron enfrente de su coche uno de sus guardaespaldas se enderezo esperando instrucciones.
"Llevaré a la señorita al estudio de la señora Hiragizawa" – Y sin decir una palabra más abrió la puerta del lado derecho para que Sakura se subiera, rodeo el vehículo y lo puso en marcha.
"¿Puedo preguntar quién era?" – Él se asombró de su inocente pregunta.
"Técnicamente es uno de mis guardaespaldas, los otros vienen con él en los dos autos que nos vienen siguiendo" – El solo dejo salir, un pequeño oh de su boca – "No puedo creer que no hubieras notado los que se encuentra fuera del estudio de Tomoyo y fuera de la fundación" – La miro un poco incrédulo.
"Bueno, realmente soy un poco despistada. Y esta vida es un poco diferente a la mía" – Exclamo un poco tímida.
"Nunca los habíamos tenido hasta hace unos años" – Exclamo él, no sabía porque había tenido el impulso de contarle aquello – "No habíamos tenido necesidad de estar vigilados y resguardados por otros, hasta que asesinaron a mi padre" – Dijo sombríamente. Sakura tomo aire.
"Si no quieres hablar de ellos, no tienes por qué contármelo" – Le dijo tranquilamente.
"Sólo no quería que sintieras que somos personas de otro mundo" – Le sonrió en respuesta.
Pero que decía por supuesto que era de otro mundo, dónde podías encontrar a uno de los hombres mas ricos de Asia, que hablara con tanta humildad y que valorara todas las cosas.
"No siento que sea diferente porque el dinero que tienes Syaoran, sino por lo que representas como ser humano" – Él abrió sus ojos en sospresa por su respuesta – "Sé que no conozco mucho de ti o de tu familia, pero lo poco que he podido ver, es que son personas maravillosas, que se preocupan de los demás, que cuidan de ustedes mismos, cuidan de su familia. Y eso no lo vez en todas partes. Menos en el mundo en el cual tu te mueves, y el cual estoy yo comenzando a experimentar, es un mundo lleno de frivolidades. Sin embargo, todos ustedes, Eriol, Tomoyo, tu madre y tú, han sabido esquivar ese mundo y mantener sus principios" – Termino ella, a lo cual el sólo puedo sonreír, y dejar que un pequeño gracias saliera de sus labios.
"Gracias"
"No tienes nada que agradecerme, sólo es lo que veo" – Afirmo.
"Te has tomado el tiempo de vernos por lo que somos, por ellos de agradezco" – Sin mas detuvo el auto en frente del estudio de Tomoyo – "Parece que hemos llegado" – Dijo con un poco de pena.
"¿Y eso es malo?" – Pregunto mirándolo preocupada.
"Creo que fue un corto paseo" – Le dio en respuesta.
"Bueno, tal vez luego podamos dar un paseo un poco más largo" – Dejo salir sin más, y al instante cayó en cuenta de lo que acaba de decir – "Este, no estoy diciendo que tengas que salir conmigo e, solo quería decir que…." – Comenzó a tartamudear, haciendo que él riera por su actitud espontanea.
"Me parece una muy buena idea" – Y en atrevimiento, tomó el celular de ella el cual se encontraba en sus manos, puso su numero de teléfono y se llamo para guardar el numero en el suyo – "Ahora ya tengo como comunicarme contigo" – Ella sólo lo mira sorprendida y sonrojada" – Para que el sábado me pagues con un paseo más largo" – Y sonriéndole le devolvió su teléfono, bajo del coche para abrirle la puerta. Estiro su mano para ayudarla a bajar, la cual ella cogió tímidamente.
"Muchas gracias por traerme" – Dijo nerviosa.
"Ha sido todo un placer Sakura" – Y tirando un poco de su brazo la acerco a él para darle un beso en la comisura de sus labios – "Te veo el sábado" – Y dejándola con el corazón a punto de salir de su pecho, nuevamente subió al coche, para volver a su rutina.
Estaba tan mentida en su mundo con lo que acababa de pasar que no se había percatado de la presencia de Tomoyo, en la puerta del estudio.
"¡Aahhhh!" – Escucho un grito de emoción, y la miro – "Ha sido tan dulce, y lo grave todo" – Decía mientras miraba una y otra vez su teléfono celular. La castaña se sonrojo de pies a cabeza.
"Yo llego tarde, lo siento" – Fueron las únicas palabras que su boca fue capaz de articular.
"Pero si llegas justo a tiempo, y con una noticia maravillosa" – Dijo la mujer de cabello azabache con una sonrisa de oreja a oreja.
La castaña sólo asintió para entrar detrás de la mujer. No podía escuchar nada, sólo los fuertes latidos de su corazón, y las ganas que tenia de volver a ver Syaoran Li.
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Hola! Muchas gracias por sus mensajes, disculpen un poco la demora con el capítulo, he estado un poco ocupada. Espero que lo disfruten
