Los libros de Harry Potter no me pertenecen, son de J.K Rowling y de quienes sean sus derechos. Escribo esto por puro gusto personal, y para alegrar a otros fans, y no quiero ni busco nada a cambio. Gracias.
Advertencia: Esta historia contiene yaoi, es decir, amor entre hombres, con mucho drama y sufrimiento, criaturas sobrenaturales y escenas de índole sexual.
Sumario: Cuando siete años después de la guerra, Draco Malfoy escapa de su celda en Azkaban, el ministerio no tiene más remedio que enviar a su mejor auror, Harry Potter, para capturarlo de nuevo. Entre los muros de la prisión más dura del mundo, Harry descubrirá, no solo el origen de las criaturas más terroríficas, sino un amor a contrarreloj.
Nota: Siento mucho no haber podido actualizar antes la historia, estaba en periodo de exámenes y no he tenido tiempo de escribir. Sin embargo espero que la espera haya merecido la pena. A partir de ahora ya podré postear semanalmente. Gracias por esperar.
Este capítulo es sobre todo una puesta en escena de la ambientación, y creo que me ha quedado un poco soso, pero era necesario para que lo que pase después tenga sentido, por favor perdonadme, el siguiente ya empezará con el hilo fuerte de la historia.
Os presento:
El Beso del Dementor
Capítulo 2- Blanco
-Que frío. – sacó la barita del bolsillo para lanzar a su abrigo un hechizo de calor, cuando de repente, un movimiento captado por el rabillo del ojo lo hizo girarse. A su derecha podía ver parte del tejado de la prisión enrojecido por la luz, y allí, en la inclinación que formaba había un grupo de dementores. Sus figuras eran oscuras, vestían ropajes raídos arrastrados por el viento del mar, susurraban, como un sonido helador que lo hizo estremecer. Parecían estar rodeando algo, Se acercó a la barandilla para ver mejor, si, ya veía lo que había en el centro. Ropajes raídos y arrastrados por el viento, ropajes blancos como la nieve, un dementor. Un dementor blanco.
La criatura, más pequeña y frágil que el resto parecía estar temblando levemente. Barios de los dementores lo estudiaban de cerca, llegando incluso a tocarlo suavemente. Apenas, con suavidad, cuidadosamente, como si temiesen hacerle daño. El blanco permanecía inmóvil. Era increíblemente extraño. Harry nunca hubiera creído que los dementores fueran capaces de actuar con tanta delicadeza. Se acercó aún más a la barandilla, y apoyó la mano en ella fascinado por la belleza de la escena. La palidez de su túnica, su esbeltez, el modo en que temblaba pero mantenía los hombros erguidos, sin miedo, levantaban su curiosidad. Una ráfaga helada le golpeó haciendo ondear su abrigo, el movimiento pareció llamar la atención de los dementores que se giraron para mirarle. Harry agarró su barita con más fuerza y adoptó una posición defensiva. Teóricamente el no era un preso y no deberían atacarle, pero no era la primera vez que una de estas criaturas le atacaba sin motivo. Sin embargo, los tétricos seres no se movieron de su posición en el tejado, y Harry se permitió relajar un poco su postura. El blanco también se había girado en su dirección, la capucha cubría su rostro, y a esa distancia no podía ver que se ocultaba debajo. Aunque suponía que nada muy diferente de la cara de pesadilla de un dementor común, sin embargo le costaba imaginar a aquel ser ocultando un rostro tan horrible. De alguna manera que aquella delicada aparición pudiese tener nada horrible en ella se le antojaba simplemente sacrílego. Sacudió la cabeza para librarse del pensamiento. "Tonterías, esto me pasa por ir a trabajar sin desayunar"
De repente una nutria blanquecina se apareció delante del auror, casi rozando su nariz con él. Sobresaltado Harry dio un paso atrás. El patronus de Hermione sonrió levemente: "Ya he acabado con los escáneres, reunámonos en la sala de los guardias dentro de un cuarto de hora" La nutria hizo un arco en el aire y salió disparada, seguramente en busca de Ron. Se guardó la barita de nuevo:
-Bueno, será mejor que regrese.- Con una última mirada a la pálida aparición echó a andar de vuelta al interior.
-Llegas tarde.- Dijo Hermione sin apartar la mirada del enorme mapa que casi ocupaba toda la mesa. Harry suspiró, había tardado casi media hora en conseguir encontrar el camino de vuelta a la sala de descanso de los guardias, Azkaban era prácticamente un laberinto, ¿Qué culpa tenía el de haberse perdido? Milagrosamente, Ron había conseguido llegar antes que él y ahora estaba sentado al lado de la chimenea, enfurruñado por haber tenido que volver sin haber descubierto nada. En serio, a veces se comportaba como un niño. Henry al lado de Mione, estaba señalando algo en el amplio trozo de pergamino medio comido por el tiempo.
- No es culpa mía Hermione, esta prisión es como un laberinto.- La auror expulsó una bocanada de aire exasperadamente y se giró en su dirección con los brazos en jarras:
- La próxima vez al menos envía tu patronus para avisarnos. Podría haberte pasado algo.
-¿Es eso un mapa de Azkaban? – preguntó tratando de cambiar de tema. Se acercó para verlo mejor.
-Si, es un mapa del recinto de la prisión. Le he pedido a Henry que lo sacará para que podamos familiarizarnos con el terreno y organizar la búsqueda.- el auror observó el complejo entramado de pasillos, iba a ser complicado registrar tanto espacio.
- ¿Has averiguado algo con los escáneres?- la auror se puso seria y frunció levemente el ceño en concentración, como si algo se le escapase sin saber muy bien, que.
-¿Ha ocurrido algo?- inquirió Harry.
-Son los resultados de los escáneres que he realizado en la celda. No hay nada. Ni rastro de la señal mágica de Malfoy ni de ninguna otra, la puerta no ha sido forzada. Los guardias ya habían sido interrogados con verisaterum cuando llegamos nosotros, así que ellos no le abrieron. No lo se, es como si se hubiese esfumado.- Se mordió el labio inferior levemente- Se que se me escapa algo, no es posible desaparecer de esa manera. Necesitaré ir al ministerio más tarde, estoy segura de que en la biblioteca podré encontrar un hechizo que me permita hacer un escáner más exhaustivo. Quizás así saquemos algo en claro.
-Bien, Ron y yo podremos empezar con el registro en serio mientras tú estás fuera. – Volvió la mirada al mapa en concentración, e hizo una señal a Henry.- ¿Podrías explicarnos la ubicación de las dependencias?- Henry se puso a su lado:
-Claro, como iba diciéndole a vuestra compañera, Azkaban es como un laberinto, se diseñó así para que en caso de huida a los presos les fuese más difícil salir del recinto. – Ron finalmente se levantó con desgana, haciendo notar que todavía estaba enfurruñado pero se puso al otro lado de Henry, interesado en estudiar el mapa.
- La planta baja contiene los dormitorios de los guardias, las cocinas, la sala de interrogatorios, la lavandería y la habitación destinada a las visitas. – Fue señalando cada una- esta es la única planta que actualmente esta bien organizada, el problema es cuando subes o bajas de esta planta. En los sótanos están las celdas de casi todas las criaturas mágicas- señaló un complicado entramado de pasillos por debajo de la planta baja, y que se expandían hasta cuatro niveles bajo tierra.- Vampiros, hombres lobo, velas… están encerrados por niveles de peligrosidad. La planta más profunda contiene a los más peligrosos y así sucesivamente hasta llegar a la planta justo debajo de nosotros. Cada nivel está aislado del resto por gruesas puertas de plata mágicamente reforzada, ya que la plata afecta a casi todas las criaturas mágicas, y solo se pueden abrir con las contraseñas y las llaves apropiadas. – Señaló la planta inmediatamente superior a la que ocupaban en ese momento- esta es la primera planta, aquí solo hay ladrones, rateros, contrabandistas… gente que saldrá en poco tiempo. La seguridad aquí es menor. Puertas de metal reforzado y hechizado aíslan este nivel de los demás. Luego está la segunda planta, aquí tenemos a los asesinos, violadores…esa clase de gente condenada de por vida. Es muy parecida a la anterior, aislada y laberíntica. A partir de aquí la seguridad es bastante más alta, tened cuidado con los dementores suelen rondar la tercera y cuarta plantas. En la tercera hay sobretodo magos oscuros y sujetos especialmente peligrosos, y en la cuarta están los mortífagos. De hay se escapó Malfoy. Hechizos detectores, dementores, puertas mágicas casi imposibles de abrir…no sé cómo pudo conseguirlo.
-Y esta zona de aquí, ¿Qué es?- Harry indicó una torre cuya única puerta de entrada parecía estar en la cuarta planta, y cuyo interior no estaba detallado. Henry miró a que se refería.
-A, esa es la torre de los dementores, hay es donde viven.
-¿Y nadie la ha registrado?-Hermione miraba detenidamente la estructura y la ubicación de la misma.
-No, no la hemos registrado. Ahí viven los dementores nadie en su sano juicio entraría allí.
-Siete años en Azkaban no creo que te dejen muy cuerdo.- Harry también empezaba a ver por donde iba su amiga.
-Si lo hubiera intentado lo habrían devorado.- Henry frunció el ceño.
- ¿No pensareis ir allí verdad?
-Creo que deberíamos, si nadie la ha registrado es lógicamente el sitio en el que con más posibilidad se habrá escondido Malfoy. – Hermione miró a Harry.- Creo que deberíamos empezar por aquí.- Él asintió.
- En ese caso, si queréis entrar tendréis que pedir permiso al Lord Dementor.
-¿El Lord dementor? – la pelirroja levantó la mirada intrigada por captar un nuevo e interesante retazo de información.
-Nunca he leído nada sobre ello. ¿Qué es?
- Es el líder de los dementores, y el único de ellos que comprende nuestro lenguaje. Cuando se solicita la ayuda de los dementores en el ministerio, es con él con quien hay que hablar. Actúa como mediador entre los magos y los dementores. Cuando estos empezaron a trabajar en Azkaban se acordó que la torre sería para ellos, nadie puede entrar sin su consentimiento. Por eso no la hemos registrado, es virtualmente imposible que esté allí.
Hermione se mordió el labio inferior, tenía costumbre de hacerlo cada vez que pensaba.
-Hum… ya veo. Pero sigue siendo necesario que nos aseguremos de que no está allí. – ¿y si, como los guardias, asumían que tal cosa no era posible y al final resultaba estar allí? Lo mejor era estar cien por cien seguros.
-Estoy de acuerdo con Hermione, lo mejor sería empezar por allí.- Harry reconoció para si mismo que su razón para querer entrar allí, era más por un extraño dementor blanco que por la misión, aunque no es que fuera a decirlo, claro. ¿Estaría él en la torre? Sentía curiosidad por saber algo más sobre aquella criatura, deseaba volver a verlo. Decidió no analizar porqué querría tal cosa.
-De acuerdo, lo mejor será ir por la mañana, no me gustaría aventurarme a la torre de noche- Henry preferiría directamente no acercarse, pero si tenía que hacerlo, definitivamente prefería hacerlo de día.
Los aurores asintieron.
-Bueno, ahora veamos como organizamos las guardias en la cocina- Harry miró a sus amigos.
-¿Guardias en la cocina?- preguntó Ron perplejo- ¿Para que vamos a querer hacer guardias en la cocina?
-Por que tendrá que comer, y tarde o temprano irá allí, Ron- contestó Hermione cansinamente. El pelirrojo asintió poniendo cara de entendido y luego sonrió ampliamente.
-Yo quiero hacer la primera guardia de esta noche.
-Me parece bien, yo haré la segunda. ¿Te parece hacer tu la tercera Hermione? Si vas a ir por la mañana al ministerio al menos no tendrás el sueño interrumpido.- le comentó Harry.
-Si, será lo mejor. Entonces ¿Iréis vosotros a hablar con el Lord Dementor?- le daba pena no estar presente, pero si no iba ella a la biblioteca tardarían el doble en conseguir el nuevo conjuro, y esta era una misión en la que el tiempo era muy importante. Cuanto más tardasen en encontrar a Malfoy, más oportunidades tendría este de abrir otras celdas y crear una situación aún peor.
- Iremos con Henry en cuanto desayunemos. – tendrían que hacer vida en Azkaban hasta consiguiesen dar con el escurridizo rubio. Vivir en las dependencias frías y húmedas de los guardias de Azkaban. "Que ilusión"
-Bien nos encontraremos aquí para comer, y poner en común lo que hallamos averiguado.- Así pues todos se pusieron manos ala obra.
Continuará
