¡Hola! Gente bonita, hoy les traigo el siguiente capitulo de Hyouhon Shoujo (¡Yeiii!), creo que eh mejorado bastante, gracias a mi Beta Reader, y, este capitulo va dedicado a ella, que ah ayudado a una escritora primeriza sin mucho talento :'D . Bueno, vayámonos con el capitulo dos de Hyouhon Shoujo, esta vez narra Gakupo también, viajaremos a años atrás xD y veremos su pasado :D ...

Disclaimer: Los vocaloids no me pertenecen.


*capitulo 2: Mi pasado*

*Narradora*

En aquel hermoso y antiguo pueblo, en una humilde cabaña que se encontraba en medio de un verde y hermoso campo, vivía una mujer de cabellos morados, tez blanca y ojos purpura, aquella hermosa dama se encontraba en su estado mas tierno, ya qué, en el vientre llevaba a aquel pequeño que pronto llevaría alegría a su vida.

*Dos meses después*

Las campanas de la iglesia sonaban, los pájaros cantaban y el sol brillaba, pues ese día, se celebraba el bautizo de aquella criatura que hace unas semanas llego al mundo. Todo marchaba bien en la vida de una madre soltera y su pequeño, la mujer, de nombre Esdeath, era una ama de casa que también trabajaba cultivando vegetales y cuidaba de sus animales, junto a su hijo, Gakupo, un apuesto jovencito de cabellos morados, tez pálida y ojos purpura, con ahora 5 años de edad, ayudaba a su cansada y amorosa madre con los deberes después de llegar de la escuela. Un día, un hombre alto, fornido y bien parecido, toco a la puerta de la humilde residencia de la mujer, Esdeath, quien se hallaba haciendo la comida para cuando llegase su pequeño, dejo sus acciones y se dispuso a abrir la puerta, al hacerlo, se encontró con aquellos penetrantes ojos azules, que le resultaban bastante familiares, su cabello era negro y portaba un uniforme de soldado.

-Hola, Esdeath, ¿me recuerdas?- Dijo con su voz grave y firme

-¡Claro! Anton Kamui, como… Como olvidarte- Respondió cansadamente Esdeath al padre de su amado hijo, esta sintió un gran rencor hacia el, ya que, el hombre que se hallaba parado frente a ella, se fue tras haberla embarazado.

-Tenemos que hablar…- Replico Anton, haciendo que forzosamente Esdeath lo invitara a pasar. -¡Si!... ¡Valla que tenemos que hablar de muchas cosas!- Pensó Esdeath mientras cerraba la puerta y caminaba de tras del hombre.

*Narra Gakupo*

Yo caminaba por las calles de Sighisoara, -mi pueblo es hermoso- pensaba mientras rozaba con las yemas de mis dedos, las paredes de las casas y los establecimientos. Llegue corriendo a mi casa y felizmente abrí la puerta.

-¡Mamá! ¡Ya llegué!- Grite con una enorme sonrisa, sonrisa que de inmediato se desvaneció al ver a un hombre sentado en el sofá, este se hallaba conversando con mi madre.

-¿M-mamá?... ¿Quién es el?- Pregunte señalando a aquel hombre

-¡Ohh!, Gakupo, hijo el es Anton Kamui, el es- El hombre se levanto de su asiento, camino hacia mi e inclinándose, agarro mi cabello y lo revolvió.

-¡Hola hijo!- Dijo sonriendo aquel desconocido, me aleje de el y subí corriendo las escaleras hacia mi habitación, cerré la puerta, confundido y con miedo, saque mis libretas y comencé a hacer mi tarea, ya qué, siempre fui cumplido en la escuela y me esforzaba por enorgullecer a mi trabajadora madre. Paso un rato y mi madre toco a la puerta de mi habitación, abrí y ella sonriendo me acuno entre sus brazos.

-Ven, hijo, vamos a que conozcas a tu padre- Dijo sonriéndome y calmándome un poco, juntos bajamos las escaleras y ahí estaba el, sentado, se veía tan amenazador y peligroso, su rostro reflejaba un aspecto firme y de coraje, se sentaba derecho y cruzado de brazos, lo que lo hacia parecer mas dominante, ese tipo simplemente no me agradaba y me causaba escalofríos estar cerca de el. Llegamos hasta estar frente de aquel sujeto, mi madre se sentó en el sofá junto a el y yo me puse de pie en frente de los dos, me observo detenidamente, lo suficiente como para hacer que pasara el tiempo y así poder romper el silencio.

-¿Por que tiene el cabello tan largo?- Pregunto el hombre, al parecer de nombre Anton, sujeto uno de mis mechones y lo deslizo cuidadosamente entre sus dedos, efectivamente, yo tenia mi cabello largo hasta la mitad de la espalda, por ello, siempre lo ataba en una coleta baja, siempre me dijeron que era idéntico a mi madre y gracias a ello me gusto llevarlo así, además por qué a mi gusto me sentaba bien.

-P-por qué a mi me gusta llevarlo largo- Respondí con inocencia a Anton, mi madre me miro y me dedico una pequeña sonrisa que simplemente me hizo sonreír a mi también.

-Bueno, como veras, yo soy tu papá y llevaras mi apellido, no estaré mucho tiempo aquí así que quiero que cuides a tu madre y te formes como el hombre que debes ser ¿Entendido?- Dijo mirándome fijamente a los ojos, cosa que me causo escalofríos, se levanto del sofá, camino hacia la puerta, agradeció a mi madre por la atención y se marcho, no sabia en ese entonces lo que le deparaba a mi vida en un futuro junto a ese hombre.

(cinco años después)

Tras haber conocido a ese hombre, ahora después de mucho tiempo, le llamaba padre, nos cuido y mejoro ''temporalmente'' nuestras vidas, nos trajo a vivir a Japón, se caso con mi madre y ahora vivíamos juntos, pero ese temporalmente, se hizo presente, comenzó a abusar de su fuerza y el alcohol, seguidamente llegaba ebrio y golpeaba a mi madre sin razón, y yo, en intentos por defenderla, aun estando a la edad de diez años, me arremetía a golpes, sufrimos varios abusos por parte de el. En la primaria, muchos niños se burlaban de mi por mi aspecto, yo era el único con cabello morado en toda la escuela, se burlaban por que era rumano y no japonés, varias veces llegaron a pegar notas en mi casillero, notas con insultos y palabras obscenas.

Era viernes por la mañana, el aire fresco se sentía y era de alguna manera, tranquilizador mi madre me llamo para desayunar, como cada mañana, me vestí con mi uniforme escolar y baje hacia el comedor, me senté a la mesa y comenzamos a desayunar tranquilamente, mi padre se notaba calmado, así que fue un buen inicio, minutos después, mi madre acudió a llevarme a el instituto, en donde me dejo un beso en la frente y partió. Entre por las puertas de aquel enorme edificio y comencé a caminar por los pasillos, y, no tardaron en hacerse presente los insultos y burlas de los demás.

-¡HEY, TÚ!... ¡Eres un raro! ¡Nadie te quiere!- Me grito uno de los alumnos mientras me señalaba con su dedo, a lo cual respondí viéndolo y mostrando una enorme sonrisa, comencé a caminar a paso mas acelerado, ya hasta ver que me encontraba solo, rompí en llanto, uno lleno de dolor y angustia, lo reprimía y me ahogaba entre mares de lagrimas, no lo soportaba más, quería que alguien llegara y me aceptara por lo que soy, levante ambas manos y con ellas seque las gotas saladas que resbalaban por mis mejillas, acomode mi cabello y volví a sonreír. Camine hacia mi aula y entre, pronto estallaron las risas de mis demás compañeros, solo camine hasta mi asiento y comencé con la rutina de todas las semanas, siempre enorgullecía a mi madre por salir en el promedio mas alto, ese era mi único motivo para caminar hacia la peor situación de mi vida, quería ver a mi madre sonreír y que el motivo fuese yo.

(cuatro años después)

Era fin de semana y como siempre, estaba en mi cuarto encerrado, escondiéndome del exterior, era medio día y mi madre se hallaba haciendo la comida, hasta que llego ese momento, esas simples palabras que hicieron que el verdadero infierno se alzara en nuestra contra, ese día, esa tarde, todo, es algo que siempre recordaría y que seguramente me atormentaría por el resto de mi patética vida.

-¡Gaku, hijo! Voy de compras, necesito que te quedes aquí y cuides la comida, apagas la llama cuando este lista ¿Entendido?- Dijo ella mientras se lavaba las manos, a lo cual asentí con la cabeza, ella tomo su bolsa y salió, unos minutos después mi padre llego, y que mas, llego ebrio, baje a ver la comida que se hallaba en la estufa, y apague la llama, camine por la sala y en un intento por ir a mi habitación, mi padre se acercó a mi y me tomo de el brazo haciendo que me quedara en donde estaba, me jalo hacia el y me estrujo entre sus enormes y fuertes brazos, me tomo por el cuello y levantándome del piso me llevo a la sala en donde me tiro en la alfombra y se subió encima mío, intente quitármelo de encima pero, con un fuerte golpe en el estomago me saco todo el oxigeno, haciéndome toser algo de sangre, la visión se me nublaba, sentí como rompió mi ropa y me tocaba con sus manos, sentía asco, seguí haciendo el esfuerzo por escapar de el, pero, todo fue en vano. Escuche como la puerta se abrió, era mi madre que llegaba de el supermercado, yo lloraba y me encontraba tendido en el piso, siendo manoseado y penetrado a la fuerza por mi padre, me tapo la boca para evitar que gritara y jalando de mi cabello comenzó a maldecirme, no hallaba que hacer, solo lloraba, era algo simplemente repugnante, mi padre se alejo de mi y se vistió, dejándome completamente desnudo en el piso. Mi madre entro a la sala y me vio en ese estado tan deplorable en el que me encontraba, cubrió con ambas manos su boca y corrió hacia mi, me tomo entre sus brazos y miro a mi padre.

-¡MALDITO DESGRACIADO! ¡¿Qué le has hecho a mi hijo?!- Grito con enojo dirigiéndose a mi padre, no, a aquel pedófilo de mierda que se encontraba aun en nuestra casa

-¡Contesta desgraciado!- Exigía mi madre mientras acariciaba mi cabello

-¡Cállate estúpida!- Grito aquel desgraciado, se dirigió hacia mi madre y tomándola por el cabello la aparto de mi y la arrastro fuera de la sala en donde comenzó a manosearla, mi madre intentaba defenderse, me levante y subiendo mis boxers, rápidamente Salí corriendo decidido a ayudar a mi madre, lo vi golpeando a mi madre, tome una lámpara y la rompí en su espalda haciendo que fijara su atención en mi, se giro y tomándome por el cuello me estampo contra la pared, mi madre intentando agarrar aire, tomo un cuchillo y lo clavo en su hombro, el, rápidamente me soltó, haciendo que cayera al piso, elel golpeo a mi madre en el rostro y comenzó a patearla, la pateaba fuertemente y sin compasión, mi madre comenzó a toser sangre, chorros de sangre escurrían de sus ojos y pronto su piel blanca se teñía de un color morado y verdoso, patada tras patada, acortaba su vida a cada segundo, se subió encima de ella y golpeándola en el rostro, gruñía y maldecía, solo catorce años tenia entonces, no podía creer lo que veía, yo aun me encontraba en el piso, inmóvil por los golpes y el dolor, me sentía impotente, ver a mi madre ser brutalmente golpeada por aquel tipo después de ser abusado por el mismo, era algo que simplemente me llenaba de tristeza y rabia, hasta que, abrí mis ojos como platos y solté un grito de dolor. Anton se puso de pie y comenzó a pisotear el pecho de mi madre, se escuchaba el crujir de sus costillas, hasta que mi madre soltó un gemido desgarrador.

-¡MAMÁA!- Grite, mientras intentaba me arrastraba hacia ella intentando alcanzarla, pero, pronto Anton me tomo de los hombros y dijo

-Ya esta muerta, niño, y tú… Calladito ¿De acurdo?- Dijo mientras acercaba su rostro al mío, olía a alcohol y eso era repugnante

-¡¿Y si no que?!- Escupí en su rostro, este me soltó dejándome caer al piso en donde recibí una fuerte patada

-¡TE MATO!... Maldito mocoso de mierda- Dijo mirándome, pronto se salió de la casa, me acerque a mi madre que yacía muerta en el piso

-M-mamá, mami, te juro, por mi vida que matare a ese desgraciado- Lagrimas saladas comenzaron a recorrer mi adolorido y amoratado rostro, comencé a gritar entre lagrimas frente al cuerpo de mi madre, es ahí en donde todo comenzó.

(Dos meses después)

Era un Domingo por la noche, lo recuerdo bastante bien, como mi padre no se preocupaba ni lo mas mínimo, decidí salir a hacer una caminata nocturna, ya que, no me atrevía a salir frente a las demás personas, diario me recordaba a mi mismo el odio hacia ese sujeto que se hacia llamar "mi padre", recordaba que el mato a mi madre y por falta de fuerza me mantuve callado. Caminaba por la acera y vi un callejón, por puro instinto camine por el pasaje oscuro, a lo lejos, alcance a divisar a una persona, la ignore y seguí caminando, aun que, no podía negar que me ponía nervioso su presencia. Lo deje atrás pero antes de salir de aquel callejón, el hombre se me fue encima y apoyando ambas manos a los costados de mi cabeza dijo

-Tengo habré, ¿Sabias?- Acaricio mi yugular con su , a lo cual yo respondí con una patada, alejándolo de mi

-!¿Quien carajo eres?! - Dije limpiando mi cuello con mi puño

-¡Oh! Pobre alma necesitada, el miedo y el odio se refleja en tus ojos- Dijo señalándome con su dedo índice

-¿Q-quien e-eres?- Retrocedí un poco, este tipo no me inspiraba confianza

-¡Jajaja! ¿Yo? Soy tú salvación niño, no necesito que me cuentes tu situación, yo se que quieres fuerza- Dijo entre risas, la verdad no sabía quien era ese tipo, pero tenia razón, yo quería fuerza, fuerza para mandar al bastardo de Anton al infierno.

-¡¿Qué sabes tu de mi?!- Interrogue a aquel hombre de aspecto espeluznante.

-¿Yo? ¡Yo tengo hambre! Hagamos un trato muchacho- Decía sonriente aquel hombre. Este llevaba puesta una gabardina negra hasta la mitad de la rodilla, el, vestía completamente de negro, la verdad, es que no alcance a apreciar bien su persona, ya que, este se mezclaba con lo denso de la oscuridad.


¡Buenoooo! Eh aqui el segundo capitulo, mi pasado :D, este capitulo creo que ya lo alargue demasiado, así que, habrá una segunda parte sobre este capitulo ya que me tomo demasiado hacerlo, puesto que de acuerdo a las cosas que aprendí, la historia se altero demasiado y ahora tengo solo una idea de lo que voy a hacer los primeros tres o cuatro capítulos, mas adelante no se ni lo que le pondré xD , pero ahora solo nos concentraremos en lo que va saliendo y en como se va desarrollando recientemente la historia xD así que espero que les haya gustado, que me dejen sus reviews, ya que, es como mi combustible para seguir escribiendo, nuevamente le agradezco a mi Beta Reader Acedia Sinner, este capitulo se realizo gracias a tu ayuda... Bueno chicas :D para que vean lo sexy que es Gakupo en vampiro sigan leyendo :D ¡Dejen reviews!