Después de la guerra

Capítulo 2: InoShikaCho


Resignada, miró la radiografía de tórax y el electrocardiograma alternadamente, sin hallar absolutamente nada.

—Tus exámenes salieron normales —avisó Sakura dejando los documentos sobre la mesa, para que Sai pudiera comprobarlo él mismo si llegaba a no creerle. Sin embargo, su compañero de equipo la observó sin entender por qué de la normalidad de los exámenes si él se sentía tan anormal—. Ya te lo dije, Sai, la paz y tus nuevas actividades pueden estar trastornando el sueño y explicar fácilmente tu ansiedad…

—Pero lo que siento…, los malestares… —balbuceó él con extrañeza—, se notan reales.

—Y todo eso puede ser sintomático, es completamente normal. Mira, da una vuelta por los alrededores por el bosque, relájate. Pero deja de pensar tanto por qué te sientes así cuando es obvio que te molesta el cambio que estás viviendo.

Sai no entendía lo que le decía la del cabello color pastel.

—¿Te refieres a construir casas? —preguntó de pronto pero Sakura no dijo nada, simplemente se sentó detrás de su escritorio para anotar su diagnóstico final: Estrés laboral simple—. Bueno, quizás eso explique todo…

—La gente se deprime, Sai. Es normal entre nosotros los humanos —le dijo Sakura con una sonrisa piadosa y el pálido asintió con la cabeza gacha.

—¿Deprimido? —le preguntó él—. No soy bueno identificando mis propias emociones pero supongo no es malo…, ¿verdad? —dijo Sai—, ¿debería decírselo a Ino? ¿Notificarle que tengo problemas?

—Bueno…, ella es tu novia así que supongo que deberías hacerlo —dijo Sakura, pensativa—, pero tómatelo con calma, sabes que Ino es algo dramática. Te daré hierbas que te ayudaran a calmarte y conciliar el sueño —dijo mientras escribía los nombres en un papel y Sai le daba las gracias—. ¿Has pensado en buscar otro trabajo que puedas hacer? —dijo—, algo que te anime un poco más.

—¿Algo mejor que construir casas? —preguntó Sai—. La verdad es que no.

—Deberías investigar, hay muchos empleos desocupados estos días… —dijo ella—, debe haber algo en algún lugar que te haga feliz.

Pero por más que Sai pensara, no había nada. Empleos de cobrador de impuestos, cocinero, maestro de niños, guarderías infantiles, albañil…, todas profesiones que sabía que a él no le motivaban. Al menos Sakura tenía una especialidad que le permitía seguir como médico en tiempos de desempleo y su rutina no variaba como la del resto de sus compañeros de generación. Con resignación, el pálido se llevó al bolsillo la receta de hierbas medicinales sabiendo que todos los ingredientes de su medicina estaban en la Florería Yamanaka, menos la limadura de cuerno de alce que se encontraba en la residencia Nara o en la botica de la señorita Shizune.

—Lo haré —prometió Sai antes de retirarse de la consulta de Sakura.

Al salir a la calle, aspiró hondo y se unió al riachuelo anoréxico de gente que deambulaba en la calle a esa hora del día; cada civil—como prácticamente era él—, con dos o hasta tres profesiones para ganar un sueldo moderado. No entendía por qué no trabajar como un ninja lo hacía tan infeliz, él no lo notaba, pero al parecer el resto lo veía claramente. ¿Qué iba a ser si no era construir casas? ¿Y qué sería de él si la paz durara una eternidad y ya no lo contrataban como el asesino especialista que era? Ese prospecto de vida lo hacía imaginar una inquietante imagen de él mismo, muerto a causa del insomnio demencial que estaba teniendo.

Sai se detuvo de improviso, un hombre cargado de cajas tropezó con él y lo insultó todo el tiempo que le tomó reanudar su camino. Pero al pálido eso no le afectó, estaba teniendo una sensación en el pecho que lo dejaba sin aire.

—¿Será esto... a lo que llaman depresión? —se preguntó a sí mismo en medio de la calle y una mano agarrándose el cuello de su camisa como si le estrangulara.

—Sai deja de tener un «momento», interrumpes el tránsito —le dijo una voz al tiempo que lo agarraba de un brazo y lo hacía caminar. El pálido miró de soslayo para descubrir a un clon de Naruto que trotaba por la calle en dirección desconocida—. Olvidé un asunto en la Torre y necesito solucionarlo antes de ir a la Residencia Hyuuga—explicó el rubio sin dejar de arrastrarlo calle abajo. Sai juntó los labios mientras asentía con la cabeza—. ¿A dónde ibas tú?

—No lo sé —respondió Sai simplemente, notando lo confuso que era todo ahora. La incertidumbre se apoderaba incluso de sus palabras—, creo que iba a la Florería a buscar unas hierbas para tomar. Sakura me recetó unas cuantas para poder conciliar el sueño.

—Aun sin dormir, ¿no? —reflexionó el rubio cuando hacía doblar al moreno hasta una esquina, lejos del torrente de gente—. Descuida, en cuanto la fatiga te gane no necesitarás ninguna hierba porque dormirás como un tronco.

—Aparentemente tengo un cuadro de estrés laboral —dijo él sin inmutarse—. Sakura cree que construir casas no es lo mío.

Un suspiro de Naruto interrumpió la reflexión de Sai.

—¿Sabes lo que creo? —Sai no respondió a esa pregunta porque no tenía una contestación—. Creo que estás finalmente sintiéndote como un hombre normal y no entiendes que lo que sientes es completamente común y corriente. Debes empezar a reconocer tus emociones. Necesitas enfadarte, llorar…, actuar como un humano normal.

—¿Enfadarme y llorar? —repitió confundido—, ¿cómo haré eso?

—Dímelo tú, pensé que enfadarse y llorar era fácil con Ino de novia. ¡Hasta luego!


Karui salió de su casa sabiendo que iba a llegar tarde al trabajo, en un intento ineficiente para permanecer menos tiempo en él y más tiempo en su morada. La extranjera soñaba sin culpa que la despedían como diplomática por lo mal que hacía su trabajo y volvía a su tierra natal, tibia y árida, como creía era su corazón. Sin embargo, la villa verde contenía personas alegres y cordiales que jamás se veían enfadados por su notoria infelicidad en esas tierras y le regalaban palabras de aliento en las que le prometían que adoraría la villa en el futuro.

Patrañas.

La aldea respondió a sus maldiciones mentales y un cúmulo de nubes oscuras crujió sordamente antes de lanzarle un torrente infinito de gotas frías a modo de venganza, bastante lejos de la promesa que la haría amarla. Karui tiritó de frío y ahogó un grito frustrado, resignada a comprar un paraguas.

—¡Jamás te querré, Aldea de mierda! —rezó Karui con los dientes apretados y las manos sobre la cabeza para capear la lluvia que comenzaba a mojarla toda. No logró, sin embargo, cubrir más que sus ojos.

Chapoteando por el camino de tierra pisoteada hasta encontrar una muralla a la que pegarse y reagrupar sus ideas para decidir cómo iría al trabajo, conseguir un paraguas en el camino y evitarse una recaída en su gripe. Quizás volvería pronto a su aldea, pensó, pero en cajón de madera, muerta por una neumonía grave.

—¡No moriré! —gritó con convicción al echarse a correr por la calle y desde una esquina, la figura oronda y alta de su dealer de sopa para la gripe apareció en su camino. Su manera ruidosa de correr la dejó en evidencia sin que ella pudiera hacer algo para evitarlo, el saludo junto a una sonrisa amable cayeron sobre ella y no tuvo más remedio que detenerse.

Aunque Choji estuviera cómodamente cubierto bajo un paraguas, Karui no se acercó demasiado a él ni siquiera para pedir asilo.

—Señorita Karui —le dijo con los ojos pequeños totalmente cerrados. Al abrirlos para mirarla claramente, acercó su brazo hacia su cuerpo y el paraguas la cubrió también. Aquel gesto no la hizo sonrojar pero sí la hicieron sorprenderse positivamente—. No deberías correr bajo la lluvia convaleciente, toma mi paraguas. Lo necesitas más que yo.

—¿Qué...? —balbuceó la morena y tras su titubeo inicial, frunció el ceño, alejándose del paraguas como si de pronto éste tuviera la peste—. No, ¿qué harías tú? ¿Qué harás si te mojas? —preguntó—. Agarrarás una gripe.

Choji se encogió de hombros pero no disimuló su sonrisa tímida.

—Entonces podré comer sopa —dijo. Karui levantó las cejas, anonadada por la respuesta que de alguna manera le atrajo una sonrisa en sus labios—. Si no quieres aceptar mi propuesta, siempre podemos caminar juntos bajo el paraguas. ¿Vas a la Torre?

Karui simplemente asintió con la cabeza.

—Bien, me queda de camino. Quedé en juntarme con Shikamaru en un rato.


Shikamaru dio las gracias a la camarera cuando le sirvió el té verde con toques de rosas y jengibre, dejando dos tazas vacías tal como le había pedido. Choji e Ino estarían por llegar y seguramente el temporal los había demorado un poco, pero no le molestaba, ni siquiera podía beber el té que le gustaba porque sentía que se le cerraba la garganta y se le revolvía el estómago.

—Mierda —musitó en silencio, mientras apoyaba la frente entre sus manos, hacía tiempo que no se sentía tan nervioso y era una sensación desagradable.

El sonido de la puerta y un vendaval que recorrió el pasillo le indicaron que sus compañeros habían llegado al fin. Choji sujetaba el paraguas en la entrada mientras Ino entraba dejando charcos a su paso, y él se sacudió suavemente detrás de ella, dejando el paraguas a un lado de la puerta junto a las demás que habían traído los clientes. Ino se acercó primero, sacándose la chaqueta lila y estrujándose el cabello en tanto se sentó frente a él. Su robusto compañero lo hizo en silencio, acomodándose la barriga para no aventar la mesa a su paso.

—Qué lugar tan lindo escogiste, Shikamaru —saludó Ino mientras servía té en las tazas vacías como toda una geisha y Choji le agradecía suavemente—. Podrías haber extendido la invitación a Sai, sabes lo mal que está con el insomnio.

—Podríamos haber ido a la barbacoa como siempre —dijo Choji un tanto apenado y levantó la mano para llamar a la camarera—. Unos dulces, por favor —le pidió y la muchacha se alejó rauda.

—Lo habría hecho si no te quisiera concentrado —precisó Shikamaru más serio de lo que le hubiera gustado y Choji se encogió de hombros—. Lo lamento —se disculpó, apretando la mandíbula mientras rechinaba los dientes—, he estado con mucho trabajo últimamente.

Ino resopló sin verlo.

—Lo sabemos —respondió ella, soplando la taza vaporosa—. Eres de los pocos que no tiene que hacerlas de civil —dijo—, nosotros dos, en cambio, nos vemos casi todos los días.

—Lo sé —dijo Shikamaru con culpa—, los llamé aquí porque es un asunto del equipo, del InoShikaCho.

Sus dos compañeros abrieron los ojos ante la mención de ese nombre que cada vez se hacía más lejano, más distante en el tiempo. Luego, ambos sonrieron expectantes.

—¿Es una misión? —preguntó Choji más que emocionado.

—¡Por supuesto que debe ser una misión, Choji! ¡Es para eso que existe el InoShikaCho! —respondió rauda la rubia y su compañero se iluminó más que contento. Shikamaru ya se sentía culpable por su reacción errada, ¿qué dirían cuando les diera la negativa?

—No exactamente —contestó encogido de hombros—, pero es algo que los involucra a los dos, indirectamente. —Hizo una pausa bastante larga—. Mierda, no sé cómo empezar…

La felicidad previa desapareció como si nunca hubiera estado presente en la mesa y fue reemplazada por el nerviosismo general. Choji fue el primero en recuperar el habla.

—Vamos, somos amigos de toda la vida, no debería ser tan difícil…

Shikamaru lo miró a los ojos y perdió toda la valentía que había acumulado previamente, desmoronándose frente a sus camaradas.

—Realmente no sé cómo pasó pero lo hizo y ahora tenemos que trabajar como equipo —dijo Shikamaru bastante rápido que aturdió a sus amigos. Luego suspiró, tomó aire y miró hacia la mesa—. Temari está embarazada.

Ino chilló tras dos latidos de corazón y lanzó ambas manos hacia arriba para saltar sobre su asiento antes de poder recuperar el habla y dejar de gritar. Choji, sin embargo, se mantuvo helado, compartiendo los síntomas abrumadores que sentía Shikamaru.

—¿Qué hay de malo con ustedes dos? ¡Parecen como si Shikamaru estuviera enfermo! —dijo Ino al notar las caras largas de los hombres—. Es algo bueno, ¡felicitaciones, Shikamaru! ¡Oh! ¡Seré la tía que le comprará cerveza y le regalará preservativos! ¡Já! ¡Es broma! No me miren así, ¡es broma! Sólo le daré dinero.

—Ino, Ino. Ino —la llamó Choji suavemente mientras ella divagaba del futuro. La rubia lo miró solamente cuando él le cogió el brazo—. ¿No entendiste lo que significa?

—¿Qué? ¿A qué se refieren? —preguntó la chica confusa—, significa que Shikamaru será padre, ¿qué más podría significar, par de idiotas?

—Significa que debemos pensar en el nuevo InoShikaCho, el hijo de Shikamaru no puede quedarse sin equipo —precisó Choji con sus hombros abajo, sintiéndose realmente mal. De los tres, era el único que no contaba con una pareja y por lo tanto, no podía atender a la llamada del Nara.

A Ino se le fue todo el color del rostro pero sin llegar al color antinatural de su novio.

—¡Idiota! —lloriqueó Ino, lanzándole la servilleta de tela verde que tenía en las piernas hacia Shikamaru. El estratega ni siquiera intentó detener la agresión y simplemente cerró los ojos ante el golpe de tela. Se merecía eso y mucho más—, ¡no estoy preparada para ser madre! ¡No me siento preparada! —gritó—. ¿Qué pasa si Sai no quiere ser padre? ¿Qué pasa si no quiere esa clase de relación conmigo y se va? —Horrorizada, dejó de hablar y terminó por imaginarse un sinfín de escenarios tristes—. Es…, repugnante ponernos de acuerdo para esto.

Los tres asintieron, sin habla.

Choji, sin embargo, intentó subirles el ánimo a los demás para subir el propio, ¿de dónde conseguiría una chica para formar una familia en tan poco tiempo?

—No pensemos en eso ahora —propuso—, Shikamaru será padre en nueve meses y deberíamos alegrarnos por eso, al menos por hoy. —Luego se volteó a ver a la pálida Ino—. Deberíamos pasar a tu casa por unas flores para la señorita Temari para felicitarla.

Los labios de Ino se curvaron en una sonrisa débil y alzó su taza de té con un leve temblor en su brazo.

—Por el equipo —propuso ella y los tres chocaron sus tazas y se bebieron el contenido hasta la última gota sin respirar.


Nota de la Autorísima: Hola! Muchas gracias a los reviews que me llegaron en el capítulo anterior. No tengo mucho tiempo por lo que no nombraré a las chicas que comentaron, pero sepan que las amo :) Espero que este capítulo aplaque un poco la espera(?) Ya decidí que el fic será un ChoKarui, ya que al escribir esto los amé poderosamente. Espero que lo acepten también. Obviamente no dejaré los otros personajes porque amo las historias con muchos focos de atención.

Gracias de antemano a los que lean y no les prometo una actualización temprana, ya que me cuesta demasiado escribir últimamente. See ya!

RP.