Disclaimer: Los personajes de The Hunger Games no me pertenecen.

.


.

Viñeta #2

Obsesión

.


.

Una nueva fotografía adorna la pared, uniéndose a las otras miles que Marvel cuidadosamente ha coleccionado con los años.

En ella, la hermosa protagonista de cada retrato está sentada junto a la ventana de una cafetería, leyendo un libro mientras el sol de la tarde baña su suave y tersa piel, la misma que cientos de veces se ha imaginado tocando. Esa es una de sus favoritas, porque la luz del atardecer hace que el cabello rubio de la chica brille como el oro, así como sus ojos azules, cuyos reflejos los hacen parecer dos gemas atravesadas por sus cálidos rayos. Sí, definitivamente es de sus favoritas, aunque adora a todas las fotografías de su 'álbum' por igual.

De pronto una luz se enciende fuera de su ventana, y Marvel tiene que apagar las de su casa. Ella ya llegó.

Madge Undersee, su vecina, su mayor objeto de deseo, entra a su sala y deja las llaves junto a la puerta; Marvel puede verla gracias a que su balcón está justamente frente al suyo, y las puertas corredizas de vidrio no tienen cortinas.

Madge está sonriendo; parece que habla con alguien por teléfono, pero no importa. Rápido, va por su cámara, fiel compañera en su secreto, y ajusta la lente, llenando la memoria de más y más fotografías hasta que ella cuelga el teléfono y sale de la habitación, volviendo a los pocos minutos, solo cubierta por una toalla anudada.

Marvel la observa ir y venir, vestirse lentamente. No lo ve como algo erótico y sucio, sino como el más puro arte. El cubrir esa piel blanca y delicada cual lienzo con telas de distintos colores y matices es casi como crear una nueva obra de arte cada día.

Madge es una obra de arte, una que quisiera poseer para toda la vida.

Cada rasgo, cada mueca y movimiento que haga le interesa; ha sido así desde que la vio por primera vez, pero no puede acercarse. Madge es como un ángel, tan pura, tan delicada, que teme corromperla con su presencia. Pero ella será suya.

Madge apaga la luz, y entonces se relaja y se permite recrear sus ojos con sus nuevas adquisiciones hasta que el sueño demanda, y una vez más se queda dormido pensando en ella. En lo felices que serán cuando al fin estén juntos.

oOo

Madge llega tarde de nuevo, y Marvel no entiende porqué.

Una vez más pasó por su trabajo y vio que ya se había ido, pero de eso habían pasado más de seis horas ya.

Le preocupa que algo le haya pasado, que no pueda volver a verla. Se llena de terror al pensar que no podrá seguir llenando su pared de 'recuerdos', y entonces ella abre la puerta, y Marvel tiene que esconderse y dejar las prendas que había estado acariciando, cubriéndose tras las penumbras con la esperanza de solo verla, comprobar que llegó a salvo y solo luego regresar a su apartamento.

Pero no está sola.

Un hombre la acompaña. Alto, rubio, bien parecido, con pintas de haber salido de un comercial de Armani o Dior, igual que ella.

Él espera a que Madge cierre la puerta y entonces la ataca con sus fuertes brazos, besándola como si intentara beber de lo más profundo de su alma, así como Marvel tantas veces soñó besarla.

Y ella le responde colocando sus manos en su cuello y dejándose llevar como si fuera una fulana más.

No puede ver eso.

Aprovecha cuando los dos se encierran en el baño y escapa por la escalera de incendios.

oOo

Su nombre es Gloss, y, tal como supuso, es modelo, igual que ella.

Tiene una hermana con dos perros, un deportivo gris, y le gusta sacar fotografías como pasatiempo. Marvel lo ha seguido, lo ha estudiado, y lo odia.

Gloss se interpone entre Madge y él. Gloss quiere arrebatarle a Madge, que es suya. Él la ha visto primero; él la ha amado desde el primer instante.

Solo él puede tener derechos sobre ella.

Pero Gloss no entiende, porque siempre vuelve; come con Madge, ríe con Madge, hace el amor con Madge y se pasa horas mirándola dormir, desnuda, a su lado, mientras acaricia esa piel que Marvel siempre quiso acariciar.

Gloss no entiende que ella le pertenece, o no quiere hacerlo, e insiste en regresar, y ahora trae todas sus cosas en un camión de mudanzas, y besa a Madge en la entrada, y ella se deja como si eso fuera correcto. Y entonces Marvel la odia con la misma intensidad con que la ama. Rompe y raya sus fotografías, golpea las cosas y fantasea con ella llegando a su puerta, declarándole su amor eterno.

Y en ese momento sabe que no puede seguir así.

Tiene que hacer algo al respecto.

oOo

La puerta se cierra a sus espaldas, y Marvel se alegra de finalmente poder tener sus manos en libertad otra vez.

Se echa en la pequeña cama y saca aquella fotografía que tanto le gusta de sus pantalones blancos, una de las pocas cosas que los doctores le permitieron conservar del 'afuera'.

"Trastorno obsesivo", dice su pulsera. Marvel la odia.

Como cada noche anota un día más en su libreta y escribe otra carta que más tarde enviará con el correo

Madge no puede estar enojada por siempre, piensa. Después de todo, ella lo ama, y él no la ha olvidado a pesar de que eligió al imbécil de Gloss sobre él.

Solo estaba confundida, y lo sabe. Pero eso no le preocupa.

Marvel sigue amándola, pero nadie más ahí adentro puede saberlo.

¿Obsesión enfermiza? ¡Qué sabrán esos ridículos doctores sobre amor! Los odia, casi tanto como a Gloss, que no fue capaz de morir, ni siquiera después de dos puñaladas. Pero eso tampoco pueden saberlo.

Durante esos años ha aprendido que guardar silencio, asentir y hacer todo lo que le dicen es la única forma de volver a verla, y, a juzgar por lo que le han dicho, eso no tardará mucho.

Gracias a su mejor amiga Glimmer supo que Madge se mudó a una casa en New Hampshire con ese idiota, y que espera un hijo.

Marvel sonríe al recordarlo, porque sabe que una vez que salga del hospital la familia estará completa.

¿Obsesión?

Ellos se equivocan.

Desde el principio, entre Madge y él solo existe el más puro amor.

oOo


N del A:

Tan, tan.

Dejo esto por aquí...

No sé porqué, pero se me ocurrió esta idea un tanto psicótica. Personalmente me gustó mucho la idea :D

Muchas gracias por leer!

H.S.