Olvido

Damon dio un trago y el whisky se deslizó áspero por su garganta. Bebió en honor de su… amiga. Sí, se podía decir que había sido su amiga. ¿Qué habría sido de ella? ¿Encontró la paz? ¿Desapareció con el Otro Lado? Bebió un trago algo más largo. No, seguramente encontró la paz, Rose era… el vampiro con más humanidad que había conocido. Fue su amiga, y él tenía más dedos en una sola mano que amigos había tenido en toda su vida. Rió por un segundo, Rose no sólo fue capaz de aguantarle, y eso ya era mucho, además fue la primera persona en ver bondad en él. Tras siglos, alguien le aceptaba, incluso (y esto era una locura) le valoraba.

De hecho, Rose fue la primera persona que le creyó merecedor del amor de Elena, y eso significaba mucho para él. Elena significaba mucho para él, ¿todavía lo hacía? Bebió otro trago. ¿Cómo coño podía Elena haberle querido olvidar? Entendía que le destrozaba su muerte pero, ¿olvidarle? Rose era una de las personas que más había… querido, joder, y él no quería olvidarla aunque le doliera, eso era una puta cobardía. Y, ¿cómo fue capaz su amigo, su único puto amigo, de ayudarla a olvidarle? Bebió y dejó el vaso en la mesa de un golpe. Y ahora Alaric le odiaba porque se había vengado. Genial.

Su móvil sonó y Damon se enderezó. Era Enzo: "Recuerda, a las fiestas de disfraces se lleva disfraz, capullo".

—Me muero de ganas —ironizó levantándose de la silla. Bueno, al menos le quedaba un amigo.

Antes de abrir la puerta miró al osito de peluche colocado al lado de la puerta. Sonrió. Bueno, dos amigos.

—Feliz Navidad, Bon Bon —puso su mano sobre Mr. Cuddles por un segundo. Volvió a sonreír y salió.