Los personajes de Candy Candy no me pertencen son creacion de Kyoko Mizuky y Yumiko Iragashi.
Hola chicas otro capitulo recuerde que si sabe de quien es la historia me avise por favor.
Capitulo 2.
Dos días después...
- Candy es cierto que te vas? – pregunto Nilda una de las compañeras de trabajo de Candy.
- Bueno eh, si he decidido cuidar ese niño, hay algo en él, no puedo explicarlo.
- Sólo por eso, el Sr. wyter es muy guapo.
- Sí, y además es rico y viudo- dijo otra de sus colegas.
- Por lo que sé, pertenece a una de las familias más ricas de Norteamérica, pero no vive con ellos, dicen que su familia vive en Inglaterra, los rumores también dicen que ya no se hablan porque su familia no acepto a su esposa o algo así.
- Ya dejen de hablar así, su esposa acaba de morir y le tengo mucho cariño al niño y a él pero más como una hermana, y creo que él se siente igual.
- Lo sentimos- dijeron todas al mismo tiempo.
- Esta bien, no se preocupe, ja ustedes nunca cambiaran.
- Ay Candy, es una pena que te vayas, tus pacientes y especialmente los doctores te van a extrañar mucho.
- Y yo a ellos, pero no puedo dejar solo a ese niño. - Sí, claro- sería entonces capaz de separarse del pequeño Anthony?, se preguntó. - no Candy no pienses en eso cuando llegué el momento lo sabrás.
Candy recordó cuando les dio la noticia a Albert y Patty y a la tía abuela (no pudo decírselo a Annie ni Archie porque estaban de luna de miel en Europa), se sorprendieron mucho, pero entendieron que era algo que ayudaría a Candy a olvidar y sanar las heridas que aún no estaban del todo curadas, una sonrisa se formó en los labios de Candy al recordar cómo se miraban Patty y Albert, estaba tan feliz por ellos, ...Se enamoraron, su pasión por los animales los había ido uniendo, Patty se había vuelto menos tímida y tenía una gran sonrisa en sus labios cada vez que hablaba con Albert , lo mismo que él con ella, Albert estaba muy guapo, seguramente así se vería Anthony si hubiera seguido vivo, . . . . . no Candy, no pienses en cosas tristes! . . . pero Patty estaba realmente bonita, se había dejado crecer su pelo, y se había mudado a Chicago con su abuela para estar cerca a sus amigos y especialmente de Albert, quien ahora a pesar de haberse hecho cargo de los negocios familiares, había siguiendo siendo el mismo y en la casa en donde él y Candy se habían estado, Patty y él se encontraban para cuidar a los animales que se encontraban ahí; y la tía abuela, su cambio le sorprendió a Candy, era como si fuera otra, le había perdido perdón y había reconocido que ella era una buena chica, así como había aceptado la relación entre Albert y Patty, incluso no veía la hora en que se casen, la cual no sería muy lejana, de eso estaba segura, Candy iba a visitarla tres veces a la semana y todos los domingos, la entretenía contándole sobre sus pacientes y algunas historias de hospital, los Sábados en la tarde iba al hogar de Pony a visitar a sus queridas madres y las ayudaba con los niños, Albert generosamente había abierto una cuenta en la que depositaba dinero para cualquier gasto que tuviera el Hogar, a la cual milagrosamente la tía abuela no se había opuesto e incluso había apoyado la idea, oh, como todo había cambiado, pensaba Candy, ahora tenía una familia pero sin embargo aún sentía un gran vacío en su corazón. Oh Terry, no había podido olvidarte,. . . . . pensaba, incluso después de tu boda con Susana, que lo lograría! Pero no he podido ver tu imagen y tu recuerdo sigue vivo en mi corazón, no sabes cuánto te necesito, pero eres prohibido para mí y es por eso que debo….
- Candy, Candy, CANDY!
- eh, lo siento me he distraído, estaba pensando.
- Ya lo noté, te está llamando el jefe médico, anda a su oficina.
- uh, claro, voy en seguida.
- ay, Candy te voy a extrañar muchísimo
- No te preocupes te prometo que vendré de visita
Srta. Candy White reportarse con el jefe médico.
- Será mejor que te vaya, al Doctor Hiels no le gusta esperar.
- Tienes razón, adiós.
OoOoOoOoO
El automóvil cruzó la calle y se detuvo frente a una gran verja, la casa no estaba muy lejos del centro, casi a las afueras de la ciudad, el vecindario era muy tranquilo, pensó Candy, por primera vez, vio detenidamente a Steven, tenía el pelo castaño no muy largo, sus ojos de un color pardo eran muy hermosos pero no se comparaban con ese azul intenso que aún la perseguía, era guapo pensó, sus facciones eran elegantes y discretas, era todo un caballero, en el hospital mientras él jugaba con él niño, habían estado conversando, fue así como se enteró que era hijo único de una familia muy rica, su esposa, Amanda, había sido una huérfana al igual que ella, se habían conocido y se enamoraron a primera, luego se habían casado, su familia se opuso, él no les hizo caso e igual se casó con ella desde entonces no se han vuelto a ver ya que ellos no han querido aceptar a su esposa. Candy volvió a la realidad miró la mansión, tenía la fachada en piedra con un gran jardín cosa que fascinó a Candy, saludó con la mano al jardinero que se detuvo al verlos pasar en el coche. En la entrada los recibió el ama de llaves, una señora de mediana edad muy agradable que simpatizó con Candy desde el primer momento, mientras el nuevo chofer sacaba la silla de ruedas que debía usar Steven, ya que aún estaba un poco débil.
- Bueno, aquí estamos, bienvenida a mi humilde hogar.
- Gracias- dijo Candy con Anthony en los brazos el cual estaba dormido desde que salieron del hospital, no muy impresionada con la casa o mejor dicho mansión en la que se hallaba, seguro que era grande y hermosa pero le faltaba ese... ese porte de la mansión de los Andrew - tiene un casa muy hermosa, especialmente su jardín - fue el único comentario que hizo.
- Que extraño- pensó Steven. - No parece muy sorprendida pero luce encantada con el jardín, habrá estado en alguna casa así antes, bah no lo creo si es solo una enfermera, pero tiene un no sé qué, que la hace verse como si realmente perteneciera a la alta sociedad, era realmente bella, debe tener algún novio- pensó.
Candy no sabía cuan hermosa se veía con el niño en los brazos, parecía como si fuera su madre real.
- Gracias, pero pasemos a la sala para que te sientes debes estar cansada con el niño en brazos.
- Oh no, me gusta estar con él, es muy lindo y tranquilo.
- Gracias.
- eh, por qué?
- Por ser así con mi hijo, sé que debe haber sido muy difícil para ti haber dejado el hospital, además no creo que a tu novio le guste que vivas aquí conmigo y Anthony.
- Uh, no, para nada además no se preocupe, no tengo novio.
- Entonces tu familia?
- Ellos ya lo saben y están de acuerdo, además prometí visitarlos como siempre, así que espero que no le moleste cuando salga a verlos.
- Oh, no, claro que no, cuando salgas yo me quedo cuidando a Anthony, por algo soy su padre.
- Gracias, en realidad quería pedirle, si no fuera mucha molestia, si alguna vez podría llevar a Anthony conmigo para que ellos lo conocieran.
- Claro, si toda tu familia es como tú, estoy de acuerdo.
- Gracias- dijo mostrando una enorme sonrisa- creo que iré a acostar a Anthony en su habitación, me podría decir dónde queda?
- Claro, subiendo las escaleras, la segunda puerta, estarás en el mismo cuarto que él, creo que ya te lo había mencionado.
- Sí, no se preocupe, volveré enseguida por usted para ayudarlo a subir las escaleras y a acostarlo, ya que debe estar cansado.
- Sí, no se preocupe, volveré enseguida por usted para ayudarlo a subir las escaleras y a acostarlo, ya que debe estar cansado.
-Esta chica-pensó. - Es increíble, nunca parece estar triste, siempre está feliz sin embargo siento que ella esconde una gran tristeza y dolor en su corazón, pero siempre la oculta para hacer sentir bien a los demás, es como si necesitará protección, estado junto a ella siento como si fuera la hermana que nunca tuve. - Oh, Amanda, me imagino que te hubiera gustado mucho Candy, hubieran sido grandes amigas, aún recuerdo la sorpresa que me causó saber que ella era una huérfana al igual que tú, ustedes son tan parecidas con una sonrisa pueden iluminar más que el sol, la vida de uno, oh Amanda, por qué tuviste que morir, Amanda, mi amor, ...pensaba mientras varias lágrimas caían sobre sus mejillas.
- Pensando en su esposa de nuevo?.
- Oh Candy, lo siento, no puedo evitarlo.
- Está bien, es bueno llorar de vez en cuando eso ayuda a que uno se desahogue, pero escuche: usted debe superarlo, no le digo que la olvide, eso es imposible, su recuerdo siempre estará en su corazón, muy presente y son esos los bellos momentos que la mantendrán viva en usted, pero debe acostumbrarse a vivir con ello, sé que será difícil pero estoy segura que podrá lograrlo, ahora vamos a llevarlo a su cuarto para que pueda descansar.
- Gracias Candy, tus palabras me han servido de mucho y te prometo tenerlas siempre presente, te podría pedir un favor?
- Claro, cuál es?
- Me puedes hablar de tú, por favor, lo que pasa es que me siento algo viejo cuando me hablas de usted, y creo yo que no soy tan viejo o sí?
Candy sonrió, - no, no lo es… te prometo que de hoy en adelante te llamaré Steven.
Continuara...
Gracias a la chicas que lee mi historia en silencio.
Gracias a la chica por su comentario.
Marie Kleisse: hola amiga gracias por darme tu apoyo en este primer capitulo, e visto que tiene una historia, te confieso que no la leo porque no soy muy devota al misterio...Saludo cuidate.
