Capítulo 1.- by Lily de Wakabayashi.
Un apuesto alemán, rubio y de ojos azules, estaba por abordar el taxi que lo llevaría al aeropuerto. El joven había empacado algo de ropa y objetos personales ya que había recibido instrucciones de su padre para presentarse en Francia. Por alguna loca razón, Rudy Frank Schenider quería que su hijo estudiara en un internado en París.
- Como para llamar a los hombres de blanco.- murmuró Karl Heinz Schneider, sorprendido por la actitud de su padre.- O para correr a la frontera más cercana...
Schneider sabía que cuando su padre lo trataba con tanto misterio era porque algo andaba mal o que algo tramaban... Sin embargo, las sorpresas ahí no terminaban. Al llegar al aeropuerto, Karl vio a Genzo Wakabayashi, portero japonés, amigo pero más que nada rival del alemán. Genzo parecía estar tan sorprendido como el alemán de encontrárselo ahí, y más se sorprendieron ambos cuando descubrieron que iban en el mismo vuelo a París.
- El mundo es demasiado pequeño.- señaló Schneider.- ¿A qué vas a Francia?
- Órdenes de mi padre.- respondió Wakabayashi.- Al parecer, tendré que estudiar en un internado en París por el siguiente año.
- No me digas...
Después de charlar un rato, ambos jóvenes descubrieron que sus padres prácticamente habían tenido la misma idea y los habían mandado a estudiar en Francia sin motivo aparente. De no ser porque dicho internado tenía uno de los mejores equipos de sóccer de toda Europa, Genzo y Karl habrían puesto el grito en el cielo. Aun así, la cosa era demasiado sospechosa como para que los jóvenes no pensaran mal, pero fuera lo que fuera que les deparara en Francia ya lo iban a averiguar.
- Como que eso de que tu padre y el mío vayan al mismo club no es nada bueno.- comentó Karl.
- Y que lo digas.- suspiró Genzo.- Mi padre no suele tener buenas ideas respecto a mi futuro, y me parece que no será mejor con tu padre apoyándolo.
- Uhm...
El vuelo en sí fue bastante corto. Genzo y Karl llegaron a la hora del mayor calor y de inmediato se quitaron chaquetas y se quedaron únicamente en camisetas ajustadas que marcaban sus músculos y... Bueno, ya, el caso es que los pobres e inocentes jóvenes (sí, Chucha), rentaron un coche, un automóvil último modelo y se dirigieron al club deportivo que les habían señalado sus padres. Como era de esperarse, Genzo y Karl se perdieron ya que no conocían la ciudad, y como buenos hombres que eran, se negaron a pedir indicaciones, creyendo que con el santo y seña y un mapita les bastaría para conquistar el mundo. El caso es que una hora después, bastante fastidiados, Genzo se enojó con Karl por pasarse un alto, el alemán le reclamó entonces al japonés que bien podría manejar él, reto que el portero aceptó, lo que hizo que Karl se orillara a la orilla y entonces, ¡zas! El coche pasara por encima de una botella de vidrio rota y se ponchara un neumático (una llanta, pues). Wakabayashi, enfurruñado, se bajó del coche y miró los daños.
- Perfecto.- gruñó Genzo.- No tenemos ni un día de haber llegado y ya echaste a perder un coche.
- Ya, no es para tanto.- replicó Karl, examinando la llanta.- Traemos un neumático de repuesto.
- Tú lo cambias.- replicó Wakabayashi.- Lo ponchas, lo cambias.
De mal humor por tanta queja, Karl se dispuso a cambiar la llanta, maldiciendo el momento en el que se encontró con Genzo en el aeropuerto. Para compañía fastidiosa ya había tenido suficiente.
Y eso que aun no sabía la sorpresa que le aguardaba...
- ¿QUÉ TU HICISTE QUÉ?.- gritó Lily Del Valle, al borde de la histeria.
Alejandro Del Valle y Emily Salazar se miraron entre ellos y suspiraron. Ya se imaginaron que su hija se tomaría las cosas de esa manera...
Después de dejárselo a los dados, a las cartas, al volado y hasta el chin cham pú, los Del Valle y los Shanks no pudieron ponerse de acuerdo sobre quien le diría a las chicas sobre las decisiones que habían tomado, de manera que cada pareja acordó hablar con su respectiva hija, dejando que los Wakabayashi y los Schneider se hicieran bolas con sus propios hijos. Así pues, los Del Valle fueron los primeros en ir a hablar con su retoño, tratando de decírselo de la manera más calmada posible, pero Lily casi dio un brinco que envidiaría un canguro.
- Tiene que ser una broma.- dijo Lily, mirando alternadamente a su padre y a su madre.- ¿Verdad?
- No lo es.- negó Alejandro.- Ya te había hablado de Rudy Fran, te había contado que fue mi mejor amigo.
- Sí, me lo habías dicho.- replicó Lily.- ¡Pero no me dijiste que hiciste con él la estúpida promesa de casar a una de tus hijas con uno de los hijos de él!
- No le hables así a tu padre.- la reconvino Emily.- Es su decisión y debes obedecerla.
- ¿Pero qué ustedes se volvieron locos o qué?.- Lily se jaló el cabello, con desesperación.- ¡No estamos en el siglo XV, cuando las mujeres no tenían más opciones de casarse! ¡Ya estamos en el siglo XXI!
- Mejor será que bajes la voz.- replicó Alejandro.- Porque gritándome no me harás cambiar de opinión.
- ¿Y por qué no se casa Lara con el hijo de tu amigo?.- cuestionó Lily, refiriéndose a su hermana mayor.
- Para empezar, porque Lara ya está comprometida.- le recordó Alejandro a su hija.- Además de que ella es mayor que el hijo de Rudy Frank.
- ¿Y qué?.- cuestionó Lily.- ¡Que rompa su compromiso! ¿Por qué siempre tengo que ser yo la que cargue con las desgracias de la familia mientras Lara se la pachanguea feliz de la vida?
- Ya te dije que no me levantes la voz, jovencita.- replicó el médico.- Y no seas egoísta, no voy a pedirle a Lara que rompa su compromiso por un capricho tuyo.
¿Un capricho de ella? ¿Un capricho de ella? ¡Tenía que ser una burla! Ahí los del capricho eran su padre y Rudy Frank Schneider! Lily se puso roja de la rabia; sus padres la estaban tratando como si ella fuera una vaca que pudiera casarse con cualquier buey. ¡Qué vergüenza! ¡Y qué coraje! Lily apretaba los puños y miraba a sus padres con verdadera rabia y odio contenido.
- ¡Los odio!.- Lily casi escupió sus palabras y se marchó muy enojada, con su largo y brillante cabello tras ella.
- Te dije que no le iba a gustar.- musitó Emily, mirando a Alejandro con desaprobación.
Como respuesta, Alejandro gruñó. A él no le importaba si Lily estaba de acuerdo o no, ella era su hija y él un hombre de palabra.
A los Shanks tampoco les fue muy bien con Elieth. Cuando el matrimonio le contó a su hija sobre sus planes, de primer momento Eli se soltó a reír por un buen rato. ¿Ella, casarse para heredar? ¡Qué buen chiste! Lo malo era que ella era la única que se reía.
- No me digan que es en serio.- la sonrisa de Eli se borró de un tajo.
- No es una broma, hija.- reconvino Rémy.- Vas a casarte con el hijo de los Wakabayashi para que puedas heredar la parte de la empresa que corresponde.
- ¿Te volviste loco, papá?.- Elieth se puso de pie de un salto y dio un puñetazo en la mesa.- ¿Cómo se te puede ocurrir que me voy a casar con alguien que no conozco! ¡Y por una herencia! ¡Y con un niño rico mimado de papi!
- No te expreses así del hijo de Akira.- la regañó Rémy.- Es de tu edad.
- Pues podrá tener la edad de Matusalén, pero no por eso me voy a casar con él.- replicó Elieth.
- Ésa no es una opción, querida.- replicó Susan.- Vas a casarte, te guste o no.
Eli tenía ganas de zarandear a sus padres. No podría creer que ellos estuvieran hablando en serio. ¿Y por qué tenía que ser precisamente ella la que se tuviera que casar?
- ¿Y Erika?.- cuestionó Elieth, respirando profundo.
- ¿Qué hay con ella?.- cuestionó Rémy, sin ceder ni un ápice.
- ¿Por qué ella no es la que se casa?.- insistió Eli.
- Porque Genzo es de tu edad.- respondió Rémy.- Y porque así lo hemos decidido ya. No voy a ir con Akira a decirle de última hora que he decidido cambiar a la hija que se va a casar, como si estuviera vendiendo verduras. Serás tú quien se case y punto.
Elieth, al igual que Lily, se puso en plan imposible y lanzó una virulenta diatriba contra sus padres, en donde les reclamaba lo injustos que eran con ella y lo crueles y tiranos que se estaban portando. Rémy y Susan la escucharon, pacientes, sabiendo que a pesar de lo que ella dijera, de cualquier manera se iba a tener que casar. Eli, más enojada porque sus padres de plano no le hacían caso, se marchó fúrica no sin antes tirar su vaso de limonada al suelo.
- Ya se le pasará.- comentó Rémy, viendo a su hija alejarse.
Al poco rato, los Wakabayashi, los Del Valle, los Schneider y los Shanks se volvieron a reunir. Los matrimonios padres de las chicas les informaron a las otras dos parejas sobre lo ocurrido con las chicas y la pobre respuesta que tuvieron ellas al suceso. Los Wakabayashi y los Schneider siguieron con sus caras de preocupación, ya que si Elieth y Lily no lo habían tomado bien, Karl y Genzo tampoco lo harían...
- ¿Y ya hablaron con ellos?.- preguntó Susan.
- Aun no.- negó Rudy Frank.- Karl acaba de llamarme, al parecer tuvieron un incidente y van a tardarse.
- ¿Tuvieron?.- Emily enarcó las cejas al notar el pronombre.
- Sí. Al parecer, el hijo de Wakabayashi viene con él.- replicó Schneider.- Se encontraron en el aeropuerto.
- Menos mal, si vienen juntos quizás el golpe sea menor.- observó Lorelei.
- La verdad, lo dudo mucho.- suspiró Akira, quien conocía lo suficiente a su hijo como para saber que el estar con Karl no iba hacerlo sentirse mejor, sino peor...
Una hora después, más o menos, Wakabayashi, hijo, y Schneider, hijo, se aparecieron por el club deportivo, con cara de que tenían ganas de lanzarse por un barranco. Al parecer, los jóvenes habían tenido su buena cuota de desgracias en el camino, y dado que Karl era un tanto supersticioso, ya había conseguido convencer a Genzo de que eso no auguraba nada bueno.
- Perdón por la tardanza.- anunció Karl, a sus padres.- Se nos ponchó una llanta...
Mientras Karl hablaba con sus progenitores, Genzo hacía lo mismo con los suyos, por separado, claro está.
- Lamento llegar tarde.- se disculpó Genzo con sus padres.- Nos multaron por cambiar una llanta a media calle...
- No nos hubiéramos tardado tanto si a Wakabayashi no se le hubiese ocurrido cambiar la llanta en su sitio prohibido.- se quedó Karl.
- No nos hubieran multado si Karl hubiese conducido con cuidado y se hubiese fijado donde ponía los ojos.- se quejó Genzo.
El caso es que cada muchacho se quejó del respectivo compañero. Los padres de ambos chicos se miraban entre sí, pensando en que si ya estaban molestos por lo que les tocó pasar, se molestarían aun más cuando escucharan lo que ellos tendrían que decir...
- Hijo.- dijo Akira a Genzo.- Tu madre y yo tenemos algo que decirte...
- ¿Qué cosa?.- Genzo, fastidiado, se dejó caer sobre una de las sillas.
Akira tomó aire y le contó a su hijo la decisión que él y Rémy Shanks habían tomado y el por qué la habían tomado. Genzo escuchó a su padre hablar con atención y seriedad, pero cuando éste terminó de hablar, el portero esbozó una sonrisa irónica.
- Vaya, papá, me decepcionas.- comentó Genzo, simplemente.- Creí que eras de los que no hacían bromas estúpidas.
Y eso fue todo. Sin dejar a que su padre le respondiera, el portero se puso de pie y echó a andar rumbo a los baños. Akira y Kana se miraron el uno a la otra, muy sorprendidos.
- No nos creyó.- comentó Akira.
- Querrás decir que no te creyó a ti.- replicó Kana.- ¿Qué vas a hacer ahora?
- Hablar con él y convencerlo de que estoy hablando muy en serio.- enfurruñado por la actitud de su hijo, Akira se puso de pie y lo siguió a los baños.
Kana movió la cabeza de un lado a otro. Lo mejor sería llamar a una ambulancia, ya que de seguro se iba a necesitar, ya sea porque a Akira le daría un infarto o a Genzo le daría un ataque de estrés...
Mientras tanto, Karl discutía acaloradamente con su padre. ¿Qué su padre se había vuelto loco? ¿Él casarse, con una extranjera y perfecta desconocida? El tono de la discusión entre padre e hijo iba en aumento, tan era así que Lorelei tuvo que intervenir en más de una ocasión.
- ¿Cómo pudiste hacerme esto, papá?.- cuestionó Karl.- ¡Soy tu hijo, no un esclavo al que puedas vender cuando se te ofrezca!
- No me hables así, Karl.- adviritió Rudy Frank.- Y precisamente por ser mi hijo debes respetar mis decisiones.
- ¡Pero es mi vida!.- reclamó Karl.
- Pues tendrás que irte haciendo a la idea, porque ya arreglé todo con Alejandro Del Valle.- replicó Rudy Frank.- Puedes vivir tu vida como quieras, pero al lado de la hija de mi amigo.
Schenider hijo no sabía ni qué decir. Su padre de plano estaba en un plan de diputado del PRD que no se aguantaba ni él. ¡Y lo peor del caso era que su madre lo apoyaba! Lorelei Schneider casi siempre intervenía en las discusiones a favor de su hijo, pero en ese momento la mujer estaba muy de acuerdo con su esposo.
- Karl, será mejor que te resignes y obedezcas a tu padre.- dijo Lorelei a su hijo, tratando de calmarlo.- Así son las cosas y eso no va a cambiar.
- Es increíble.- murmuró Karl, dándose la media vuelta y marchándose muy enojado.
Rudy Frank quiso ir tras él, pero Lorelei lo detuvo, con una seña negativa de la cabeza.
- Ya fue suficiente por el momento.- comentó ella.- Deja que se le pase el coraje y que asimile la situación.
Rudy Frank Schneider solo suspiró pesadamente, como respuesta. Karl ya se había ido bastante lejos, a la zona de los baños, en donde Genzo y Akira discutían también. Al parecer, tampoco había buenas noticias para el portero.
- ¡Dije que no y es mi última palabra!.- gritó Genzo, alejándose a paso veloz.
Karl decidió darle alcance, preguntándose qué cosa le podría haber dicho su padre para que se pusiera así. Claro, la duda se le iba a aclarar muy pronto...
- Tengo buenas nuevas.- dijo Genzo, con sarcasmo, cuando Karl le dio alcance.- Me voy a casar.
- ¿Tú también?.- exclamó Karl, atónito.
- ¿Cómo que yo también?.- Genzo detuvo su huida para encarar al alemán.- ¿Te vas a casar tu también?
Karl suspiró, asintiendo con la cabeza. Ya por algo presentía que nada bueno les esperaba en Francia...
Notas:
- Pues únicamente quiero decir que espero que les guste esta historia, la cual me da mucho gusto escribir con mi querida amiga Elieth ^^
