Comentarios: ¡Bueno amores! Me han pedido una continuación y otro fic, así que aquí está la continuación del One-shot que leyeron previamente. He cumplido como toda buena mesera[? Espero les guste. Es algo que se me ocurrió viendo el capítulo de Dragons: Riders of Berk, "La flor dragón"/"La flor del dragón". Sin más, disfrútenlo ~
Discleimer: Ningún personaje me pertenece, todos son propiedad de DreamWorks y sus respectivos dueños.
Atención: Hiccup/Ruffnutt. Nivel de intensidad al escribir: 000000,80% —Se golpea contra el teclado.—
Películas involucradas: How to train your dragon [Como entrenar a tu dragón]
Solamente Astrid
Capítulo dos: Scauldron
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Y de ello pasó casi un año.
Todo había transcurrido tan normal y tranquilo, que nadie notó el cambio. Como ya las cosas habían dado un semi-giro sobre ellos. ¿Quién dudaría? Si eran tan buenos mintiendo… Ruffnut sentía un peso menos en su consciencia, y siguió viviendo. ¿Qué más podía hacer? Los jóvenes de Berk eran… No sabía cuál era más idiota, desubicado, creído, orgulloso o vanidoso.
De solo pensarlo se frustraba. Habían pasado diez meses desde el "pequeño" encuentro entre ella y Hiccup, y el muchacho parecía no tomarle importancia. Solo trabajaba en la fragua como todos los días, iba de acá para allá con Toothless, y a veces lo veía con Astrid al anochecer. Todo normal.
Lanzó un suspiro frustrada, a él realmente no le importaba en lo más mínimo, ¿verdad? Ya se había desahogado, ¿no? Entonces, ¿por qué le seguía doliendo tanto?
A decir verdad, ella jamás se desahogó. Simplemente, mantuvo una charla en doble sentido con el castaño. Volvió a suspirar y, con una queja, se dejó caer en su cama, observando el techo con desgano. Cerró sus ojos mientras sentía como el sueño la vencía. Se preguntaba si su enamorado había entendido la plática aquella vez…
…
Oh, claro que sí. Pues Hiccup Horrendous Haddock III estaba peor que ella. Él también se dejó caer sobre su cama mientras suspiraba por otro día agotador, y pensó. Medito un largo rato, como todas las noches desde ese caluroso día. La menos esperada, la gemela de Tuffnut, se le había confesado. Indirectamente, pero lo había hecho. Estaba completamente seguro. No había podido dejar de pensar en lo que le dijo, y cómo sonreía cuando mencionaba a "aquel chico" tan felizmente. Había notado la tristeza en sus ojos al hacerse una auto-crítica. Y le había dolido.
Ruffnutt Thorton no era la más hermosa de la isla, pero era bonita, tenía su toque. Sus ojos no eran como los de Astrid, pero… eran lindos. Lo eran. Realmente lo eran. Sonrió inconscientemente al pensar aquello. Mantuvo la imagen de la chica en su mente, no hasta que sintió una enorme lengua pasarse por su rostro abruptamente. Gimió entre asco y alegría.
Toothless miraba con curiosidad a su jinete. Había estado haciendo la misma rutina todas las noches desde hacía varios meses, y se preguntaba por qué. Dejó escapar un bufido incordioso y el oji-esmeralda rió.
Necesitaban dormir, en pocas horas iniciaría otro día de mentiras.
La mañana llegó tranquila. Los dragones se estiraban en sus establos, lanzando el primer rugido del día. Ruffnut Thorton abrió sus ojos ante un aroma. Hizo la peor mueca que jamás pudo haber hecho en su vida y levantándose a trompicones gruñó con enfado, lanzándole lo primero que encontró a su dormido hermano. Éste abrió sus ojos al instante ante el golpe y la miró molesto. Ruff cubrió rápidamente su nariz.
— ¡¿Hace cuanto no te bañas, estúpido?! — Se quejó, lanzándole una de las botas de su hermano al mismo.
— ¡Ni que tú fueras mejor que yo! — Se defendió, esquivando como podía el objeto.
— ¡Eso fue hace mucho! — Se cruzó de brazos ofendida. Y Tuffnut lo sabía. Sabía que su hermana ya no era como antes. Seguía teniendo su toque "Thorton" pero habían cambiado muchas cosas. No era tan inmadura y se había vuelto… femenina pero no en exceso. Arrugó la nariz ante algo que nunca creyó posible y rió para sí mismo. No le molestaba en lo absoluto, después de todo era una chica, y así era más fácil hacerla enojar. En especial, adoraba molestarla con cosas como cierto castaño al cual le terminaría rompiendo la mandíbula.
Oh, no. Grave. Peligro. ¡Territorio peligroso! Los celos de hermano atacan.
Sacudió la cabeza y notó como Ruffnut ya no estaba en el cuarto. Suspiró un poco y se terminó de vestir. Se puso su casco y miró el lugar por un momento, en silencio. Dejaría a su hermana tranquila hoy, no sabía por qué pero quería hacerlo. Sentía que no la dejaba respirar. Hizo una mueca y salió. Iría a molestar un rato a Snotlout. Eso le agradaba.
OoOoOoO
Ruff suspiró. Ese día estaba tranquila. Quizá demasiado. Miró a su alrededor, sin encontrar nada más que vikingos y dragones de un lado a otro. Sonrió un poco ante tal escena. Jamás creyó ver algo así, era fascinante e increíble por igual.
Desde pequeña ya le habían metido en la cabeza el "problema". Matar dragones. Destripar dragones. Decapitar dragones. Matar. Matar. Matar.
Siempre fue muy amante de lo riesgoso, al igual que su hermano. La adrenalina corría por sus venas cada segundo y su lado más 'loco' salía a flote. Le gustaba. Le gustaba ver explotar cosas. Adoraba la destrucción. Sonaba algo enfermizo pero le daba igual. Todo eso se intensificó cuando le impusieron su reto más grande. Más que matar dragones. Más que aprender a defenderse. Montarlos. Tocarlos. Había sido tan asombroso que se volvió el mejor recuerdo.
Definitivamente el mejor. Recordaba haber visto la emoción de Snotlout al montar a Torch por primera vez, o ver a Astrid acariciar a Stormfly con una sonrisa. Se había sentido extraña y emocionada a la vez. Recordaba que Hiccup había aproximado al Hideous Zeppleback hacia ella y su hermano. Recordaba cómo Hiccup había tomado su mano y la había aproximado a la cabeza a Barf, mientras Belch por su cuenta había ido de frente a su gemelo. Recordaba el enorme sentimiento de felicidad e importancia al montar a su dragón. Al dragón que compartían su hermano y ella. Eso los había unido un poco más, y habían aprendido a compartir.
Hiccup la había cambiado más de lo que ella misma creyó.
Un golpeteo seguido de un resoplido contra su cabello la alejó de su mundo y volteó. Un dragón de tonalidad verdosa y con doble cabeza la observaban, y sonrió alegremente. Barf y Belch se mantenían observándola, mientras éste último dejaba ver a otro rubio sobre él. Ruff observó a su hermano, quien la miraba esperando dijese algo. Ella parpadeó confundida. Él rezongó.
— Vamos a joder a alguien, Snotlout no está por ninguna parte y me aburro — Musitó desviando la mirada. Y ella rió. Su hermano no cambiaría por nada del mundo. Se subió con una sonrisa alegre, extraña en ella, que hizo a su gemelo sonreír un poco. Y el dragón alzó vuelo, despegándose del suelo.
Luego todo pasó a una velocidad impresionante.
Los bosques.
El mar.
Una ola.
Un gruñido.
Barf desesperado.
Tuffnut gritando al intentar alcanzarla.
Golpe en su espalda.
Agua.
Más agua.
Una enorme silueta pasando sobre ella.
Más agua. Oscuridad.
Otro golpe en la espalda.
Dolor.
Astrid sonrió al ver a Hiccup salir de su casa. El castaño se acercó hasta saludarla y ella besó su mejilla, él sonrió nerviosamente. Toothless que estaba a pocos metros de su jinete, lanzó un bufido que no se distinguía entre molestia o cansancio.
Caminaron por un buen rato, hasta que la rubia pudo encontrar a su dragón comiendo algo. Una risa escapó de sus labios y se aproximo al Deadly Nadder. En eso, sintieron pasos fuertes. El Night Fury levantó las orejas al ver a uno de los adolescentes correr hacia donde ellos estaban. Astrid reconoció a Tuffnut al instante. Se extrañó de no ver a Barf y Belch, ni hablar de Ruffnut. Antes de decir nada, el rubio se agolpó contra ellos. Su respiración estaba demasiado agitada, como si hubiera corrido más de la cuenta y sus ojos dilatados, como si hubiera visto algo horrible.
Hiccup se acercó preocupado de su estado, quiso hablar, mas fue interrumpido rápidamente.
— ¡Es Ruffnut…! — Medio gritó, con un temblor al hablar. El castaño dio un paso hacia adelante al escuchar el nombre. — E-estábamos volando y… — Buscó las palabras correctas. Suspiró, tranquilizándose un poco. — Estábamos… volando cerca de la playa y… Nos alejamos mucho. El agua se alzó de la nada y… — Tragó pesadamente, viendo a ambos jóvenes quienes lo miraban con preocupación. Dirigió una mirada al castaño, quien temblaba un poco. — Se la llevó. Hiccup, se la llevó. La hundió en el mar, no pude sacarla. No la encontré. ¡Por favor! — No hizo falta decir más. Ambos de cabellera clara observaron cómo Toothless se dirigía al cielo, repentinamente. El dragón notó la tensión sobre su lomo y observó a su jinete. El menor de los Haddock se mantenía con una expresión que no pudo definir. Solo pudo ver como el mar aparecía bajo ellos al instante.
Astrid miró a Tuffnut. Estaba realmente nervioso y alterado. Admitía que estaba preocupada también con su amiga, aunque no haya estado muy cercana como antes. Pero algo la inquietaba. Vio a Barf y Belch aparecer detrás del rubio. El dragón estaba expectante de su dueño, como buscando algo. Entrecerró sus ojos y miró nuevamente al gemelo.
— ¿Qué clase de dragón era, Tuffnut? — Indagó. El aludido pasó saliva, aún más nervioso. Eso si la alteró un poco. — ¿T-Tuffnut?...—
Abrió sus ojos de un sobresalto. Estaba oscuro. Se mantuvo inmóvil con sus ojos entrecerrados, observando la nada. Cuando sintió un poco del peso irse, quiso levantarse.
Se miró. Su ropa estaba mojada, ella misma estaba húmeda. Las gotas de agua salpicaban las rocas bajo suyo. Se removió en silencio, ahogando un quejido de dolor. Sentía un dolor punzante en su espalda, y la tocó por instinto. Miró a su alrededor. Todo era rocas y tierra mojada. El aire era frío y cortante; helaba ahí dentro. Cuando pudo estar de rodillas, sintió su cuerpo pesado. Empapado. Adolorido. Se pasó una mano por la cabeza, jadeando al notar que no traía su casco. Gruñó molesta y se puso de pie.
El suelo era sólido pero disparejo. Apenas podía caminar sobre las rocas pero intentó salir de allí. El lugar en sí no era tan grande, y había huecos oscuros por muchas partes, aunque estaban llenos de agua.
Resopló molesta y caminó por el lugar. Sus pasos hacían un eco voluptuoso, dando un ligero ambiente tétrico. Había espacios en negro, oscuros, donde definitivamente no se acercó. Estaba confundida, algo alterada, pero muy confundida. A su alrededor no había más que frío, rocas, piedras minerales que daban un resplandor marino al lugar y hoyos con agua. Frunció el ceño.
— ¿Qué diablos pasó? — Murmuró para sí misma, acercándose a lo que parecía ser una laguna. No era grande pero tampoco pequeña. El agua no era tan cristalina, puesto que allí debajo de seguro todo era oscuridad, o eso pensó ante la negrura del líquido. — ¿Dónde estoy? — Pensó al voltear para sentarse sobre una roca.
El lugar se volvía cada vez más oscuro, y se escuchaba el típico goteó del agua acumulada. Arrugó la nariz y un golpe metálico llamó su atención. Al girar la cabeza, distinguió su casco a la orilla de la 'laguna', bajo una ligera capa de arena mojada. El goteo del agua que caía de las rocas incrustadas en el techo, hacía su vista del objeto más obvia. Sonrió un poco y casi corrió a buscarlo. Lo sacudió con su mano al momento de tenerlo entre sus manos. Había sido un regalo de su madre cuando niña, y eso la hizo sonreír un poco más. Cerró un momento sus ojos, suspirando.
Sus oídos captaron de forma aguda el levantamiento del agua. Su corazón palpitó fuerte cuando abrió sus ojos. Vio esa silueta, esos ojos, esa piel escamosa. Ese tono de color acuoso. Pasó saliva pausadamente, y el dragón gruñó. Se impulsó hacia atrás, manteniendo el casco entre sus brazos, abrazándolo. Cerró fuertemente sus ojos, mientras la enorme figura se acercaba a ella, casi saliendo del agua. Se escuchó otro gruñido, seguido de un dolor rasposo en sus brazos. Gritó de dolor, sentía sus ojos humedecerse, y estaba segura de que no era el agua que se estampaba contra su cuerpo.
Ardía. Quemaba. La estaba lastimando. Sintió el dolor palpitante en sus codos, las lágrimas resbalar por sus frías mejillas. Entreabrió sus ojos, espantada. El dragón estaba muy cerca de ella, y parecía examinarla. Gruñó, mientras ella buscó con la mirada una salvación. Solo se echó hacia atrás, sintiendo más fuerte el dolor. El dragón pareció negar con la cabeza y lentamente volvió a hundirse en el agua.
Las palabras se ahogaron en su garganta, seguidas del llanto y el pálpito efusivo en su corazón. — Scauldron… —
Bueno, esta historia solo tendrá otro capítulo más. Por lo tanto, ¡así es!, el siguiente será el último. Pero descuiden uvu haré otro fic bastante largo donde se verá está parejita en especial. Será como la secuela de ésta. Más o menos ~
Aclaración:
Scauldron — Scáldaron
¿Lo recuerdan? ~
Espero les haya gustado. Comentarios, críticas, lo que sea ~
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