Duelo de monstruos
N. del A. ¡Saludos, queridos lectores! Les pongo una breve nota antes de todo: en vista del tiempo del que dispongo últimamente (ya saben, el regreso a la escuela) y también por la extensión del segundo capítulo, decidí publicarlo en cuatro partes. De ese modo puedo profundizar en la trama.
En fin, ¡espero que les gusten! \(n_n)/ ¡Besos y abrazos!
Capítulo 2: El informante de Shinjuku – primera parte
1
En algún edificio de Tokyo, durante una mañana de septiembre.
Namie Yagiri subió por las escaleras con una mano apoyada en el barandal. El nuevo sitio que les había sido proporcionado por el Awakusu para su "base de operaciones" no terminaba por gustarle pero decidió que no le daría motivos al informante para reírse de ella.
Izaya Orihara sonrió cuando se percató de la llegada de Namie.
–¿Cómo ha resultado el encargo? –preguntó sin apartar los ojos del frente.
–No busques alargar esto, ya sabes cómo fue –dijo la mujer cruzándose de brazos–, de lo contrario me hubiera limitado a llamarte por teléfono.
–De modo que la tardanza se debe a que supervisaste el montaje del escenario, ¿eh? –dijo Izaya con tono burlón. Apoyó sus dedos en la ventana que tenía por delante de él y, puestos ahí, empezó a tamborilear.
–Sí, aunque esperaba que no quisieras continuar –repuso ella con aire vengativo.
Sin apartar la mano de su sitio, Izaya se giró a la mujer y ella trató de no mostrarse incómoda. Dejó caer la mayor parte de su peso en una pierna y mantuvo su atención puesta en su jefe.
–¿Y por qué habría de hacer algo como eso? Te lo dije antes; en verdad lamento haber gastado demasiado dinero, además de tiempo, en este asunto. Ahora no puedo darme el lujo de retractarme. Quizá si fuera capaz de verte entendería tus razones –Izaya se encogió de hombros, si bien habló como si conversaran de alguna trivialidad. Sus dedos continuaron repiqueteando sobre el cristal.
–Amas a los humanos.
Izaya arrugó el ceño imperceptiblemente, pero no interrumpió a la mujer.
–Eres el peor ser humano que conozco y aun así me doy cuenta de que nunca has mostrado ningún otro interés que no sean ellos. ¿Tan resentido estás con Heiwajima como para no buscar usar la cabeza de… –Namie apretó los dientes antes de continuar–, de esa mujer?
–Si no conociera de tu enfermiza obsesión por tu hermano, pensaría que eres capaz de preocuparte por alguien más –Izaya habló como si encontrara divertido el asunto–, claro, eso es imposible pero no negare que superaría cualquier expectativa que haya tenido hasta el momento de ti, Namie-san.
–Lamento decepcionarte; yo únicamente me intereso por Seiji.
–Si dices la verdad no tendrías razones por las cuales disculparte, ¿o sí?
Namie no habló e Izaya, por toda respuesta al gesto, amplió su sonrisa. Durante la pausa dada a la conversación, la mujer reparó en la televisión que se encontraba prendida y en una esquina.
–¿No preferirías oír la radio? –preguntó Namie sin tener intenciones de molestar.
–Quizá pueda serme útil, aunque si mantienen el mismo razonamiento para discernir entre una noticia valiosa o no, creo que la encontrare totalmente decepcionante. Hasta el momento únicamente han tratado un secuestro en la región de Kantō y después breves reportajes sobre la transportista.
Namie tomó asiento en el sillón y prestó atención al noticiario.
–¿Kururi tardará en volver?
–A saber –dijo Izaya sin cambiar la expresión de su rostro. Aun así, tanto él como Namie se dieron cuenta de que no logró ocultar su incomodidad; hasta hacia poco, el informante nunca había tenido que depender de nadie. Pero ahora, cuando pensaba en ello, Izaya reforzaba el odio hacia Shizuo Heiwajima.
–¿Qué necesitas saber? –preguntó Namie tomando el control remoto.
–Averigua si Ruri Hijiribe aún está en Ikebukuro. Y luego comunícame con Minamoto-san.
–No creo que Minamoto Hisame desee saber de ti (y yo no podría culparlo). En cuanto a Hijiribe, ella tenía programado una gira por América, ¿cierto?
Izaya asintió. Y luego retomó la conversación que interrumpió Namie.
–Namie-san, yo no tenía grandes razones para odiar al monstruo en el pasado, pero, tú lo has dicho. Amo a los humanos y, ahora, ya no puedo gozar de su comportamiento. Quiero un mano a mano y, con ese objetivo en mente, pienso arrancarle el corazón a Shizu-chan. Quizá de ese modo estaremos igual.
Namie apartó de su mirada cualquier muestra de compasión y volvió a centrarse en el noticiero.
–Aun así, creo que padeceré lo mismo que Namie-san.
La mujer suspiró y bajó el volumen de la televisión.
–Con ese tono cualquiera diría que te estas despidiendo –dijo Namie dejando descansar una pierna sobre la otra. El informante se acercó al sillón y esperó poder encarar a su secretaria.
–Me refiero a lo siguiente, Namie-san: has pasado la mayor parte de tu vida buscando el amor de Seiji y no te ha importado lo que has tenido que hacer o a quienes has quitado del camino, ¿cierto? Esa es tu idea de diversión. ¿Qué otro pasatiempo podrías tener? Aunque obsesivo y quizá desagradable, ese sentimiento parecer ser el incentivo adecuado para que avances. Lo mismo sucede conmigo. Pero lo que pienso que será nuestro futuro padecimiento es la decepción.
–No creo seguirte.
–La verdadera felicidad está presente mientras perseguimos nuestro objetivo no cuando lo alcanzamos. Por lo anterior no tenemos otra opción; hay que alargar el camino lo más que se pueda y, por lo mismo, habrá que seguir cooperando. Afortunadamente para ti, y aunque no contemplé las rabietas de Mairu en mis planes, el trabajo terminará dentro de poco. Eso puedo asegurarlo.
Y lo mismo puedo decir de tu tranquilidad, Shizu-chan.
Espérame, maldito monstruo.
[ … ]
2
Al mismo tiempo, en alguna calle de Ikebukuro.
Tras salir del deplorable barrio, Shizuo y Vorona se dispusieron a dirigirse al Russia Sushi para almorzar y después al hospital dónde Tom permanecía convaleciente. Sin embargo, tan pronto como fijaron el rumbo a seguir, los dos recolectores se detuvieron cuando resonó en la calle el timbre del teléfono celular de Shizuo.
El guardaespaldas contestó la llamada entrante y no se movió del sitio.
–¡Buongiorno!
Shizuo no replicó enseguida.
–¿Quién eres? –preguntó tratando de modular el tono de voz. Aunque no sabía que razones tendría, desconfió al instante y, al hacerlo, solo el nombre de una persona resonó en su cabeza.
Vorona permaneció al lado del hombre y estudió muy atenta sus reacciones.
–¡Es verdad que además de un monstruo es también un descortés. Aun así, su fama le precede, signor Heiwajima. Créame cuando le digo que no buscaría enemistarme con usted sino fuera porque obtendré un gran beneficio. Y, no lo negare, estoy realmente disgustado por lo que hizo.
–¿Quién cojones eres? –repitió Shizuo luchando por no trozar el móvil.
–Scusi, signore. Mi nombre es Hisame Minamoto. Vaya sorpresa dirá. Si acaso tiene curiosidad le diré que mi padre fue italiano y mi madre nació en Tokyo. Y, bueno, usted puede imaginar el resto. Normalmente suelo tratar de hablar por completo en japonés, pero supongo que, por un mínimo de respeto o decencia hacia usted, hay que dar la cara como es debido –Shizuo no interrumpió porque el hombre hablaba demasiado rápido–, pero, volviendo a los negocios, tengo que darle un mensaje.
Vorona no se apartó de Shizuo, aun cuando éste contrajo sus rasgos por la creciente ira.
–¡¿Estás trabajando para ese infeliz?!
–¡Benissimo! Me dijo que usted no tardaría en pensar en él como nuestro contratista. Pero, no, aunque hemos estado en contacto, el signor Orihara nada tiene que ver en esto –aunque Shizuo estaba embargado por la cólera, le pareció detectar que el hombre mencionó a Izaya con un dejo despectivo–. En cualquier caso, usted sabrá que, para un hombre como yo, solo existe un amor verdadero. ¡Ningún italiano lo negara! Pero mi amor excede cualquier creencia o realidad sobre nosotros.
El hombre del otro lado de la línea tomó aire y continuó hablando con un marcado acento.
–Usted ha dejado muy mal parados a mis hombres y también a sus jefes. Una ofensa como esta no puedo dejarla pasar por alto. El signor Orihara ha dicho que es usted un monstruo que, difícilmente, puede mantener lazos con los demás más allá de darles miedo. Ah, pero yo pensé que ningún hombre puede ser por completo indiferente a la familia, ¿cierto?
–¡Pero qué…!
–Pazienza, pazienza. De momento tendrá que obedecer, porque de lo contrario, su hermano será quien la cuente, ¿entiende? Podría replicar que su hermano es lo suficientemente famoso y por ello siempre habrá de estar rodeado de guardaespaldas y fotógrafos, pero yo le diría que no querrá tomar el riesgo. "Yuhei Hanejima" es un humano frágil por lo que tengo entendido y usted es la única excepción a la regla. Le advierto que mis hombres restantes ya están cerca de su residencia y tienen muy en claro lo que deben hacer apenas me decida a dar la orden. Usted elige.
–¿Qué quiere?
–Grazie. Limítese a dirigirse a la dirección que le mandaré apenas cortemos esta llamada. Es evidente que tiene que ir solo y le digo, por segunda vez, que no tendré consideración alguna, si acaso se le ocurre alertar a su hermano. Posiblemente, él se encuentre ensayando un guion para su nueva película.
–¡Ja! ¡¿Piensan tenderme una trampa?! No les conviene que los encuentre. Aun siendo un extranjero deberías de saberlo ya. ¡Cómo toquen a mi hermano de ustedes solo quedará la sangre!
Hisame Minamoto soltó una risotada.
–¡Arrivederci, signor Heiwajima! No la lie.
Apenas se oyó el timbre que anunciaba el final de la llamada, Shizuo tembló de rabia. Logró controlarse para no arrojar el móvil, pero no pudo evitar derrumbar el muro que encontró más próximo.
–¡MALDITO BASTARDO! ¡AHORA NO LO DEJARE ESCAPAR! ¡VOY A MATARLO!
Vorona miró impasible como los ladrillos y el concreto eran reducidos a polvo.
–¿El ser humano Orihara le ha molestado nuevamente, Shizuo-sempai?
Shizuo no contestó. Levantó dos postes de luz y los lanzó tan lejos que seguramente terminarían por impactar contra alguna casa del barrio que habían dejado atrás hacia unos cuantos minutos.
–Shizuo-sempai, le aconsejo respirar repetidas veces hasta que logre calmarse. Una respiración pausada le hará pensar con mayor claridad y, de ese modo, tomar la decisión más sensata –se explicó Vorona siguiendo la trayectoria de los improvisados proyectiles. Cualquier otro que no fuera la asesina lamentaría la suerte de los inquilinos del barrio. En cambio, Vorona le repitió el consejo a su compañero.
A su pesar, Shizuo obedeció.
–Vorona, sé que te involucraste el día en que decidí matar a ese bastardo –Shizuo rebuscó entre sus bolsillos su cajetilla de cigarros–. Necesito que me cuentes lo qué sucedió.
Las manos del guardaespaldas temblaban de un modo que le dificultó encender un cigarro. Y, cuando lo consiguió, trató de mantener la cabeza fría. La desaparición de Izaya no le había supuesto un alivio porque no dudó de su regreso y, por supuesto, de su desquite. Shizuo bufó.
–Traté de matarlo, pero muchas personas se interpusieron en mi camino. Samia me pidió que me retirara, de modo que mi blanco solo recibió heridas menores. Por permanecer en las cercanías, supe que se marchó del local pero no me enteré de nada durante estos últimos seis meses. Creo que ese sería el informe más conciso, aunque completo, que puedo darle, Shizuo-sempai.
Shizuo suspiró y luego colocó una mano en el hombro de su kohai.
–En algo tiene razón la maldita pulga: yo soy un monstruo. Siempre he pensado que mi responsabilidad es aceptar cualquier repercusión si actuó irracionalmente, pero no sé cómo tendría que reaccionar si logró que otros me imiten. Pero… –el hombre apretó los dientes, en un intento de tragar sus futuras palabras. Sin embargo, para suerte del guardaespaldas, Vorona le ayudó a decidirse.
–Quiero probar la fuerza humana. Incluida la que poseo y también la suya. Úseme, Shizuo-sempai –pidió Vorona aunque sin rastro de cualquier emoción.
Aunque con dudas, Shizuo sonrió pero sus ojos siguieron reflejando rabia.
–Muy bien, voy a pedirte que me ayudes. Pero deberás hacer lo que te pida.
–Shizuo-sempai tiene la última palabra. Así está establecida nuestra jerarquía laboral.
–Tengo que ir a un lugar. No me preguntes el por qué. Yo iré, pero tú buscarás a Izaya.
–Cuando lo encuentre, ¿qué debo hacer?
–Llámame. Yo seré quien lo mate. Nadie más puede hacerlo. Aplastaré al desgraciado y la culpa será solamente mía. No permitas que Celty u otros se den cuenta –el hombre ignoró una punzada de culpa.
–Aun cuando he perdido contra ese monstruo en ocasiones anteriores, no aprobare su intervención. Pero no logro entender el motivo que ha tenido Shizuo-sempai para que su conclusión sea que el ser humano Orihara está de nuevo en Ikebukuro. ¿Lo sabe por la llamada que le ha puesto irascible?
–Si hay problemas, de alguna manera ese insecto está involucrado. No tardaremos en captar su pestilencia –Shizuo le dio una calada al cigarro–. Da con él, Vorona. Yo atenderé otro asunto.
La mujer asintió y no perdió tiempo en ir por los elementos que requería para encontrar al informante. En tanto, el monstruo siguió el mapa que le fue enviado apenas se marchó Vorona.
[ … ]
3
Horas después, en alguna calle de Ikebukuro.
Celty Sturluson intentó racionalizar el miedo que le profesaba al oficial de tránsito. Aunque no era humana, y por el contrario, era un ser que podía ser denominado como un "monstruo", sus habilidades no eran suficientes para logar esquivar a Kuzuhara Kinnosuke siempre que se topaban por las calles.
[¡Policía canalla! ¿No piensas dejarme en paz!]
–Y, una vez más, pretendes que eres especial. ¡Nadie está exento de respetar las normas! –mientras decía aquello, Kuzuhara dejó que su moto hiciera un sonido amenazador. Un sonido que anunciaba una futura persecución que, era probable, se transmitiera por el canal "News 666".
[Caballo o motocicleta, es un vehículo ligero que esta vez no ha excedido el límite de velocidad.]
La Jinete sin Cabeza no mentía y bien sabía que el hombre estaba al tanto de ese detalle.
–Detente ahí. Corrígeme si acaso estoy equivocado, pero ¿hace un segundo tus palabras fueron "esta vez no ha excedido el límite"…? Entiendes que te has metido en un lio, ¿eh, monstruo?
Celty no tardó en poner en marcha a Shooter y, pasados unos cuantos minutos, logró escapar de Kuzuhara que con ahínco la siguió hasta perderla de vista, por los alrededores de la Academia Raira. Cuando reparó que había llegado a tal lugar, la dullahan aminoró la velocidad.
Esperó encontrarse con Anri Sonohara, pero terminó por pensar que ya se había dado el toque de queda. Aun así, Celty encontró llamativo encontrarse a una estudiante caminando por las calles sin intenciones aparentes de asistir a las clases. Ese detalle no era muy llamativo, o al menos así lo consideró la dullahan. En realidad, lo que saltaba a la vista era que la estudiante Mairu Orihara se encontraba en compañía de alguien que no era su gemela. Cuando pasó a su lado, Mairu agitó con entusiasmo sus manos con intenciones de saludar y su compañera, una muchacha alta y de cabello peinado en dos coletas, no hizo más que mostrarse sorprendida ante la aparición del Jinete sin Cabeza.
Celty asintió con el torso y dobló en una esquina. Un mal presentimiento se empezó a formar en sus adentros pues, así como Izaya no dio señales de vida durante los seis meses que siguieron a su desastroso encuentro con Shizuo, a las gemelas tampoco se les vio por ningún sitio. Lo que hizo suponer a Celty que los tres hermanos Orihara habían regresado a Ikebukuro.
¿Debería hablar con Shinra o Shizuo…?
El corazón agitado de Celty volvió a dar un vuelco cuando, en el extremo contrario del barrio, divisó a los otros dos hermanos. Con su brazo enlazado al de Kururi, Izaya Orihara no pareció reparar en la dullahan y continuó su camino por la avenida. Kururi tampoco dio señales de reconocimiento y Celty no se hizo notar.
¿Qué tienes en mente, Izaya?
Aun cuando le había prometido a Shizuo que daría con el tal Hisame Minamoto, Celty solo había logrado averiguar que el bar Yoshiwaka había sido vendido a un extranjero (poco antes de que aconteciera un tiroteo). Por otra parte, los hombres que habían logrado herir a Tanaka Tom, en efecto, afirmaron haber sido contratados por Minamoto, pero eso no explicaba la conexión entre el hombre e Izaya. Celty aventuró que Izaya únicamente había proporcionado información a Minamoto y que éste, o sus hombres, por cuenta propia dio órdenes de oponerse a los recolectores de adeudos. Lo que resultaría en que la agresión hacia Tanaka Tom era un desafortunado incidente aislado…
Ante tal resolución, la mujer decidió que no podía convencer a Shizuo de la inocencia de Izaya Orihara solo con meras suposiciones, de modo que la dullahan siguió pensando en aquello, aun cuando llegó a su departamento, en Kawagoe. Para ese momento, el encuentro con Kuzuhara había quedado en el olvido.
–¿Así que Izaya ha regresado? –dijo Shinra que pareció perder su alegría inicial–. Me gustaría poder hablar con él. Cuando supe que se marchó del Russia Sushi fui a recoger los implementos que usé y Simón me soltó que había perdido a dos clientes esa mañana, cuando éstos encontraron sangre en la orilla de una mesa. Yo mismo suturé y cosí las heridas de Izaya, pero se fue antes de que pudiera saber si el daño en la nuca había sido mayor del que supuse en un inicio –dijo Shinra más bien para sí.
[¿Por qué no dijiste nada?]
–¡Mi adorada Celty llegó agotada a la mañana siguiente! Además de calmar a Shizuo estuviste con él y su hermano toda la noche. Cuando volviste, no fui capaz de importunarte con detalles tan desagradables.
[No importa mucho, Izaya no ha querido hablar con nadie.]
[Cambio su número y tampoco se ha mostrado por la sala de chat.]
–Sí, además desistí cuando el Awakusu se negó a revelarme su paradero y situación. Les dije que, si acaso su informante estaba lesionado, yo sería capaz de ponerlo a trabajar de nuevo, pero Shiki-san no se mostró muy convencido. Sé que Izaya les pagó por su silencio y que también vendió su departamento de Shinjuku. Eso, por no mencionar que se marchó en compañía de sus hermanas o eso sospecho.
Mientras el médico terminaba su taza de café, Celty se digirió al cuarto que la mayoría de veces destinaba para hablar en la sala de chat. Tenía pensado distraerse pero terminó por arrepentirse.
-o-O-o-
Sala de chat.
.
.
.
No hay nadie en la sala en este momento.
No hay nadie en la sala en este momento.
No hay nadie en la sala en este momento.
Mai se ha unido al chat.
Setton se ha unido al chat.
Mai [Hoy tampoco parece haber mucha actividad.]
Setton [Buenas tardes.]
Kanra se ha unido al chat.
Kanra [Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que entré a este sitio.]
Kanra [¿Qué ha sucedido? ¿Saben de alguna novedad que pueda resultar interesante?]
Setton [Es curioso que lo digas cuando eres tú quien esparce los rumores.]
Kanra [¡Eso ha sido muy cruel!]
Kanra [No esparzo rumores, les comunico noticias que no verían en ningún otro sitio.]
Kanra [Pueden considerar que ofrezco un servicio a la comunidad.]
Mai ha abandonado la sala de chat.
Celty no pudo evitar sentirse decepcionada pues le hubiera gustado hablar con alguna de las gemelas e Izaya, que se esperaba aquella reacción, también se molestó con la sutil "huida" de Mairu.
Mensaje privado Setton [¿Qué ha sucedido, Izaya?]
Mensaje privado Setton [¿Por qué has regresado?]
Mensaje privado Setton [¿Por qué te fuiste?]
Mensaje privado Kanra [Ah, la verdad esperaba que me abordaras cuando me viste en la avenida.]
Mensaje privado Kanra [He vuelto para concluir negocios pendientes.]
Mensaje privado Setton [Esta vez no pienso protegerte de Shizuo.]
Mensaje privado Kanra [Eso no tienes que decírmelo, transportista. No es mi intención que vuelvas a participar en nuestras riñas. Estoy convencido de que Shizu-chan tiene la misma opinión.]
Mensaje privado Kanra [¿Tus investigaciones sobre Minamoto han resultado fructíferas?]
Mensaje privado Kanra [Sé que has estado buscándolo.]
Mensaje privado Kanra [¿En verdad piensas que puedes ayudar a Shizu-chan?]
Mensaje privado Kanra [No cometas el error de pensar que el monstruo no podría matar a nadie.]
Mensaje privado Setton [Si vuelven a encontrarse uno va a morir y sabes que ese solo puedes ser tú.]
Mensaje privado Setton [No trates de pelear contra él.]
Mensaje privado Kanra [Saluda a Shinra de mi parte.]
Mensaje privado Kanra [La respuesta a tus preguntas seguramente las tiene él.]
Mensaje privado Kanra [Si necesitas dinero, tengo una vacante libre. Nada que no te haya pedido antes. Un trabajo como cualquier otro.]
Mensaje privado Kanra [Cuida a Mairu. Tu paga será el doble de lo acostumbrado.]
Kanra [¡Vaya! Tal parece que nadie se conectará pronto!]
Kanra [Menuda suerte, tampoco puedo esperar por ese alguien.]
Kanra [¡Mi conexión a internet no es la mejor!]
Kanra [¡Hasta la próxima!]
Kanra ha abandonado la sala de chat.
Setton ha abandonado la sala de chat.
No hay nadie en la sala en este momento.
No hay nadie en la sala en este momento.
No hay nadie en la sala en este momento.
.
.
.
Cuando Kururi terminó de escribir y cerrar la sesión de Kanra se apoyó en el hombro de su hermano e Izaya, con aire distraído, le paso la mano por los cabellos. Después, y para satisfacción del segundo, Namie le contó al informante sobre la llamada de Minamoto a Shizuo.
[ … ]
¡Continuará!
¡Muchas gracias por leer y comentar! ¡Hasta la próxima!
Psyche and Delic: ¡Hola, linda! Me alegro el que te haya gustado el capítulo pasado. Supongo que Celty y Shinra tendrán que seguir viendo por sus amigos. Sobre el final… ¡Esperemos que no resulte tan triste!
Yan: ¡Gracias por comentar! De momento el equipo Izaya-Namie seguirá activo. Y, por lo visto, también el Shizuo-Vorona… ¡Ojalá quieras pasarte de nuevo por aquí! ¡Saludos!
Karasu-shiro: Oh, aunque eso es cierto, tú eres muy hábil para captar los detalles. ¡Te mando un abrazo! \(^w^)/
Kurosagi-chan: Ja, ja, ja. Bueno, podrías ir practicando hasta ser una verdadera detective. Te agradezco por tan lindas palabras. ¡Cuídate mucho! ¡Matta nee!
