Regresa a mí.

Cap.2: Aprendiendo a vivir sin ti.

La lluvia, la velocidad y un corazón roto fueron los causantes de que Helga G. Pataki terminara en un trágico accidente vial. Los padres de la chica al ver que ya pasaba de las 10:00 pm se comenzaron a preocupar, llamaron al chico cabeza de balón preguntando si acaso ella se encontraba con él, puesto que sabían de su noviazgo, Arnold respondió que habían discutido y que ella se había marchado de la secundaria sin decirle nada, al enterarse de la situación el chico se prestó a ayudarles a buscarla; llamaron a todos los conocidos de la chica son la esperanza de que estuviera con alguno de ellos pero todo fue en vano, pues nadie la había visto, la búsqueda fue a dar a la estación de policía. Ahí les dijeron que quizá, solo quizá la chica que buscaban era la persona que se había accidentado en una motocicleta. Al enterarse de eso el Sr. Pataki se golpeo internamente, si la persona accidentada había sido su hija; el habría tenido la culpa por haberle regalado ese vehículo infernal.

El comandante de la estación de policía los llevo a la escena del accidente, llegaron justo cuando sacaban del lago la motocicleta destrozada de la chica, la Sra. Pataki al darse cuenta de que en efecto era el transporte de su pequeña se desmorono por completo, un grito desgarrador acompañado de gruesas lagrimas escapo de la madre de la chica, su padre intentaba consolar a la Sra.

Arnold con algo de esperanza pregunto por la persona que viajaba en la moto, pero los oficiales le dijeron que llevaban horas buscando y solo habían encontrado el vehículo.

-¡Eso no puede ser verdad! ¡Helga, mi novia viajaba en esa moto! ¡Tiene que estar cerca!- el chico intentaba ser positivo y creía que su novia debía estar necesitando ayuda, las lágrimas comenzaron a apoderar de su fuerza, y sin darse cuenta se encontraba de rodillas llorando por su amada.

La búsqueda continúo por días, Arnold no faltaba a la búsqueda, él sabía que su Helga seguía viva, que necesitaba de él y no se rendiría hasta encontrar su cuerpo aunque fuera inerte. Al pasar el tiempo la búsqueda ceso y dieron por muerta a Helga, los padres de la chica le dieron su funeral aunque su cuerpo no estuviera presente todos los conocidos de Helga se presentaron, todos incluso Laila.

-¿Qué se supone que haces tú aquí?- recrimino Arnold en voz baja a la chica pelirroja.-por si no lo recuerdas fuiste tu quien causo su muerte.

-¿Pero de que hablas Arnold? Estoy segura que no tuve nada que ver con el accidente de Helga.- respondió con fingida voz de dolor.- Pero mira el lado positivo; podrás ser solo mío.- Sonrió con malicia.

-No respetas ni la memoria de Helga. No quiero saber nada mas de ti.- se dio la vuelta dejando furiosa a la pelirroja.

Después del funeral los padres de la chica se mudaron de ciudad, no querían sufrir por siempre la pérdida de su pequeña y el estar en Hillwood les recordaría que por su falta de atención perdieron a su hija menor.

El paso del tiempo nadie puede detener y a quien más le dolía la perdida de Helga sin duda alguna fue al chico cabeza de balón, cada fin de semana iba a las orillas del lago a llevarle flores a su novia, pasaba horas sentado observando un punto fijo en el agua, a veces conversaba con su amada; varias veces le había pedido que regresara a su lado, que él no tenía la culpa de lo ocurrido, que había sido un plan de Laila por separarlo y al recordar que lo había logrado lloraba amargamente.

Ya han pasado 3 años desde la perdida de Helga, sus padres no habían regresado a la ciudad y su antigua casa seguía sin habita, Arnold continuaba su vida normal, pero sin lograr olvidar a su Helga, no pasaba día que no pensara en ella.

-Viejo enserió, deberías de olvidarte de ella ya han pasado 3 años desde el accidente, ¿Por qué no tratar de entablar una relación con alguna de las nuevas chicas de la preparatoria? Arni me preocupas.-Gerald intentaba animar a su mejor amigo, sabia lo mucho que extrañaba a Helga, pero no podía guardarle luto por siempre.

-Gracias Gerald, se que te preocupas por mi pero no es necesario, además no me siento capaz de volver a amar como la ame a ella. Fueron tantas las cosas que hizo por mí, que es imposible que la olvide.

-Está bien viejo, pero deberías intentarlo, ten esto podría ayudarte en algo.- el moreno le entrego a Arnold un libro de por lo menos unas 200 páginas, la pasta era de color rosa y en la portada se leía "como olvidarme de ti" escrito por Hilda G. Patrickson.

-Te lo agradezco Gerald, te prometo leerlo.- se despidió de su amigo con su típico saludo, cada quien tomo su rumbo, al llegar a su casa su abuela lo recibió con gusto como todos los días.

-¿Qué hay Kimba? ¿Hoy no fuiste a visitar a Eleonor?

-No abuela, hoy solo deseo descansar.

-Oh está bien Kimba, no te quedes dormido o los salvajes te dejaran sin cena.

-Claro abuela.- Arnold subió pesadamente a su alcoba, al llegar dejo caer su mochila, se tumbo en su cama para descansar, al cerrar los ojos pudo observar la sonrisa de Helga y después la última expresión que observo de ella. Se levanto de golpe de su recinto, el recuerdo que acababa de tener había estrujado su corazón. Levanto su mochila del piso y de entre sus cosas saco la última foto que se habían tomado juntos, al dejar caer nuevamente la mochila de esta salió el libro que Gerald le había entregado horas atrás.

-"Como olvidarme de ti." Por Hilda G. Patrickson. Ja que curioso el nombre de la autora se parece al tuyo Helga.- hablo al aire. Abrió el libro y comenzó a leer.

-No creo que esto me ayude a olvidarte Helga.- susurro suavemente, continuo su lectura al paso de unos minutos el sueño lo venció, se quedo dormido con el libro en sus manos, pensando en su querida Helga.

Los días continuaron su marcha y el segundo semestre de preparatoria estaba comenzando, ese día como todos los demás Arnold paso por la antigua casa de Helga, al llegar frente a esta observo que una nueva familia había llegado a habitar la casa, una señora de cabello negro salió de la casa, Arnold como buen vecino se acerco a saludar.

-Buen Día señora.- saludo amenamente el chico.

-Buen día jovencito.- correspondió el saludo con amabilidad.-Hilda querida date prisa o llegaras tarde a tu primer día de clases.- la señora llamo hacia dentro de su casa.

-Si mamá, en un segundo estaré lista.- se escucho la voz dulce de una chica desde dentro de la casa, Arnold se quedo parado al escuchar la voz de la chica, algo le parecía familiar en ella.

-¿Te encuentras bien chico?- pregunto la señora con notable preocupación en la voz.

-¿ah? Yo… si lo siento, es solo que olvide algo, me disculpo pero tengo que irme.- Arnold continuo su trayecto hacia la preparatoria, hecho un último vistazo hacia atrás y pudo apreciar de lejos a la chica salir de la casa; alta, delgada, cabello negro a la altura de la barbilla, fue lo único que pudo apreciar a la distancia.

-Helga, parece que tu casa tiene nuevos habitantes.- susurro para sí mismo el chico cabeza de balón.

Muy bien por el momento quedara hasta aquí, ¿Qué pasara con Arnold? ¿Lograra olvidar a Helga? ¿Conseguirá una nueva novia? La verdad no tengo idea XD nos leemos pronto bye.

Hirano23.