Parte 1: Hechos el uno para el otro.

Ruta 211

Ya ha pasado una semana desde que Drácena se fue y le confiaron a Sinnoh, todos pensarían que es una locura el haberle encargado una labor tan importante a una persona que acababa de convertirse en entrenador y tienen razón, pero el motivo por el que fue elegida no había sido por sus habilidades en combate si no por algo más importante, la voluntad de no dejar de seguir peleando porque mientras haya una persona que se siga levantando el mal no habrá ganado.

- Esto es... Incomodo.

Ella había obtenido a Gible y ambos se hicieron compañeros en ese mismo instante, pero lo cierto es que nunca había recibido una pokeball para poder guardar a Gible y por lo tanto tenía que caminar junto a él a todos los lugares por el momento, la verdad le gustaba la idea de pasear por todo Sinnoh con su pokemon inicial pero había olvidado el hecho de que su compañero era un pokemon variocolor o mejor conocidos como shiny.

- Ahora entiendo porque no he visto a ningún entrenador paseando con su pokemon...

Hacía pocos minutos que llevaba caminando por la zona, pero todas las personas que caminaban por allí se les caía la mandíbula cuando veían pasar a su Gible y por cada uno de sus puntos ciegos podía sentir una gran presión, estaba siendo observada.

Miro a Gible para saber qué opinaba al respecto, pero este solamente ladeo la cabeza sin saber lo que estaba pasando y siguió caminando, como hacía poco tiempo que había nacido su forma de caminar era gracioso, como un soldado de cuerda pero eso solo lo hacía parecer más lindo.

- (Hmp, así que la ignorancia es la felicidad, bueno, mientras el este bien...)

Pese a que le entusiasma la idea de volverse la protectora de Sinnoh, estar en una gran aventura y volverse más fuerte, no tenía idea de por dónde empezar y de hecho incluso no sabía a dónde se dirigía, solamente eligió uno de los dos caminos que conectaban su cuerpo y comenzó a caminar por allí.

Desde lejos todo parecía muy mágico y misterioso, pero ahora que se encontraba haciendo lo que realmente quería... No podía escuchar a su corazón palpitar de emoción otra vez.

- Rayos, ahora que estoy viajando supongo que no podre ir a las vacaciones de verano del próximo año con mi abuela y mi hermanita... Realmente extrañare la playa del Pueblo Arenisca

- ¿Gi?

- ¡Cierto! Nunca te hable de ello, aunque ahora que lo pienso me faltan muchas cosas por decirte, ¡Hay tantas cosas que quiero mostrarte! Tantas cosas que no he visto y me gustaría compartir contigo, puede que nos acabamos de conocer pero ahora cuando miro al futuro no me pueda imaginar un futuro donde no estés allí.

Cynthia tiene la costumbre de dejarse llevar y hablar de más, pero ahora que había pensado en todo lo que les faltaba por recorrer no podía dejar de sonreír.

- ¿Verdad, Gi...ble?

Agacho su mirada para verlo, pero enseguida alzo sus pequeñas patas para cubrirse la cara y cerró los ojos... Estaba avergonzado.

- Waaah, ¡No te sonrojes tonto! Si lo haces entonces yo... También... ¡!

Al final ambos terminaron cubriéndose los ojos para ocultar el rubor en sus caras.

- (Tonto)

Parte 2: El primer paso para llegar a ser el mejor, es reconocer que no lo eres.

Monte Corona

De alguna manera lograron salir de ese momento incomodo y siguieron avanzando, fue cuestión de tiempo para que enseguida estuvieran hablando una vez más, las miradas de deseo y celos de otros entrenadores la había perseguido por todo el recorrido pero ahora mismo la única mirada de la que podía percatarse era la de Gible, ¿Esto es lo que significaba tener un pokemon? Ella no podía saberlo del todo, había mucho que no conocía pero era esa misma sensación de no saber que le depararía su futuro la que hacia el viaje cada vez más excitante.

- Oohh... Esto es el interior de Monte Corona.

La gente de su pueblo había hablado mucho de este lugar, decían que era la montaña más grande de Sinnoh y que su magnitud era tal que incluso dividía la región en dos.

- Bueno, ¿Vamos?

Al ser una cueva no había duda que era oscura, pero a diferencia de la última vez que entro en aquella ruina esta vez una extraña sensación de desasosiego comenzaba a aparecer en su piel y se iba incrementando, ahora mismo lo único que podía pensar era "No debo estar aquí" y estaba en lo cierto, pero era muy testaruda para sucumbir ante ese pensamiento ya que creía que solo era otra prueba que le había colocado el destino, su resistencia ante las adversidades podía ser vista como un don pero también era una maldición.

Su manera de caminar cada vez se volvía más lenta y cautelosa.

Algo estaba mal.

Una especie de presión invisible parecía aplastar su cabeza, no estaba siendo atacada por ningún pokemon psíquico y habían pokemon fantasmas alrededor sino algo mucho más poderoso, podía sentir un poderoso aura siendo emanado por las paredes, el suelo y techo, no era cuestión de ser testarudo o no, simplemente aun era demasiado débil para el Monte Corona, ¿Saben porque no existe una diferencia de fuerza tan grande entre los pokemon de una misma zona? La razón es sencilla, peligro, instinto pokemon, ellos pueden saber de manera automática con solo dar un vistazo cuando son superados y deciden emigrar a otro lugar, por ese motivo es que el nivel entre un pokemon y otro nunca es tan grande en las diferentes zonas.

- (Puedo sentirlo, aun es demasiado pronto para mi, este no es momento para ser orgullosa)

Había tomado la decisión correcta, pero ya era demasiado tarde.

Desde la infinita oscuridad que se encontraba frente a ella habían comenzado a provenir unos pasos que comenzaban cada vez a hacerse más fuerte, lo primero que pensó fue en huir pero no podía hacerlo, esa pared que la detenía se había convertido ahora en una prisión, ¿Así era como se sentía Gible cuando fue perseguido? Que horrible.

Finalmente la creatura se había acercado lo suficiente como para entrar en su rango de visión, era un Machoke y en su mano tenia sujeto por un brazo a un Graveler herido quien estaba siendo arrastrado por el suelo.

- (Esto es... El miedo.)

Haciendo uso de su gran fuerza, Machoke alzo a Graveler con sus dos manos y lo arrojo contra una de las paredes, si había algo que le gustaba a estos pokemon era presumir su poder y ¿Que mejor manera que derrotando a otros pokemon? Fácil, Derrotando a un entrenador.

Alzo uno de sus brazos y lentamente lo convirtió en un puño.

- (Es inútil, no puedo moverme)

Sin ningún tipo de misericordia, Machoke arrojo su puño contra el rostro de Cynthia y en el momento que le había parecido ver su corta vida pasar por sus ojos, un pedazo de metal se interpuso entre el puño y ella, deteniendo el ataque.

Era una pala.

Con sus ojos siguió la herramienta para ver de donde provenía y vio a un hombre, su cabello rojizo, su vestimenta era la de un minero y poseía una capa que se movía con el viento.

- Combatiendo a los más fuertes es como adquirimos templanza. ¡Comencemos este enfrentamiento!

El hombre había hablado y no se detendría allí.

Machoke y el misterioso sujeto se veían cara a cara, el ataque había sido detenido pero decidieron permanecer en esa posición, aquel pokemon quien estaba orgulloso de sus músculos nunca espero que uno de sus ataques sea detenido por un hombre, se fijo cuidadosamente y había usado solo un brazo para sujetar la pala, con la que bateo su puño.

- Te he estado buscando, Machoke.

En respuesta a eso, el Machoke retrajo su puño nuevamente y se lo arrojo con el doble de fuerza, el no podía ser superado, no por un humano.

- ¡Shieldon!

Rápidamente, un Shieldon salto desde su hombro y se sentó en la pala.

- ¡Cabeza Hierro!

El misterioso entrenador, sujeto la pala con tanta fuerza como pudo de sus dos brazos y como si tratara de desgarrar el aire con su fuerza, arrojo a su pokemon contra el golpe de ese Machoke.

En el momento que ambos ataques impactaron, una ráfaga de viento exploto en la cueva en todas las direcciones.

- Ya veo, con que así es como te sientes...

En el momento en que Machoke recibió ese ataque con su puño lo comprendió, desde el exterior podía verse como si ambos ataques trataban de imponerse uno sobre el otro pero la realidad era otra.

Solo era cuestión de tiempo.

Su cuerpo había comenzado a sudar y su brazo estaba temblando, aquella fuerza de la que estaba tan orgulloso estaba a punto de ser superada por un pokemon que no era ni la mitad de su tamaño.

- ... Cuando derrotas a alguien que no tiene oportunidad contra ti.

Como por obra divina, al momento en que ese hombre pronuncio esas palabras el ataque de su Shieldon rompió el pobre ataque del Machoke y como un meteoro, su cabeza viajo hasta la cabeza de Machoke.

El impacto fue tan fuerte que hizo temblar todo su cuerpo y como si estuviera hecho de algodón, simplemente cayó al suelo completamente derrotado.

- ...

Técnica, poder, destreza.

Todo lo que podías pedir en un solo hombre, Cynthia no podía hacer otra cosa más que ver el espectáculo que estaba sucediendo frente a sus ojos sin decir una sola palabra.

Con el Machoke que alguna vez pareció invencible a sus pies, el hombre giro su cuerpo y vio a Cynthia cara a cara.

- Mira que venir al Monte Corona... No sé si eres valiente o solo eres tonta, quizás un poco de ambas.

- I-impresionante

- Puedes llamarme Acerón, ¡Jua, jua, jua!