Estaba en mi séptimo y profundo sueño cuando un llanto resonó en la habitación, me removí en la cama y espere unos segundos para que el llanto cesara. No lo hizo, en todo caso los chillidos cada vez eran más altos y lastimaban a mí, no acostumbrado, oído.
Suspire con cansancio y abrí los ojos, mi vista rápidamente se fue hacia mi esposa quien dormía profundamente con el ceño fruncido, sonreí y con mi dedo lo desvanecí y ella, aun en sueños, pronuncio mi nombre. Aunque yo ya estaba consciente de que hablaba de mi dormida, aun no podía controlar el latido de mi corazón cada vez que Bella me decía que me quería mientras dormía.
Me salí de su abrazo con cuidado a no despertarla, ella se removió un poco y después se dio media vuelta dándome la espalda, me baje de la cama y la observe unos minutos. Una sonrisa se extendió por mi rostro, llevábamos juntos desde que tengo memoria, claro habíamos tenido separaciones pero no superaban los cuatro meses y aun así seguíamos siendo grandes amigos y nos dábamos cuenta que simplemente no podríamos vivir uno sin el otro. Casados llevábamos apenas 4 años, Bella había sido un hueso duro de roer en cuanto al tema del matrimonio, su madre se había separado de su padre dejándola sola, las dolorosas vivencias de su niñez no ayudaban mucho a que aceptara a los hombres en general.
Una tercera persona me recordó su presencia y con preocupación mis ojos volaron hacia la puerta que daba hacia la habitación contigua. Haciendo el menor ruido posible para no despertar a mi Bella me dirigí hacia la habitación de la personita, aparte de mi esposa, más importante que mi propia vida.
Abrí la puerta y el olor a talco de bebe lleno mis fosas nasales, una sonrisa inmensa se coloco en mi cara. Seguramente a estas alturas parecería un idiota embobado pero eso era en lo que me convertía mi pequeña bebe.
Me dirigí hacia la gran cuna rosa que se encontraba en medio de la habitación decorada de colores pasteles y llena de juguetes.
-¿Qué pasa, cariño?- murmure mientras tomaba a Nessie entre mis brazos- Shsh no pasa nada- le susurre mientras la mecía en mis brazos y ella automáticamente dejo de llorar para mirarme con unos grandes y expresivos ojos verdes. Gracias a dios solo había sacado los ojos de mi y el resto de su cuerpecito era igualito a su madre, mechones de cabello castaño empezaban a salir en su pequeña cabecita, su nariz era pequeña como la de mi Bella, Reneesme era simplemente perfecta- Sabes, estoy feliz de que por fin estén es casa- confesé viendo como sus manitas se aferraban a mi camisa azul-mami y papi morían por tenerte junto a ellos- Nessie, apodo puesto por Emmett con excusa de que el nombre era demasiado complicado, me miraba con atención, como si supiera de lo que hablaba, como si me entendiera.
Escanee la habitación por unos segundos y decidí que me sentaría con Nessie en el sillón en donde mi esposa se encargaba de alimentarla. Una vez que me senté continúe meciéndola y susurrándole palabras de cariño tratando de volver a dormirla pero al parecer mi hija tenía otros planes.
-Deberías cantarle, conmigo funciona- alce la cabeza rápidamente con los ojos abiertos, sorprendido, Bella se encontraba en la puerta con expresión cansada, me había asustado y por consecuencia había abrazado a Nessie contra mi pecho, haciendo que mi bebe soltara un sollozo- Lo lamento, no pretendía asustarte, solo que llevo aquí un tiempo escuchando como le hablas a nuestra bebe y no eh podido resistir participar en la escena- me confesó con las mejillas encendidas. Oh mi dulce Bella, nunca cambiara y obviamente yo no quería que lo hiciera, sus sonrojos inocentes alegraban mi vida.
-No te preocupes, amor, lamento haberte despertado-dije sonriéndole torcidamente, alguna vez me había dicho que esa era su sonrisa favorita en mi- ¿No es hermosa?- le pregunte volviendo a ver a nuestra hija de apenas 3 días- se parece a ti en todo menos en los ojos, eso me gusta- subí la vista hacia ella justamente a tiempo para ver como los colores subían a su rostro nuevamente, reí entre dientes.
-Oh, me conformo con que no saque mi equilibrio- comento- si es que tengo alguno…-añadió mientras sus ojos volaban por toda la habitación y yo sonreí divertido, yo también esperaba que no sacara esa parte de mi esposa. Lo menos que quería era que mi nena resultara herida de alguna forma.
-Es maravillosa, será la envidia de todas las chicas de Forks- sonreí orgulloso acariciando la frente de mi hija- aunque claramente eso quiere decir que los perros…es decir los hombres, estarán detrás de ella- Bella soltó una risita, pero yo fruncí el ceño, no me parecía nada gracioso que tipos que yo no conociera estuvieran coqueteando con mi nena- pero ella seguirá el camino del Señor, se convertirá en una monja- dije con una sonrisa enorme llena de orgullo porque nadie pondría una mano, u otra cosa, en mi pequeña hija. En cambio Bella no pareció tomarlo tan enserio y soltó una carcajada que me hizo volver a fruncir el ceño y dedicarle una mirada envenenada.
-Oh cariño, no ha cumplido ni una semana de nacida y tu ya estas decidiendo su profesión- suspiro divertida y camino a hacia nosotros- tienes que ir haciéndote la idea de que Nessie saldrá con muchachos en unos cuantos años…-dijo con una sonrisa acariciando la manita de mi hija, la mira con la expresión asustada y ella hizo el esfuerzo de no volver a reír-bueno, dentro de muchos años- se corrigió ella misma antes de que yo pudiera protestar.
Los minutos transcurrieron en un silencio, un silencio que al contrario de ser incomodo era un silencio lleno de paz, amor y tranquilidad, solo con Bella podía tener este tipo de silencios, uno que no era necesario llenarlo de palabras para no sentirnos incómodos con la compañía del otro.
-Es hora de volver a la cama Edward- anuncio Bella con voz autoritaria, yo hice un puchero viéndola con mi mejor cara de perrito abandonado- no, esa cara ya no funciona conmigo-maldeci en mi fuero interno y refunfuñe como niño chiquito mientras dejaba a mi bebe en su cuna, observe como dormía por unos segundos y después me fui a la habitación seguido de Bella.
Me acosté en la cama con una sonrisa, feliz y agradecido de todas las cosas que me había dado la vida, buenas y malas porque las dos me habían llevado a donde estaba ahora. Con mi esposa, a quien amaba con locura y con mi hija que tenía mi corazón en su mano.
-Te amo, Bella- le dije mientras la abrazaba por la cintura y entrelazaba nuestras piernas por debajo de la sabana, le di un beso en la mejilla y ella se volteo hacia mí y me sonrió para después juntar sus exquisitos labios con los míos. No tenía que responderme con palabras, yo sabía que ella me amaba- ¿No es maravillosa? Nessie es perfecta y todo es gracias a ti, no podría haberlo hecho sin ti que la concebiste- le agradecí de corazón y note como mis ojos empezaban a llenarse de lagrimas de pura felicidad- Oh dios, estoy tan feliz Bella, no sabes lo inmensamente feliz que soy en este momento, hemos sido bendecidos a lo grande con nuestra hija- continúe hablando mientras los dos, abrazados por la cintura y con lagrimas en los ojos nos veíamos directamente- No sabía que del amor que nos teníamos podríamos tener algo tan perfecto y maravilloso como ella, ¿no es ella la perfección, Bella?- le pregunte mientras sonreía con una sonrisa de idiota, seguramente la misma que pongo al ver a Bella por las mañanas y darme cuenta que todo lo que ha pasado no es solo un cuento de hadas.
-Oh Edward, no tienes ni idea de cuánto te amo- fue lo último que escuche salir de sus labios antes de que mi esposa y yo hiciéramos de la noche nuestra única testigo de cómo nos entregamos el uno al otro en cuerpo y alma para unirnos en uno solo.
Mientras hacía el amor con mi esposa, recordé la inocente promesa que había hecho en silencio hace 16 años atrás y que había cumplido al pie de la letra, porque ese sentimiento tan bonito que había sentido cuando era un niño aun seguía en mi corazón hacia la misma persona, la única persona que logro tener todo mi amor hasta hace unos días porque ahora lo comparte con mi pequeña hija.
Mi mejor amiga y mi promesa aun seguían aquí conmigo y lo estarían hasta que nuestras vidas se acabaran, hasta mi corazón dejase de latir, incluso después.
Ahora si, este es el final definitivo haha la mayoria me pidió que hiciera un epilogo y no me pude resistirme a la idea espero que haya sido lo que esperaron o incluso algo mejor. Lamento la demora pero no había tenido tiempo de escribir, excusas, excusas, excusas pero verdades. Gracias por leerme:)
