Capitulo 2

En la oficina hubo un gran silencio. Nadie había reaccionado ante esa noticia. Las palabras chocaban en la cabeza de los cuatro agentes en la oficina. No podía ser verdad. Tenía que ser mentira.

Lisbon: "No puede ser cierto. No puede ser." Señalo a su jefe con el dedo índice. "No puede ser." Repitió.

Van Pelt tenía una expresión horrorizada: "Yo tampoco lo creo, tendría que verlo."

Cho: "Voy para allá."

Rigsby: "Voy contigo."

Lisbon: "Vamos los cuatro."

Minelli: "No, vamos los cinco."

Los cinco agentes fueron en tres autos diferentes: Rigsby con Van Pelt en el auto de Rigsby, Lisbon y Cho en la camioneta del CBI, y por último Minelli en su auto.

Dos horas después estaban en Malibu. El camino había sido una agonía para todos. Estaban algo inquietos, pero a la vez tranquilos, en realidad en estado de negación, en estado de burla, porque no habían presenciado aun la escena del crimen. Se detuvieron justo en frente de la mansión de Patrick Jane. Era una casa hermosa. Quien iba a imaginar que una casa así, escondería un terrorífico doble asesinato de una mujer y una niña y ahora de un hombre? Había efectivos de la policía dentro y fuera de ella.

Entraron al jardín, caminaban con pasos algo torpes. No sabían lo que iban a encontrar, como iban a reaccionar. Todavía vacilaban con la idea de que fuese una broma, una equivocación, buscaban cualquier excusa para decir que no era cierto lo que les había dicho Minelli.

Los policías estaban en frente del recibidor, donde había ocurrido el crimen.

Lisbon presento su placa: "Los quiero a todos fuera. Mis agentes y yo vamos a entrar." Dijo rudamente.

Los policías la miraron con una sonrisa burlona y de momento apareció Minelli.

Minelli: "Ya escucharon a la agente Lisbon, fuera."

Todos salieron de en medio y se fueron al jardín obedeciendo las órdenes de Minelli.

Entraron al recibidor. El cuerpo estaba cubierto por una sábana blanca.

Lisbon miro la mesita que se encontraba justo al lado de la puerta de entrada pidiéndole a Dios no encontrar ninguna pertenencia de Jane. Así fue. Ni su cartera ni las llaves de su auto estaban. Suspiro aliviada. Los agentes rodearon el cuerpo cubierto por la sabana. Lisbon los miro a cada uno.

Lisbon: "Están listos?"

Van Pelt: "Yo no estoy lista aun."

Lisbon: "Van Pelt, si quieres espera afuera."

Van Pelt: "No, adelante, estoy lista."

Rigsby: "Tan rápido?"

Cho: "Seamos sinceros, nadie está listo para algo así. Por favor Lisbon, hazlo ya."

Lisbon se sentó de cuclillas al frente del cuerpo. Tomo una esquina de la sabana. Y destapo la cara de la víctima.

Van Pelt soltó un grito ahogado y cayó en los brazos de Rigsby llorando desconsoladamente. Su amigo incondicional había sido asesinado. Rigsby estaba llorando también, pero trataba de calmarse porque necesitaba ser fuerte para Van Pelt. Cho se volvió con unas nauseas increíbles. Coloco su cabeza pegada a la pared. Se sentía fatal. Lisbon… Lisbon estaba en shock. No podía creer lo que tenía en frente. No podía creer que Jane estuviese muerto. Y allí lo tenía, en frente a ella, con sus ojos cerrados, sin vida.