Primera Instancia

Su dolor era ligero pero inusual. Sentía presión en la cabeza, un ligero mareo y bastante confusión. No podía acordarse de cosa alguna. Abrió los ojos, cansadamente, y se percató de lo que ocurría. Se encontraba en una especie de calabozo, oscuro y con paredes de piedra que sujetaban algunas antorchas a bastante altura, donde no podrían ser alcanzadas. Movió su roja cabellera, que le caía en el rostro y le estorbaba, y se sentó en el duro y frío piso, intentando apreciar mejor el lugar. No demoró mucho en notar que no estaba sola.

"¡Baka!" gritó casi automáticamente al sentir el peso que tenía encima, mandando a volar a un chico que seguía dormido. Este, el cual tuvo que sujetar su cabeza por el dolor, se lamentó, aunque sin razones verdaderas, de que su mano estuviera en el trasero de ella. Tampoco podía acordarse cómo había llegado ahí.

Refunfuñando, al ver lo patético que se veía el chico, la chica levantó la vista y se encontró con unos profundos ojos rojos que la veían desde cerca. No dijo cosa alguna, sin embargo.

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Con un sobresalto se levantó Rei de su cama. No entendía aquello que acababa de pasar. Sentía sudor frío deslizarse por su nuca, su pecho bastante húmedo, su respiración bastante acelerada y sus ojos muy abiertos. ¿Qué había sucedido?

Se levantó, entre sorprendida y confundida, y caminó hasta el final de su habitación, buscando un poco de aire fresco para respirar. Abrió la puerta y vió el cielo tornasolado, el arcoiris plateado y los peces volando. Con un salto se puso a volar.

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"¡Despierta!"

Entre las risas de todos, rojo de verguenza, Shinji despertó para ver a Kensuke también enrojecerse luego de darse cuenta de que había gritado muy fuerte. Se había vuelto a quedar dormido en clase.

"Baka..." escuchó a Asuka, a la distancia, quien no se había ni volteado a verlo. Sintió con dolor su desaprobación, y luego se sintió peor al ver a Rei, quien lo estaba mirando directamente. Sus preciosos ojos rojos eran profundos e inquietantes como su expresión era indiferente, pero había algo más en esa mirada, fija y penetrante. No habló. Kensuke, por su parte, regresó a su asiento, lentamente, y volvió a sentarse. La clase siguió, como si nada, y cada quien volvió a lo suyo. Shinji no volvió a dormirse.

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El día había sido arduo. Con razón se dormía en clases. Recordaba, casi con desagrado, la cantidad de pruebas, pasando por la de sincronización, que era habitual, a una especie de combate simulado que, para vanagloriar, Asuka había superado todas las expectativas. Ahora estaba insoportable, más de lo usual, y no dejaba de mofarse de él. Con la llegada de Kaji lo había dejado tranquilo, por lo menos, y Shinji se puso a revizar sus tareas del colegio antes de irse a dormir. Todavía recordaba, extrañado, ese inusual sueño, y la mirada de Rei que parecía corresponderle por lo que había vivido. No lo entendía pero prefirió no pensarlo. A fin de cuentas, el día había sido arduo.